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POR JOSE ALEJANDRO MONTESINO
El reciente encuentro entre el presidente Luis Abinader y los expresidentes Danilo Medina, Leonel Fernández e Hipólito Mejía marca un hecho sin precedentes en la historia política reciente de la República Dominicana. Esta reunión, cargada de simbolismo, se convierte en una muestra de madurez democrática, pero también plantea interrogantes y tensiones latentes. A continuación, se exponen sus principales luces y sombras:
Luces
- Ejemplo de civilidad políticaLa reunión envía un mensaje de unidad institucional y respeto mutuo, trascendiendo diferencias partidarias en beneficio del país. Representa un gesto de madurez en un escenario político caracterizado históricamente por la confrontación.
- Fortalecimiento de la democraciaEste tipo de encuentros promueve la gobernabilidad y el diálogo, abriendo espacios para acuerdos nacionales sobre temas prioritarios como seguridad, educación, salud y la estabilidad económica.
- Reconocimiento del liderazgo históricoLa presencia de tres figuras que han marcado las últimas décadas políticas valida la importancia de la experiencia acumulada y el peso institucional de los expresidentes como actores clave del presente político.
- Señal de estabilidad ante la comunidad internacionalUn gesto de consenso nacional en medio de una región latinoamericana marcada por crisis políticas, envía señales positivas a los organismos multilaterales y a los inversores.
Sombras

- Sospechas de cálculo políticoAlgunos sectores perciben el encuentro como una estrategia electoral o de imagen, más que un ejercicio genuino de concertación nacional. Las tensiones preelectorales alimentan esta percepción.
- Ausencia de agenda clara y resultados concretosLa falta de un comunicado detallado o de acuerdos institucionales tras la reunión ha generado críticas sobre su utilidad real, cuestionando si fue más un espectáculo mediático que un paso sustantivo.
- Desconfianza ciudadanaLa sociedad dominicana, marcada por la polarización y la decepción ante promesas incumplidas, recibe el gesto con escepticismo, sobre todo cuando no se abordan temas como corrupción, impunidad o reformas estructurales.
- Tensiones latentes entre protagonistasDetrás de las sonrisas y apretones de manos, persisten profundas diferencias políticas, ideológicas y personales. La historia reciente muestra confrontaciones entre los actores presentes, lo cual limita las expectativas de una alianza duradera.
Conclusión
El encuentro entre Abinader, Medina, Fernández y Mejía puede considerarse un hito en la política dominicana, cargado de simbolismo y potencial, pero también de ambigüedades.
Para que este gesto se traduzca en un verdadero avance democrático, debe estar acompañado de acciones concretas, compromisos verificables y continuidad en el diálogo. De lo contrario, corre el riesgo de quedar como una foto para la historia, sin impacto real en el porvenir de la nación.
jpm-am

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