OPINION: La vulgaridad que dejamos crecer

Por FRANCISCO ML. ORTEGA

Lo que hoy vivimos en algunos espacios de la comunicación dominicana no nació con las redes sociales ni comenzó con los llamados influencers. Tiene raíces mucho más antiguas.

Hace décadas comenzamos a permitir algo que entonces algunos interpretaban como irreverencia, espontaneidad o simplemente una nueva manera de comunicar: la vulgaridad empezó a ganar espacio en los medios de comunicación dominicanos.

Ese proceso de normalización tiene también nombres propios, y sería incompleto hablar de sus consecuencias sin reconocer algunos de sus antecedentes.

Uno de ellos fue don Álvaro Arvelo hijo.

Mencionarlo no significa desconocer su extraordinaria capacidad intelectual ni disminuir el lugar que ocupó durante décadas en la comunicación dominicana. Hacerlo sería injusto.

Don Álvaro fue un hombre ilustrado, informado, estudioso, poseedor de una cultura extraordinaria. Su dominio de la historia, la política, los deportes, el cine, la literatura y los acontecimientos nacionales e internacionales hizo que muchos lo consideraran una verdadera enciclopedia humana.

Precisamente ahí aparece una de las grandes contradicciones de su legado.

Junto a aquella extraordinaria capacidad llegó también una manera de comunicar cargada de irreverencia, improperios, descalificaciones, expresiones ofensivas y ataques personales que contribuyó a desplazar límites que hasta entonces parecían establecidos en la radio dominicana.

Muchos lo escuchábamos precisamente por sus conocimientos, por su capacidad de análisis y por la cantidad de información que manejaba. Pero simultáneamente ocurrió algo que quienes vivimos aquella época podemos recordar: había momentos en que era necesario bajar el volumen de la radio o apagarla cuando había niños cerca.

Y nos acostumbramos.

Peor aún: lo permitimos y muchas veces hasta lo celebramos.

Ese fue quizás nuestro mayor error.

Lo que inicialmente podía provocar rechazo comenzó a producir indiferencia. Después llegó la imitación y, finalmente, la normalización.

Cuando una sociedad normaliza la vulgaridad, termina perdiendo la capacidad de escandalizarse ante ella.

Con el tiempo apareció además un fenómeno todavía más preocupante: algunos quisieron imitar aquella forma de comunicar, pero no necesariamente tenían detrás la formación, la cultura ni el conocimiento que poseía don Álvaro.

Se quedaron con el improperio y dejaron atrás la enciclopedia.

Y así continuamos avanzando.

Llegaron nuevos comunicadores, nuevos programas y posteriormente las plataformas digitales y las redes sociales. Cada generación encontró los límites un poco más desplazados que la anterior.

Hasta llegar al presente

Hoy vemos personas convertidas en referentes simplemente por su capacidad de generar ruido, controversias, reproducciones y seguidores. Para algunos, la vulgaridad dejó de ser un accidente dentro del discurso y pasó a convertirse en estrategia de comunicación, identidad e incluso modelo de negocio.

Mientras más escandaloso el mensaje, mayor posibilidad de hacerse viral. Mientras más hiriente la expresión, mayores las reacciones. Mientras mayor el conflicto, mayores las reproducciones.

La ecuación terminó siendo peligrosamente rentable.

Pero sería demasiado cómodo responsabilizar únicamente a los influencers actuales.

Ellos encontraron un terreno que ya estaba preparado: tierra árida, pero abonada durante años para cultivar sus desmanes, sembrar improperios y hacer del descrédito y del enlodamiento de la moral ajena parte habitual del espectáculo.

No crearon el fenómeno. Lo heredaron, lo explotaron y lo llevaron a niveles que quizás nunca imaginamos.

Estamos cosechando parte de aquello que durante décadas permitimos sembrar.

No pusimos límites cuando correspondía. Confundimos irreverencia con talento, popularidad con calidad, notoriedad con capacidad y libertad de expresión con ausencia absoluta de responsabilidad.

Aquello que no corregimos a tiempo creció.

Las redes sociales simplemente multiplicaron su alcance.

El problema que enfrentamos hoy, por tanto, va mucho más allá de preguntarnos quién está frente a un micrófono, una cámara o un teléfono celular. La pregunta que deberíamos hacernos como sociedad es mucho más incómoda:

¿En qué momento dejamos de exigirles a quienes tienen la capacidad de influir sobre miles o millones de personas la responsabilidad que acompaña semejante privilegio?

Los medios cambian, las plataformas evolucionan y los personajes pasan. Lo que permanece son las consecuencias de aquello que una sociedad toleró, convirtió en costumbre y finalmente dejó de cuestionar.

Hoy no estamos frente al comienzo del problema.

Estamos frente a sus consecuencias.

Sembramos tolerancia frente a la vulgaridad, dejamos que echara raíces y ahora nos sorprende la cosecha.

