POR RANFIS RAFAEL PEÑA NINA
El soborno es una sombra que camina con nosotros. No distingue entre ricos y pobres, ni entre barrios humildes o residenciales. Está tan naturalizado que se ha convertido, lamentablemente, en una parte de nuestra identidad social. Una marca país.
La corrupción no es solo un problema de los gobiernos o de las grandes empresas. Nos atraviesa como sociedad. Está en la trampa pequeña, en el “resuelve”, en el “eso se arregla con algo”, en el que paga para evitar un proceso o conseguir un favor.
Y no lo decimos por condenar al otro. Lo decimos porque nos incluye a todos. Por acción o por omisión. Porque hemos permitido que la ley sea una opción, no una obligación. Porque en algún momento hemos cerrado los ojos o hemos aceptado que “así funciona esto”.
El soborno no es solo dinero. Es una mentalidad. Es una forma torcida de sobrevivir que, a la larga, nos mata como sociedad. Nos despoja de esperanza, nos hace desconfiar de todo, nos roba el futuro.
Cuando una tragedia sacude a un pueblo, las condolencias llegan de todas partes. Pero esas palabras de aliento no deben quedarse en lamentos pasajeros. Deben ser el inicio de un despertar social, de una toma de conciencia colectiva.
El verdadero cambio empieza cuando dejamos de justificar lo injustificable. Cuando cada quien asume su responsabilidad de actuar con dignidad, aunque cueste más, aunque tarde más.
Que el dolor nos enseñe. Que la indignación se transforme en acción. Que no sigamos exportando vergüenza sino esperanza. No hay país que progrese sobre los cimientos del soborno.
Empoderémonos. Pero no solo para protestar. Empoderémonos para vivir en integridad.
Porque un país sin soborno no es un sueño imposible. Es un sueño que empieza por nosotros mismos.
jpm-am


Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
Hubo «ataque masivo» de Rusia contra Kiev, capital de Ucrania
Dicen red facilitaba el ingreso ilegal de dominicanos a España
La verdad detrás de contienda en distrito congresional 13-NY (Opinión)
Primarias miden el futuro del Partido Demócrata en NY
Ramírez estará fuera juego por tiempo indefinido tras fractura
Este lunes habrá fallos sobre casos Coral y derrumbe Jet Set
Actúan en Santiago contra red estafaba pacientes con cáncer
Cincinnati dice Elly de la Cruz está en un 90% de recuperación
EEUU e Irán acuerdan la paz y reapertura del estrecho Ormuz
Karl-Anthony Towns anuncia recorrido trofeo NBA por la RD


Excelente articulo.El soborno,tomar atajos,la mordida como le dicen los mejicanos, es parte del ADN de los dominicanos,desde antes y despues del 2/27/1844.
Triste realidad,pero es así.
Excelente escrito! Gracias por expresar tan dignamente el sentir de, me atrevo a decir, de todos los dominicanos!