POR HUGO R. GIL
La notica más difundida a nivel global al momento de escribir este artículo es el reciente atentado en contra de la vida del casi seguro candidato a la presidencia de los Estados Unidos por el partido Republicano. Ya es de todos conocida la cara visible del perpetrador directo del intento de homicidio: Se trata de un joven de veinte años que respondía al nombre Thomas Matthew Crooks.
Por el tipo de arma usada y el contexto donde ocurrió el hecho tenemos que concluir que esto no pudo ser el resultado de un acto repentino, algo que se decide de una hora para la otra, es decir, un arrebato emocional del momento. Esto necesariamente implica una planificación cuidadosa, unas informaciones y unas estrategias y logística bien diseñadas y un buen conocimiento y manejo de esta arma de largo alcance. Por fuerza de necesidad tiene que haber otros implicados en el hecho.
Como sucedió con el asesinato de John F. Kennedy, es muy posible que transcurran décadas sin que se llegue a conocer a fondo las motivaciones profundas de este acontecimiento ni tampoco los autores intelectuales del mismo.
Hay mucho espacio para la especulación y las sospechas. Todos tenemos derecho a forjar nuestras teorías y posibles causas. Pero no podemos permitir que la insensatez y las pasiones sociales nos inunden de modo que se nos nuble el entendimiento.
Como es costumbre, muchos harán “leña del árbol caído”. La mayoría se lamentará del hecho, algunos de manera sincera y otros en forma diplomática para permanecer políticamente correctos. No faltaran los que se alegren de que esto haya acontecido y los que saquen capital político o financiero del mismo. De cualquier manera, deberá haber una lección que aprender como consecuencia de este acontecimiento.
La fragilidad de las instituciones humanas es una vez más puesta en evidencia junto con la intolerancia y el respeto por la vida y las opiniones o puntos de vista de los demás.
Yo me pregunto: ¿Cómo es que, con los avances tecnológicos y los grandes recursos destinados a la seguridad de una nación como Estados Unidos, un joven puede acercarse a unas 150 yardas con un arma altamente notoria y posicionarse en un punto estratégico del cual disparar a un objetivo en medio de una multitud de personas? Esto suena realmente inverosímil.
Para concluir volvemos a la pregunta inicial de este escrito: ¿Quién es responsable…? Les invito a meditar acerca de los puntos que nos podrían guiar a una posible respuesta: Si Joe Baden hubiera hecho un mejor rol en su campaña de reelección presidencia, principalmente en su reciente debate con Trump y su posterior rueda de prensa, e manera que estuviera en mejor posición competitiva, ¿cree usted que este hecho hubiera acontecido? ¿Si una mayoría de lideres del partido Demócrata no estuviera pidiendo el retiro de Baden, ¿se hubiera este joven convencido de la necesidad de ejecutar el intento de homicidio?,
Si hubiera otro candidato visible dentro del partido demócrata que pudiera competir con Trump a nivel considerable, ¿se hubiera desencadenado esta masacre en la que por lo menos se contabiliza la perdida de tres vidas humanas?
Nada ocurre por casualidad ni por coincidencia; todo responde a una causa o factor motivador.
jpm-am


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