Sin embargo, todavía estamos a tiempo.

Estamos a tiempo de recuperar el valor de la palabra. De exigir respeto sin pretender censurar a nadie. De entender que defender la libertad de expresión no significa renunciar a la responsabilidad que debe acompañarla.

Y también estamos a tiempo de decidir qué clase de comunicación queremos dejar como referencia a las generaciones que vienen detrás de nosotros.

A la población pensante de nuestro país le corresponde dejar de guardar silencio.

No podemos permitir que el ruido de unos pocos termine pareciendo la voz de toda una sociedad.

Hay que cuestionar, educar, exigir calidad y, especialmente, dejar de premiar con audiencia aquello que después condenamos en privado. Cada reproducción, cada seguimiento, cada comentario y cada espacio que concedemos también contribuyen a determinar qué clase de comunicación prospera.

La responsabilidad no pertenece únicamente a quienes producen esos contenidos.

También pertenece a quienes los consumimos, los compartimos, los hacemos virales y terminamos convirtiendo a sus protagonistas en referentes sociales.

Aún estamos a tiempo de frenar esta degradación.

Aún estamos a tiempo de recuperar espacios.

Aún estamos a tiempo de impedir que lo vulgar termine aceptándose como normal, que el escándalo sustituya al talento y que el ruido termine imponiéndose sobre el pensamiento.

El país que recibirán las próximas generaciones también se está construyendo desde nuestros medios, nuestras redes y desde aquello que nosotros mismos decidimos aceptar, consumir y celebrar.

Todavía podemos cambiar la cosecha. Para lograrlo tendremos que dejar de sembrar indiferencia, dejar de premiar la vulgaridad y volver a exigir respeto, conocimiento y responsabilidad.

Aún estamos a tiempo.

framaol@gmail.com

jpm-am

​El “loco” que siga con sus “locos” y sus locuras 

¿Preparados para votar por una figura digital?

La gigantesca estatua ecuestre de Trujillo

El compromiso formal de erigir un gran monumento en la ciudad de San Cristóbal, cuna del llamado Perínclito y Benefactor de la Patria Nueva, en honor al dictador sancristobalense fue asumido en Santiago de los Caballeros, en 1944, en el transcurso de la celebración del Segundo Congreso de Municipios, en donde se dictó una Resolución por la cual todos los ayuntamientos del país se comprometían a contribuir económicamente.

La iniciativa de los áulicos y alabarderos consistió en levantar una gigantesca estatua ecuestre del generalísimo Rafael Leónidas Trujillo Molina, quien unos años antes (1934) desestimó el levantamiento de un monumento laudatorio y que los recursos económicos recolectados con tal propósito fueran utilizados en la construcción del parque o plaza central del referido centro poblado sureño.

La estatua en construcción

En el artículo uno de la Resolución mencionada se recomendaba a todas las Corporaciones Municipales de la República destinar un 2 por ciento “del total de sus ingresos no especificados correspondiente al ejercicio fiscal de cada año con el objetivo de financiar la erección del Monumento…”

Ante lo establecido en el Primer Santiago de América, en el lar nativo del férreo gobernante se procedió a conformar, el 28 de marzo de 1946, el Comité pro Monumento a la Era de Trujillo el cual, en su primera etapa estuvo encabezado por el licenciado Mario Abreu Penzo, gobernador civil de la provincia.

Alegada una supuesta lentitud y algunos detalles que merecían una explicación pública, el 19 de abril de 1949 el señor Danilo Brugal Alfáu, a través de una correspondencia hizo que el mencionado Comité diera a conocer cómo, real y efectivamente, marchaba el proceso de erección de la estatua deseada.

La carta en cuestión se hizo pública y sirvió para que los representativos de la junta ordenaran un arqueo de las cuentas de los valores destinados al proyecto lisonjero y el 23 de abril de 1949, el responsable de negocios del ayuntamiento certificó que los fondos en reservas ascendían a la suma de RD$138,178.60.

Extranjeros

A partir de entonces el panorama cambió favorablemente y con el propósito de seleccionar al escultor que realizaría el Monumento Ecuestre del Generalísimo la embajada dominicana en Roma, Italia, procedió a recibir propuestas de renombrados artistas italiano y españoles.

Entre los proponentes de mayor notoriedad se destacaron el medallista de la Santa Sede, Aurelio Mistruzzi y otro no menos famoso, Alexandro Monteleone, quien en su interés de alcanzar el contrato de la obra hizo una miniatura de lo que podría ser lo más apropiado conforme a lo requerido.

Conforme a lo expuesto por el ingeniero sancristobalense Néstor Uribe Matos (Fifí), en la interesante obra Memorias de San Cristóbal, una recopilación de artículos realizada por el periodista José Pimentel Muñoz, terminó siendo escogido Aurelio Mistruzzi., influyendo en esa elección “…el viaje que el Generalísimo realizó a España y el Vaticano en junio de 1954”, a propósito de procurar la firma del llamado Concordato.

