La imperiosa necesidad de reorganizar el tránsito y el transporte publico de pasajeros y de carga es un tema viejo que sigue siendo motivo de preocupación y de repugnancia al caos que lo caracteriza.
Por eso resulta infantil, para no llamarlo de otra manera, la firma de un acuerdo entre el director de Amet y los principales dirigentes de los gremios empresariales del transporte dizque para reorganizar el tránsito.
Una cosa es la buena intención y lo que dice ese acuerdo y otra es lo que hacen los choferes de carros públicos y de minibuses o voladoras de no respetar la ley de transito y menos a los pasajeros y peatones.
Los conductores de esas unidades violan la luz roja del semáforo, transitan a velocidad excesiva y muy lenta cuando así le conviene, se detienen en lugares prohibidos y en medio de la vía para montar y desmontar pasajeros, y así otras barbaridades.
La propia Amet no esta en capacidad moral y legal para aplicar la ley a esos choferes tanto así que estos no usan cinturón de seguridad y hablan por celular mientras los conductores de vehículos privados si son sancionados.
Ese caos no se resuelve con un simple acuerdo cuando los transportistas conocen la ley y no la cumplen ni la respetan.
Lo que si debe hacer Amet es aportar sus esfuerzos y gestiones a favor de que el Congreso Nacional apruebe el proyecto de ley que crea el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte de la República Dominicana.
Esta legislación unifica en ese instituto las 8 entidades que ahora están dispersas, establece la orientación vial desde los primeros cursos escolares y penaliza seriamente a los choferes violadores de las disposiciones de tránsito y a los causantes de accidentes y de muertes, pero a la vez contempla premiaciones para los que observen buen manejo.
Urge la aprobación de ese proyecto de ley.
Fuente: Proceso.com.do
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