¿Por qué perdió Adriano Espaillat? (OPINION)

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El autor es politólogo y teólogo. Reside en Nueva York

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Adriano Espaillat no perdió únicamente frente a Darializa Ávila Chevalier.

Perdió frente a la misma fuerza política que un año antes había contribuido a la caída de Andrew Cuomo: una nueva coalición progresista que está transformando el Partido Demócrata de Nueva York y redefiniendo quién tiene el poder, cómo se ejerce y cuáles causas movilizan a los votantes.

Muchos analistas buscarán explicaciones simples. Hablarán del desgaste de una larga carrera política, de errores estratégicos o de una campaña mejor organizada por parte de su adversaria. Todo eso puede contener algo de verdad. Sin embargo, ninguna de esas razones explica por sí sola lo ocurrido.

La derrota de Espaillat es, sobre todo, un fenómeno sociológico y político.

Durante décadas, figuras como Andrew Cuomo y Adriano Espaillat representaron una forma de hacer política basada en la experiencia, las relaciones institucionales, las estructuras partidarias y el trabajo comunitario tradicional. Ese modelo dominó Nueva York durante años y produjo liderazgos exitosos.

Pero algo cambió.

Las nuevas generaciones ya no se movilizan principalmente por lealtades partidarias, identidades nacionales o trayectorias personales. Se movilizan por causas, emociones, identidades ideológicas y narrativas construidas en redes sociales.

La política dejó de organizarse alrededor de las máquinas electorales y comenzó a organizarse alrededor de movimientos.

Cuomo fue una de las primeras víctimas de ese cambio.

Espaillat es otra de sus consecuencias.

La elección del Distrito 13 demostró que la política dominicana en Nueva York ya no puede analizarse únicamente desde la óptica dominicana. Durante años se asumió que el crecimiento demográfico de la comunidad equivalía automáticamente a crecimiento político. La realidad demostró lo contrario.

Una comunidad numerosa no necesariamente es una comunidad electoralmente decisiva.

La gran paradoja dominicana es que, siendo una de las comunidades más visibles y numerosas de Nueva York, muchas veces no logra transformar ese peso poblacional en participación electoral masiva.

Mientras miles de dominicanos permanecieron alejados de las urnas, otros sectores acudieron disciplinadamente a votar.

Afroamericanos, asiáticos, jóvenes progresistas, organizaciones musulmanas, activistas comunitarios y votantes movilizados por causas sociales lograron construir una coalición electoral mucho más activa que la base tradicional de muchos dirigentes históricos.

La democracia tiene una regla simple: no decide quién es mayoría en los censos, sino quién es mayoría en las urnas.

Y en esta ocasión fueron otros grupos quienes acudieron a decidir el resultado.

Existe además un factor que muchos observadores dominicanos subestimaron.

La política internacional también estuvo presente en la elección.

Para una parte considerable del electorado progresista de Nueva York, los acontecimientos en Gaza, los enfrentamientos entre Israel e Irán, los bombardeos israelíes en el Líbano y el debate sobre la política exterior estadounidense dejaron de ser asuntos lejanos para convertirse en cuestiones morales y políticas de primer orden.

Mientras muchos dominicanos observaban esos conflictos con distancia o indiferencia, otros sectores acudían a votar profundamente motivados por ellos.

Lo que para unos era una noticia internacional, para otros era una razón para movilizarse políticamente.

Nueva York siempre ha sido distinta al resto del país.

Desde las luchas obreras de finales del siglo XIX, pasando por los movimientos por los derechos civiles, las protestas contra la guerra de Vietnam y las nuevas causas sociales del siglo XXI, la ciudad ha mantenido una tradición progresista que frecuentemente anticipa tendencias nacionales.

Por eso, lo ocurrido en el Distrito 13 no debe verse como un hecho aislado.

Forma parte de una transformación política más amplia.

La misma corriente que impulsó a líderes como Zohran Mamdani, la misma que debilitó figuras tradicionales del establishment demócrata, es la que continúa ganando espacio dentro de la estructura partidaria.

Se trata de una coalición más joven, más ideológica, más diversa y más activa en términos de movilización electoral.

También existe una dimensión identitaria que no puede ignorarse.

El Distrito 13 ha cambiado profundamente durante las últimas décadas. Las alianzas políticas ya no se construyen exclusivamente alrededor de la nacionalidad de origen. Hoy intervienen factores raciales, culturales, religiosos e ideológicos que muchas veces tienen más peso que la identidad nacional.

Incluso debates sensibles para la comunidad dominicana, como la cuestión dominico-haitiana, son interpretados de manera muy diferente por otros grupos que integran la nueva coalición progresista.

La política de las identidades múltiples ha sustituido gradualmente a la política de las identidades únicas.

Por eso la derrota de Adriano Espaillat debe analizarse con serenidad.

No fue solamente la derrota de un congresista.

Tampoco fue únicamente la victoria de una candidata más joven.

Fue la evidencia de que una nueva coalición política continúa desplazando a una generación de líderes que durante décadas dominó la vida pública de Nueva York.

Cuomo fue la advertencia.

Espaillat fue la confirmación.

Y quienes crean que se trata de casos aislados podrían descubrir muy pronto que están observando el nacimiento de una nueva regla política dentro del Partido Demócrata.

La verdadera pregunta ya no es por qué perdió Adriano Espaillat.

La pregunta es quién será el próximo dirigente en comprender que Nueva York cambió antes que sus líderes.

Con lo que privadamente me abrí, saben que le advertí la derrota por lo mismo que acabo de analizar. Aunque trabajé para que eso no sucediera.

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L. Sanchez
L. Sanchez
26 dias hace

Espaillat perdio porque nunca hizo un buen trabajo. Espaillat debe de no dejarse ver la cara mas con la verguenza de perder de alguien total mente desconocidad y que fue rechasada por nuestra comunida.

Grano Duro
Grano Duro
26 dias hace

El liderazgo lo define el mérito y la capacidad de ejercer influencias entre y hacia los demás, los cuales deben ser reconocidos o aceptados por los propios compañeros y los seguidores de la entidad en cuestión.

El liderazgo no se mide por la posición jerárquica que se ocupa en la estructura de una organización.

Para materializarse, la condición de liderazgo no precisa, aunque pueden coincidir, la posición burocrática dirigencial.

jorge Avil
jorge Avil
27 dias hace

A este no lo vuelvo a leer. En su articulo anterior nos dio mas de «100 razones» por las que Adriano Espaillat ganaría y ahora sale con esta eme de análisis.

TRI-STATE
TRI-STATE
27 dias hace

El también congresista demócrata Goldman,del distrito alrededor del Williamsburg Bridge ( Delancey y Brookling )también perdió por las mismas razones que explica éste artículo.Hatianizar la campaña,backfired, fué contraproducente para el cibaeño.Los conceptos expuestos aquí deben aconsejar,que es futil tratar de influenciar campañas desde R.D.

Balanete
Balanete
27 dias hace

Estoy bastante seguro de que el autor tenía también otro escrito titulado: Por qué GANÓ Adriano Espaillat? Son como los comentaristas deportivos: con el mismo jugador y el mismo turno, tienen una justificación para decir por que se ponchó y por que la sacó de homerun.

E. M. E
E. M. E
27 dias hace

Excelente articulo. Dávila siempre fue una persona que su discurso fue para la comunidad completa neoyorquina y a parte de eso fue alguien quien abiertamente, apoyo la candidatura de Mandani.