La concentración convocada en Puerto Rico por el Día de la Mujer estuvo este sábado dedicada a la comunidad inmigrante, que está sufriendo persecución en el marco de las políticas de la Administración estadounidense de Donald Trump.
Bajo el lema ‘Diversas, combativas y unidas en resistencia’, los actos tuvieron lugar en la Plaza Antonio R. Barceló, en Barrio Obrero, donde vive una parte importante de la comunidad dominicana de la isla.
Barrio Obrero ha sido de hecho el escenario de los principales operativos para detener inmigrantes llevados a cabo desde enero pasado por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos.
«En este momento, las mujeres más golpeadas son las mujeres migrantes», dijo a EFE Romelinda Grullón, fundadora y directora del Centro de la Mujer Dominicana, que ayuda a mujeres víctimas de violencia machista.
Grullón explicó que muchas migrantes no están saliendo de sus casas ni acudiendo a sus puestos de trabajo, ya que hay «una gran población que está indocumentada y que corre mucho riesgo de que la arresten y la deporten».
«Muchas de esas mujeres tienen niños y niñas que han nacido aquí y hay un miedo, un temor, una desorientación muy grande», lamentó la activista, quien calificó la situación de «muy dolorosa».
La Coalición 8 de Marzo, organizadora del evento, está ayudando a muchas de estas mujeres y, gracias a ello, según Grullón, «Puerto Rico se ha convertido en una forma indirecta en santuario para la mujer migrante».
En la concentración, también se denunciaron las condiciones laborales injustas que exponen a la comunidad migrante a explotación y marginación, exigiéndose derechos laborales básicos como salarios justos, condiciones seguras y acceso a servicios esenciales.
Otro de los reclamos es, según indicó Liza Gallardo, portavoz de la Coalición 8M y directora ejecutiva de Amnistía Internacional Puerto Rico, «una reforma migratoria justa que garantice derechos fundamentales como la salud, la educación y el trabajo digno, y que ponga fin a la criminalización de las personas migrantes».
La jornada incluyó la música autóctona puertorriqueña de la bomba, de la mano de las Barrileras del 8M, una comparsa de la Colectiva Feminista en Construcción, música en vivo de ‘Nómadas’ y lectura de poesía.
También hubo una cadena humana de bordados, en la que destacaba uno con la frase ‘Vivas y libres nos queremos’, en alusión a los feminicidios, una lacra en la isla, donde ha habido cuatro desde comienzos del año.
Además, se enarbolaron lemas como ‘Nuestros Cuerpos, Nuestras Vidas’, en defensa de los derechos sexuales y reproductivos y en rechazo a los intentos de restringir el aborto.

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