Destaca Uribe Matos que de inmediato el anciano artista italiano comenzó a trabajar, realizó una visita a San Cristóbal, en enero de 1956, “…con la finalidad de conocer y apreciar en su verdadera magnitud el sitio de emplazamiento de la obra, ver la salida y el ocaso del sol y otros detalles, además de obtener fotografías del Generalísimo a caballo”.

Se resalta que el reconocido artista quedó sorprendido con nuestro clima y maravillado “…con la cerveza criolla, la cual consumió y obsequió en grandes cantidades en el hotel San Cristóbal”.

También destaca el ingeniero Uribe Matos que, de regreso a Europa, Mistruzzi visitó la ciudad de Colonia, en Alemania, donde estudió la anatomía del caballo de la estatua ecuestre del rey Federico Guillermo II de Prusia, obra que le pareció se ajustaba a sus propósitos.

Cuenta que su taller, en Roma, empezó a ser visitado por diplomáticos dominicanos, estudiantes de arquitectura, de pintura, canto, música y otras disciplinas, algunos de los cuales se percataron de que el corcel y jinete que proyectara la escultura en referencia sería de dos cuerpos separados.

Ante tal detalle, afirma Uribe Matos, que alguien, en voz baja, susurró a manera de premonición: “mejor, así lo apearemos más rápido”.

Sobre el costo de la escultura la aludida fuente subraya que el contrato establecido giró en torno a los noventa mil dólares y que, dado a las constantes quejas del caduco artista, alegando que había realizado un mal negocio, “…hubo que agregarle ciertos incentivos económicos, hasta aproximarse a los cien mil pesos de la época”.

Desinterés

Una vez levantada la obra, en 1957, según expone el ingeniero Uribe Matos, como consecuencia de la teatralidad y la inautenticidad que con frecuencia encarnaba el déspota gobernante, “…nunca se interesó en contemplarla, y si pasaba por el lugar cuando entraba a San Cristóbal lo hacía de manera rápida para internarse en su hacienda”.

EL AUTOR es periodista y sociólogo. Reside en Santo Domingo.

El imponente monumento estuvo ubicado en la entrada principal de la mencionada ciudad, frente al Hotel San Cristóbal, y se recuerda que los transeúntes por aquel lugar generalmente hacían referencia a la llamativa escultura con el calificativo de “El Caballo”.

Para satisfacción de muchos y dolor de unos otros, a poco tiempo de producirse la muerte a tiros del gobernante la noche del 30 de mayo de 1961, específicamente en diciembre de 1961 la gigantesca escultura ecuestre fue derribada  por una multitud de dominicanos.

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Rusia lanza oleada de ataques sobre Kiev, la capital de Ucrania

KIEV 27 Ago.- El Ejército de Rusia ha lanzado este jueves una oleada de ataques sobre distintos puntos de la provincia ucraniana de Kiev, incluida la homónima capital, en el marco de la invasión desatada en febrero de 2022 por orden del presidente ruso, Vladimir Putin.

El alcalde de la capital, Vitali Klitschko, ha confirmado en redes sociales que, como consecuencia del ataque, han caído escombros cerca de una escuela en el distrito de Shevchenkivski. «Las ventanas del centro educativo han resultado dañadas», ha señalado.

Asimismo, se han producido daños en un edificio residencial, un parque y un parking en el distrito de Obolon, si bien no ha habido que lamentar heridos o incendios. Los ataques también han provocado destrozos en una guardería en el distrito de Podilski.

La oleada de impactos ha causado daños también a un almacén de la cadena de supermercados Kolo, según ha confirmado la empresa Varus, aunque ningún trabajador ha resultado herido, según ha recogido la agencia de noticias Ukrinform.

A primera hora de la mañana, otro ataque ruso ha destruido el almacén de la empresa Roshen en la localidad de Chubinske, mientras que un centro de distribución de la empresa Confy — dedicada a la venta de electrodomésticos, electrónica y artículos para el hogar– también ha sido dañado.

of-am

EU: Legislador origen RD se declara no culpable de fraude

BOSTON.- El representante estatal por el Distrito 16 de Essex, el dominicano Francisco E. Paulino, se declaró no culpable ante un tribunal federal de Massachusetts, luego de ser arrestado y acusado de fraude electrónico, lavado de dinero y otros delitos.

Paulino, quien representa a las ciudades de Lawrence y Methuen, es señalado de utilizar aproximadamente 700,000 dólares de fondos destinados a programas de ayuda por el COVID-19, que según la acusación habrían sido destinados a cubrir gastos personales y financiar operaciones relacionadas con bienes raíces.

Al legislador le fue confiscado el pasaporte antes de ser liberado bajo fianza y con otras condiciones impuestas por el tribunal.

