SANTO DOMINGO.- Organismos internacionales y el Ministerio de Interior y Policía celebraron un encuentro para reforzar las capacidades de investigación y debatir sobre el tema de las armas de fuego ilegales, las diferentes dimensiones de la problemática, así como adquirir conocimientos generales sobre aspectos del tráfico de armas.
El ministerio informó este domingo en un comunicado que también se trataron temas como la desviación del mercado legal al mercado ilícito y las tendencias de dicho tráfico. Esto, con el propósito de facilitar la detección de las irregularidades más usadas por el crimen organizado.
La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés), en coordinación con el Ministerio de Interior y Policía y la Oficina de Cooperación Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores de Alemania, impartieron el curso en materia de investigación y enjuiciamiento de los delitos penales relacionados con armas de fuego.
El oficial de Justicia Penal y Prevención del Delito del Programa Mundial de Armas de Fuego de la UNODC, el español Roberto Rodríguez Codesal, reconoció el apoyo y los esfuerzos realizados por las autoridades dominicanas para continuar impulsando las capacitaciones, así como el compromiso aunado de eliminar el tráfico ilícito de armas de fuego.
«Esto es lo que nos une es el combate al tráfico de armas ilegales», dijo, y destacó la integración de las instituciones de la República Dominicana para colocar barreras efectivas contra este flagelo.
También, valoró este tipo de cursos y actividades como iniciativas puntuales para conocer las redes que suministran el tráfico ilícito y puntualizó la importancia de la constante actualización y cooperación múltiples.
«Las armas tienen una peculiaridad de que permanecen en el tiempo, no es como las drogas ilícitas que van desapareciendo, ya que una misma arma puede utilizarse hasta 100 años», advirtió el especialista.
De su lado, el viceministro de Control y Regulación de Armas y Municiones del Ministerio de Interior, Aníbal Amparo, ratificó el compromiso de ese organismo y las demás instituciones y autoridades participantes de poner en práctica las estrategias fundamentales para evitar el tráfico de armas ilegales.
«No es posible, no es humano, no es justo, no es legal ni conveniente que siga produciéndose la fabricación, tráfico, venta y comercialización de armas y municiones ilegales para afectar la paz social y la seguridad ciudadana», precisó.
Agradeció a los representantes de las instituciones participantes por la asistencia a la capacitación especializada. Los llamó a que asuman con eficacia el reto que tienen al momento de la persecución, investigación y enjuiciamiento de los delitos penales relacionados con armas de fuego.
Del curso participaron representantes del Ministerio de Defensa, de la Policía Nacional, la Dirección General de Aduanas (DGA), la Suprema Corte de Justicia, el Ministerio de Relaciones Exteriores y otras instituciones del Estado vinculadas a la seguridad y defensa.
NUEVA YORK.- La Secretaría de Implementación de Políticas Sociales del partido Fuerza del Pueblo y el Círculo de Lecturas y Estudios Profesor Juan Bosch-USA celebraron un homenaje póstumo al legado de la escritora Marta Harnecker en su cuarto año de su partida física.
Fue conducido por Onofre Rojas, titular la Secretaria de Implementación de Políticas Sociales, y contó con la participación de Ramón Santana, del Círculo de Lecturas y Estudios Profesor Juan Bosch-USA, la economista Guadalupe Valdez, el sociólogo Inocencio García, el abogado Marino Tejeda, el Premio Nacional de Poesía, Daniel Beltré, e Isabel Rauber, quyienes realizaron un análisis profundo e interesante sobre el legado de «aquel icono de la mujer mundial y latinoamericana llamada Marta Harnecker».
Harnecker (Santiago de Chile, 1937-Vancouver, 15 de junio de 2019) fue una periodista, escritora, psicóloga, socióloga e intelectual marxista chilena centrada en la analítica del movimiento obrero y en la elaboración de abundante documentación formativa.
Fue, además, asesora del gobierno socialista de Cuba así como colaboradora con los movimientos sociales de clase en Latinoamérica. Participó activamente en el gobierno de Salvador Allende entre 1970 y 1973, y fue consejera del extinto presidente de Venezuela, Hugo Chávez, entre 2002 y 2006.
De acuerdo con Valdez, “su legado abarca una extensa producción intelectual, dejando una huella significativa en el campo de la teoría política del socialismo en la región por su compromiso con los movimientos sociales en la adaptación y aplicación del contexto latinoamericano buscando estrategias para avanzar hasta una sociedad más justa y equitativa y en los conceptos y la práctica política en la región”.
De su lado, García esbozó que su principal legado es su militancia política. «Lo principal es la pedagogía política, en la que simplifica la teoría para ponerla al alcance de las masas».
«Juan Bosch, Louis Althusser y Marta Harnecker tuvieron visiones paralelas en la importantización de la pedagogía en el proceso revolucionario de los pueblos», dijo.
Indicó que «la trascendencia de la obra fundamental de Marta Harnecker fue tal que la misma no solo tuvo un carácter académico, sino que la misma era parte de lo que los guerrilleros también llevaban en la mochila».
Por su parte, Tejeda puntualizó destacó «su persistencia en la lucha por nuestros pueblos y que es a través de ella que logramos interpretar correctamente las categorías fundamentales del marxismo”.
«También, las obras de Marta jugaron un papel determinante en la implementación del Plan de Reforma de la educación en la República Dominicana, introduciéndose la Economía Política como asignatura».
