Puerto Príncipe, 31 ago.- Asociaciones de escuelas privadas, organizaciones de educadores y padres advirtieron que la inseguridad y violencia que sufre hoy Haití podría afectar en el reinicio del curso escolar.
La Asociación Profesional de Escuelas Privadas, la Confederación Nacional de Educadores de Haití y la Asociación de Padres expresaron preocupación por la creciente inseguridad que afecta los preparativos del nuevo año académico, previsto a iniciarse el próximo 11 de septiembre.
Los directivos de escuelas lamentaron que la crisis y violencia se agravan a medida que se acerca la apertura de clases, y como consecuencia de esa situación miles de niños tuvieron que abandonar sus hogares ante el asedio de los grupos armados.
«El inicio del nuevo año escolar este año se produce en un contexto de crisis económica, política, social y humanitaria. Y es algo inaudito», afirmó Marie Marguerite Clérié, presidenta de la Asociación Profesional de Escuelas Privadas.
La docente instó a las autoridades gubernamentales a resolver la situación de seguridad para que los niños, especialmente los desplazados, puedan asistir a la escuela y recordó que el desarrollo de cualquier nación pasa por la educación y formación de los menores.
El Ministerio de Educación confirmó esta semana que 12 escuelas de la capital sirven de refugio a cientos de desplazados internos, de ellas ocho son centros de enseñanza pública.
Ello, reconoció, limita la cantidad de aulas disponibles pues actualmente 150 acogen a los refugiados.
Ante tal escenario, el Ministerio de Educación anunció la creación de una comisión para trabajar en los registros de las escuelas que atienden a los refugiados temporales, así como identificar a los estudiantes y maestros desplazados.
Entre las muchas joyas que ostenta Portugal, tengo dos favoritas: una no muy conocida y poco transitada: Óbidos, y otra, legendaria, Fátima, que atrae a más de ocho millones de visitantes cada año. Y ambas están solamente a 11 millas de distancia una de la otra, y a eso de una hora y media por auto o autobús turístico de Lisboa lo que hace combinarlas en un solo día de excursión conveniente y fácil. Tanto Óbidos como Fátima resultan inolvidables para el viajero conocedor.
Óbidos
En una colina cerca del mar en el oeste de Portugal, a unos 80 kilómetros de Lisboa, Óbidos parece invitar al viajero a transportarse, como por máquina del tiempo, a la era medieval. Con aproximadamente 12,000 habitantes, Óbidos tiene una historia interesante: se sabe que los fenicios hicieron comercio aquí, que los antiguos romanos se establecieron en el área (es posible que su nombre se derive del latín “oppidum” que significa citadela) y los moros son, sin dudas, los responsables por su Castillo y las cuadras de casas blancas que se extienden por dos kilómetros, al igual que su muralla.
En el Siglo XII, el Rey D. Alfonso Henriques conquistó a los moros tomando posesión de Óbidos. El Rey Alfonso II le regaló el pueblo a su esposa, la Reina Urraca, en el Siglo XIII, y desde ese entonces Óbidos ha pertenecido a las reinas de Portugal, dándosele el sobrenombre de “Villa de las Reinas”.
Un paseo por las sinuosas calles angostas de trazado medieval, bordeadas de casas tan blancas que parecen recién lavadas y enjuagadas dos veces, y por jardines escondidos tras murallas en la antigua zona de la medina es una forma maravillosa de pasar una mañana o tarde en el pueblito. Los edificios y casas están adornados de buganvillas y otras flores y de vez en cuando de azulejos por lo cual un paseo por Óbidos es ya de por sí un placer de clase mundial.
La autora es escritora de viajes. Reside en Florida, EE.UU.
Nadie se pierde una caminata por el tope de las murallas para transportarse a otras eras y disfrutar de vistas del pueblo y sus alrededores. Otros puntos de interés imperdibles incluyen la Cruz de la Memoria, un monumento en honor al triunfo contra los moros del Rey D. Alfonso Henriques, que se encuentra cerca de la entrada principal a la villa, la Puerta del Burgo que a su vez data del Siglo XIV, y cuenta con el oratorio a Nuestra Señora de la Piedad; y el acueducto de tres kilómetros de extensión construído en el Siglo XVI en la época de Doña Catalina de Austria.
La Iglesia de Santa María, la iglesia matriz de Óbidos, fundada en el Siglo XII y reconstruida en el Siglo XVI, merece una visita. La iglesia cuenta con una elegante tumba renacentista de D. Juan de Noronha que data de 1525, y que nuestro guía, José, nos dijo era “una de las más bellas en todo Portugal.” De mucho interés en la iglesia también está un retablo de Santa Catalina pintado en 1661 por Josefa de Óbidos, una de las primeras mujeres portuguesas en realizar este tipo de labor, José nos explicó. También sobresaliente en la Iglesia de Santa María es su bello revestimiento en azulejería barroca que data de 1696. La iglesia estaba adornada con unas rosas rojas preciosas y fragantes durante nuestra visita.