Como parte de las condiciones de su libertad, el juez ordenó a Paulino notificar a los clientes de su empresa Madison Tax, LLC, que las operaciones de la firma serán suspendidas hasta, al menos, la próxima audiencia, prevista para octubre. Además, le prohibió acceder a los registros o cuentas bancarias de sus clientes.

ESQUEMA Y CARGOS 

El supuesto esquema se desarrolló aproximadamente entre abril de 2020 y diciembre de 2021. Durante ese período, Paulino era propietario y operaba Madison Tax, LLC, una empresa de preparación de impuestos y planificación empresarial en Lawrence, y Madison Mortgage, Inc., una firma de corretaje hipotecario también ubicada en esa ciudad.

Entre los ocho cargos presentados contra Paulino figuran fraude electrónico, tres cargos relacionados con transacciones monetarias ilícitas y lavado de dinero.

Según ABC Boston, los fiscales alegan que Paulino utilizó Madison Tax como parte de un esquema que se extendió desde abril de 2020 hasta, al menos, diciembre de 2021.

El supuesto plan habría incluido una solicitud fraudulenta de beneficios por desempleo por 44,160 dólares presentada a nombre de un familiar, así como solicitudes y modificaciones de préstamos por daños económicos causados por desastres (EIDL, por sus siglas en inglés) relacionadas con sus negocios y uno de sus clientes.

Los fiscales también alegan que el propietario de una lavandería en Lawrence, con dominio limitado del inglés, confió a Paulino sus asuntos fiscales, información personal y acceso a sus cuentas bancarias en línea.

De acuerdo con la acusación, Paulino obtuvo una modificación del préstamo EIDL sin conocimiento del cliente y posteriormente le solicitó un préstamo de 200,000 dólares. El dinero fue transferido a Madison Tax y, presuntamente, utilizado para financiar una hipoteca destinada a la compra de una propiedad en Lawrence.

La acusación formal sostiene además que Paulino declaró ingresos inflados para obtener un préstamo EIDL para Jackson Enterprise, empresa que operaba un establecimiento de Heav’nly Donuts en Lawrence. Posteriormente, habría transferido 18,000 dólares de esos fondos a Madison Tax, dinero que, según los fiscales, fue utilizado para la compra de una propiedad en Lawrence.

Los fiscales alegan que parte de los fondos del préstamo EIDL de Madison Tax fue transferida a Madison Mortgage y utilizada en operaciones hipotecarias relacionadas con la compra de propiedades en Methuen y Lawrence.

REACCIONES OFICIALES

«Nunca es motivo de orgullo arrestar a un funcionario público, pero seguiremos haciéndolo hasta que el mensaje quede claro. Nadie está por encima de la ley y nadie queda impune», declaró la fiscal general de Estados Unidos, Leah Foley.

En un comunicado, el presidente de la Cámara de Representantes de Massachusetts, Ronald J. Mariano, afirmó que «los cargos presentados contra el representante Paulino son sumamente preocupantes, y si bien todo estadounidense tiene derecho al debido proceso, la gravedad de los cargos socava la confianza pública en los funcionarios electos. Dado el momento en que se hizo este anuncio durante la sesión legislativa, la Cámara seguirá de cerca los procedimientos legales y, una vez concluidos, tomará las medidas pertinentes, si fuera necesario, para garantizar la rendición de cuentas».

SEGUNDO CASO EN LAWRENCE

El arresto de Paulino se produce casi dos semanas después del apresamiento del alcalde de Lawrence, Brian DePeña, quien también enfrenta acusaciones relacionadas con el presunto uso indebido de fondos de ayuda por el COVID-19.

La verdadera historia del primer Carnaval Popular de San Cristóbal

Por JULIO CESAR GARCIA ESPINAL

SAN CRISTOBAL.- Durante los años setenta, el carnaval de calle en San Cristóbal no era más que un recuerdo lejano. Las manifestaciones populares habían desaparecido y el ambiente festivo quedaba reducido a los salones del Casino local, un espacio exclusivo reservado para sus miembros y para contadas comparsas que lograban inscribirse.

En medio de ese vacío, nació una idea en la mente de Leonardo Díaz García: devolverle el carnaval al pueblo, sacarlo a las calles y darle una estructura propia que durara en el tiempo. Antes de partir a Lima en 1979 a realizar sus estudios de maestría, dejó la semilla sembrada tras diseñar de cabo a rabo la logística del desfile desde el calor de su hogar.

Para fundamentar la propuesta con identidad sancristobalense, Leonardo entrevistó al investigador Fradique Lizardo, quien le confirmó que la familia Mañaná custodiaba la tradición de las caretas típicas de la provincia. Con ese dato, buscó a Blanco Mañaná —a quien conocía por haber vivido durante años frente a su casa— y gestionaron el primer taller de confección de máscaras.