“Son Marta Harnecker e Isabel Rauber que nos han enseñado una dimensión distinta del poder sustentado en la fuerza de los pueblos”, declaró.
En opinión de Beltré, “es Marta Harnecker quién nos da la clave para la interpretación del materialismo histórico y dialéctico. Nos lleva a asimilar los conceptos fundamentales y nos explica en el vocabulario académico los mismos».
«En los campos universitarios, pudimos discernir muchísimo mejor sobre las clases sociales. Pudimos entrar en contacto -en toda América Latina- con el lenguaje histórico y la política, como si se tratara de crear un puente una conexión entre dos fases de la conformación social», explicó.
Agregó que «sin sus aportes nos quedábamos en consignas, tan solo en consignas. Es ella que nos pone en contacto con una verdadera cartografía de los institutos marxistas. Ella es la que nos enseña porqué al final es la estructura económica la que determina las características de todos los aspectos de la estructura jurídico-política”.
Para concluir el coloquio, Rauber, autora de la obra “Marta Harnecker: Vida y Pensamiento”, recordó que «a partir de aquel día en que Marta me dijo: tú vas a poder representar al MEPLA (Movimiento Popular Latinoamericano) en República Dominicana, he querido traer ese recuerdo porque es importante también que se sepa que fue Marta Harnecker quien me vinculó y me unió al pueblo dominicano. Con esto comienzo, y bueno, mi agradecimiento eterno”.
“El legado de Marta esta muy ligado a brindar claridad en un mundo de incredulidad. Agradezco infinitamente que este homenaje a su legado se esté realizando desde la República Dominicana», concluyó.
El 7 de julio de 1978 la Junta Central Electoral (JCE) emitió su tristemente célebre “fallo histórico” que despojó al Partido Revolucionario Dominicano (PRD) de cinco puestos legislativos que había ganado en las elecciones del 16 de mayo para favorecer al oficialista Partido Reformista, dirigido por el presidente Joaquín Balaguer que seguiría con el control del Senado, los organismos judiciales y dicho tribunal pese al revés que acababa de sufrir.
Este veredicto ignoró la opinión del expresidente de la Suprema Corte de Justicia, doctor Alfredo Conde Pausas, quien pocas horas antes había recomendado legitimar el resultado electoral divulgado el viernes 26 de mayo por el presidente de la JCE, licenciado Manuel Joaquín Castillo, que mostraba al partido blanco como ganador de la mayoría de los municipios por haber superado a su más cercano contendiente con más de 150 mil votos.
Se trató de una resolución administrativa que fue objetada por el jurisconsulto y estadista, licenciado Rafael Filiberto Bonnelly Fondeur que la calificó de “esperpento jurídico”, dado que reñía con la Constitución de la República en el párrafo que declara el ejercicio del voto como un acto personal, secreto e intransferible.
Esa disposición suscitó el rechazo de los abogados Ramón Tapia Espinal, Jottin Cury Elías, Mario Read Vittini y Salvador Jorge Blanco (presidente del PRD), quienes consideraron que la JCE carecía de autoridad legal para adjudicar cargos electivos a cualquier organización política en base al conteo de una porción de la abstención electoral, como lo hizo con las senadurías de las provincias El Seibo, La Altagracia, Bahoruco y María Trinidad Sánchez otorgadas al Partido Reformista.
Los citados juristas reprocharon que se despojara del triunfo a los aspirantes a senadores Iván Amílkar Rondón Sánchez, Cástor Ramón Feliú Pepén, Néstor Matos Herasme y Rosa Julia de la Cruz Ortíz, así como a Rafael Rivera, cuya curul de diputado fue cedida al reformista seibano Alejandro Laureano Ramírez.
También censuraron que el presidente Balaguer estuviese justificando la emisión de esa controversial medida, diciendo que “defectuosa o no, evita la prolongación de un diferendo político que hubiera afectado seriamente a la larga la economía nacional y que habría hecho correr graves riesgos al régimen constitucional de que actualmente disfrutamos”.
Según el jefe del Estado el fallo histórico fue dictado “con un sentido más patriótico que jurídico” por ser lo “que más conviene al propio presidente electo, porque éste tendrá en el ejercicio de su cargo, no en una sino en muchas ocasiones, el concurso de una fuerza política independiente, que le permita controlar los excesos de los grupos radicalizados que operan en la agrupación política que lo han llevado al poder”.
Joaquín Balaguer y Marino Vinicio Castillo
Balaguer precisó que esa decisión “aunque sea monstruosa en su aspecto jurídico conviene al país, porque pone fin a una crisis peligrosa, porque salva la constitucionalidad y porque abre finalmente las puertas a una colaboración estrecha entre las dos fuerzas mayoritarias de la República”.
Argumentó que la apoyaba “como apoyó el doctor José Dolores Alfonseca la Convención Dominico-Americana de 1907 cuando desde su banca del Congreso extendió la mano y pronunció estas palabras que ha recogido con estupor la historia: “voto por esa iniquidad”.
Para el derrotado mandatario la iniquidad de aquella convención “consistía en que ese documento internacional cercenó la soberanía nacional poniendo nuestras aduanas en manos de un receptor de nacionalidad norteamericana, porque dio en su artículo tercero carta abierta al gobierno de los Estados Unidos para su intervención en los asuntos internos de nuestro país”.
