“Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetir sus errores” Esta frase, atribuidas a diferentes filósofos, políticos y escritores en distintas épocas, puede muy bien aplicársele al pueblo y gobiernos polacos en la actualidad.
Si hay una nación que ha sufrido invasiones, guerras y catástrofes de todo tipo a través de su historia es Polonia.
Mongoles, romanos, otomanos, imperio austrohúngaro y en tiempos relativamente recientes, alemanes, han invadido este territorio. En septiembre de 1939, los germanos firmaron un tratado de paz con los soviéticos comprometiéndose a no invadir a Polonia. Dos semanas más tarde, las fuerzas nazis entran en suelo polaco y se quedan por cinco largos años, hasta el fin de la segunda guerra mundial.
En ese quinquenio, los teutones se ensañaron con el pueblo polaco. Destruyeron la mayoría de sus ciudades, principalmente Varsovia la capital. Instalaron seis de los más crueles campos de concentración nazis, destacándose el de Auschwitz, por ser el más extenso y el que tenía un mayor y despiadado nivel de crueldad.
Recordado como el tristemente célebre bastión del holocausto, donde el capitán de las SS Dr. Josef Mengele, hacia sus experimentos con humanos y se afirma fueron masacrados sobre un millón de personas casi todos judíos polacos.
Todo este horror terminó cuando el ejército rojo de la Unión Soviética, hoy Federación de Rusia, expulsa a los alemanes de Polonia y devuelve su liberado territorio a las autoridades polacas.
Al parecer, el pueblo y el gobierno polacos han olvidado su historia y están por cometer un irreparable error. No solamente se han convertido en el trampolín para enviar armas alemanas y americanas a Ucrania, sino que hay rumores de que Polonia está pensando, acicateada por irresponsables consejeros internacionales, en reclamar un antiguo territorio que se conocía como Galicia y que fue dividido a principio del siglo pasado entre polacos y ucranianos.
Este territorio está situado en la frontera sureste/suroeste entre Polonia y Ucrania, al norte de Rumania. Esto daría el desesperadamente buscado motivo para que la OTAN por medio del ejercito polaco, incursione en suelo ucraniano reclamando pertenencia y, dadas las circunstancias, con poca o casi nula oposición ucraniana, sino con su complicidad. Todos sabemos lo que puede derivarse de esta peligrosa aventura.
Hasta ahora, el mundo mira con asombro, como los esfuerzos de importantes dirigentes mundiales, van encaminados a prolongar este conflicto bélico y no a detenerlo. Cada día el ejército ruso avanza en el sur y suroeste de Ucrania, sin embargo, la prensa occidental publica todo lo contrario.
Qué lástima que la guerra se haya convertido, para algunos capitalistas insaciables, en uno de los más grandes negocios, pues, desgraciadamente, la materia prima de esa industria son las muertes humanas y estas mayormente las proveen la inocente población de los países envueltos en el enfrentamiento.
Por el bien de la humanidad, ¡Prohibido olvidar!
jpm-am


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