El imponente Castillo de Óbidos en la antigua Plaza de Armas es otra visita obligada. Durante su historia el Castillo ha sido ligado a los destinos de los Caballeros Templarios de las Cruzadas, y a través de los siglos ha servido como cuartel militar, Palacio Real y de Gobernadores. Reconstruido y adaptado como hotel en 1950, fue la primera posada histórica del país.
Durante sus paseos por la villa, visitando iglesias, galerías de arte y tiendas de souvenirs, es placentero hacer un paréntesis en algún café al aire libre para deleitarse con la bebida típica local, la ginjinha, un licor elaborado de fresas parecidas a las cerezas, y por supuesto, probar algunos de los deliciosos vinos portugueses.
Óbidos cuenta con varios museos de interés al viajero incluyendo el Museo Municipal de Óbidos con muestras sobre la historia del pueblito y obras de artistas portugueses incluyendo a Josefa de Óbidos y Andrés Reinoso. Otros museos incluyen el Museo Parroquial con exhibiciones temporales de arte sacro y el Museo Abilio de Mattos y Silva con pinturas y trabajos de este artista nativo de Óbidos.
Fátima
Como Lourdes en Francia, Fátima es sitio mariano legendario de peregrinaciones. En el distrito de Santarém, en la región central de Portugal, a una hora y media por auto o autobús de excursión de Lisboa, Fátima es una ciudad apacible, rodeada de montañas, paisajes verdes y pintorescas casas de piedra. Su atractivo principal, que atrae a millones de viajeros cada año es que fue sede de apariciones de la Vírgen María a tres niños, Lucía, Francisco y Jacinta, comenzando el 13 de mayo de 1917 y terminando el 13 de octubre del mismo año. María se identificó como Nuestra Señora del Rosario y comunicó a los niños los “Secretos de Fátima,” que la Iglesia Católica interpretó como profecías de la Segunda Guerra Mundial, el ascenso y la caída del comunismo y el intento de asesinato del Papa Juan Pablo II.
La atracción principal es el Santuario de Nuestra Señora de Fátima que consiste de varios edificios religiosos construídos a partir de 1919 en el sitio de las apariciones y consagrados en 1953. Entre estos se encuentran la Basílica de Nuestra Señora del Rosario, en estilo neobarroco, con dos campanarios y una gran estatua de la Vírgen de Fátima en un nicho sobre la entrada principal, y su gran plaza donde grandes multitudes se dan cita frecuentemente y especialmente cada 13 de mayo y cada 13 de octubre. Es muy conmovedor ver como fieles, algunos avanzando arrodillados, se dirigen a la basílica desde la plaza. Otros puntos de interés incluyen la Capilla de las Apariciones, el edificio original construído por la gente local en 1919, la Capilla de Adoración Perpetua y el Monumento al Sagrado Corazón de Jesús. Y en una caminata de 10 minutos del Santuario se encuentra un museo interactivo, El Milagro de Fátima con muestras y una película en tercera dimensión.
EE. UU y fuerzas aliadas del imperialismo occidental, ahora con la selección de Kenia para encabezar lo que llaman una fuerza multinacional de intervención militar en Haití, están acelerando esa determinación.
Tal propósito ha sido compartido por el gobierno dominicano, que anticipadamente se ha colocado al frente de los países latino-caribeños abanderados de esa intervención militar; presentando ante el mundo a la emigración haitiana como una amenaza contra nuestra soberanía y una carga contra nuestra economía.
Se trata de dos grandes mentiras empapadas de un tono racista anti-haitiano muy propio de la ideología colonialista y de sus consecuencias xenófobas, que a su vez conlleva grotescas violaciones a los derechos humanos.
Para intentar justificar su apoyo a la nueva invasión militar a Haití, el Gobierno dominicano esgrime como pretexto la existencia en el territorio haitiano de bandas criminales armadas que alteran gravemente la seguridad ciudadana en ese hermano país, encubriendo de paso el origen y la realidad de las mismas.
Sobre estos argumentos, la primera verdad es que la soberanía dominicana no existe desde hace mucho tiempo por decisión del imperialismo estadounidense y porque desde entonces no la hemos podido rescatar.
Tampoco existe la de Haití, país por demás mucho más débil que el nuestro tanto en el campo económico como en el militar.
La segunda verdad es que es una falacia decir que la migración haitiana a República Dominicana representa una carga, cuando es todo lo contrario: ella aporta en trabajo productivo cuatro veces más de lo que recibe en salarios y servicios sociales.