A su juicio esa sentencia “no obstante ser una iniquidad, permitía al país salir de las deudas internacionales que lo agobiaron como consecuencia de los desaciertos de las administraciones anteriores a la del Presidente Cáceres” y buscaba“sacarlo de la anarquía económica” y“evitar, tal vez, que se hundiera definitivamente en un caos financiero”.
Origen de la crisis y fallo histórico
La crisis electoral fue precedida de una peligrosa incursión militar en la sede de la Junta Central Electoral en la madrugada del 17 de mayo y de la denuncia de «graves irregularidades» en los comicios, planteada al día siguiente en la noche por el presidente Balaguer, en una alocución radiada y televisada que abordó la supuesta inefectividad de la resolución puesta en marcha por las autoridades electorales poco antes de las votaciones para permitir a los ciudadanos sufragar en las mesas de sus residencias aun cuando sus nombres no figuraran en las listas de electores.
De acuerdo con el líder reformista esa autorización se conoció tardíamente en la zona rural, donde residía la mayor parte de sus seguidores y dejó como resultado que alrededor de 500 mil personas no pudieran “ejercer el más alto y el más sagrado de todos los derechos consagrados por la Constitución: el de elegir y el de ser elegidos”.
Recriminó a sus parciales por estar lamentando su pobre defensa del voto en las urnas y comparó sus sollozos con los del profeta Jeremías en el libro bíblico de Lamentaciones y con los del rey Boabdil el Chico cuando se producía la caída del emirato islámico de Granada, tomado por el ejército español de los reyes católicos el 2 de enero de 1492, motivando que la sultana Aixa, madre del monarca vencido, pronunciara la frase: “Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre”.
La queja de Balaguer estuvo precedida del apresamiento del empresario y productor de radio Rafael Corporán de los Santos, quien fue detenido durante la mañana del 18 de mayo y mantenido siete días encerrado en una celda ubicada en el sótano del palacio de la Policía Nacional, acusado de imprimir cuatro millones 200 mil boletas del partido blanco.
El licenciado Manuel Joaquín Castillo entrevistado por periodistas.
Casi al instante de ese episodio, el Partido Reformista impugnó los resultados electorales en 44 municipios y recusó al licenciado Manuel Joaquín Castillo, presidente titular de la JCE, por apresurarse a difundir datos provisionales impugnables obviando las sospechas de irregularidades, y así, desde el lunes 5 de junio su puesto fue ocupado por el doctor Hugo Vargas Suberví, quien tres días más tarde estaría recibiendo la solicitud de parte del partido perdedor de anular los comicios o, en su defecto, realizar elecciones complementarias en los lugares donde sus candidatos habían sido presuntamente perjudicados por la alta abstención de votantes.
Esa labor estuvo dirigida por el destacado jurista, doctor Marino Vinicio Castillo (Vincho), en un ambiente sumamente caldeado por las críticas y las diatribas, donde el oficialismo fue responsabilizado de la alteración de la Ley Electoral 5884 en la Gaceta oficial No. 9434, por la presunta supresión del párrafo 12 del artículo 10 sobre las prerrogativas de la Junta Electoral del Distrito Nacional y su traslado al artículo 2 como párrafo 20, a fin de ampliar las atribuciones del pleno de la JCE, de manera que pudiera dictar un fallo sin limitaciones.
El llamado «Gacetazo» fue detectado y debatido en los medios informativos, aunque para frenar su aplicación sería imprescindible que el secretario del tribunal de elecciones, doctor Manuel A. Díaz Adams, se distanciara del presidente suplente el miércoles 7 de junio, para dar a conocer el texto original de la ley promulgada con la firma de puño y letra del presidente Balaguer.
Antes del Gacetazo la JCE había sacado de circulación al director de su Departamento de Procesamiento Electrónico de Datos, licenciado Felipe Neris Cabrera Febrillet y al destacado catedrático universitario doctor José Silié Gatón, director del Registro Electoral, para formar una comisión integrada por el señor Domingo Hasbún (presidente) y los doctores Francisco Ramírez Muñoz y Francisco Oscar Jiménez Vargas, que investigaría la denuncia sobre “graves irregularidades” en las listas de votantes que hiciera el 18 de mayo el doctor Balaguer.
Ese esfuerzo se materializaría con la colaboración eficaz de los empleados Aura Rosario Jiménez de Nolasco, Nelson Francisco García y Belba Cabrera Fernández, asesorados por los ingenieros chilenos Juan Ricardo Giadach y Martín Boragk, que fueron contratados a través del embajador dominicano en Chile, general de brigada Luis Ney Tejada Álvarez y llegaron al país en la segunda semana de junio.
Sin embargo, en su rigurosa auditoría o escrutinio de la documentación de diversas mesas de votaciones escogidas aleatoriamente, ellos pudieron comprobar que había sido mínimo el trastorno en las listas de votantes, puesto que, de dos millones 295 mil 158 ciudadanos inscritos en el Registro Electoral, habían sufragado un millón 741 mil 337; de los cuales 866 mil 912 lo hicieron en favor de Antonio Guzmán y 711 mil 878 de Balaguer. Es decir, que la participación fue de 75.87 por ciento y la abstención electoral de apenas un 24 por ciento.
