PUCMM y CESUDEX gradúan a decenas de profesionales en NY

NUEVA YORK.- La Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), en coordinación con el Centro de Educación Integral del Exterior (CESUDEX), celebró la graduación del Diplomado Internacional en Formación Política, Gerencia y Liderazgo.

El programa, de modalidad semipresencial y con una duración de dos meses, integró a dominicanos residentes en el exterior y en el país, procedentes de Nueva York, Florida, Puerto Rico y República Dominicana, con el objetivo de fortalecer sus capacidades en liderazgo, gerencia y participación política.

La formación académica se complementó con un intenso trabajo de campo internacional en Washington D.C. y Nueva York, bajo la dirección ejecutiva del licenciado Bolívar Veras, director de CESUDEX y representante de la PUCMM en el exterior, y el doctor Fernando Aquino, docente de ambas instituciones.

AGENDA INSTITUCIONAL EN WASHINGTON

En la capital estadounidense, la delegación desarrolló una agenda que incluyó al Congreso de los Estados Unidos y visita al Capitolio, donde los estudiantes fueron recibidos en la oficina del congresista de origen dominicano Adriano Espaillat.

Los estudiantes también recibieron certificados de participación y conocieron de primera mano el funcionamiento del Poder Legislativo estadounidense.

La embajadora de la República Dominicana en Estados Unidos, María Isabel Castillo Báez, y los funcionarios de la misión diplomática Pablo Asencio y Emmanuel Lora Jaques expusieron sobre las relaciones bilaterales y los servicios consulares y diplomáticos.

En la Organización de los Estados Americanos (OEA) los estudiantes fueron recibidos por Maryerlyn Cordero Díaz, embajadora representante permanente, quien ofreció una conferencia sobre diplomacia multilateral y el rol de República Dominicana en el sistema interamericano.

En Georgetown University el doctor Angelo Rivero, catedrático y exdirector del Instituto Latinoamericano de Georgetown, dictó una conferencia sobre los desafíos políticos, sociales e institucionales de América Latina.

El recorrido incluyó además una visita educativa a los alrededores de la Casa Blanca.

AGENDA EN NUEVA YORK 

En la ciudad de Nueva York, los participantes realizaron una visita guiada a la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y sostuvieron un encuentro con Wellington Bencosme, embajador representante permanente de la República Dominicana ante ese organismo, y funcionarios de la Misión Permanente, para dialogar sobre la participación del país en el sistema internacional.

El programa culminó con el acto oficial de graduación y entrega de certificados en el Harlem Community Center, de Manhattan.

Los organizadores destacaron que este diplomado constituye un paso firme en la formación de ciudadanos con visión global, compromiso democrático y herramientas para incidir de manera efectiva en los procesos políticos y sociales, tanto en la República Dominicana como en la diáspora.

La deuda de EE.UU. y el costo de financiarnos

“Los efectos de las exigencias de los mercados de mayores redimientos por los bonos que emite Estados Unidos para cubrir su déficit fiscal, impactarán en la situación fiscal de República Dominicana de manera negativa”. 

Lo que está ocurriendo con la deuda pública de Estados Unidos merece especial atención. El problema ya no es solo su tamaño, sino la interacción entre deuda, déficit, intereses, vencimientos y confianza de los mercados. Para una economía pequeña, abierta y altamente vinculada a la de ese país, como la dominicana, las consecuencias pueden ser importantes.

La deuda federal acaba de superar los US$40 billones y el pago anual de intereses se aproxima a US$1.4 billones, equivalentes a aproximadamente 25% de los ingresos federales. Más revelador aún: la deuda prácticamente se ha duplicado desde 2017, cuando se situaba por debajo de US$20 billones. Para 2026 se proyecta un déficit cercano al 6% del PIB, lo que apunta a un desequilibrio de carácter estructural:Estados Unidos mantiene déficits muy elevados incluso con una economía relativamente fuerte.

El Tesoro financia esos déficits mediante letras (instrumentos de corto plazo, desde pocos dias a 52 semanas), notas (instrumentos de mediano plazo, desde 2 a 10 años) y bonos de diferentes vencimientos (de 20 a 30 años). Más de la mitad de la deuda está constituida por notas de mediano plazo. Pero, ante las dificultades fiscales y las expectativas sobre la política de la Reserva Federal, el mercado ha comenzado a exigir mayores rendimientos. Durante la tercera semana de agosto, el bono a 30 años alcanzó 5.3%, su nivel más alto desde 2007, y la nota a 10 años alcanzó 4,7%.

En ese contexto, el Tesoro ha recurrido con mayor intensidad a emisiones de letras que pagan 4.2%. Estas pueden reducir temporalmente el costo financiero frente a comprometerse durante décadas a tasas superiores al 5%, pero trasladan el problema hacia adelante: obligan a refinanciar con mayor frecuencia y aumentan la exposición a futuras variaciones de las tasas de interés.

Significado para RD

¿Qué significa esto para la República Dominicana? La deuda del sector público no financiero ronda los US$68,000 millones, alrededor del 48% del PIB, y aproximadamente 71% corresponde a deuda externa. El país es, en estos términos, sensible al costo internacional del dinero.