La tercera verdad es que las bandas armadas de Haití fueron creadas y armadas por la CÍA, el MOSSAD y los paramilitares colombianos; y protegidas, además, por los gobiernos de Martelli, Jovenel Moises y Ariel Henry; con la colaboración de los servicios de inteligencia dominicanos, en todo lo que ha sido el tránsito de sus organizadores y de una parte de su logística por el territorio de este país.
Es otra verdad irrebatible que quienes formaron de esa manera esas bandas no necesitan invadir esa nación para desmantelarlas.
La intervención militar en Haití tiene otros propósitos: impedir que el pueblo se autodetermine y logre una transición soberana hacia la democracia y los cambios sociales
Está claro, que por razones históricas relacionadas con la separación de Haití en 1844 y las situaciones posteriores, la República Dominicana está imposibilitada de enviar tropas al país vecino, a no ser que se quiera meter en camisa de once varas.
Pero bajo presión de Comando Sur, se están habilitando otras modalidades de participación
Hay dos malas señales que podrían ser indicios que el gobierno dominicano está realmente en esa tesitura:
1) El avión de la fuerza aérea de EEUU que aterrizó en Santo Domingo, no lo hizo simplemente en escala técnica como informaron la Embajada estadounidense y el Ministerio de Defensa, sino que ciertamente trasladó hacia acá equipos militares. La mentira fue evidenciada por el matutino Listín Diario el pasado 10 de agosto.
2) En las proximidades de Playa de Najayo, Provincia de San Cristóbal, parece estar operando un campamento de entrenamiento bajo asesoría estadounidense, vinculado al plan intervencionista. En una de las lometas cercanas se han observado y fotografiado instalaciones, techos de tiendas de campaña, ejercicios de paracaidismo y sobrevuelos de helicópteros y aviones súper-tucanos.
Un país como el nuestro, intervenido tantas veces por esa súper potencia, no debe ayudar a la intervención de otra nación caribeña. Es indigno hacerlo, por lo que hay que oponerse a ese paso ominoso y exigir el respeto al principio de no intervención en los asuntos internos de países hermanos.
SANTO DOMINGO.- Las pinturas del dominicano Nelson González derriban el muro invisible que separa a los habitantes de los barrios ribereños de Santo Domingo, de quienes a diario pasan con prisa y sin mirar; como tratando de protegerse del dolor que provoca la pobreza perpetuada en el tiempo.
Con la crudeza formal del neoexpresionismo, el artista asalta las conciencias de galeristas, coleccionistas, críticos y seguidores del arte, para motivar en ellos la reflexión sobre la vulnerabilidad de los marginados a orillas de los ríos Ozama e Isabela y la necesidad de una transformación social urgente.
Entre los amantes locales de la obra de González, algunos de los cuales planean llevarla a España, Colombia y otros países, se encuentran Alejandro Asmar, Kelvin Naar, Nanchu Espínola, Antonio Ocaña, Ruahidy Lombert y Mario Martínez.
Asmar, coleccionista y filántropo, se declara fanático del arte que desnuda realidades sociales; de creadores criollos que, como el gran maestro Ramón Oviedo o el maravilloso González, han legado al mundo cuadros temáticos “de grandeza inocultable”.
Las obras de este último pintor multipremiado, escribe el también médico y empresario en sus redes sociales, son representaciones “de una realidad social que distorsiona la figura, porque (el artista) no tiene otra manera de expresar en un lienzo tanto sufrimiento, tanto dolor y tanta impotencia ante la injusticia social”.
La autora es periodista. Reside en Santo Domingo
Y así lo reconoce el propio González: “Recreo en mis piezas la condición existencial del ser aislado y ensimismado en su infelicidad, así como en su realidad socioeconómica: una convergencia terrible entre la angustia internalizada y el dramatismo de una subsistencia hambrienta, desgarradora y resiliente”.
En el enclave del universo que le ha tocado reinterpretar, el talentoso dominicano recuerda las palabras de su admirado Francisco de Goya: “El sueño de la razón produce monstruos. La fantasía aislada de la razón, solo produce monstruos imposibles. Unida a ella, en cambio, es la madre del arte y fuente de toda belleza”.
Frustraciones y sueños
Otro de sus coleccionistas, el laureado arquitecto y fotógrafo dominicano Kelvin Naar, advierte que González es un artista de sólida formación y profunda sensibilidad, que no busca satisfacer las exigencias del mercado.
“La suya no es una obra complaciente o decorativa, sino de fuertes planteamientos humanos y estéticos. Retrata la realidad de su propio entorno: dolores, vicisitudes, frustraciones y, también, luchas y sueños”.
Naar se maravilla de la singular maestría con la que el pintor ofrece sus propias versiones, lo mismo de los castigos de una madre a su hijo o los sueños rotos de un grupo de niños en Día de Reyes, que de la bachata en el colmadón y la pareja que la baila, moviéndose al ritmo de su propia felicidad.
