La masiva migración haitiana, legal e ilegal, deberá ser enfrentada por el próximo gobierno. Las grandes potencias están levantando la idea de las fronteras abiertas, aunque dejan cerrados los portones donde les conviene.
Desde hace años los países poderosos han estado forzando a que se permita el libre tránsito de los haitianos por la frontera. Los nacionalistas en ocasiones exageran cuando dicen que se quiere eliminar la frontera y que todos entren a territorio nacional sin documentos.
Lo cierto es que los Estados Unidos, Francia, Canadá, España y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados han doblegado el pulso en más de una ocasión a los distintos gobiernos dominicanos en lo relacionado con la inmigración haitiana.
Pero en el caso local es distinto. Somos víctimas del síndrome del país empobrecido, que piensa su vecino tiene mejores condiciones de vida, y en forma masiva lo ocupa en busca de empleo y progreso.
Los haitianos se han establecido en forma irregular en el país, impulsados en un espejismo de que aquí hay abundante progreso, mano de obra, habitaciones y facilidades de salud.
Los dominicanos hemos sido solidarios a más no poder con el pueblo haitiano. Ahora es necesario que cada cual esté en su casa. Dar la mano al necesitado no puede llevar a que se ponga en peligro nuestra soberanía y territorialidad.
Ahí es que el nuevo gobierno tiene que jugar un papel de importancia. Se tiene que preservar todo el territorio nacional, y nadie pueda penetrar en forma masiva sin llenar los parámetros legales.
Hay que hacer valer el derecho de que no son dominicanos los haitianos nacidos en el país de padres ilegales o sin residencia permanente. Tiene que haber una posición de Estado para hacerle frente.
En el siglo 21 nadie puede pensar en un control fronterizo como el impuesto por Rafael L. Trujillo y la masacre de haitianos. Hoy hay mecanismos legales y diplomáticos que permiten establecer bien claro las líneas fronterizas y el respeto a la territorialidad.
Es necesaria una política de Estado en relación con las relaciones con Haití. Hay que reglamentar la asistencia sanitaria a las haitianas que cruzan la frontera para parir en las maternidades dominicanas.
En la frontera tiene que haber mano dura, sin violación a los derechos humanos. La ayuda humanitaria hay que mantenerla, pero sin emigraciones masivas ilegales.
JPM

Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
Paliza afirma que Leonel está perturbado por obras del PRM
Danilo critica reforma policial por «intercambio de disparos»
PLD denuncia deterioro del tránsito y transporte en país
Lluvias obligan a suspender el partido de Águilas y Estrellas
OD propone que el marbete sea según valor de vehículo
Productores con obstáculos acceder a título agrícola en RD
Grupo Puntacana celebra 57 años de trayectoria turística
Entérate NY (OPINION)
Judocas ganan cuatro medallas en Miami Open Panamericano
R. Dominicana amplía atención integral a la primera infancia