El fallo histórico va a la Suprema Corte y la OEA
El 26 de julio de 1978 la Suprema Corte de Justicia (SCJ), presidida por el doctor Néstor Contin Aybar se declaró incompetente para emitir una opinión sobre el fallo histórico de la JCE, como había solicitado la alta dirección del partido blanco a través de su secretario general, doctor José Francisco Peña Gómez y sus abogados Radhamés Rodríguez Gómez, Mario García Alvarado y Abraham Bautista Alcántara, quienes se dirigieron entonces a la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH), con sede en Washington, durante la primera semana de agosto, solicitándole que emitiera una resolución de condena a la JCE por su cuestionado dictamen de violación a la voluntad y derechos de los electores dominicanos.
Para algunos expertos en derecho constitucional la SCJ optó por marginarse de modo voluntario de los asuntos electorales por su clara dependencia del Senado, y ahí residiría el motivo de su posterior rechazo (el viernes 20 de octubre) a una solicitud del Ministerio Público, representado por el procurador adjunto, doctor Rafael Cordero Díaz, encaminada a condenar a la degradación cívica a los autores del fallo histórico, señores Hugo Vargas Suberví, Luis Augusto González Vega y Danilo Santana, en base a los argumentos expuestos.
Esa actitud animó al recién juramentado presidente Guzmán a decir públicamente el martes 31 de octubre que su gobierno se proponía convocar “un plebiscito a nivel nacional que determinara la restitución o no de los legisladores perredeístas que fueron cedidos al Partido Reformista mediante resolución de la Junta Central Electoral”, aunque esta intención se diluyó cinco días más tarde, luego de una declaración del asesor jurídico del Poder Ejecutivo, doctor Jottin Cury, señalando que su ejecución originaría gastos cuantiosos aun cuando “daría resultados abrumadores contra los cinco legisladores reformistas designados por la JCE”.
Cury dejó entrever entonces la posibilidad del uso de la fuerza, por parte del presidente, en su condición de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, “para imponer en el Congreso Nacional a los cuatro senadores y al diputado perredeístas elegidos en los comicios del 16 de mayo”; lo que fue ponderado por el joven historiador Juan Daniel Balcácer que consideró que Guzmán “tiene una brillante oportunidad de convertirse en uno de los pocos gobernantes que han hecho, o han intentado hacer, que se respete la Constitución, si decide que los cinco legisladores despojados de sus puestos ocupen las curules que les corresponden”.
Apuntó que de esa manera estaría protegiendo “los designios del pueblo dominicano libremente expresado en el pasado torneo comicial de no muy agradable recuerdo por el giro que la pasada administración le imprimió a los acontecimientos’’.
Sin embargo, esa postura fue rebatida por el presidente del Senado, Juan Rafael Peralta Pérez, quien -en unas declaraciones ofrecidas al periodista Pablo Jerez, del diario Última Hora- exhortó al gobierno a que acatara la decisión de la JCE porque era el único tribunal facultado a resolver asuntos electorales.
El senador por la provincia de Santiago Rodríguez advirtió que si el presidente Guzmán trataba de cometer un acto de fuerza para sacar del Congreso a los legisladores designados, su “Gobierno perdería los efectos legales que lo mantienen en el Poder”.
Por último, el miércoles 15 de noviembre Guzmán nombró una comisión jurídica, integrada por los doctores Mario ReadVittini, Ramón Tapia Espinal y Jottin Cury, con la misión de realizar un examen global de la legislación que servía de fundamento al sistema jurídico nacional y para que sugiriera al Poder Ejecutivo los cambios para la integración o el fortalecimiento de las instituciones consagradas en ese sistema.
A partir de ese momento no se habló más del tema referido y los legisladores reformistas comenzaron a cooperar con el régimen perredeísta, siguiendo las instrucciones de Balaguer, que había dicho que el nuevo gobierno “necesita la colaboración de otra fuerza política independiente, bien intencionada e identificada con la necesidad que tiene este país de cambios profundos en sus estructuras políticas y sociales”.
El viejo caudillo se comprometió a apoyar “sin reservas todas las reformas que se desee introducir en la Constitución de la República y que tiendan a garantizar o a mejorar nuestra ordenación institucional como sociedad civilizada”. Además de cualquier iniciativa del PRD“que tienda a producir los cambios fundamentales que el país necesita, sobre todo a redimir nuestra clase campesina poniendo en manos de cada agricultor una parcela propia”, y a solucionar “los gravísimos problemas que vamos a confrontar en un porvenir que desde ahora no se nos presenta con aires muy lisonjeros”.
Se plantea dilema de si se debe afrontar la progresiva descomposición que padece el núcleo familiar o embarcarse a resolver las falencias que padece el sistema educativo nacional, porque se piensa que el mal está en la sociedad y no en la escuela.
Hay una correspondencia biunívoca entre sociedad y comunidad educativa, lo que quiere decir que padecen de la misma enfermedad que degrada sus elementos vitales, aunque también puede decirse que si se daña el conjunto también se deteriora cada una de sus pates.
Es difícil establecer como regla abordar primero los problemas de la sociedad, que sería lo general, y luego los del sistema educativo, que sería lo particular, porque no debe soslayarse que ambos elementos se realimentan entre sí, tanto en la fortaleza como en la debilidad.
La escuela sufre hoy uno de sus peores momentos, en lo referido a la calidad educativa, como por la violencia que afecta al entorno estudiantil y el penoso desempeño escolar, pese a que se aplica le ley que asigna el 4% del PIB a la educación.