El factor hereditario juega un rol preponderante precisamente en la génesis de lo que constituye el fenómeno de la predisposición al crimen, que puede ser genérico o específico y que se resuelve prácticamente en una más grande probabilidad de cometer ese crimen hasta bajo la influencia de instigaciones criminógenas que quedan debajo del grado determinando sobre la masa.
Al parecer, al lado de una herencia criminal proviniendo principalmente de la psicopatía, del alcoholismo, de la tuberculosis, de la sífilis y de factores diagenética en general, existe una herencia criminal, que consiste precisamente en la trasmisión de una diátesis criminal y de tendencias específicas; todo esto es demostrado por ciertos árboles genealógicos que no dejan ninguna duda en cuanto a una herencia de ese género (asesinos descendientes de asesinos, ladrones de ladrones, estafadores de estafadores, prostitutas de prostitutas, etc.).
Particularmente importantes son las investigaciones efectuadas por los sabios, principalmente americanos y alemanes, sobre los mellizos tanto monovalentes como bivalentes. Según el profesor Lang, los gemelos monovalentes, en la acción criminal, se conducen de una manera concordante, mientras que los gemelos bivalentes de una manera preponderante discordante.
Por esta razón, el maestro Lang cree poder afirmar que el factor disposicional ejerce una acción predominante sobre la determinación de la criminalidad. De su lado, Stumpfl confirma esta concepción y precisa que los mellizos, y sobre todo los muchachos, despliegan una grave actividad antisocial casi igual.
Basándose en otras investigaciones efectuadas por Exner, Krantz, Riedel, etc., los sabios alemanes han llegado a la conclusión que los estudios sobre los mellizos monovalentes confirman la existencia de disposiciones hereditarias especiales a la criminalidad.
Esos resultados confirman igualmente lo que ha sido desde mucho tiempo afirmado por otros especialistas relativamente a la transmisibilidad hereditaria de la predisposición a la criminalidad), que debe ser consideradas como una posibilidad más grande de devenir criminales y no como un predestinación; en efecto, el destino de esta predisposición es ligado a la condiciones de ambiente en los cuales el individuo vive y se desarrolla.
Se puede pues aceptar las conclusiones de los diferentes autores, en reconociendo que el factor “disposición” no basta a desarrollar la criminalidad; sobre ella, en efecto, el sector ambiente ejerce una acción todo bien determinante, por el hecho que los dos factores actúan juntos, y su acción no es comprensible que si se admite una acción recíproca de influencia.
En fin, siempre en el sector de la herencia criminal, hay lugar a recordar lo que Gemelli ha oportunamente señalado a propósito de la frecuencia con la cual, aun en los criminales, más que de herencia se debe hablar de pseudo-herencia.
Esta es debida a la influencia ejercida por el medio a través los padres, esto es a esta particular influencia conocida bajo el nombre de inducción que puede ser paralela o no paralela.
No se puede, ciertamente, más dudar de la importancia que revista, en un gran número de casos, el medio, considerado en el sentido más amplio, en el desarrollo de los caracteres de semejanza entre padres e hijos; ejemplo: una conducta criminal que, en repitiéndose de generación a generación, es más ligado al ambiente ya las condiciones particulares, étnicas que a las verdaderas y propias disposiciones hereditarias.
Ese problema de la pseudo-herencia es tanto más interesante lo que se adjunta al de la herencia de los caracteres adquiridos, y a todo lo que es llamado bajo el nombre de asténico, esto es, a todo lo que concierne la influencia ejercida por el medio (natural, higiénico, psíquico) sobre el desarrollo de la personalidad humana.
Todo esto confirma que no se puede aceptar una interpretación puramente biológica o puramente sociológica de la criminalidad y que es cada vez más necesario de considerar ese fenómeno en virtud de un criterio unitario de correlación donde el hombre es considerado en la totalidad de su existencia que es siempre ligada a la herencia y al ambiente, es decir en virtud de un criterio netamente antropológico.
Basándose sobre semejantes concepciones, aparece que es extremado difícil, para un especialista llamado a investigar las causas del crimen sobre todo a precisar la dinámica y el proceso crimino-genético de las distintas acciones criminales, de colocar límites entre lo que es biológico y lo que es psicológico, entre lo que es psicológico y lo que es sociológico; en efecto, toda acción individual, sobre todo si ella presenta un carácter excepcional como tal es el caso de las acciones criminales, es siempre la expresión de la personalidad completa, y por consiguiente de lo que se refiere tanto al temperamento que al carácter, como lo que es consciente y lo que es inconsciente.
La actividad criminal tiene profundos y vastas raíces en el sector biológico, representado por las funciones vegetativas, humorales, nerviosas, y por el cerebro subcortical donde nacen las disposiciones instintivas, las tendencias afectivas, las necesidades y las instigaciones; ella recibe del entorno las incitaciones criminógenas que, en interiorizando, se transforman en razón de actuar en un sentido antisocial y criminal.