El primer efecto es un aumento del costo de referencia de nuestro financiamiento externo. Cuando República Dominicana coloca bonos internacionales debe pagar, en términos generales, la tasa de los bonos del Tesoro estadounidense más la prima de riesgo dominicana. Si sube el rendimiento de los bonos del Tesoro, aumenta nuestro costo de financiamiento aunque el riesgo país permanezca estable.

El segundo efecto es el encarecimiento del refinanciamiento. Los bonos dominicanos que venzan durane el periodo de tasas internacionales elevadas tendrán que sustituirse potencialmente por deuda más costosa, aumentando el pago de los intereses y reduciendo el espacio fiscal disponible para la inversión pública.

En tercer lugar, aumenta la competencia por el capital. Si Estados Unidos ofrece alrededor de 5% en instrumentos considerados de bajo riesgo, los países emergentes tiene que ofrecer rendimientos considerablemente mayores para atraer inversionistas.

En cuarto lugar, tasas estadounidenses persistentemente elevadas pueden fortalecer el dólar, presionar las monedas de economías emergentes, incluido el peso dominicano. Finalmente, también limitan el margen del Banco Central para reducir agresivamente sus tasas, pues un menor diferencial podría generar presiones cambiarias.

Por todo ello, el problema fiscal estadounidense puede convertirse en un problema fiscal dominicano sin que República Dominicana haya provocado ese deterioro. Estados Unidos proporciona el activo libre de riesgo sobre el cual se valora buena parte del capital mundial. Cuando aumenta el costo al que se financia ese emisor, se encarece el dinero para los demás.

Por eso, más que el monto absoluto de los US$40 billones, importa su trayectoria en relación con la capacidad económica y fiscal de Estados Unidos. Para República Dominicana resulta especialmente revelador rendimiento del Treasury a 30 años: si el mercado exige persistentemente una prima fiscal mayor, podríamos entrar en una etapa de capital internacional estructuralmente más caro.

La conclusión es clara: la época del dinero excepcionalmente barato parece haber terminado. República Dominicana debe diseñar su política fiscal contemplando un escenario en el que el capital internacional será más costoso que entre 2010 y 2021.

Esa politica debería priorizar los siguientes temas: 1) alargar vencimientos cuando las condiciones sean favorables y evitar concentraciones de amortizaciones; 2) fortalecer los ingresos y controlar el crecimiento del gasto corriente para proteger la inversión pública; y, 3) sobre todo, evaluar cada nuevo endeudamiento por su capacidad de aumentar el crecimiento potencial y la productividad.

jpm-am

Voto del exterior: no podemos permitir que desaparezca

Por JOSE ALVAREZ VALLEJO 

Es una triste realidad que hoy tengamos que preguntarnos si el voto dominicano del exterior, una conquista por la que tantos dominicanos luchamos durante años, está en peligro de desaparecer o de ser reducido a una expresión cada vez menos significativa.

Y quienes participamos en aquella lucha tenemos hoy una responsabilidad ineludible: defender lo que conquistamos y exigir que se respete nuestra participación como dominicanos, sin importar dónde vivamos.

Como coordinador del Voto del Dominicano del Exterior en la Florida, fui testigo de los esfuerzos, sacrificios y obstáculos que tuvimos que superar para que nuestros compatriotas pudieran ejercer un derecho que nunca debió ser considerado secundario: el derecho a elegir y ser parte de las decisiones de nuestra nación.

Pero hoy tenemos que hacer una reflexión seria y, sobre todo, imparcial.

La abstención no es solamente un problema del exterior

Es cierto que el dominicano residente en el exterior enfrenta dificultades particulares para votar. Nuestra comunidad está distribuida por diferentes ciudades, estados y continentes, y en muchos casos nuestros compatriotas tienen que recorrer grandes distancias para llegar a un centro de votación.

Pero aquí aparece una realidad que no podemos ignorar:

La abstención electoral también ha sido enorme dentro de la República Dominicana, donde los centros de votación están generalmente mucho más cerca de los ciudadanos.

Esto nos obliga a mirar el problema desde otra perspectiva.

Si un ciudadano que vive en República Dominicana, muchas veces a pocos minutos de su centro de votación, decide no votar, entonces no podemos explicar toda la abstención del exterior simplemente por la distancia.

Estamos frente a un fenómeno mucho más profundo.

Hay una crisis de participación, de motivación y de confianza en el sistema político.

Y esto también demuestra una falla importante del liderazgo político y de los partidos.

Los partidos políticos tienen que hacer su trabajo.

No pueden aparecer solamente durante la campaña electoral para pedir el voto y después responsabilizar al ciudadano por no participar.

La democracia necesita educación, orientación, organización y contacto permanente con la ciudadanía.

Si queremos que la gente vote, tenemos que explicarle por qué su voto importa.

Si queremos combatir la abstención, tenemos que preguntarnos por qué la gente se está alejando de las urnas.