Se admite que los males señalados también se reflejan en la sociedad global, pero no se ha podido determinar si lo conveniente ahora sería blindar a la comunidad educativa o si resulta mejor procurar cambios estructurales en el ámbito social que se reflejen en la educación.
No se niega que la escuela avanza y se fortalece en la medida que crecen y se consolidan los indicadores económicos, pero también es preciso resaltar que, en sociedades del primer mundo, como Estados Unidos, el sistema educativo está en crisis.
El estrambótico operativo montado por el Ministerio Público para desmantelar enclaves criminales relacionados con narcotráfico, sicariato, extorsión y lavado de dinero que operan desde las cárceles, representa una ominosa señal de que la sociedad marcha en desbandada, en términos de delincuencia y criminalidad.
Dos informes de propias autoridades, revelan que el desempeño escolar ha sido poco más que desastroso y que en el Año Lectivo por terminar se reportaron más de 20 mil actos de violencia que involucraron a estudiantes, además de casos de alumnos muertos a golpes, por violación sexual o suicidio, lo que indica que como marcha la sociedad marcha la escuela, o al revés.
La sociedad está muy lacerada, con órganos vitales gangrenados, por lo que para rehabilitarla se requiere de una cirugía de largo alcance, que debería comenzar con el sistema educativo para extirparle la metástasis de un cáncer que se genera en el tuétano social.
Los mercenarios del Grupo Wagner han comenzado a volverse cada vez más protagonistas en los medios de comunicación, lo cual se debe a su peso en la batalla de Bajmut.
El nombre de esta organización paramilitar es en honor al gran compositor alemán, supuestamente como consecuencia de que su fundador, Dmitri Utkin, admiraba a los nazis y a su banda sonora.
Hoy, su líder, Yevgueni Prigozhin, parece ser el más crítico con el gobierno ruso. Su relación con Putin y su historia de éxitos en África, aprovechando la debilidad francesa en su área de influencia, le han dado ese derecho.
Aun suscribiendo la sentencia de Maquiavelo: “Contratar mercenarios es cosa reprobable y perniciosa”, se pueden aceptar ciertas ventajas de contar con ejércitos privados según sus funciones y sus vínculos con las fuerzas armadas. Sin embargo, el caso ruso proyecta la imagen esperpéntica de unos mesnaderos guiados por un deslenguado oligarca que pone en evidencia al Kremlin saltándose parte de la propaganda oficial. Como colofón, el genio necio que le da nombre al grupo tampoco ayuda en la estrafalaria versión rusa de los ucranianos nazis.
De todas formas, el problema no radica solo en la mala imagen dada o en el uso de mercenarios, sino en cómo y dónde están siendo usados; en una guerra que significa mucho para un país que teóricamente cuenta con el segundo ejército más poderoso del mundo.
Serguéi Shoigú, ministro de Defensa ruso y principal blanco de los reproches de Prigozhin, apenas ahora intenta controlar a este verso libre de las fuerzas invasoras.
Moscú puede elegir la paciencia, la resignación o la guerra total, pero los soldados privados no parecen representar un papel determinante en ningún teatro en el que el estruendo de la obertura vaya desapareciendo rápidamente.
Como sea, en el concierto mundial, con su voz cascada, Rusia sigue lejos de volver a ser aquel protagonista de óperas pasadas.
A propósito de la decisión del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, de reducir el número de diputados y de municipios drásticamente, lo que permitirá un ahorro de aproximadamente 250 millones de dólares anuales, hace tiempo que en la República Dominicana debió suceder lo mismo, pero la llamada “clase política” nuestra ha hecho exactamente lo contrario: han aumentado el presupuesto del Congreso, Cámara de Senadores, Cámara de Diputados, los ayuntamientos y los distritos municipales, entre muchas otras instituciones. ¡Una locura!
Para un país pequeño y pobre como el nuestro, una sola cámara en el Congreso bastaría; 12 alcaldías, más el distrito, serían suficientes, más 40 o 50 municipios e igual número de distritos. Pero la “clase política”, ambiciosa y depredadora, que solo piensa en sí misma, ha saturado el Estado, lo ha hecho inmanejable con instituciones públicas para el robo y el saqueo del dinero de los contribuyentes, es decir, para la corrupción.
El Estado dominicano es demasiado grande y costoso. La democracia dominicana debe estar entre las más caras del mundo, pero sin satisfacer las necesidades del pueblo, que, al contrario, no sale de la marginalidad y la pobreza.
Este país de 48 mil kilómetros cuadrados tiene 32 senadores, uno por provincia, incluyendo el de la capital; 190 diputados, 178 territoriales, 5 nacionales y 7 de ultramar, que nadie sabe lo que hacen.
Este país de apenas 48 mil kilómetros cuadrados, ubicado “en el mismo trayecto del Sol”, está dividido políticamente en 10 regiones, 31 provincias, 158 municipios y 235 distritos. ¡Y los que faltan, porque hay varias comunidades esperando ser elevadas de categoría jurídica! No puedo olvidar la Liga Municipal Dominicana y no sé cuántas instituciones más relacionadas con el tema.
Díganme ustedes, queridos lectores, si no es una barbaridad, si no es una locura, si no es “mucho con demasiado”. A toda esa burocracia legislativa y municipal hay que sumarle la cantidad de fiscales, jueces con todas sus jurisdicciones, sus instancias, sus Cortes, altas y bajas; la JCE, el TSE, la Cámara de Cuentas, el Defensor del Pueblo, Consejo Nacional de la Magistratura, abogados y fiscales, el financiamiento de los partidos y asociaciones políticas, etc.
