Lo que más necesita la República Dominicana en estos momentos es vivir en paz y en tranquilidad. Lo que la sociedad dominicana pide a gritos es que la resaca electoral sea desterrada de las formaciones políticas que no fueron favorecidas por el soberano el pasado 15 de mayo.
Los dirigentes, miembros, amigos y simpatizantes del Partido de la Liberación Dominicana lo que anhelan es que se preserve intacta la unidad de la organización que ha logrado 6 triunfos electorales consecutivos.
El presidente Danilo Medina y el PLD junto a sus fuerzas aliadas alcanzaron el 62% de los votos válidos emitidos. No hay dudas que esa votación sin precedentes refleja el alto nivel de aprobación que le da el pueblo a la actual gestión de gobierno. La realidad es que el dominicano confía y se siente a gusto con el PLD.
La gente lo que quiere es que Danilo Medina siga gobernando bien y nuestro presidente a la vez desea que los que ejercemos alguna función pública nos dediquemos a cumplir con nuestras obligaciones para que esta gestión concluya exitosamente y que la que viene sea provechosa para el pueblo.
Pero en las últimas semanas la paz pública ha sido alterada por los inconformes de la oposición que fueron derrotados por el PLD en las elecciones más libres y transparentes de nuestra historia. Alegando un supuesto fraude, esos sectores insensatos vinculados al PRM generan preocupación e intranquilidad en el aparato productivo nacional y atentan al mismo tiempo contra el buen clima de inversiones existente en el país.
Pero los peledeístas también vemos con pena y preocupación los “dimes y diretes” entre miembros del Comité Político y del Comité Central, que al dilucidar o dirimir sus posiciones públicamente cometen un acto de indisciplina que conspira contra lo más preciado que tiene el partido que es su unidad interna.
Los Estatutos y el Reglamento Disciplinario señalan muy claramente lo que se debe hacer con los miembros que se salen de la raya. La aplicación de los instrumentos que norman el funcionamiento del Partido es la garantía para preservar la unidad de nuestra organización política.
Esos altos dirigentes del PLD deben exponer sus ideas en sus respectivos organismos. Ellos deben predicar con el ejemplo para que los peledeístas que ocupamos posiciones en las direcciones medias y de base les imitemos. De lo contrario, Leonel y Danilo deben ponerle fin a ese pleito llamándolos a capitulo o bien sometiéndolos al orden a través de las instancias responsables de imponer la disciplina dentro del Partido.
La unidad interna es una prioridad porque garantiza la permanencia del PLD en el poder. Por esa razón les pido a Franklin Almeyda, Monchy Fadul, Rodríguez Marchena y José Ramón Peralta que de una vez y por todas dejen ese pleito. ¡Disciplina compañeros! ¡Disciplina!

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