Tras la Feria del Libro, el reto continúa (OPINION)

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La Autora es escritora e ingeniero. Reside en Santo Domingo

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POR E. MARGARITA EVE

La Feria del Libro concluyó, pero el verdadero desafío apenas comienza. Durante días, familias, estudiantes y docentes llenaron los pasillos, convirtiendo los libros en un espacio de encuentro con la imaginación y el conocimiento.

La pregunta es clara: ¿cómo mantener vivo ese entusiasmo y convertirlo en un hábito diario de lectura y pensamiento crítico que perdure más allá del evento?

El entusiasmo por sí solo no garantiza la transformación educativa. La lectura constante desarrolla creatividad, análisis y pensamiento crítico. Autoridades, educadores y familias deben asumir el reto de convertir la emoción temporal en un compromiso real y duradero con la literatura, fortaleciendo la formación de ciudadanos conscientes y reflexivos.

Las cifras reflejan la magnitud del desafío. Según PISA 2022, apenas un 25 % de los estudiantes dominicanos alcanza un nivel básico de comprensión lectora, ubicando al país entre los últimos de América Latina. Muchos niños de primaria no logran interpretar textos sencillos, limitando su capacidad de análisis y reflexión desde edades tempranas.

Formar lectores críticos requiere más que enseñar a leer. Implica desarrollar la capacidad de interpretar, cuestionar y aplicar lo aprendido en la vida cotidiana. La Feria ofreció talleres y encuentros con autores que promovieron la reflexión, pero estos esfuerzos deben prolongarse durante todo el año dentro y fuera de las escuelas, consolidando hábitos lectores sostenidos.

La lectura amplía horizontes y fortalece la visión del mundo. Santo Tomás de Aquino, en la Summa Theologica, señalaba que nada se comprende sin antes conocer la realidad de las cosas. Limitarse a una sola fuente reduce la capacidad de análisis profundo. La diversidad de lecturas es indispensable para formar ciudadanos críticos, responsables y capaces de participar activamente en la sociedad.

Algunas escuelas ya muestran resultados positivos. Llevan a los niños varias veces por semana a la biblioteca, mientras programas como “Dominicana Lee” y clubes de lectura impulsados por organizaciones sociales fomentan el hábito lector. Estas iniciativas deben multiplicarse y replicarse, transformándose en políticas públicas sostenidas que generen un impacto real y duradero en la educación y la cultura.

El papel de la familia es determinante en la formación de lectores. Leer juntos, comentar los libros y motivar a los niños a reflexionar fortalece la capacidad crítica desde la infancia. La Feria demostró que la participación activa de los padres puede marcar la diferencia en la consolidación de una cultura lectora duradera.

La sociedad en general también tiene responsabilidades. Bibliotecas, centros culturales y medios de comunicación pueden mantener viva la llama que la Feria encendió. Actividades comunitarias, campañas permanentes y programas de lectura integran la literatura a la vida cotidiana, fomentando un ambiente cultural activo, participativo y transformador.

El verdadero éxito de la Feria no se mide solo por la cantidad de visitantes. Leer más no basta: es necesario comprender, reflexionar y aplicar lo aprendido. La lectura crítica forma ciudadanos capaces de interpretar la realidad y actuar de manera consciente e informada, fortaleciendo la educación y la democracia en el país.

Cada libro leído cuenta

La Feria del Libro es un punto de partida, pero su legado depende de la constancia de escuelas, familias y organizaciones. Mantener la lectura viva asegura un impacto duradero en la educación, la cultura y la sociedad, transformando la emoción inicial en compromiso real y continuo.

El reto es transformar entusiasmo en hábito y hábito en pensamiento crítico. Solo así la Feria dejará de ser un recuerdo agradable y se convertirá en motor de desarrollo educativo y social. La lectura debe ser un compromiso permanente que forme ciudadanos activos, conscientes y responsables.

Celebrar la Feria del Libro es celebrar nuestra riqueza cultural y la posibilidad de soñar a través de las palabras. Su verdadero impacto se medirá por la capacidad de prolongar ese entusiasmo y convertirlo en acción concreta, generando lectores críticos que contribuyan activamente al progreso de la sociedad.

emargaritaeve@gmail.com

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