La cita fue en el patio de su propia vivienda, en la calle Jesús de Galíndez número 3; allí, un grupo de muchachos entre los que se encontraban el popular «Pire» y sus hermanos aprendieron el oficio artesanal que mantendrían vivo en la comunidad durante décadas.

Al regresar de Perú en 1979, Leonardo reasumió la dirección del Grupo Teatral La Rueda —que había quedado temporalmente bajo el cuidado de Jorge Guigni— y convocó a otros colectivos como La Higuera y Raíces Negras para hacer realidad el proyecto.

El presupuesto original era de apenas 500 pesos, destinados a tres premios, un perico ripiao, la amplificación de sonido, afiches y el brindis del jurado.

Pese a enviar cartas al Ayuntamiento, a la Gobernación y a la Fábrica de Vidrio, la fecha del evento se aproximaba sin recibir respuesta ni respaldo financiero.

Jorge Guigni.

En una acalorada reunión en la casa de «Martich», en la Avenida Libertad, los colectivos propusieron suspender la actividad o limitarla a un simple desfile sin música ni premios. Ante esto, Leonardo ofreció financiar los 500 pesos de su propio bolsillo para no echar atrás los compromisos asumidos, lo que provocó cierta fricción con sus compañeros, quienes lo acusaron de no respetar los consensos grupales.

Afortunadamente, una semana antes del evento, la Fábrica de Vidrio entregó el cheque solicitado y el primer carnaval de calle pudo celebrarse con todos sus elementos.

Con el paso del tiempo, tras su conversión a la fe cristiana, Leonardo prefirió hacerse a un lado y dejar el proyecto en manos de Jorge Guigni, quien continuó al frente como fotógrafo y gestor a tiempo completo.

Aunque relatos posteriores atribuyeron el origen del carnaval únicamente a un esfuerzo colectivo o a la figura de Guigni, la memoria de los integrantes originales de La Rueda conserva la certeza de cómo aquella visión individual, nacida en un patio de San Cristóbal, le devolvió la alegría y caretas a todo un pueblo.

JPM

Feudri Franco busca prolongar su invicto en boxeo profesional

SANTO DOMINGO.- El prospecto dominicano Feudri Franco regresará al cuadrilátero el próximo 11 de septiembre para enfrentar al dominico-haitiano Junior Desir, en una cartelera de boxeo profesional que tendrá como escenario el coliseo Carlos “Teo” Cruz.

El combate pondrá frente a frente a dos peleadores invictos y representa una nueva prueba para Franco, quien registra siete victorias como profesional, seis de ellas por la vía del nocaut.

Desir también llegará al compromiso sin conocer la derrota, por lo que ambos púgiles subirán al ring con la intención de preservar sus récords perfectos y continuar avanzando en sus respectivas carreras.

“Será un choque de invictos”, afirmó Bélgica Peña, presidenta de Shuan Boxing Promotion, empresa que organiza el evento en asociación con Biyu Promotion.

Franco viene de obtener una importante victoria frente al experimentado boxeador mexicano Mauro Perales, resultado que elevó las expectativas en torno a la carrera del joven púgil dominicano.

Para su próxima presentación tendrá enfrente a un rival joven, invicto y con similares aspiraciones de alcanzar los primeros planos del boxeo profesional.

“Este combate será fuerte, pero Franco es un peleador muy disciplinado y de esta manera es que se forjan los verdaderos campeones, enfrentándose a buenos retos. Además, el público merece ver un gran espectáculo”, expresó Peña.

El enfrentamiento entre Franco y Desir se perfila como uno de los principales atractivos de la cartelera, debido a que reunirá a dos jóvenes con récords inmaculados y ambiciones de convertirse en campeones mundiales.

Ambos púgiles buscarán imponer su estilo y demostrar que cuentan con las condiciones necesarias para continuar escalando posiciones en el competitivo escenario del boxeo profesional.

Los aficionados que no puedan asistir al coliseo Carlos “Teo” Cruz podrán seguir la cartelera en vivo a través del canal de YouTube de Shuan Boxing.

of-am

Venezuela repite campeonato Panamericano Béisbol Infantil

SANTO DOMINGO.- Venezuela conquistó por segundo año consecutivo el título del XIV Torneo Panamericano de Béisbol Infantil 11-12 años, al derrotar este jueves 6-3 a República Dominicana en el partido final celebrado en el estadio de softbol número dos del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte.

El conjunto venezolano volvió a imponerse a los dominicanos en la disputa por el campeonato, luego de que en la edición de 2025 también se coronara campeón al vencer a República Dominicana 1-0.

William Heredia encabezó la ofensiva venezolana con un cuadrangular de tres carreras en la primera entrada frente al abridor dominicano Jandel Soto, quien cargó con la derrota.

Daniel Uricote también contribuyó al triunfo con un jonrón solitario en el cuarto episodio, mientras que el lanzador José Moros se acreditó la victoria.

Por República Dominicana, Isauris Mejía conectó un cuadrangular, mientras que Jasiel Mena disparó un doble productor de dos carreras en la parte alta de la sexta entrada.