Y si millones de dominicanos, tanto dentro como fuera del país, están dejando de votar, la primera pregunta que debemos hacernos no es cómo eliminar al votante, sino qué estamos haciendo mal como sociedad y como clase política.

El problema del exterior sí tiene una solución

Esto no significa ignorar las dificultades particulares de la diáspora.

Al contrario.

La distancia sigue siendo un obstáculo real y debemos buscar mecanismos para superarlo.

Por eso hemos planteado durante años la necesidad de estudiar alternativas que hagan el voto más accesible.

Una de ellas es el voto por correo.

El voto por correo podría convertirse en una herramienta importante para facilitar la participación de los dominicanos residentes en el extranjero, especialmente aquellos que viven a grandes distancias de los centros de votación.

Naturalmente, tendría que implementarse con rigurosos mecanismos de identificación, seguridad, seguimiento, verificación y transparencia electoral.

No se trata de sustituir necesariamente la votación presencial.

Se trata de darle al ciudadano otra posibilidad de ejercer su derecho.

Si el problema es la distancia, acerquemos la democracia al ciudadano.

Si el problema es la dispersión geográfica de nuestra comunidad, utilicemos mecanismos que respondan a esa realidad.

No podemos exigir mayor participación mientras hacemos difícil la participación.

¿Es realmente demasiado invertir en nuestro voto?

También debemos hacernos otra pregunta:

¿Cuánto representa realmente para la República Dominicana la inversión necesaria para garantizar el derecho al voto de sus ciudadanos en el exterior?

Algunos pueden verlo como un gasto.

Yo lo veo como una inversión en ciudadanía y democracia.

Somos una diáspora que representa una enorme fuerza económica, social y familiar para la República Dominicana.

Lo demostramos con nuestras remesas.

Lo demostramos con nuestras inversiones.

Lo demostramos comprando propiedades, creando negocios, ayudando a nuestras familias y manteniendo permanentemente nuestros vínculos con la patria.

Por eso debemos poner las cosas en su justa perspectiva.

La inversión que hace la República Dominicana para garantizar la participación electoral de sus ciudadanos en el exterior es pequeña frente a lo que la diáspora representa y aporta al país.

No podemos medir nuestra importancia solamente por el número de votos depositados en una urna.

Nuestra relación con la República Dominicana es mucho más grande que eso.

No somos solamente remesas. Somos ciudadanos.

Y los ciudadanos tienen derechos, independientemente de dónde hayan decidido construir sus vidas.

Los partidos tienen una responsabilidad histórica

La baja participación electoral debe ser una llamada de atención para todos.

No solamente para la Junta Central Electoral.

No solamente para el ciudadano.

También para los partidos políticos.

Los partidos tienen recursos, estructuras, dirigentes y militantes.

Tienen la responsabilidad de educar, organizar y motivar.

No pueden desincentivar la participación y después utilizar la abstención como argumento para cuestionar la importancia del voto del exterior.

Si el ciudadano está desmotivado, hay que preguntarse por qué.

Si ha perdido confianza, hay que escuchar sus razones.

Si no conoce las propuestas de los candidatos, hay que llevarle información.

La democracia no se construye únicamente el día de las elecciones.

Se construye durante los cuatro años.

Las clases se protegen

Hay una frase que debemos recordar: “las clases se protegen.”

Y nosotros, como diáspora dominicana, también tenemos que entender que tenemos intereses comunes que debemos defender.

No se trata de apoyar a un partido determinado.

Se trata de defender nuestros derechos como dominicanos.

Podemos pensar diferente políticamente. Podemos votar por candidatos diferentes. Podemos tener ideologías distintas.

Pero debemos estar unidos en algo fundamental:

nuestro derecho a participar.

Un derecho conquistado después de tantos años de lucha no puede ser tratado como algo prescindible simplemente porque existe abstención.

La respuesta a la abstención debe ser más democracia, más educación, mejores mecanismos de participación y mayor liderazgo, no menos derechos.

Una conquista que debemos perfeccionar, no eliminar

Yo no creo que la solución sea eliminar el voto dominicano del exterior.

Creo que debemos perfeccionarlo.

Debemos estudiar el voto por correo.

Debemos analizar la distribución de los centros de votación.

Debemos mejorar la educación electoral.

Debemos actualizar y facilitar los mecanismos de inscripción.

Y, sobre todo, debemos exigir a los partidos políticos que hagan su trabajo de orientación y movilización ciudadana.

Porque si la abstención es alta tanto dentro como fuera del país, queda demostrado que estamos frente a un problema nacional.

No es simplemente un problema del dominicano que vive en el exterior.

Es una señal de que nuestra democracia necesita recuperar la confianza y la participación de sus ciudadanos.

Los que abrimos el camino tenemos también el deber de defenderlo.

Y a las nuevas generaciones de dominicanos en el exterior les corresponde comprender que la ciudadanía no termina cuando uno cruza una frontera.

Podemos vivir lejos de la República Dominicana, pero la República Dominicana sigue viviendo dentro de nosotros.

Nuestro voto es nuestra voz.

Nuestras remesas son nuestra contribución.

