Esa forma de expresión, consistente en emplear la primera persona del plural (nosotros) en lugar de la primera del singular (yo, mi) constituye un recurso retórico utilizado por el hablante para restarle protagonismo al yo, y proyectar así la imagen de humildad y de no arrogancia. Recibe el nombre de plural de modestia, y su uso se torna cada vez más frecuente en el mundo hispanohablante. Se pone de manifiesto dicho plural cuando el conferencista que llegó tarde a la reunión presunta excusas ante el público asistente con las siguientes palabras:
« Debemos presentar nuestras excusas. Llegamos tarde porque andábamos resolviendo un problema en Santo Domingo…»
El emisor hablante, mediante esta construcción sintáctica, pretende situarse en un plano secundario y ocultar su yo tras una pluralidad ficticia. Su empleo está íntimamente asociado a otros dos tipos de plurales: el mayestático y el sociativo. Paralelamente al nosotros de modestia, ha tenido y tiene todavía mucho uso el posesivo nuestro y nuestra con el mismo sentido.
Pero el plural de modestia no solo afecta a las formas pronominales, sino también a los verbos que en el discurso realizan las acciones: “Nosotros estamos felices”, en vez de “yo estoy estoy feliz”. Por eso en la estructura profunda del mensaje se incurre en discordancia (discordancia deliberada) cuando se utiliza tanto en forma oral como escrita.
Discordancia deliberada
A veces nos dirigimos a un sujeto singular con el verbo en plural con la intención de lograr un efecto estilístico deliberado, bien para participar amablemente en la actividad o estado de nuestros interlocutores, bien con intención irónica. Preguntamos a un enfermo: “¿Cómo estamos?” “¿Qué tal vamos?”
En ciertas ocasiones se intenta disminuir la responsabilidad diluyéndola en una pluralidad ficticia. Se dice, por ejemplo, “Lo hemos estropeado”, no habiendo más culpable que uno mismo.
La misma discordancia tiene lugar con el ya referido plural de modestia, el cual hace hablar a un autor u orador de sí mismo en primera persona del plural (vimos, creemos, pensamos); o con el plural mayestático representado por el pronombre nosotros: a)” Nosotros trabajaremos por el pueblo”, dice el orador en la tribuna.
Si bien normativamente no se sanciona, el uso abusivo del plural de modestia debe evitarse. Por varias razones:
a) Puede sugerir o proyectar la imagen vanidosa o altanera que con él se pretende evitar. El asunto resulta aún menos aceptable cuando quien utiliza el modesto estilo se caracteriza por su comportamiento presumido y vanidoso.
b) Le resta belleza o elegancia a la expresión. Al respecto, nunca olvido las machaconas, cansonas y antiestéticas palabras pronunciadas por un dirigente político que en apenas tres minutos de discurso, mencionó nada más y nada menos veinte veces el pronombre “nosotros”.
c) Le resta claridad o transparencia a la idea, razón por la cual su uso no se recomienda en los textos y foros académicos. Así, ante una fórmula como “nosotros consideramos…”, al lector u oyente se le hace difícil determinar con certeza a quién se está refiriendo el autor, si a él mismo, o acaso se refiere a un grupo determinado en el cual dicho autor se incluye. Esa confusión adquiere mayor dimensión cuando el receptor del mensaje es un niño.
JPM

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