El certamen reunió a representantes de 12 países y estuvo dedicado al ministro Administrativo de la Presidencia, Andrés Bautista.

Colombia se queda con el tercer lugar

En el partido por la medalla de bronce, Colombia derrotó 16-12 a México para ocupar el tercer puesto del torneo.

Juan López fue la figura ofensiva del conjunto colombiano al batear de 5-5, incluyendo dos dobles y un triple, con cinco carreras impulsadas y tres anotadas.

También sobresalieron Elías Moreno, quien conectó un cuadrangular, y Emmanuel Caraballo, autor de cuatro carreras anotadas.

Por México, Sebastián León fue el más destacado al disparar un jonrón, remolcar cuatro carreras y anotar otras dos.

of-am

Los padres forman los valores, la disciplina y la estabilidad emocional

La responsabilidad principal del cuidado, crianza y protección de los hijos corresponde enteramente a los padres y tutores, no al Estado ni a las autoridades. El rol de las instituciones públicas es subsidiario; su deber es ofrecer apoyo, educación y seguridad, pero nunca sustituir  la obligación afectiva, formativa y de supervisión de la familia. a

Crianza moral y afectiva: Los padres forman los valores, la disciplina y la estabilidad emocional. El Estado no puede proveer afecto ni guiar la conducta diaria.

Supervisión directa: Conocer el entorno, las amistades y las actividades de los hijos es un deber doméstico. Las autoridades solo intervienen cuando se quiebra la ley.

Provisión básica: Alimentar, vestir y dar un hogar seguro es una obligación legal y moral de los progenitores.

Uso correcto de los servicios públicos: Las escuelas y centros comunitarios son aliados educativos, no guarderías ni centros de corrección conductual.

Consecuencias de delegar la crianza en las autoridades

Saturación del sistema: Los recursos públicos destinados a emergencias o vulnerabilidad real se agotan en atender negligencias familiares evitables.

Vulnerabilidad en los jóvenes: Los hijos que crecen sin límites parentales claros tienen mayor riesgo de caer en la delincuencia o adicciones.

Judicialización de la familia: Cuando los padres fallan, el Estado se ve obligado a intervenir mediante trabajadoras sociales, multas o la pérdida de la patria potestad.

El nivel de desorientación en la República Dominicana respecto a la responsabilidad de la crianza es crítico y alarmante, impulsado por un fenómeno que sociólogos y comunicadores dominicanos describen como una abierta «crisis de valores» e «inversión de la conducta».

Los medios digitales y tradicionales han transformado la percepción de la autoridad parental, creando una distorsión en la que se normaliza el traspaso de las obligaciones del hogar hacia entes externos.

Esta desorientación se manifiesta de forma muy específica a través de las siguientes dinámicas:

1. La cultura del «Sonido» y los antivalores

Validación de la marginalidad: Las plataformas y programas de entretenimiento digital premian el lenguaje soez, la vulgaridad y la conducta antisocial.

Esto genera una disonancia cognitiva en los jóvenes, quienes ven que el éxito económico y el reconocimiento social no provienen del esfuerzo o los valores promovidos en el hogar, sino de conductas disruptivas.

Efecto algoritmos: La estimulación constante a través de contenidos nocivos de corta duración debilita el desarrollo y fomenta la gratificación inmediata, dificultando la disciplina impuesta por los padres.

2. Evasión de la culpa y victimización mediática

El Estado como chivo expiatorio: Ante tragedias, delincuencia juvenil o deserción escolar, los paneles de opinión en radio, televisión y redes frecuentemente culpan de manera exclusiva a la Policía Nacional, al Ministerio de Educación o al Gobierno.

Raras veces se cuestiona públicamente la supervisión, el paradero o la complicidad de los padres de los menores involucrados.

Normalización de la negligencia: Al presentar la falta de recursos económicos como la única causa de la descomposición, los medios liberan a los progenitores de su carga moral, sugiriendo que la falta de dinero justifica la ausencia de supervisión y de guía afectiva.

3. Espectacularización de los conflictos familiares 

Monetización de la intimidad: Existe una tendencia creciente donde los propios padres exponen los conflictos, mal comportamiento o la vida privada de sus hijos menores en las redes sociales para ganar seguidores («likes») y monetizar. Esto quiebra el rol de protección del tutor, convirtiendo la privacidad del menor en mercancía.

Exhibicionismo del castigo o la permisividad: Se difunden masivamente videos de violencia intrafamiliar como método de disciplina, o, por el contrario, videos que celebran la hipersexualización o conductas adultas en niños, desorientando el criterio de lo que constituye una crianza saludable.

4. Sustitución de la autoridad por la pantalla

Niñeras digitales: Los dispositivos móviles y los creadores de contenido han reemplazado el tiempo de calidad, la conversación y el acompañamiento de los padres. Muchos progenitores delegan el cuidado emocional en influenciadores cuya prioridad es el entretenimiento masivo, no la educación ni la formación ciudadana.