Nuestras inversiones son nuestro compromiso.

Y nuestra participación es nuestro derecho.

No pidamos privilegios. Exijamos respeto.

El voto dominicano del exterior no debe desaparecer.

Debe fortalecerse.

Y si algo nos ha demostrado la abstención, tanto dentro como fuera del país, es que no necesitamos menos democracia: necesitamos más liderazgo, más compromiso y mejores formas de hacer que el ciudadano vuelva a creer que su voto realmente importa.

Porque una nación que cuenta con sus hijos cuando necesita de ellos también debe contar con ellos cuando llega el momento de decidir su futuro.

Cultura inicia intervención del Museo de Historia de Santiago

Santo Domingo, 13 sep (EFE).- El Ministerio de Cultura inició el proceso de intervención y recuperación del Museo de Historia y Tradiciones de Santiago, con el objetivo de convertir el inmueble en un espacio para preservar y difundir la historia y el patrimonio cultural de la ciudad.

El ministro de Cultura, Roberto Ángel Salcedo, presentó a los medios los avances del proyecto durante un encuentro celebrado en el antiguo edificio del Instituto Postal Dominicano (Inposdom), donde funciona el museo.

La iniciativa, desarrollada en coordinación con la Dirección General de Museos, se encuentra en la etapa final de contratación de las empresas y equipos responsables de ejecutar los trabajos, después de completar la planificación, los documentos técnicos y el diseño de la propuesta museográfica.

Los trabajos contemplan intervenciones estructurales, mejoras en las instalaciones eléctricas y de comunicaciones, así como la restauración de puertas y ventanas.

Según el Ministerio de Cultura, las obras buscan conservar las características arquitectónicas del inmueble y, al mismo tiempo, adecuarlo para garantizar condiciones de seguridad y funcionamiento como espacio museístico.

El proyecto también pretende fortalecer la conservación, interpretación y divulgación de la memoria histórica de Santiago y facilitar el acceso de la ciudadanía y las nuevas generaciones a su patrimonio cultural.

La Dirección General de Museos, encabezada por Joan Ferrer, participa en la coordinación de la iniciativa, que forma parte de los proyectos de recuperación y puesta en valor de espacios destinados a la conservación y difusión del patrimonio histórico y cultural dominicano.

an/am

Los del exterior y sus dos mundos (OPINION)

Hay un país que no aparece en el mapa. No tiene presidente ni himno, pero tiene más de tres millones de habitantes. Se llama la diáspora.

El dominicano del exterior no emigró una vez. Emigra todos los días. Cada mañana cuando se monta al tren en El Bronx, en Lawrence, en Madrid o en Providence, y escucha a su alrededor un idioma que no es el de su infancia, vuelve a cruzar el mar.

Vivimos en dos mundos, pero no a medias. Vivimos en dos mundos completos, y esa es nuestra condena y nuestro privilegio.

Ningún dominicano se va del todo. Dejamos la casa de zinc o de block de la madre, pero nos llevamos el patio. Nos lo llevamos en la forma de hablar, en la bulla, en la necesidad de ponerle sazón a todo, hasta a la tristeza.

El dominicano del exterior es un administrador de la nostalgia. La administra como se administra un salario corto: con cuidado. Una llamada por videocámara a las 7 de la noche. Un viaje en diciembre aunque el pasaje esté carísimo. Un servicio de remesas que es, en realidad, un cordón umbilical. Según el Banco Central, mandamos más de once mil millones de dólares al año. Pero las estadísticas no dicen lo que realmente mandamos: mandamos la prueba de que no nos hemos olvidado, de que seguimos perteneciendo.

Y sin embargo, cuando volvemos, algo se ha movido sin nosotros. El colmado de la esquina ya no es del mismo dueño. El primo que dejamos niño ya tiene hijos. Nosotros hablamos con un acento levemente contaminado, decimos «guau» y «vaina» en la misma frase. Nos miran raro. Somos de allá, pero ya no del todo. En el aeropuerto Las Américas nos sellan el pasaporte como turistas en nuestra propia tierra.

Ese es el primer duelo: descubrir que la isla siguió sin ti.

En el segundo mundo lo tenemos todo y nos falta todo.

El autor es periodista, jefe de periodista en ALMOMENTO.NET. Reside en Nueva York.

Tenemos trabajo. Tenemos papeles, o estamos luchando por ellos. Tenemos el tren a tiempo, el crédito, la escuela que sí funciona. Tenemos la seguridad de que si llamas al 911, alguien viene. Lo que no tuvimos allá, lo construimos aquí a fuerza de dos trabajos, de madrugadas limpiando oficinas, de manejar taxi doce horas, de estudiar inglés con un hijo en brazos.

Pero aquí somos una nota al pie. Somos el «hispanic» en la planilla. El que tiene que explicar que dominicano no es lo mismo que mexicano o puertorriqueño. El que tiene que traducirse a sí mismo todo el tiempo: traducir su nombre para que lo pronuncien, traducir su humor para que no lo confundan con agresividad, traducir su dolor para que quepa en el formulario del seguro médico.