Joseph Fouché, apodado por muchos como el genio tenebroso, nació el 31 de mayo de 1759 en la población Le Pellerin, no muy lejos de la gran ciudad portuaria de Nantes, en el oeste de Francia.
Nadie pudo predecir que aquel enigmático profesor de física y matemáticas, voraz lector de famosas obras literarias, religiosas, filosóficas y políticas, se convertiría en uno de los personajes más controversiales de la Historia Universal, por su indiscutible condición de intrigante por antonomasia de la vida pública de su país.
Fouché fue cobijado durante una década en claustros de conventos y seminarios, pero no le interesó tomar los hábitos de sacerdote católico ni su inmundicia espiritual le permitiría llevar una vida monástica; pero aprendió en ese tiempo, entre otras muchas cosas, como luego lo reseñó Zweig: “la técnica de saber callar, el arte magistral de la autoocultación, el magisterio de la observación de las almas y la psicología…”
Fue cuatro veces ministro de Policía de Francia, entre otros cargos, y al morir ya le había sumado a su condición inicial de físico, matemático y político la de diplomático, abogado y escritor.
En el 1809, por acumulación de increíbles acciones en las complejas galerías del poder, el emperador Napoleón Bonaparte le otorgó el título nobiliario y hereditario de duque de Otranto, lienzo de nobleza que hoy sigue vigente en la persona de su descendiente Charles-Louis Fouché de Otranto.
Joseph Fouché,
En el 1792, en plena Revolución francesa, fue electo diputado a la Convención Nacional. A partir de entonces fue labrando con sigilo, sagacidad y sin ningún escrúpulo su papel sobresaliente en la vida pública de Francia, para lo cual tenía un carcaj cargado de flechas con puntas ponzoñosas.
Sólo fue fiel a él hasta la hora de su muerte, la cual le llegó con una larga y siniestra sombra detrás, el 26 de diciembre de 1820, no en su castillo de la Provenza, sino desterrado, aislado, espiado y lleno de amargura, no sólo por “decepciones domésticas”.
Falleció en la ciudad de Trieste, situada en una ribera del mar Adriático, donde llegó un año antes, cuando ya era en términos médicos un desahuciado.
Analizando las acciones de ese personaje, que “olfateaba el viento” antes de inclinarse de un lado u otro, me da la impresión de que estudió a fondo las argucias del astuto e incombustible gobernante chino de la antigüedad Chuko Liang, a quien apodaban Dragón Dormido, “que siempre se guardaba un as en la manga”, para usarlo en el momento oportuno.
Cada paso que Fouché daba en la convulsa etapa en la que ejerció como político lo hacía con la cautela de un ofidio, con una codificación mental que protegía con una coraza blindada por lo cual nadie nunca pudo descifrar.
Napoleón Bonaparte, vale repetir, que firmó el decreto otorgándole el ducado de Otranto, dijo de él, en la prisión de Santa Elena donde murió en el 1821 como prisionero de los ingleses, después de la derrota militar en Waterloo, lo siguiente: “Sólo he conocido a un auténtico y completo traidor: ¡Fouché! Completo traidor…no ocasional, una genial naturaleza de la traición…”
Fouché, con su mente poderosa y su espíritu diabólico, se mantuvo en una suerte de línea de flotación del poder hasta cinco años antes de morir. Desempeñó elevadas funciones en cinco gobiernos, y a todos traicionó.
Era un experto retorciendo los hechos. Para él ni la verdad jurídica ni ninguna expresión de decencia política tenían importancia si no se ajustaban a sus objetivos personales.
Primero se disfrazó de girondino y luego hizo el papel de jacobino. En ambos casos manipuló a sus compañeros de ocasión.
Fue el summun del camaleonismo en materia política, como se comprueba al examinar sus hechos cargados de malicia.
Le gustaba moverse detrás del telón, gozaba empujando a otros para que se creyeran dueños del poder. Fue un hábil titiritero que movía a su antojo marionetas y papalotes multicolores que se movían en el torbellino político de la Francia del siglo XVIII.
Buscó el apoyo de Maximilien Robespierre, que desconfiaba de él, y luego fue decisivo en la caída de ese jefe jacobino. Contra todo pronóstico, en su condición de diputado votó para que el rey Luis XVI fuera guillotinado, a pesar de que le debía muchos favores.
Para vengar la muerte del líder revolucionario Joseph Chalier (guillotinado el 17 de julio de 1793 por un sector beligerante de la burguesía de Lyon), Fouché fue enviado por el llamado Comité de Salvación Pública ajustar cuenta con la burguesía de aquella gran ciudad, entonces la de mayor desarrollo industrial de Francia.