Esta alarmante desconexión mediática ejerce una enorme presión sobre las familias dominicanas. Para contrarrestarla, líderes sociales y jurídicos recuerdan constantemente que, ante la ley de la República Dominicana, los padres mantienen la responsabilidad civil y penal absoluta por las acciones de sus hijos menores, recordándoles que el entorno digital no los exime de sus obligaciones legales de supervisión y cuidado.

1: «La crisis de valores en la República Dominicana no se solucionará con más patrullaje policial ni con presupuestos escolares más abultados mientras las pantallas sigan gobernando el hogar. Entregar la crianza de los hijos a los algoritmos de las redes y culpar al Estado de los fracasos domésticos es una renuncia moral insostenible.

Los medios y las plataformas digitales seguirán facturando con el ‘sonido’ y la degradación, porque ese es su negocio; pero la salvación de nuestra sociedad no vendrá de un like, sino del regreso a la autoridad, el respeto y la supervisión estricta dentro del hogar.

El futuro de la nación se define hoy en la sala de la casa, no en las oficinas del Gobierno.

En conclusión, el verdadero peligro para el tejido social dominicano no es solo la proliferación de contenidos nocivos en las redes, sino la comodidad con la que muchos padres han delegado su rol de guías a las pantallas y las autoridades. La libertad de expresión no exime a los medios de su impacto ético, pero la pobreza material jamás justificará la pobreza moral en la crianza.

Si aspiramos a una República Dominicana más segura y con un futuro real para su juventud, debemos entender que el Estado es un soporte, nunca un sustituto. Es hora de apagar los dispositivos, asumir las riendas familiares y recordar que un hijo con valores es la mayor obra que un ciudadano puede entregarle a su país.

Ningún Gobierno podrá enderezar la conducta de un ciudadano que creció huérfano de límites en su propio hogar. Mientras la sociedad dominicana siga culpando a las autoridades de las fallas que nacen en la familia, seguiremos siendo rehenes de una desorientación mediática que destruye el futuro. La patria no se cambia desde un Ministerio; se rescata desde la mesa del comedor.

Dejar claro que el Estado apoya, pero la familia forma. Hay que señalar que los medios buscan clics, no educar.

El llamado a la acción: Buscamos el despertar la conciencia al asumir el rol parental.

jpm-am

Cuestionan ante TC suspensión del RNC dispuesta por la DGII

SANTO DOMINGO.- El periodista José Amado Peguero Reyes y la abogada tributaria Pablita Cabrera Martínez interpusieron ante el Tribunal Constitucional una acción directa de inconstitucionalidad contra el artículo 24 de la Norma General núm. 04-2021 sobre el Registro Nacional de Contribuyentes (RNC), modificado por la Norma General núm. 04-2023 de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII).

La acción cuestiona la figura de “Estado Suspendido”, mediante la cual la DGII puede suspender el RNC de contribuyentes que incumplan con la presentación de declaraciones o el pago de obligaciones durante determinados períodos.

ALEGAN VIOLACIONES CONSTITUCIONALES

Los accionantes sostienen que esta medida genera restricciones que afectan la actividad económica y administrativa de personas físicas y jurídicas, y vulnera principios como legalidad, jerarquía normativa, reserva de ley, debido proceso, razonabilidad, proporcionalidad, buena administración y libertad de empresa.

La instancia señala como vulnerados los artículos 6, 40.15, 50, 69.7, 74.2, 138, 184 y 243 de la Constitución dominicana, relativos, entre otros aspectos, a la supremacía constitucional, legalidad, libertad de empresa, debido proceso, regulación de derechos fundamentales y régimen tributario.

PIDEN ANULAR LA DISPOSICIÓN

Los accionantes afirman que la suspensión del RNC puede limitar trámites ante la DGII y afectar el uso de comprobantes fiscales, generando consecuencias que, a su juicio, han sido cuestionadas en precedentes del Tribunal Constitucional sobre el bloqueo de estos documentos.

Consideran, además, que la Administración Tributaria dispone de mecanismos legales para fiscalizar, determinar obligaciones, aplicar sanciones y cobrar créditos tributarios, por lo que califican la suspensión del RNC como innecesaria y desproporcionada.

En consecuencia, solicitan al Tribunal Constitucional declarar inconstitucional el artículo 24 de la Norma General núm. 04-2021, modificado por la Norma General núm. 04-2023, y ordenar su nulidad y expulsión del ordenamiento jurídico.

an/am

Mantenemos a las familias que el Estado no mantiene (OPINION)

Hay una frase que se repite en cada barrio, en cada colmado, en cada sala de espera de un hospital público y que nadie ha querido convertir en política pública: nosotros estamos manteniendo con nuestro bolsillo a la familia que el Estado se negó a mantener.