En Washington Heights tú puedes vivir toda tu vida en español. Puedes comprar plátanos, ir a la barbería, escuchar a Anthony Santos a todo volumen y pensar que nunca te fuiste. Pero basta con salir de la 181 para entender que eres minoría. Y el hijo que nace aquí lo entiende antes que tú. Él ya no sueña en español. Te responde en inglés aunque tú le hables en español. Y ahí empieza el segundo duelo: crías a un dominicano que no será dominicano como tú lo fuiste.

VIVIR EN EL GUION 

El dominicano del exterior vive en un guion. En ese guioncito que une dos palabras: dominicano-americano, dominican-york, dominicano en Europa. Ese guion es nuestro verdadero país.

Es un lugar incómodo. No te deja ser ingenuo. Te obliga a comparar todo el tiempo. Comparas el sistema de salud, la política, la forma en que la gente se saluda. Te vuelves un crítico feroz de ambos mundos porque conoces las mentiras de ambos. Sabes que en República Dominicana no todo es alegría y bachata, y que aquí no todo es oportunidad y orden. Has visto el racismo aquí y la corrupción allá. Ya no te venden paraísos.

Pero ese guion también te da una lucidez que nadie más tiene. Entiendes que la identidad no es un terreno, es una práctica. No eres dominicano porque naciste en Santiago o en San Pedro. Eres dominicano porque decides seguir siéndolo. Porque sigues haciendo el moro con guandules en un apartamento de 40 metros donde no entra bien el aire. Porque le pones a tu hija Altagracia aunque la maestra en la escuela no lo pueda pronunciar. Porque sigues mandando dinero aunque sabes que a veces lo malgastan. Porque votas allá sin vivir allá. Porque defiendes la bachata en una discoteca de Nueva Jersey como si defendieras una bandera.

Somos el puente que nadie agradece pero que todos usan. Sostenemos dos economías, dos familias, dos culturas con la espalda. El país nos necesita para sobrevivir y a veces nos acusa de habernos ido. Este país nos necesita para trabajar y a veces nos acusa de haber llegado.

LA RECONCILIACION

A cierta edad, el dominicano del exterior deja de querer elegir.

Deja de intentar demostrar que es más americano que los americanos o más dominicano que los de la isla. Entiende que su destino no es pertenecer por completo a ningún lado, sino pertenecer de forma diferente.

No somos mitad y mitad. Somos el doble. Tenemos dos formas de reírnos, dos formas de llorar a un muerto, dos formas de entender qué es la hora: la hora americana que es exacta, y la hora dominicana que es humana.

La gran victoria del dominicano del exterior no es la residencia, ni la casa, ni el carro. Es cuando logra que sus dos mundos dejen de pelearse dentro de él. Cuando entiende que no traicionó a la isla al irse, sino que la expandió. Que cada bodega, cada salón, cada taxista que pone a Luis Vargas a las 6 de la mañana en Queens es una embajada sin bandera.

No estamos perdidos. Estamos regados. Que no es lo mismo.

Y mientras haya un dominicano en Paterson pelando un plátano y escuchando al mismo tiempo la sirena de una ambulancia neoyorquina, la isla seguirá siendo más grande que sus 48 mil kilómetros cuadrados.

Fatídico 11 de septiembre

Desde 16 minutos antes, cuando el fotógrafo David Monderer captó lo que las últimas imágenes de las torres gemelas derribadas por los impactos de sendos aviones, ha transcurrido una generación de más de cien millones de estadounidenses que nacieron después de ese fatídico 11 de septiembre de 2001.

Esa generación Z ha oído decir que en el atentado terrorista perpetrado por el grupo Al Qaeda, liderado por Osama bin Laden, murieron 2,977 personas, que más de cuatro mil socorristas y civiles han muerto de cáncer y males respiratorios ligados a ese suceso y que cerca de cien mil aún bregan con esas enfermedades.

La mayoría de jóvenes que hoy tienen o se acercan a los 25 años de edad quizás ignoren que cientos de miles de personas murieron durante las guerras en Afganistán (2001-2021) e Irak (2003-2011), conflictos relacionados con la respuesta militar de Washington a esos ataques, que incluyó estrellar otro avión contra el edificio del Pentágono y un tercero que se precipitó en Pensilvania.

De ese día recuerdo a Radhames Gómez Pepín (qepd) exclamar en la redacción de El Nacional que el vuelo 587 de American, que cada mañana despegaba desde el aeropuerto Kennedy al de Las Américas, se había estrellado contra de una de las torres gemelas, pero cuando minutos después un segundo aparato colisionó contra el otro rascacielos, entonces se habló de ataque terrorista.

Fue ese un acto criminal de lesa humanidad, ideado y dirigido por Osama Bin Landen, muerto diez años después, el 2 de mayo de 2011, por un comando elite estadounidense en un complejo de Abbottabad, Pakistán, durante la Operación “Lanza de Neptuno”, ordenada por el presidente Barak Obama.

