OPINION – El restablecimiento del Estado haitiano: ¿una utopía?

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LA AUTORA es abogada con maestría en Diplomacia y Derecho Internacional. Reside en Santo Domingo.

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La sola mención de la frase ¨Sentimiento patriótico¨, tan socorrida en estos días, es contraria a la idiosincrasia del dominicano.

Los humanos somos seres que actuamos en función de conductas aprendidas; en tal sentido toleramos lo intolerable por costumbre, y cuan fichas alineadas de dominó, caemos con el otro simple y sencillamente porque hay que ir en la misma dirección sin poner resistencia.

A diario se habla del tema de la inmigración ilegal e incontrolable haitiana hasta llevarnos a acostumbrarnos a la sin razón de su ocurrencia, pues tenemos nuestras leyes regulatorias de migración y solo se necesita mano estricta y políticas efectivas para su aplicación.

Estamos atravesando una situación más que preocupante, amenazante, con el recrudecimiento de la violencia en Haití, la cual ya está atravesando la frontera.  La situación es palpable cuando vemos expresiones de extrema violencia en territorio dominicano protagonizadas por nacionales haitianos, como las escenificadas recientemente en la ciudad Juan Bosch.

Saludamos la actuación de nuestras autoridades de migración, las cuales, dando respuesta a la intolerable afrenta de estos señores, lograron la repatriación de más de trescientos de ellos que residían allí ilegalmente. Pero esta efectiva respuesta, no debe ser ante un hecho eventual; debe ser de manera constante.

Ya es hora de que la comunidad Internacional tome cartas en el asunto. No solo es hablar de posibles soluciones; también hay que accionar de manera efectiva y oportuna.

La República Dominicana debe iniciar una campaña de desmonte de la apreciación que se tiene internacionalmente sobre esta problemática, en virtud de la cual figuramos como un país xenófobo y racista.  Nada más contrario a esta apreciación, nos ven como ¨una isla, una nación¨, ignorando el hecho de que somos un estado soberano y democrático por demás.

Ayudando a Haití, se ayuda a la Republica Dominicana, es el momento justo para esta ayuda pues cada día la degradación extrema de ese país trae consigo la inminencia de episodios funestos y traumáticos.

En Haití se deben crear, restablecer y fortalecer las instituciones que conforman un Estado.  Lo primero es ayudar a restablecer ¨la Gobernanza¨, basado en un sistema político confiable, fortalecer su policía nacional para que pueda reprimir las famosas bandas que se han adueñado de los territorios dejando a su paso solo destrucción, asegurar a sus ciudadanos el respeto de los derechos humanos perfectamente tutelados en todos los Instrumentos Internacionales que versan al respecto, por ejemplo: la vida, la salud, la educación etc.

En atención a este enfoque es sumamente importante la parte del registro civil de su población. En la actualidad Haití cuenta con alrededor de más de once millones de habitantes, con una densidad demográfica de 411/km2 de habitantes, sin contar la población flotante que está en República Dominicana.  Pero lo más alarmante es la explosión demográfica que existe. Por eso, concluimos en que se deben implementar políticas de control de natalidad.

Hay que prestarle ayuda para la reactivación de la industrialización y producción de bienes nacionales, de forma tal que se generen empleos con mano de obra nacional.

Debe crearse y fortalecerse un Sistema Judicial confiable lo que traería consigo la Seguridad Jurídica, determinante para la Inversión Extranjera.

En fin, hay una larga lista de acciones que hay que implementar.

El restablecimiento de La Gobernanza es la clave para el restablecimiento del Estado haitiano.

De nuestra parte y como pueblo solidario que somos, los dominicanos podemos colaborar hasta donde las posibilidades nos permitan, pero impidiendo que se nos pretenda cargar el dado de un Estado fallido, pues tenemos nuestros propios problemas y los estamos encarando y tratando de resolver con responsabilidad

Debemos mantener cero tolerancia a la inmigración ilegal haitiana; no podemos más con este problema mayúsculo!, a su vez, nuestras autoridades migratorias deben actuar conforme a las leyes y al respeto a los derechos humanos, pero sin desmayar.

Urge motivar el sentimiento patriótico olvidado en nuestros hogares, en las escuelas, en sentido general en la formación de las nuevas generaciones, pues es la única forma de mantener nuestra identidad como pueblo dominicano y que podamos defender nuestra soberanía.

 

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