En un programa de televisión escuche al Director de la DGII en el Gobierno de Danilo Medina, el distinguido economista Guarocuya Félix, decir que la mayoría de los negocios nuevos, especialmente restaurantes, tenían una esperanza de vida de 2 a 3 años. Eso fue en 2015, si mal no recuerdo.
Pero, así como unos desaparecen, otros aparecían y eso era parte de la dinámica comercial de cualquier pais. ¿Cuántos negocios donde usted compraba o comía hace 10 o 20 años en Estados Unidos, existen hoy? Casi ninguno. La mayoría han desaparecido y otros nuevos han aparecido. Solo sobreviven las cadenas de comidas rápidas o chatarras.
El ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, afirmó que el cierre de restaurantes y otros establecimientos comerciales no significa que exista una crisis económica en el país y forman parte de la dinámica habitual del mercado, donde algunos negocios cesan sus operaciones mientras otros abren sus puertas.
Magin dice algo que todos los dominicanos saben si son asiduos a comer fuera de casa. Mientras cinco o seis restaurantes han cerrado, otros diez o quince han abierto.
En Santo Domingo y otras zonas del pais se han establecidos restaurantes de altísima calidad culinaria y diversificada gastronomía. Los chinos ya tienen restaurantes elegantes y bellamente decorados, con platos sofisticados y caros. Los españoles e italianos no se quedan atrás y viven siempre llenos. Los restaurantes mexicanos y peruanos también crecen, con chef que provienen de esos países y con los mejores platos de su gastronomía a precios más accesibles. Porque estemos claros: México y Perú tienen la cocina más diversificada, exquisita y premiada de toda América Latina y El Caribe y también de gran parte del mundo.
En el pais puedes comer la mejor carne del planeta hecha por chef uruguayos y argentinos, con los que nadie puede competir, aunque los precios no están al alcance de todos.
En Mariscos, a pesar de que nuestra pesca ha mermado considerablemente, en muchos restaurantes se preparan unos chillos entero estilo Boca China, que para un extranjero es el fin del mundo. También abundan los camarones, langostinos, mero, merluza, dorado, carite y tilapias criollas, esta última no muy apreciada por los dominicanos, pero en otros países es un plato gourmet y muy caro.
En fin, sin importar de donde provengan los alimentos, la gastronomía en República Dominicana está en el mapa mundial, incluyendo sus comidas típicas, originales o adaptadas que han cruzado el Atlántico a través del turismo y de dos millones de dominicanos donde en su mesa no falta la llamada “bandera dominicana”. ¿Se imaginan a un alemán en Berlín preparando un mangú con salchichas y huevos fritos?
Y así podemos hablar de una multiplicidad de negocios que se expanden y donde aparece de todo, como los supermercados, heladerías, dulcerías, carnicerías, pescaderías, centros comerciales inmensos con tiendas de todo tipo, nuevas cadenas de comida extranjeras y grandes comercios chinos.
En fin, Guarocuya y Magin dicen algo muy cierto. Cuando cierran un negocio abren dos o tres y por eso el consumo aumenta y la economía también.
of-am

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