Allí llegó el 10 de noviembre del referido año. El mandato expreso dado a él, y a otros dos comisionados, era para cumplir un macabro decreto emitido por la Asamblea Nacional, cuyo artículo cuarto decía textualmente así:
“La ciudad de Lyon será destruida. Deberá ser aniquilado todo aquello habitado por gentes con patrimonio, sólo podrán quedar en pie las casas de los pobres, las viviendas de los patriotas asesinados o proscritos, los edificios industriales y aquellos destinados a fines benéficos y educativos”.
El más minucioso de sus biógrafos, Stefan Zweig, en su obra titulada Retrato de un hombre político, dice que: “Fouché, al que han destinado a verdugo de Lyon, no ama la sangre en modo alguno. Este hombre frío e insensible, calculador y jugador intelectual, más zorro que tigre, no necesita el olor de la sangre para excitar sus nervios”.
Pero ese mismo Fouché fue el que en una plaza pública de Lyon, frente a un busto itinerante del aludido Chalier, proclamó ante una multitud sedienta de venganza estas palabras anunciadoras de sangre: “…Criminales te han sacrificado, mártir de la libertad, pero la sangre de esos criminales será la única expiación que pueda calmar a tus indignados manes…Te juramos delante de esta imagen vengar tu martirio, y la sangre de los aristócratas te servirá de incienso”.
La primera matanza ordenada por Fouché en Lyon se produjo en la mañana del día 4 de diciembre del 1793, en una llanura colindante con el río Ródano. Sesenta miembros de la burguesía fueron sacados de una cárcel y utilizando el conocido método de “carnicería masiva” fueron fulminados con cañones, pistolas y sables, y lanzados a fosas recién cavadas.
Horas después los muertos serían doscientos diez, cuyos cadáveres fueron lanzados a la mencionada corriente de agua.
En Tolón, otra ciudad portuaria, en el sur de Francia, Fouché y Collot d’Herbois, principalmente, ordenaron colocar “doscientos rebeldes ante la boca de los fusiles”.
Hubo varias masacres más en Lyon y poblaciones cercanas mientras los referidos comisionados estuvieron cumpliendo gustosos el mandato que les habían dado.
Es pertinente pensar que en esos trágicos momentos Fouché estaba poniendo una vez más en acción su condición de ser tenebroso.
Tal vez recordaba lecturas pasadas en algún refectorio de la ciudad de Nantes para tratar de justificarse a sí mismo por los excesos de sangre que protagonizaba en Lyon, como el texto que escribió el famoso autor de la obra Summa Teológica II: “la vida de algunos hombres pestilentes impide el bien común…”
En medio de esa vorágine de sangre de los jacobinos más radicales Fouché capta un giro favorable a los moderados en la Convención y hacia ellos se inclina, renegando de los otros, a quienes de inmediato tilda de “arena de anarquistas y revoltosos”. Era su manera de salvarse en cada ocasión que intuía algún peligro para él.
El gran novelista y dramaturgo francés Honorato de Balzac, en su novela con matices de espionaje titulada Un asunto tenebroso, fue cuidadoso al referirse a la figura de Fouché, analizándolo en su secuencia psicológica: “Un genio singular” y “la más poderosa cabeza que he conocido nunca”; agregando que era “acertado en todas sus profecías y de increíble agudeza”.
Su biógrafo por excelencia, Stefan Zweig, calificó a Fouché como un hombre de “ojos fríamente velados, impenetrables…toda su pasión se carga y descarga bajo la impenetrable pared de su frente… hombre con sangre de pez…ama de manera viciosa la aventura, y su pasión es la intriga…el hombre de todos los partidos y convicciones”. (Fouché. Retrato de un hombre político. Editorial Acantilado, edición del 2011. Stefan Zweig).
En los últimos días, la República Dominicana ha sido testigo de una serie de eventos trágicos que han dejado una profunda huella en la sociedad. La explosión en San Cristóbal, la tormenta Franklin y el fenómeno del «teteo» son sucesos que, aunque aparentemente desconectados, nos llevan a reflexionar sobre la importancia de la conciencia social y la responsabilidad individual.
El 14 de agosto, San Cristóbal se vio sacudido por una explosión que cobró la vida de 33 personas y dejó más de 50 heridos. Esta tragedia ha sido un recordatorio desgarrador de los peligros a los que estamos expuestos diariamente. Nos lleva a cuestionar la seguridad de nuestras comunidades y a exigir que se tomen medidas más estrictas para prevenir este tipo de desastres.
Pocos días después, el miércoles 23 de agosto, la tormenta Franklin tocó tierra dominicana, causando grandes inundaciones y daños en diferentes regiones del país. Además de las pérdidas materiales, también hubo pérdidas humanas.
Este suceso nos muestra la vulnerabilidad de nuestra nación frente a los fenómenos naturales y la necesidad de estar preparados para enfrentarlos de manera efectiva.