Las guerras en Afganistán e Irán, cuyo motivo estuvo relacionado con los atentados contra las torres gemelas, la primera como respuesta inmediata contra Al-Qaeda y El Talibán, y la segunda como expresión bélica de la nueva doctrina de prevención del terrorismo, causaron en conjunto cientos de miles de muertos.

Más que la doctrina Monroe (América para los Americanos), lo que Estados Unidos aplica hoy es la doctrina de prevención del terrorismo, diseñada a partir de los atentados del 9-11, aunque se admite que ambas estrategias procuran también ampliar y consolidar control económico, militar y geopolítico, por lo que no resulta descabellado afirmar que la guerra en Irán se conecta con esos ataques.

La conmemoración del 25 aniversario del 9-11 encuentra al liderazgo político de Estados Unidos muy dividido, al punto que el presidente Donald Trump no acompañó a los ex mandatarios que asistieron a la ceremonia de recordación en Nueva York, porque asistir al ceremonial efectuado en el Pentágono, en Washington.

Los ataques contra las torres gemelas y la sede del Pentágono constituyeron un vil atentado terrorista que conmocionó a Estados Unidos y al mundo, que cambió bruscamente el curso de la historia con secuelas de guerras y conflictos geopolíticos que todavía se conectan con ese infausto suceso.

jpm-am

Trump: Guerra finalizará tras las próximas elecciones noviembre

DUBLÍN, Irlanda.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que la guerra con Irán podría terminar “inmediatamente después” de las elecciones de medio mandato de noviembre, al considerar que Teherán intenta prolongar el conflicto para influir en los comicios legislativos estadounidenses.

Durante declaraciones a periodistas en Irlanda, Trump sostuvo que Irán busca mantener la confrontación hasta después de las elecciones, en las que los republicanos intentarán conservar sus mayorías en el Congreso. El mandatario aseguró que Teherán no podrá sostener durante mucho tiempo la presión económica y militar ejercida por Estados Unidos.

CONFLICTO Y PROGRAMA NUCLEAR

Trump reiteró sus acusaciones sobre las intenciones nucleares de Irán y sostuvo que el país estaría próximo a desarrollar un arma atómica. El presidente estadounidense ha utilizado esta preocupación como uno de los principales argumentos para justificar las acciones de Washington contra Teherán.

Irán, por su parte, mantiene que su programa nuclear tiene fines exclusivamente pacíficos y defiende su derecho a enriquecer uranio, mientras rechaza las acusaciones de que busque desarrollar armas nucleares.

Trump también anticipó una fuerte reducción de los precios internacionales del petróleo una vez concluya la guerra. Sus declaraciones se producen en un contexto de elevada volatilidad energética, después de que el conflicto haya afectado el tránsito de petróleo por el estrecho de Ormuz y provocado un incremento de los precios del crudo.

PERSISTE LA TENSIÓN

Aunque Trump sostiene que el conflicto terminará después de las elecciones, no existe una fecha confirmada para el fin de las hostilidades. Informaciones recientes señalan que la guerra continúa y que funcionarios estadounidenses han considerado incluso la posibilidad de que se prolongue durante un período mayor.

El mandatario también ha mantenido su advertencia de que Estados Unidos responderá con fuerza ante cualquier indicio de que Irán avance hacia la fabricación de armas nucleares.

an/am

Las iglesias forjadoras de valores

El término iglesia viene del idioma griego, cuyo significado es una asamblea con un fin determinado, el cual es estar fuera del mundo. De ahí que, no es lo mismo ser mundano que ser cristiano, o parte de la iglesia. Generalmente se considera que la iglesia está ligada al que la edifica, a su propósito terrenal y celestial, ya determinado en la Biblia.

Jesucristo escogió ese término por el significado que tenía en la población griega, y en todas las partes donde existió la influencia del imperio o reinado griego, debido a que se impuso el idioma de Atenas. Jesús quería que su iglesia llegara a todos los rincones de la tierra, como dijera a sus discípulos: «Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra» Hc. 1:8.

El propósito era rescatar al ser humano de la vida de pecado e incredulidad en la que vivía. Esa vida se considera, también, como de anti- valores, es decir, que la mayoría de pecados, están considerados como anti- valores. De ahí que, el rescate es pagar el sacrificio para sacar de esa vida a las personas. Por consiguiente, el hombre de iglesia busca regenerarse en todos los sentidos.

Las iglesias son el esqueleto moral de las sociedades

Las iglesias son forjadoras de valores, lo que evidencia, que las iglesias no trabajan con personas perfectas, sino imperfectas, unas más otras menos. Por eso, algunos no entienden a los cristianos, convertidos, evangélicos, y protestantes. Todos los que se hacen iglesias son los que reconocen su situación de pecado, y deciden buscar el perdón y ser redimidos para Dios.

Los  de iglesias buscan cambiar sus vidas, dejando el viejo hombre viciado, para comenzar una nueva vida en pro de la perfección y santificación, las cuales nunca serán alcanzadas en su cabalidad, puesto que esa posición corresponde al Altísimo Dios. Estos aunque son imperfectos, en realidad, van alcanzando un nuevo nivel, o gloria cada vez  que dejan atrás un peldaño inmoral, o pecaminoso.