Pocos países tienen tantas leyes como el nuestro. El populismo congresual no tiene límites. Pero somos al tiempo el país donde menos se cumplen las leyes, por falta de un régimen de consecuencias. Todo lo prohibido aquí se permite. Los túneles, los elevados y los semáforos, son la mejor demostración.
Y no paro de contar: tenemos ministros, viceministros, directores generales; tenemos por montones, Consultores, Asesores, etc., etc., etc. Todos con sus oficinas, sus privilegios, sus yipetas, secretarias, choferes, celulares que no toman nunca, conserjes, etc. La nómina pública asciende, más o menos, a unos 600 mil. Algo insólito. Hay funcionarios que ganan cuatro o cinco veces más dinero que el presidente de la República que es el único elegido por el pueblo. No exagero si digo que el Banco Central de la República Dominicana es más grande que el Banco Central de Chile y de muchos otros países más grandes y más desarrollado.
Lo que quiero decir, con todos estos argumentos, es que, en la República Dominicana, la sensatez y el buen juicio debe llegar alguna vez, que la mal llamada “clase política”, debería discutir y llegar a un consenso sobre el país que quiere para el futuro, porque el Estado tiene que ser transformado reduciendo su tamaño, hacerlo equitativo y ágil, un país para todos, no para determinados grupos económicos, políticos y sociales como el que tenemos.
Hay que eliminar muchas de sus instituciones, otras hacerlas más pequeñas y ágiles. Burocracia cero, como bien afirma el presidente Luís Abinader.
Modificar la Constitución para crear un verdadero Estado Democrático de Derechos, es necesario. No esperemos que llegue al poder un Nayib Bukeque para hacer lo que hay que hacer, porque puede ser más traumático. Un Estado grande, para un país pequeño, ¿para qué sirve? ¿A quien beneficia? A las élites políticas y económicas, que lejos de ser la solución a los problemas nacionales, se han convertido en el verdadero problema.
La vida cada día se torna más difícil, es como si estuviéramos caminando hacía el precipicio. Sin embargo, en la existencia de vida se encuentra una herramienta que puede dar un giro a ella y tornarse de una manera diferente; la fe, da certeza a la vida y convicción de un futuro promisorio. De ahí que, se necesita tener una mirada de fe hacía todas las cosas que nos rodean, o que son necesarias e indispensables para vivir.
Mirar es estar atento hacía algo. Una mirada de fe constituye una visión de una realidad alcanzable, que se hará patente en el presente o en el futuro. Es una manera optimista de ver las cosas, pero no porque se hará realidad con el esfuerzo interno, sino porque una Energía externa lo hará posible, cuya energía es Dios. De ahí que, nuestra mirada debe ser, en un sentido, a través de Dios, por quien vivimos y nos movemos.
La mirada de fe, es el resultado de una incursión interna, la cual ve como necesidad confiar en alguien superior, de quien se tiene conocimiento de su existencia y naturaleza. No es una mirada al vacío o a la nada, más bien, lo es hacía alguien determinado y por algo determinado. De ahí que, el hombre debe saber enfocarla dentro de un contexto existencialista, que haga posible la fortaleza de esa fe que posee.
El mundo necesita una visión diferente, que no dependa únicamente de un enfoque materialista o de la ciencia, cuyos resultados siempre serán dentro del contexto de la posibilidad humana. Si es verdad que debemos usar la razón para entender las cosas, también es verdad, que el hombre es limitado en todo aspecto, y en consecuencia todo lo que hace, por sí mismo, será insuficiente.
Si en nuestra cultura se considera que somos mayoritariamente creyentes en Dios, se requiere que demos participación a El, en todo nuestro accionar. Una mirada dirigida a través de Dios, nos hace conscientes de nuestra ineficacia, como también de nuestras posibilidades. Reconocer que hay más personas, que alimentos que puedan satisfacer el hambre, es una realidad a media; también es cierto, que la insensibilidad humana, es causante de mucha hambruna.
Una mirada de fe, demanda una negación de la incredulidad y de la duda. No se permite en el campo de fe, variación de su enfoque. Por eso es que, la lucha del hombre contra el hombre no es de fe, sino como una manifestación de antivalores, que llevan al fracaso, como manifestación de un futuro incierto. El problema está en el egoísmo del hombre, lo cual es una negación de la fe y de la esencia de la persona en sí.
La mirada que surge de Dios, es aquella en que el prójimo es tan importante como uno mismo. Ella es la que nos mantienen en armonía y pensando en el bien común, como a la vez, en el bien futuro. Esa mirada no es egoísta, por lo que desvincula del individuo toda avaricia, codicia, envidia, idolatría, como cualesquier otras actitudes que entren en conflicto con Dios y con el prójimo. Eso es permitir que Dios nos ayude en las cosas.
Ahora bien, la renuncia o negación de sí mismo como expresión de fe, hace que toda energía se incline a ser bien usada, es decir, a que se utilice para el bien de la humanidad. El mundo humano es uno, y no hay manera de evitar las consecuencias negativas, el mal afecta a todos, no a una parte. Por tanto, la resolución a la mala situación debe abarcar a todo el mundo. Así lo hizo Dios: «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que él cree, no se pierda, más tenga vida eterna» Jn. 3:16.
