Santo Domingo. Rep. Dom. - 01 de Octubre 2014
Opinión
22 Agosto 2013, 09:18 AM, 4 Comentarios
Engendradora de reyes e intrigas palaciegas
Por HECTOR DOTEL MATOS.

Leonor de Aquitania, fue la esposa de dos reyes, uno de Francia y el otro de Inglaterra, madre de dos monarcas de una reina de Castilla y otra de Sicilia, abuela de monarcas que gobernaron en Europa y de un Emperador, y bisabuela de dos santos.

Fue bella y escandalosa, ambiciosa e intrigante. Zarandeóa sus propios hijos contra su padre. Fue mecenas de poetas y músicos. Mantuvo una Corte que era seducción de trovadores. Enseñó a los nobles el proceder cortesano. Figuró desde joven en la Segunda Cruzada y a los ochenta años cruzó los Pirineos. Solo existe un nombre por respuesta: Leonor de Aquitania, quien fue reina de Francia e Inglaterra.

Esta ingobernable y soberbia mujer nació quizá en algún lugar cerca de Burdeos, algún día del año 1122. Su padre era el décimo duque de estas tierras y octavo conde de Poitiers, y llevaba, al igual que su progenitor, el nombre de Guillermo, de quien no sólo había heredado los señoríos sino una deuda de honor. El abuelo de Leonor había tenido un muy sonado romance con la vizcondesa de Chatellerault, y para resarcir la virtud herida, aunque fuera en cuerpo ajeno, casó a la hija de la dama, Aenor, con su hijo. Por lo menos es lo que dicen las malas lenguas de la época.

Leonor tenía siete años cuando perdió a su madre y a su hermano, y quince cuando perdió a su padre. Se convirtió en duquesa de Aquitania y en condesa de Poitiers. Dominaba más tierras que el mismo rey de Francia, pues era el área que ahora comprende el Limousin, la Gascuña, el Perigord, y poseía derechos al señorío de la Auvernia y al condado de Toulouse.

Contrae matrimonio en julio de 1137 con el heredero del trono francés, Luis, quien un mes después, tras la muerte de su padre, cambió a Luis VII.

El nuevo rey de Francia está atolondradamente enamorado de su bella e inteligente esposa, a quien todavía no le atrae demasiado la política; de ésta se encarga el abate Suger. A pesar de su desinterés, consigue que su real esposo reclame sus derechos sobre la ciudad de Toulouse, la cual gobierna su cuñada. En los conflictos del monarca con la Iglesia, también se fragua la sombra de Leonor. Este trance que habría de durar dos años, y por el cual toda Francia fue puesta en interdicto, se resolvió tras arduas negociaciones y la reconciliación se representó simbólicamente con la consagración de los reyes en Saint Denis, en Junio de 1144. Allí conoce a San Bernardo y le expresa su mayor angustia. Su seno no ha dado fruto, a pesar de haber quedado embarazada al poco tiempo de casada. El santo le promete que de trabajar por la paz, se le concederá su anhelo de concebir un hijo. Profecía o leyenda, en menos de un año Leonor tuvo su primera hija María.

Tras la reconciliación con la Iglesia, el rey debía demostrarle a la institución su total fidelidad, y nada mejor que participar en una cruzada. Fue uno de los principales promotores de la segunda Cruzada, y en esto también debió influir Leonor, el abuelo de la cual había participado en la primera.

Con estos antecedentes, y conociendo su naturaleza un tanto liviana, era difícil dejarla en París, y en el verano de 1147 Leonor acompaña a su marido hacia el Oriente. Pasan por Constantinopla, donde la corte bizantina la debió deslumbrar por su esplendor, y de allí se dirigen a Antioquía donde reina el tío de Leonor, el gallardo y culto Raimundo de Poitiers.

Tío y sobrina hace años que no se ven; la diferencia de edad es de sólo ocho años, y la relación que entre ellos renace llena de celos a Luis VII. Costó mucho trabajo alejar a Leonor de la corte de Antioquía y que siguiera a su esposo, quien según ella tenía más de monje que de rey; dadas las circunstancias, Luis VII prefirió emprender el camino a Jerusalén que apoyar a

Raimundo I en sus planes. Se dirigen a Jerusalén y de allí a Damasco, ciudad a la que el monarca francés sitia vanamente, tras lo cual vuelven a Jerusalén. Mientras el marido se encuentra ocupado en la guerra, Leonor, según se relata, le dedica su tiempo, y algo más, a un esclavo sarraceno.

El comportamiento escandaloso de Leonor ha minado el matrimonio, y Luis decide repudiarla, pero el Abate Suger, primer ministro, lo disuade, y los cónyuges se reconcilian.

Todo va bien, incluso nace una nueva princesa, Alicia. Pero Suger muere en enero de 1151, y pocos meses después, en el verano, se presenta en la corte Enrique Plantagenet. Viene, como conde de Anjou y del Maine, a rendirle homenaje a su rey. Es joven, tiene diecinueve años, de cabello rojo, de ancho cuello que manifiesta su fuerza física, culto, seductor y de fuerte carácter.

