Hay hitos que el tiempo, en lugar de desgastar, agiganta. Este año se cumplió el cuadragésimo aniversario de una de las páginas más hermosas, sublimes y valientes escritas por la cultura popular dominicana en el extranjero: la noche del 10 febrero de 1986 en que Maridalia Hernández conquistó la Gaviota de Plata en la XXVII edición del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar.
Defender “Para quererte” —una joya de la autoría de Manuel Tejada y José Antonio Rodríguez— ante el impredecible «Monstruo» chileno requería de una entrega artística total. Maridalia dio una cátedra inolvidable de interpretación. Su registro impecable y la profunda carga emotiva de la pieza calaron hondo en el jurado, otorgándole el ansiado primer lugar de la competencia internacional.
En un Chile bajo estricto control, invocar la libertad de cara a las autoridades de la dictadura no fue un simple agradecimiento; fue un acto de valentía civil y un abrazo solidario a un pueblo que la anhelaba. Inmediatamente después, con la elegancia que solo habita en los grandes, Maridalia completó su idilio con los chilenos al asegurar que el primer premio real había sido, simplemente, “haber conocido la tierra de Neruda”.
A cuarenta años de distancia, aquella gaviota no solo premia la excelencia de la canción dominicana; sino que nos recuerda que el arte, cuando tiene sustancia y coraje, es capaz de trascender para romper los cercos del silencio, y que cantar a la libertad en cualquier coordenada del mundo debe ser un compromiso.
SP-AM


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