Exigir perfección a los de las iglesias, es una falacia innecesaria. Son tan humanos como los demás; viven en la misma sociedad y; luchan contra los mismos anti- valores o pecados. De ahí que, los imperfectos no podemos pedir perfección a otros que también son imperfectos. Ellos tendrán toda la vida para seguir su búsqueda y gozarse con cada triunfo obtenido.

Ahora bien, como la salvación es por gracia, no por obras, el Señor Jesucristo ha quitado todas manchas y hace santos (perfectos, santificados) a todos los que de corazón han respondido por fe a su llamado. De ahí deriva la confianza del  creyente, de la obra realizada por Dios Padre, Jesucristo, y el Espíritu Santo, en el proceso de salvación. El hombre no es autor de salvación, sino Jesucristo, con el Espíritu y el Padre; el hombre es recipiente de la salvación.

Las iglesias enseñan sobre el amor, la misericordia, la paz, la justicia, la fe, la puntualidad, la verdad, el sí sí, y el no no. Esos valores como la honradez, la sinceridad, honestidad, lealtad, fidelidad, entre otros embellecen la vida del creyente en Cristo. Eso es formar un nuevo hombre con valores. No es fácil lograr avances significativos, puesto que cada persona viene de una sociedad podrida.

Las iglesias son el esqueleto moral de las sociedades

Si con la presencia y obras de las iglesias, en este sentido, las sociedades siguen mal, pero muy mal, qué sería sin las iglesias? Se estaría peor, sin esperanza de regeneración y renovación. Todas las iglesias ejercen una función importante, despreciar esas funciones sociales, sería el peor error que cometerían las sociedades.

El catecismo, la escuelita dominical para niños son herramientas de instrucción desde la niñez, la cual continúa en la adolescencia, la juventud y la adultez, en cada etapa del individuo. Ahora bien, si se alejan de las iglesias, entonces se pierden de esa bendición personal y social. De ahí la necesidad del evangelismo casa por casa, o por cualesquier medios posibles. Se busca mejorar al individuo, a la sociedad y a las iglesias.

Pero, las iglesias no deben perder el objetivo principal que es predicar el evangelio a todas las criaturas, para que éstas creyendo, arrepintiéndose y bautizándose puedan ser salvas, convirtiéndose en nuevas criaturas en Cristo. Entonces, el Espíritu Santo, le ayudará en el proceso de santificación, lo cual conllevaría a una vida en valores.

jpm-am

Mera Fondeur celebra 70 años de su trayectoria empresarial

SANTIAGO DE LOS CABALLEROS.- Mera Fondeur Grupo Corporativo celebró sus 70 años de trayectoria empresarial con una ceremonia que reunió a autoridades, empresarios, socios, clientes, colaboradores y miembros de las familias Mera y Fondeur, en un encuentro que también sirvió para proyectar una nueva etapa de crecimiento, diversificación y continuidad generacional.

La actividad contó con la presencia de la vicepresidenta de la República, Raquel Peña, y estuvo encabezada por ejecutivos del grupo empresarial, que resaltaron la evolución de una organización nacida en Santiago y cuya trayectoria ha estado vinculada al desarrollo de la construcción, la infraestructura y otros sectores productivos del país.

Durante su discurso, el presidente de Mera Fondeur Grupo Corporativo, Ricardo Fondeur, destacó que siete décadas de historia han estado marcadas por la capacidad de evolucionar, preservar principios y establecer alianzas de largo plazo que han contribuido al crecimiento de la empresa.

Fondeur recordó que esa cultura empresarial tiene sus raíces en la visión de los fundadores y en una dinámica de trabajo basada en el respeto, el respaldo mutuo y la búsqueda de objetivos comunes.

“Una empresa alcanza su verdadera dimensión cuando su crecimiento también empuja el progreso de su entorno”, expresó.

RELEVO GENERACIONAL

La incorporación de la tercera generación constituye uno de los principales elementos de la nueva etapa de Mera Fondeur Grupo Corporativo.

Alejandro Fondeur, vicepresidente ejecutivo, y Carla Gabriela Puig, vicepresidenta de Administración y Finanzas, participan activamente en la gestión del grupo y asumen responsabilidades dentro de una estructura de gobernanza orientada a preservar el legado empresarial y, al mismo tiempo, incorporar nuevas perspectivas.

El proceso procura mantener los valores que han definido a la organización durante sus 70 años de historia, mientras la nueva generación aporta capacidades y enfoques para identificar oportunidades y contribuir a la evolución del grupo en el largo plazo.

La empresa plantea esta transición como un proceso de continuidad que permita preservar su identidad y, a la vez, generar las condiciones para que las nuevas generaciones construyan su propia contribución al desarrollo de la organización.

“70 AÑOS CONSTRUYENDO PROGRESO”

Como parte de las actividades conmemorativas fue presentada la memoria corporativa “Mera Fondeur: 70 años construyendo progreso”, una publicación conceptualizada y editada por Taller 31 Arquitectura S.R.L., con valoración literaria del profesor Rafael Emilio Yunén.