Sin embargo, entre estos eventos trágicos, también surge un fenómeno preocupante: el «teteo». Esta palabra, que solía referirse a una fiesta o a pasar un buen rato, ahora ha tomado un giro peligroso. Se ha convertido en una práctica común en las calles de los barrios populares dominicanos, donde los jóvenes se reúnen para bailar y consumir alcohol, desafiando las recomendaciones de las autoridades y poniendo en riesgo su propia seguridad y la de los demás.
Durante el aviso de tormenta, en lugar de tomar precauciones y resguardarse en sus hogares, muchas personas, principalmente jóvenes, se congregaron en estas fiestas callejeras, ignorando las advertencias de las autoridades.
Esto resultó en un trágico desenlace, con 40 heridos por arma blanca en el Hospital Darío Contreras. Este incidente nos hace reflexionar sobre la falta de conciencia social y la necesidad de educar a nuestra juventud sobre la importancia de actuar de manera responsable y solidaria en situaciones de peligro.
Estos eventos nos recuerdan que la conciencia social no es solo una responsabilidad individual, sino una necesidad colectiva. Debemos estar atentos a los peligros que nos rodean y trabajar juntos para prevenir tragedias como la explosión en San Cristóbal y los daños causados por la tormenta Franklin.
También debemos promover una cultura de responsabilidad y respeto, donde el «teteo» no sea sinónimo de riesgo y violencia, sino de diversión segura y sana.
Es hora de que todos asumamos la responsabilidad de cuidarnos y cuidar a los demás. Las autoridades deben tomar medidas más estrictas para garantizar la seguridad de la población, pero también depende de cada uno de nosotros actuar de manera responsable y consciente.
Solo a través de la conciencia social podremos construir un futuro más seguro y próspero para nuestra nación.
El Estatuto de Roma formula los crímenes de guerra a partir del artículo 8. ¨La Corte tendrá competencia respecto de los crímenes de guerra en particular cuando se cometan como parte de un plan o política o como parte de la comisión en gran escala de tales crímenes¨.
Esta formulación remite a la noción de gravedad que fue abordada en los Convenios de Ginebra de 1949 y sus Protocolos adicionales de 1977, a partir de la naturaleza de las infracciones graves. La Corte Penal Internacional optó por un método mixto de definición que hizo de la condición de ̈gravedad ̈ un elemento intrínseco perteneciente a los crímenes de guerra bajo su jurisdicción y un criterio facultativo de competencia dependiente de las consecuencias de las conductas incriminadas.
La incorporación de la noción de gravedad fue el resultado de la revisión del tratamiento dado a los crímenes de guerra hasta los juicios de Nuremberg. De hecho , en el Estatuto y la jurisprudencia de Nuremberg, la categoría de crimen no estuvo ajustada al sentido de gravedad de la infracción, sino asociada únicamente a la existencia de una violación del Derecho Internacional aplicable a los conflictos armados.
Esa visión de los crímenes de guerra pretendió no dejar sin castigo las infracciones, aunque algunas de ellas no pertenecieran a la categoría de crímenes en el sentido estricto del Derecho Penal. El elemento general de la gravedad fue también el producto de la preocupación humanitaria universal ante la apreciación hecha por la comunidad internacional en su conjunto sobre la extensión de la tragedia y del horror de los conflictos armados.
Los trabajos preparatorios del Estatuto de Roma se orientaron a la adopción del criterio general de gravedad para definir los crímenes internacionales de mayor trascendencia, incluidos los crímenes de guerra, antes de enumerar los actos susceptibles de ser considerados como tales.
La definición de los crímenes de guerra como graves en sí mismo fue constatada en la práctica convencional, en el Derecho Consuetudinario y en la consolidación de los principios y las reglas del Derecho Internacional, incluidos los principios establecidos en materia del Derecho Internacional aplicable a los conflictos armados por medio de la jurisprudencia internacional.
Aunque la noción de gravedad no estuvo originalmente en la definición internacional de los crímenes de guerra, formó parte de los criterios de definición de las infracciones a los Convenios de Ginebra de 1949 y del Protocolo I adicional, relativo a los conflictos armados internacionales.
Esos instrumentos internacionales previeron consecuencias jurídicas a las infracciones graves, las únicas susceptibles de una sanción penal obligatoria por parte de los Estados, por el hecho de dar lugar a la configuración de crímenes de guerra en el sentido internacional del término
El artículo 8 del Estatuto de Roma determina el umbral de gravedad que debe tener una infracción en concreto para que ella sea considerada como un crimen de guerra bajo la competencia de la Corte Penal Internacional.
La pertenencia de dicha infracción a un plan mayor y el hecho de que el acto criminal cause daños al conjunto de la comunidad, hacen que un homicidio intencional, que una violación sexual o que la destrucción y la apropiación de bienes, puedan ser considerados como crímenes de guerra del Derecho Internacional que sobrepasan los límites del Derecho Penal de los Estados.