A pesar de la diferencia de edad, Leonor es once años mayor que el conde, la atracción física los arrastra, además de la ambición por el poder. En marzo de 1152 el matrimonio de Luis y Leonor se declara nulo bajo el pretexto de consanguinidad. Leonor se instala en Poitiers, dejando atrás a sus dos hijas, María con siete años y Alicia con poco más de uno. Desde esta ciudad le envía emisarios a Enrique con el mensaje de que se encuentra libre y que desea casarse con él.Y el 18 de mayo de ese año contraen nupcias.

Su primer hijo nació el mes de agosto del año siguiente, y un año después moría en Inglaterra el hijo del rey

Esteban. Ya nada se interponía a la ambición de Enrique, sería rey de Inglaterra, como se confirmó en noviembre de 1153 en el Tratado de Winchester, cuando se le declaró heredero del trono británico. Un año más tarde murió el rey inglés, y Enrique y Leonor fueron coronados reyes de Inglaterra en diciembre de 1154.

Desde la Pascua de 1153, Leonor habita con su marido en Normandía, Maine, Anjou e Inglaterra. Dará a luz siete hijos: Enrique en 1155, Matilde un año después, al siguiente Ricardo, conocido más tarde por Ricardo Corazón de León, al otro Godofredo, en 1161Leonor, Juana en 1165 y un año después, Juan, a quien se le dará el apodo de Sin Tierra. Leonor no podía, sin embargo, alejarse totalmente de la actividad política, y cuano su marido se ausenta de Inglaterra, ella hace las veces de regente. También embarca a su actual marido, al igual que hizo con el anterior, en una campaña contra Toulouse en 1159. El resultado fue el mismo para Enrique II que para Luis VII, un fracaso.

La diferencia de edad en la pareja se fue haciendo más notoria, y a Enrique, que como todos los miembros de los Plantagenet sentía una especial inclinación hacia el sexo opuesto, una mujer tan dominante se le fue tornando molesta, aunque ya la había relegado a funciones ceremoniales.

Prefería la compañía de Rosamunda de Clifford y deseaba gobernar en sus dominios sin estorbos; en 1168 encarga a su real esposa el gobierno de Aquitania.

Leonor tiene cuarenta y seis años cuando vuelve a Poitiers. Convierte su Corte en el centro de la poesía de la época, allí van los principales trovadores. Es la gran mecenas de los dos movimientos poéticos más importantes del siglo XII, la poesía de amor cortesano y la histórica, inspirada en las leyendas de Bretaña. Pero pormuy amante de la música y de la poesía que fuera esta nieta del primer trovador, no podía alejarse de la política y menos aún perdonar una infamia, planea entonces pacientemente, su venganza contra Enrique. En 1169 se reúne con ella su hijo favorito, Ricardo, a quien su padre tras repartir entre sus hijos sus territorios en suelo francés, le ha asignado Aquitania.

Al año siguiente ve coronar en York a su hijo mayor Enrique, como rey de Inglaterra. Es éste un año difícil para el monarca, sus conflictos con la iglesia se convierten en rebelión cuando Thomas Becket, arzobispo de Canterbury, cae asesinado. La nobleza se rebela y su hijo Enrique, que ha sido coronado por segunda vez en 1172 como rey de Inglaterra, se escapa de la isla al año siguiente y se refugia en la corte del primer marido de su madre, Luis VII de Francia.

Leonor, lejos de apaciguar los ánimos entre su marido y sus hijos, es la principal instigadora contra él, y convence a Ricardo y a Enrique de que se pongan a la cabeza de los nobles rebelados, a quienes apoya militarmente. Sus hijos se comportan como lo que son, Plantagenet, quienes, según la leyenda, son descendientes del diablo y, según Ricardo a diablo vuelven. Pero Enrique II sabe más por viejo que por diablo, y es quien vence. Sometida la rebelión piensa divorciarse de su conflictiva mujer, pero al no llegarle la camisa al cuerpo, ante la idea de dejarla en libertad.

Leonor permanece casi quince años en cautiverio. Enrique a veces la deja salir, pero siempre es porque la necesita o porque la quiere humillar mostrándole sus triunfos. Ni siquiera el hijo mayor, que le ruega a su padre desde su lecho de muerte que la libere, ablanda a Enrique II. A pesar de no estar en libertad, los brazos de Leonor son muy largos. Ella está detrás del ataque de Ricardo contra Toulouse, que quiere conquistar, y parece haber estado entre los conspiradores contra su marido en esta conspiración participaron Ricardo, Juan y Felipe Augusto de Francia, el hijo de su primer marido, y trajo el fin de Enrique II, quien murió descorazonado y acabado. Con la muerte de Enrique y el ascenso al trono de Ricardo, llega su libertad. A Enrique se le entierra en Fontevrault, monasterio de Anjou del que su familia era protectora y en el que su abuelo había encerrado a sus amantes cuando se había aburrido de ellas. Leonor tiene ya más de sesenta años y se encarga del gobierno de Inglaterra hasta que su hijo llega al reino. Era su hora de triunfo, en la que no todo fue venganza, pues tuvo un hermoso gesto, muy humano y lleno de conmiseración para con los que habían sufrido como ella las prisiones de Enrique: declaró una amnistía general.

