Puede parecer una exageración para algunos, pero en el terreno de los hechos, los números no mienten: Costa del Faro, Santo Domingo Este, ha protagonizado uno de los saltos más impresionantes en el monitoreo de gestión pública en la República Dominicana.
En apenas un año pasó de ocupar la posición 64 a la número 4 en el ranking del SISMAP Municipal, un sistema diseñado por el Ministerio de Administración Pública para medir la eficiencia, eficacia y transparencia de los gobiernos locales.
Este avance o salto cuántico administrativo jamás había sido logrado por administración municipal alguna en RD. El SISMAP —acrónimo de Sistema de Monitoreo de la Administración Pública— tiene como misión evaluar el rendimiento institucional en tres grandes sectores: el poder ejecutivo, los gobiernos locales y el sector salud.
Y dentro de ese engranaje, lograr una mejora de 60 posiciones en doce meses no puede considerarse otra cosa que una hazaña administrativa.
Costa del Faro, Santo Domingo Este, no es cualquier municipio. Con más de 4,000 empleados, una flotilla operativa de más de 150 camiones, y una población que supera el millón doscientos mil habitantes, es el municipio más grande no solo del país, sino de toda Centroamérica y el Caribe.
Compararlo con otras demarcaciones que tienen apenas 30 empleados y un par de camiones resulta, por decir poco, desproporcionado. Aun así, los estándares del SISMAP son comunes para todos, y en esa igualdad de condiciones, Costa del Faro, SDE ha demostrado lo que puede lograrse con gestión y visión.

Un modelo de gestión pública
Lo que está ocurriendo en Costa del Faro ha captado la atención de todo el país. No solo por el ascenso en los rankings, sino por el cambio tangible en la calidad de los servicios públicos, el acceso a la información, y la práctica constante de la rendición de cuentas.
Lo que alguna vez fue un municipio sumido en quejas, vertederos, oscuridad administrativa, conflicto con la Sala Capitular y desorganización, hoy es un caso de estudio y ejemplo a seguir.
El modelo aplicado por el alcalde municipal, el pastor Dio Astacio, según fuentes municipales, ha apostado a una transformación estructural de los sistemas internos, al uso de tecnología para transparentar procesos, y a una nueva cultura administrativa basada en resultados.
En Costa del Faro, se está demostrando que la buena gestión no es solo una aspiración teórica, sino una posibilidad real.
El precio del éxito
Pero, como suele ocurrir en los terrenos de la política, el éxito también tiene su precio. Y en este caso, ha sido el ruido mediático y las maniobras de descrédito desde sectores opositores.
Frente a los logros evidentes, en lugar de reconocimiento, ha surgido una ola de intentos por imponer relatos alternativos, señalar supuestas irregularidades y sembrar dudas sobre lo que debería ser motivo de celebración ciudadana.
Esta reacción no es nueva en la historia política dominicana —ni en la de ningún país. Cuando el progreso es visible, muchas veces se convierte en blanco de quienes no tienen una agenda de propuestas, sino de sabotaje.
El gobierno municipal encabezado por Astacio, ha preferido responder con hechos, publicando informes, y promoviendo el acceso ciudadano a la información pública.
JPM


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