La inclusión de la gravedad como elemento de definición general de los crímenes de guerra fue objeto bastantes debates durante los trabajos preparatorios del Estatuto de Roma. Las tres propuestas planteadas desde el inicio y hasta el final de los trabajos preparatorios dan cuenta de esa discusión, y una interpretación teleológica del artículo 8 del Estatuto de Roma, conforme al artículo 31 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados de 1969.
Los Estados debatieron en torno a tres alternativas de inclusión del estudio del´ plan o política´ y de la perpetración ¨sobre una gran escala¨ como componentes de la gravedad. Por una parte, ciertos Estados consideraron que estos elementos de definición debían ser obligatorios y determinantes exclusivos de la competencia de la Corte Penal Internacional en materia de crímenes de guerra.
Un segundo grupo se inclinó por considerar que dichos elementos debían ser retenidos de un modo preponderante o ¨en particular ̈, pero dejando a la Corte Penal Internacional la libertad de apartarse de dicho análisis. Un tercer grupo propuso simplemente la exclusión de estos criterios de definición relativos a la gravedad y la adopción de las prácticas de Nuremberg al respecto.
Finalmente, los Estados negociaron las dos opciones contradictorias adoptando el ¨Plan o política¨ y la¨¨gran escala¨ como criterios de jurisdicción a tener en cuenta en el análisis de modo particular, pero no de modo perentorio. De ahí que la Corte Penal Internacional puede apartarse del estudio de dichos elementos en el análisis en concreto de los crímenes de guerra, pues estos no son de naturaleza obligatoria, aunque su uso sea preferible y recomendable.
Por otro lado, la existencia de estos elementos no se exige de modo acumulativo. La existencia de un ¨plan o política¨ y la comisión de las incriminaciones en una¨ gran escala¨ son elementos alternativos tendientes a aprobar la gravedad de los crímenes y uno solo de ellos es suficiente para que la condición material de gravedad del artículo 8 del Estatuto de Roma se considere cumplida.
SANTO DOMINGO.- La provincia Monte Plata será este fin de semana el escenario de la plataforma de promoción Turismo en Cada Rincón, que de manera exitosa realiza el Ministerio de Turismo como forma de impulsar cada uno de los destinos y su diversificada propuesta.
En esta ocasión Turismo en cada Rincón se llevará a cabo los días sábado y domingo, en el santuario del Santo Cristo de los Milagros en el municipio de Bayaguana, uno de los templos culturales y religiosos más emblemáticos de todo el país y marca provincial.
La popular plataforma expone ante el público participante su interés de incentivar, ante el mercado local, el turismo interno y con ello la oferta que presentan estos territorios turísticos, en la cual destaca la artesanía, la cultura y el folklore, las raíces gastronómicas y culinarias con que se caracteriza cada destino dominicano.
Esta plataforma de promoción cuenta con el involucramiento de los principales actores de la cadena de valor del territorio, fomentando con esto una gestión y desarrollo sostenible.
Monte Plata, como destino turístico, posee un sinnúmero de elementos que la llevan a ser considerada en todo el país como la “Provincia Esmeralda” porque sus paisajes y sistemas montañosos se mantienen verdes durante todo el año, lo cual permite al visitante explorar experiencias turísticas en balnearios naturales, cascadas, cavernas con ríos subterráneos y arte rupestre.
De igual forma, cuenta con monumentos arquitectónicos de la época de la colonización, tradiciones mágico-religiosas y culturales vinculadas a la historia prehispánica y colonial.
SANTO DOMINGO.- Los artistas venezolanos Tony Cueto y Beatriz Mazutiel; el guitarrista Carlos Vargas y su trío, el comediante Pachuco, y otros invitados sorpresa acompañarán al cantautor Luichy Vargas este sábado en Casa de Teatro en la celebración de sus 45 años en el arte.
El evento, que forma parte de la gira aniversario que inició en la Florida con una segunda parada en el Cibao, ha despertado gran entusiasmo entre los seguidores del cantante santiagüero.
“Estoy muy contento con esta celebración en Casa de Teatro, pues será el reencuentro con mi gente de la capital, tras 20 años de haber emigrado a los Estados Unidos, donde pude desarrollar una gran carrera. En este concierto podrán disfrutar de muchas cosas nuevas”, dijo Vargas.
Durante el concierto, que iniciará a las 8:00 de la noche, los seguidores del intérprete podrán encuchar éxitos como «Mujer divorciada», «A mi esposa en otoño», «Banquerita» y «El chofercito», entre otros.
El acompañamiento musical estará a cargo del maestro Alejandro –Colita- Vargas, y una selección de músicos que vendrán desde Miami para la ocasión.
Las boletas cuestan $1000 pesos y están disponibles en la taquilla de Casa de Teatro o a través del teléfono (809) 321-1479.