El gobierno sigue siendo suyo al partir Ricardo hacia las Cruzadas, en 1190. Tras un viaje a Sicilia, donde se encuentra con su hijo y le entrega como esposa a Berengaria, hija del rey de Navarra matrimonio arreglado por ella_, se le informa que Juan Sin Tierra se encuentra en Inglaterra intrigando contra su hermano Ricardo. Leonor desembarca en Inglaterra en febrero de 1192 y consigue dominar a su hijo menor. La situación se le pone más difícil cuando Ricardo, a su vuelta de las cruzadas, es tomado cautivo por Ricardo de Alemania. Por un lado tiene que gobernar el país y mantener bajo sujeción a Juan; por el otro, juntar la cantidad para el rescate y buscar la intercesión del Papa a favor de su hijo.

Leonor contempla su obra en Alemania, el 4 de febrero de 1194, cuando ve a Ricardo libre, y éste le reconoce ante todo el reino su agradecimiento. Durante su coronación en Winchester, en abril de 1194, fue ella, y no su esposa, quien presidió como reina.

Parecía que su último acto politico sería lograr que el rey perdonara las tradiciones de su hermano Juan, y una vez conseguido su objetivo, partió hacia el monasterio de Fontevrault, donde se retiró. Desde allí, sin embargo, siguió aconsejando a Ricardo y vio como Toulouse, por fin, pasaba a su familia tras el matrimonio de su hija Juana_ ya viuda de Guillerno de Sicilia_ con Raimundo de Toulouse. Debió de sentirgran placer al contemplar, en 1189, cómo su nieto Otto de Brunswick, conde de Poitiers, era coronado Emperador, lo que tanto soñó y por lo que tanto luchó inútilmente su segundo marido. Era una nueva victoria sobre Enrique.

Pero el año de 1199 fue un año aciago, murieron cuatro de sus hijos, entre ellos Ricardo. Y los demonios de los Plantagenet se revolvieron de nuevo. Ahora era Juan quien debía suceder a Ricardo, pero Arturo de Bretaña, hijo de Godofredo, le disputaba la sucesión. Leonor se puso a la cabeza de los mercenarios que habían estado a las órdenes de Ricardo y asoló las tierras de los que apoyaban a su nieto. Después se aseguró la fidelidad de sus territorios, y allí recibió a Juan como vasallo y lo declaró “su heredero legal”, lo que sugería que era él quien debería ser rey de Inglaterra y no Arturo.

A los ochenta años Leonor continúa con la inteligencia y sagacidad tan despierta y el cuerpo tan ágil como en su juventud. Y tras el acuerdo de casar al hijo del rey de Francia con una de las nietas de Leonor, se esperaba llegar a la paz entre los Plantagenet y los Capetos, entre su hijo Juan y Felipe Augusto. Y es ella misma quien se pone en marcha hacia Castilla, y allí elige como futura reina de Francia a Blanca. Buena elección, Blanca será la madre y la educadora de uno de los más grandes y queridos reyes de Francia, San Luis.

Aunque entre sus biznietos se encontrarán dos santos_el otro será San Fernando_, su hijo Juan era un puro Plantagenet. Por él había asegurado la fidelidad de nobles poderosos y defendido los territorios de Anjou y de la Aquitania. Por él sufrió, en 1202, el asedio de su nieto Arturo al castillo Mirebeau, donde se encontraba, hasta que Juan llegó a rescatarla e hizo prisionero al sitiador. Sin embargo, un año mas tarde supo Leonor del asesinato de su nieto, y que la mano criminal era la de Juan.

Tras la campaña de Mirebeau, se recogió una vez más en Fontevrault y allí murió el 1 de abril de 1204. Sus restos reposan en ese mismo monasterio junto a Enrique II, a Ricardo Corazón de León y a su hija Juana.

Mujer fascinante, se la ha juzgado muchas veces superficialmente, resaltando mas la frivolidad de su juventud que su inteligencia política e intelectual.

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Comentarios

Enviado el 22 de Agosto 2013  |  #89710

LAURA


MUY BUEN ARTICULO DE LA REALEZA EUROPEA DE ESE MOMENTO

Enviado el 22 de Agosto 2013  |  #89799

Luis Mendez


Esos son los articulos que deben ser mas constantes! Erudiccion comprobada de Dotel Matos.

Leonor, al decir de este trabajo, independiente de inteligente, era debil con el sexo opuesto lo que es lo mismo que todos los descendientes de los tronos europeos provienen de esta caliente mujer... con razon siquitrillaron a Diana, para evitar que se casara con el arabe.

Enviado el 22 de Agosto 2013  |  #89912

Invitado


La muerte de Diana y quienes la mataron también fue profetizada: Nostradamus, centuria X, cuarteto LV

Enviado el 22 de Agosto 2013  |  #90010

Miguel Espaillat


En lo ambiciosa se parece a Margarita Cedeño
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