Lo hacemos todos. Lo hace la madre soltera que trabaja doce horas en una banca y aún así tiene que pagar el colegio privado de sus hijos porque la escuela pública no tiene cupo, no tiene maestros o simplemente no enseña. Lo hace el hijo que recibe 300 dólares de Boston o de Madrid para pagar la receta de la presión alta de su madre porque el seguro no la cubre y en el hospital no hay pastillas. Lo hace el padre divorciado que cada mes deposita una manutención que en la práctica se convierte en el único ministerio de asistencia social que conocen sus hijos.

Hemos normalizado lo anormal.

EL ESTADO AUSENTE Y LA FAMILIA COMO MINISTERIO

En la República Dominicana el Estado ha delegado sus responsabilidades más básicas en la familia. No hay un sistema de cuidado para envejecientes, así que la hija tiene que dejar el trabajo para cuidar a su padre con Alzheimer. No hay estancias infantiles suficientes, así que la abuela cría mientras la madre busca el sustento. No hay seguro de desempleo real, así que cuando un joven pierde el trabajo, vuelve a la casa de sus padres a los 30 años, no por comodidad, sino por supervivencia.

Las estadísticas lo maquillan, pero la realidad es brutal: el presupuesto familiar dominicano funciona como un estado de bienestar improvisado. Según el Banco Central, más de 10 mil millones de dólares al año llegan en remesas. ¿Qué es eso sino el impuesto que pagamos nosotros mismos para cubrir el hueco que deja el Estado? Cada transferencia por Caribe Express es una declaración de fracaso estatal.

El autor es periodista, jefe de redacción de ALMOMENTO.NET. Reside en Nueva York.

Mantenemos a nuestros viejos porque no hay pensión digna. Mantenemos a nuestros enfermos porque el sistema de salud es un peaje. Mantenemos a nuestros niños porque la educación pública, salvo honrosas excepciones, no compite.

EL DOBLE CASTIGO

Y aquí está la gran estafa moral: pagamos dos veces. Pagamos impuestos — ITBIS del 18% hasta por un pan, anticipos, IPI, marbete — para que, en teoría, el Estado mantenga a los más vulnerables. Pero como ese dinero se diluye en nóminas abultadas, en botellas, en sobreprecios y en préstamos que nunca llegan al barrio, terminamos pagando de nuevo, de nuestro propio bolsillo, lo que ya pagamos.

El dominicano de clase media y de clase baja trabajadora vive bajo un doble tributo. El tributo formal al fisco y el tributo informal a su familia. Por eso nunca alcanza. Por eso el salario se va el día 15. Porque con un sueldo no se mantiene una casa, se mantiene una red completa de personas que el sistema dejó caer.

¿Qué padre puede ahorrar para su retiro si está pagando la universidad privada de su hijo, la diálisis de su madre y el alquiler de su hermana divorciada? Ninguno. Y luego nos sorprendemos de por qué nadie tiene pensión.

LA MANUTENCIÓN COMO SÍMBOLO DEL FRACASO

El caso más doloroso es el de la manutención infantil. El Código y los tribunales han tenido que hacer lo que el Estado no hace: obligar por la fuerza a un padre a cumplir con lo que debería ser una responsabilidad compartida y subsidiada.

En un país con un verdadero sistema de protección infantil, una madre soltera no dependería al 100% de si el padre depositó o no. Habría un fondo de garantía, un subsidio temporal, comedores escolares que funcionen, transporte escolar gratuito. En República Dominicana no. Allá si el padre no paga, el niño no come. Así de simple. Así de cruel.

Hemos judicializado la supervivencia. Convertimos a los fiscales y a los jueces de familia en trabajadores sociales porque no hay trabajadores sociales.

HAY QUE ROMPER EL CÍRCULO

No podemos seguir romantizando eso de que «la familia dominicana es muy unida». No es solo unión, es obligación forzada por el abandono. Somos unidos porque si no nos ayudamos entre nosotros, nos morimos. Esa no es una virtud cultural, es una estrategia de resistencia ante un Estado indolente.

Un país serio no le pide a sus ciudadanos que sean héroes todos los días. Un país serio construye guarderías para que la madre pueda trabajar tranquila. Garantiza medicamentos de alto costo para que el hijo no tenga que elegir entre la insulina de su padre y la leche de su hijo. Crea un fondo de desempleo para que un despido no sea una sentencia de volver a vivir hacinado.

Mientras eso no ocurra, seguiremos con esta economía de la culpa, donde el que se va a Nueva York carga en su espalda a cinco, y el que se queda en Santiago carga a otros cinco, y todos estamos agotados, endeudados y con la sensación de que trabajamos mucho para nunca salir del mismo sitio.

Porque al final, la pregunta no es cuánto le mandas a tu familia. La pregunta es: ¿hasta cuándo tendremos que seguir haciendo el trabajo que le toca al Estado?