La obra recoge un recorrido por la historia, la cultura organizacional y el impacto territorial de Mera Fondeur Grupo Corporativo durante siete décadas.

Para su elaboración fueron incorporadas fotografías y datos procedentes de archivos de referentes de la región y del sector construcción, con el propósito de ampliar la documentación sobre la trayectoria de la empresa.

La publicación aborda la visión de los fundadores, la expansión del portafolio empresarial, la participación de la compañía en el tejido institucional de Santiago y una cultura sustentada en valores familiares y comunitarios, así como en la filosofía de calidad y trabajo bien hecho.

Más que un registro de proyectos, la memoria procura mostrar la evolución de una empresa originada en Santiago que amplió progresivamente su campo de acción hasta alcanzar una presencia de carácter regional, nacional y transfronterizo.

Durante el acto, Ricardo Fondeur y Alejandro Fondeur, junto a los demás integrantes del Consejo de Administración de Mera Fondeur Grupo Corporativo, realizaron la entrega protocolar de la publicación a la vicepresidenta Raquel Peña.

Al referirse al significado de la obra, Ricardo Fondeur resumió su contenido con una frase que vinculó el legado familiar con la trayectoria empresarial: “Me correspondió escribir su prólogo, el resto lo escribió la historia”.

DIVERSIFICACIÓN DEL GRUPO

Mera Fondeur Grupo Corporativo es una organización empresarial dominicana fundada en Santiago de los Caballeros, cuya historia está estrechamente relacionada con el desarrollo de la construcción y la infraestructura nacional.

En 2015, una reestructuración corporativa marcó una nueva etapa institucional, con la formalización del grupo y la definición de sus principales líneas de negocio: construcción, desarrollo inmobiliario, materiales de construcción y administración de inmuebles.

En la actualidad, el grupo mantiene un modelo empresarial diversificado, con inversiones y participaciones que trascienden el sector construcción e incluyen áreas como inmobiliaria, finanzas, turismo y salud.

La organización sostiene que esta diversificación forma parte de una estrategia dirigida a continuar creando valor y ampliando su contribución al desarrollo de Santiago, la región y el país.

Con siete décadas de trayectoria, Mera Fondeur encara su nueva etapa sobre una combinación de experiencia, diversificación, alianzas estratégicas y continuidad generacional, con una visión orientada al crecimiento sostenible y a la creación de valor a largo plazo.

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Steffany Constanza lleva el merengue a final Music Awards

SANTO DOMINGO.- La cantante dominicana Steffany Constanza colocó nuevamente al merengue en el escenario internacional al ser seleccionada entre las voces finalistas de los InterContinental Music Awards 2026, competencia en la que participaron más de 400 artistas procedentes de más de 100 países.

La artista dominicana logró avanzar en el certamen con su interpretación de “El Cigarrillo”, canción originalmente popularizada por la cantante mexicana Ana Gabriel, presentación que le permitió competir entre intérpretes de diferentes países, idiomas y géneros musicales.

La organización de los InterContinental Music Awards comunicó oficialmente a Constanza su selección como finalista y la felicitó por alcanzar esta etapa de la competencia, considerada un importante reconocimiento dentro de su trayectoria artística.

EL MERENGUE EN EL ESCENARIO INTERNACIONAL

La participación de Steffany Constanza representa también una nueva oportunidad para proyectar el merengue dominicano ante una audiencia internacional, en momentos en que la intérprete desarrolla una propuesta orientada a incorporar nuevos sonidos y estilos al género.

Su clasificación entre las finalistas destaca, además, sus condiciones vocales e interpretativas en una competencia de alcance global en la que confluyeron artistas de distintas culturas y tradiciones musicales.

El reconocimiento llega en una etapa de expansión de la carrera de la artista, quien mantiene una presencia destacada en mercados de Centroamérica, particularmente en Guatemala y Honduras.

“QUÉ BARBARAZO” SE MANTIENE ENTRE LOS ÉXITOS

En Guatemala y Honduras, su tema “Qué Barbarazo” se mantiene entre las canciones de mayor popularidad, donde, según su equipo, permanece entre los principales éxitos durante tres semanas consecutivas.

A este posicionamiento se suma la nominación que mantiene por “El Cigarrillo” en los Premios Estela de Guatemala, mientras la artista también espera ser considerada en futuras nominaciones de los Premios Grammy.

UNA NUEVA ETAPA PARA EL MERENGUE

El reconocimiento internacional obtenido por Constanza se produce en medio de una etapa de renovación del merengue, con una nueva generación de intérpretes que procura acercar el género a públicos de diferentes edades y mercados.

Para su equipo, la presencia de la cantante en escenarios y competencias internacionales confirma el potencial de una propuesta que combina la esencia del ritmo dominicano con elementos contemporáneos.

La clasificación en los InterContinental Music Awards 2026 representa así un nuevo paso en la carrera de Steffany Constanza y en su objetivo de llevar la música dominicana a escenarios cada vez más amplios, contribuyendo a mantener vigente el merengue y a proyectarlo hacia nuevas audiencias internacionales.

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