El PRM y el presidente Luis Abinader han pretendido llevar la idea de que ellos son la pieza central de una transición política en República Dominicana levantando la lucha anticorrupción y el desplazamiento y aniquilamiento de los demás partidos.
Grave error.
Eso no es posible si no hay un movimiento real, estructurado y organizado con base política, social y de apoyo de sectores facticos.
Luis Abinader se ha amparado en grupos oligárquicos, empresariales y algunos elementos de la sociedad civil para ejecutar ese plan.
Ni en el PRM, partido de gobierno que lo llevó a su triunfo tiene apoyo, ya que, a priorizado esos sectores, y la base, sectores medio interno de su organización han sido relegados y tenido poca participación en el Gobierno llamado del cambio.
Cada día va de fracaso en fracaso en el gobierno, la inexperiencia e improvisación han sido el norte de los funcionarios, muchos de los cuales no son del PRM organizado.
Lamentablemente el foco de atención han sido los desaciertos del presidente Luis Abinader y sus funcionarios.
Desde diversos sectores se empieza a activar y presionar para que comience reinventar el accionar del gobierno y del presidente, que sea mas incluyente con su partido y los sectores de la sociedad.
Se observa un debilitamiento de la calidad y la vida democrática, de la vida de los ciudadanos, que desdice del cacareado cambio, teniendo comportamiento y acciones igual o peor que la que criticaban y dijeron que iban a cambiar.
Llegando al extremo de repetir desde sectores del Gobierno e incluso se dice que es auspiciado por el propio presidente Abinader, de comprar dirigentes, alcaldes y regidores de los partidos de oposición, PLD, FP y PRD.
Olvida, Luis Abinader y grupos que lo apoyan, que es un despropósito la continuidad de debilitamiento de los partidos, porque sin partidos, la democracia representativa es imposible.
Luis Abinader de cara a su gestión de gobierno y en su organización interna ha sido un fracaso, porque va debilitando los partidos, el rendimiento democrático, la percepción de los ciudadanos respecto a su relevancia en el sistema político y la calidad de las instituciones.
Y es que los partidos actúan para representar, movilizar, reclutar y seleccionar élites, socializar y presentar opciones para los votantes, armonizar intereses, ser vehículo de participación.
Y los más fundamental, ser proveedor de políticas públicas al gobierno, asegurar la existencia de control político y hacer operativas las instituciones del sistema democrático.
Y en verdad el PRM, Luis Abinader está haciendo todo lo contrario.
Además del desmejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos, de la crisis económica, de la desigualdad creciente, del debilitamiento de las instituciones, Luis Abinader, de seguir el camino que lleva, será el sepulturero del sistema de partidos dominicano, los ciudadanos ya no creerán en ellos, incluyéndolo a él y su PRM.
jpm-am

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