Se teme que el proyecto reeleccionista del Presidente Luís Abinader dé «al traste» con los avances institucionales que su gestión ha hecho desde agosto del 2020.
El clientelismo político «a todo dar» en nuestro sufrido país y que el presente gobierno no intenta frenar, sigue devorando la institucionalidad democrática.
Es que no basta hablar de justicia independiente ni ética pública, si la calidad de la gestión gubernamental continúa repitiendo los errores y deficiencias del pasado inmediato.
«El virus» del populismo podría contagiar al presidente en cuestión y llevarlo a practicar «más de lo mismo».
¿Que lo importante es ganar? Pero no haciendo lo malo que hicieron los otros. Por tanto, «las señales de humo» que está dando el gobierno de Abinader, nos índuce al pesimismo.
El llamado cambio se desvanece rápidamente y en los perremeistas observamos que sólo buscan resolver sus problemas personales.
¿Volverá, por ende, «el comesolismo»? Entonces, ese mal hábito no era exclusivo de los peledeistas. Y lo peor es que se repita en el PRM «el fucú» que persiguió al PRD. Eso sería muy mala suerte en la política.
JPM.

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