Una mirada de fe es correcta cuando es puesta en Dios. Seamos aliados de Dios, en el proceso de vida. No podemos echar hacía adelante solos, necesitamos andar con Dios. Agradar a Dios y darnos a él es responsabilidad individual. Sin embargo, todos debemos educarnos y educar para esa convivencia con Dios, mediante esa mirada de fe, que tanto necesitamos. Dios sea con nosotros y nosotros con él.
El populismo, entre varias definiciones, es una tendencia política que pretende atraerse a las clases populares, ir hacia el pueblo. La creencia regular es tener una valoración negativa de ese concepto, el cual, casi siempre, está enlazado al clientelismo. El populismo, en consecuencia, se ha estigmatizado en el lenguaje político de la población.}
El clientelismo, en cambio, conforme al diccionario, es un intercambio extraoficial de favores, en el cual los titulares de cargos políticos regulan la concesión de prestaciones obtenidas a través de su función pública o de contacto relacionado con ella, a cambio de apoyo electoral. En pocas palabras: los sufragantes obtienen empleo, prebendas, bienes, servicios o dinero en efectivo a cambio de apoyo electoral.
Los clientes políticos demandan de logística, una forma de exigir dinero. Algunos son más francos y hablan de grasa.
Con la desaparición de las ideologías, en República Dominicana, las organizaciones políticas han cambiado al militante por el cliente. Y todos, casi todos, los que aspiran a puestos electivos forman estructuras a base de clientelismo, lo que afecta a millones de dominicanos y contraría el espíritu del Art. 22, numeral 1, de la Constitución de la República, el cual establece el derecho a elegir y ser elegible.
Mediante el clientelismo se perjudica a millares de jóvenes de ambos sexos, egresados de universidades y con deseo de aportar a la sociedad dominicana con su talento y vocación de servicio, pero la falta de recursos económicos les vulnera el derecho a aspirar a cargos electivos con perspectivas reales de ganar unas primarias y después un proceso eleccionario municipal o de una circunscripción específica. Esos dos comicios, uno interno y otro externo, conlleva una inversión millonaria.
Cuando el apoyo no está basado en convicciones ideológicas o éticas la política se convierte en un mercado y se prostituye. Es una vulgaridad observar con frecuencia la venta de alcaldes, concejales y diputados, adquisiciones que se resaltan como trofeo en los medios de comunicación social. Ediles y legisladores se venden con todo y paquete. El paquete vendría siendo los clientes que tienen detrás, que supuestamente se van donde diga su cabecilla o jefe.
Con la muerte física de los grandes líderes la política dominicana ha sufrido una especie de involución, atrofia o raquitismo. Es la razón por la cual nuestro Poder Legislativo cada vez es más mediocre, con la agravante del círculo vicioso, es decir, al ser los congresistas los que crean las leyes no hay la menor posibilidad de que esa situación cambie, pues se necesita reformar la Constitución de la República y hacer un poder unicameral, con integrantes limitados, así como modificar las leyes de Régimen Electoral y de Partidos Políticos, estableciendo depuración de los candidatos, tipificar de delito electoral al clientelismo, con su respectiva penalización judicial, entre otros aspectosencaminados al adecentamiento de la política nacional.
El clientelismo es una inmoralidad. Sin embargo, la gente del pueblo, con el conformismo que le caracteriza, que le lleva a opinar hasta en su contra, lo percibe de normal. Y los medios de comunicación social y muchos comunicadores tienen culpa de esa situación. Solo hay que escuchar el contenido de los comentarios de los que hacen periodismo en medios electrónicos y digitales, en provincias y municipios del país, resaltando candidatos vinculados, inclusive, al bajo mundo.
La sociedad dominicana está conmocionada sensiblemente por un oleaje abrupto de violencia; fenómeno eruptivo éste, que debemos intervenir como Estado, con la celeridad estratégica y efectiva que requiere esta preocupante problemática social.
En ese orden, se han elevado un conjunto de voces que provienen de diversos sectores o expresiones de la vida nacional, en las que se refieren a la decadencia que estamos experimentando como colectividad, por la carencia o ausencia cada vez más arraigada, de los valores que sustentan la convivencia humana.
Todo parece indicar que la incapacidad en el manejo de la inteligencia emocional ante los conflictos, está causando estragos en la construcción de relaciones sociales más saludables y una cultura de paz.
En ese sentido, se observa que la frustración, impulsividad, indiferencia y la irreflexión se está haciendo eco tendencioso en los diferentes ámbitos de socialización de la ciudadanía. El relajo de fantasear con matar en la interacción social, se está ejecutando de lo imaginario o virtual a lo real con cierta facilidad y sin límites.
Es por ello, que se hace cada día más notoria la falta de respeto hacia la vida misma; actitud negativa ésta, que viene erosionando el ejercicio de la capacidad de asombro; y eso es sumamente peligroso, ya que perder la sensibilidad social o el dejar de asombrarnos y sorprendernos es un síntoma de que algo está fallando en nuestro sistema.
Esa violencia que nos preocupa, tiene una dinámica o efecto expansivo con estructura espiral cancerígena, ya que cualquier acto violento por simple que pueda verse, posee probabilidades altas, de generar o desencadenar como respuestas otros actos violentos de igual o peor magnitud, si no se le presta la debida atención, mediante el diseño, implementación y monitoreo de políticas preventivas idóneas.
