Santo Domingo. Rep. Dom. - 31 de Octubre 2014
Opinión
18 Marzo 2013, 06:54 AM, 1 Comentarios
Zaida Ginebra, Don Antonio y la radio plebe

Doña Zaida Ginebra tenía un programa de radio que escuchaba medio mundo... Era un programa “de cocina” donde lo único que se “cocinaba” todos los días era a Balaguer y a su gobierno en aquellos tiempos terribles de la represión política de los 12 años.

Fue la esposa de un auténtico viejo roble del PRD, el doctor Máximo Lovaton Pittaluga, y ambos fueron protagonistas de algunos de los acontecimientos históricos más relevantes del último medio siglo.

Era mujer de armas tomar, “guapa como abeja de piedra”, y sus críticas a Balaguer eran constantes, desafiantes, agresivas... Adoraba a Peña Gómez, cuya vida salvó muchas veces cuando la intolerancia lo perseguía para liquidarlo.

En la Revolución del 65, desde la conspiración contra el Triunvirato hasta el levantamiento del 24 de abril, estuvo en la primera línea de combate. Su casa de Gazcue fue centro de operaciones en muchos momentos difíciles de la historia contemporánea.

Y hay quienes dicen que la noche que desembarcaron los americanos, cuatro días después de estallar la revuelta, evitó la dispersión del liderazgo constitucionalista que quería asilarse colectivamente en medio de la confusión.

Su esposo, Don Máximo, era un conocido abogado a quien todos querían y respetaban, que se involucró en el PRD desde su llegada al país el 5 de julio de 1961 cuando aún no se había desmontado la dictadura de Trujillo.

Don Máximo era cuñado de Trujillo, hermano de Gina Lovaton, con quien el “jefe” procreó dos hijos fuera de matrimonio.

Una cocina picante

Doña Zaida, de vasta cultura culinaria, amante de la alta cocina y fina gourmet, inició un programa de recetas orientado a las amas de casa de clase media. Y en pocas semanas acaparó la atención en la franja horaria matutina por su estilo tan peculiar de hacer denuncias sociales más que enseñar a cocinar.

Su programa se transmitía a media mañana por Radio Comercial y era un toque de queda. Se las ingeniaba para crear recetas con ingredientes que escaseaban o con precios que andaban por las nubes.

De la cocina saltaba a la política y se detenía en los excesos que ya comenzaban a evidenciarse en los medios de comunicación, al vocabulario que se tornaba soez, a los excesos en los programas de radio y televisión y a las películas subidas de tono cuando el cine porno apenas asomaba las narices en el mercado cinematográfico.

Doña Zaida llegó a convertirse en una celebridad por su defensa a las buenas costumbres, y cada día era mayor su incidencia en la sociedad por sus constantes y valientes denuncias.

En 1978 cuando Antonio Guzmán llegó al poder la llamó para solicitarle colaboración. Le pidió que aceptara la dirección de la Comisión de Espectáculos Públicos y Radiofonía con autonomía “para adecentar la radio y la televisión.

Se lo tomó en serio

Doña Zaida asumió muy en serio su misión en la Comisión de Espectáculos Públicos. En la época se habían puesto de moda las orquestas y los combos de música popular, y los merengues de doble sentido se habían adueñado de la audiencia.

En los últimos meses del gobierno de Balaguer se otorgaron frecuencias radiales sin ningún control y las emisoras se multiplicaron como hongos. El Estado había perdido el control del uso de las frecuencias radiales, y en esa misma medida se descontroló la calidad de la música que se difundía por la radio.

De un plumazo Doña Zaida prohibió toda aquella basura y se vio enfrentada con esos sectores de poder, pero no cedió a la presión política que se ejerció insistentemente en su contra...

Don Antonio la llamó una mañana a su Despacho del Palaci

“Zaida... ¿Pero qué revolución es que tú me has hecho...? Este es un gobierno derechista...No fue Fidel que ganó... Yo soy un burgués capitalista... ¿Tú olvidaste eso...?

“... Ay, no jodas tú, Antonio... ¿Tú crees que este país se merece tanta plebería? ¿Tú has oído Pónmelo ahí que te lo vua’partí?

¿Te dijeron dónde es que Juana tiene la gotera...?

¿Ya oíste a Blas Durán y sus Peluches...? ¿Oíste El Chinero... Pelando Pa’que otro Chupe...?”

¡Dicho eso, dio media vuelta y se fue...!

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Comentarios

Enviado el 17 de Marzo 2014  |  #243164

jose


La Rd no sabe lo que perdio' al morir doña zaida, esa Señora si le ponia coto a las charlattaneria y sinverguenza' que se oyen hoy por la radio y tv.hasta Balaguer la Respetaba. johnny ventura salio un dia con disco fuera de tono y se lo tumbo'.
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