No podemos seguir legitimando con nuestra apatía, aquellos comportamientos, acciones o malas prácticas que validan o normalizan la cultura de la violencia y que por ende atentan contra el ser humano. La violencia es un problema social, que se aprende como una vía de resolver o dar respuestas a dificultades; y por tanto también se debería poder desaprender, desde la transformación misma de la persona.
Dada esa situación, se demanda con mayor rigor de la promoción continua y firme de una cultura de Paz, como vía para arribar a soluciones que afiancen la convivencia armoniosa entre las personas.
Partiendo de la realidad expuesta, proponemos algunos enfoques o ideas para la construcción de una cultura de paz en la República Dominicana:
Promover como Estado, la cultura de paz como un estilo o filosofía de vida, a través de políticas públicas definidas; con las que se puedan generar acciones de reflexiones que sensibilicen al individuo para internalizar de manera convincente, los medios para la construcción de una cultura de paz.
Para este fin, es fundamental impulsar la formación de una cultura cívica con actitudes basadas en la participación,la práctica de la no violencia activa, el diálogo, la tolerancia, la solidaridad y el respeto mutuo.
En ese mismo orden, es oportuno crear espacios para el desarrollo de actividades en la formación de habilidades sociales para construir una cultura de paz. Esos espacios para el diálogo debenpromover el perdón y la reconciliación dentro del marco de la Justicia Restaurativa y en el ambiente comunitario.
Asimismo, urge fortalecer la educación por una cultura de paz. A tal efecto, se hace apremiante trabajar con los estudiantes procesos pedagógicos que conlleven a formar en la construcción de paz; lo que facilitará la comprensión del proceso que conduce a la plena realización de la misma, a la sana convivencia, a la participación democrática y a la resolución de conflictos.
Al respecto, es necesario mejorar la relación Estado – Escuela – familia, para lograr mayor compromiso y participación, en cuanto a la edificación de entornos seguros y positivos en el contexto educativo. Esto facilita que se aprenda a respetar las leyes, a defender y promover los derechos humanos e ir arraigando en cada ser humano una sólida cultura de paz.
También, desarrollar la resolución alternativa de conflictos, como herramientas para alcanzar la convivencia pacífica anhelada: es que, para poder contribuir al fortalecimiento de una cultura de paz, es pertinente proponer la implementación de estrategias de resolución pacífica de conflictos como la mediación, considerándola como política social que incida en la gestión y transformación positiva de los mismos.
Para tales fines, es necesario fomentar la habilitación de Espacios de Mediación de Conflictos en las diferentes comunidades del país. Con dicha medida se refuerza la capacidad de diálogo de la ciudadanía, contribuyendo de este modo a la construcción de la paz, al ejercicio de democrático y a la seguridad ciudadana.
Finalmente, implementar estrategias y políticas sanitarias de salud mental, cultura de paz y buen trato; con acciones orientadas a la recuperación de la salud mental de las personas, no sólo atendiendo los trastornos mentales sino también los problemas psicosociales graves, como los diversos tipos de violencia, los cuales generan consecuencias que de no ser abordadas contribuirán a reproducir de generación en generación este problema.
Si estás lo suficientemente preocupado por un resultado, posiblemente harás algo para solucionarlo.(Williams James).
HONG KONG, CHINA. El sexteto femenino de la República Dominicana quebró una racha de tres partidos perdidos en forma seguida y se impuso sobre Canadá tres sets por dos (22-25 25-13 25-17 23-25 15-10), en un reñido encuentro correspondiente al Grupo 3, en la Liga de Naciones de Voleibol.
Fue un gran partido donde la defensa, por ambos lados, estuvo a una gran altura. Sin embargo, el bloqueo de las dominicanas estuvo excelente durante el encuentro, sobre brillaron Geraldine González, Jineirys Martínez, Gaila González y Brayelin Martínez.
El ataque ofensivo de las ganadoras fue guiado por Yonkaira Peña que anotó 20 puntos, seguida de Jineirys Martínez que se fue con 18 en un gran juego ofensivo, mientras que Gaila González y Brayelin Martínez anotaron 17 cada una.
Las canadienses obtuvieron el primer parcial 25-22 con un gran juego ofensivo de sus estelares, mientras que las criollas dieron la batalla, pero se quedaron cortas.
En el segundo, con la bravura de las criollas, encabezadas por Yonkaira Peña y Jineirys Martínez, lograron emparejar el partido a uno por bando cuando ganaron ese parcial con marcador de 25-13 donde frenaron en seco a sus rivales, tanto en la ofensiva como en la defensa.
En el tercero, las dominicanas tomaron el control del partido y se fueron delante 25-17, nueva vez con un excelente ataque combinado de Yonkaira Peña, Gaila González y Brayelin Martínez.
En el cuarto games, las canadienses se repusieron y empataron el partido a dos por bando para provocar un quinto y decisivo parcial.
Las dominicanas no cedieron nunca y se fajaron contra sus rivales y lograron tomar el control de la pizarra 8-4, así fueron aumentando la misma, mientras que Canadá confrontaba problemas para sobre-atacar a sus rivales.
Un fuerte remate de Brayelin Martínez, ya con Dominicana con 15 puntos, le dio la victoria a las caribeñas 3-2, y lo celebraron con mucho ruido. Canadá venció el año pasado a Reinas del Caribe en la Liga de Naciones.