POR WENDY CARRASCO
No tenemos que ser titulados de psicología clínica para entender que en estos precisos momentos a nivel mundial hay un cierto descontrol en el estado emocional y mental de los seres humanos, y nuestro país no es la excepción.
Noticias espantosas de homicidios y suicidios nos despiertan cada día, pero por lo que me motivé a escribir este artículo, es porque subraya en lo exagerado la cantidad de suicidios que ocurren en nuestras comunidades, casos estos en su mayoría asociados a la depresión y problemáticas que quizás en otras circunstancias se pudieron haber evitado.
Recientemente nos consternó la muerte por ahorcadura de una adolescente de apenas 16 años de edad, quien aparentemente estaba muy triste por la partida de su madre al extranjero.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la depresión como un trastorno mental frecuente, que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración.
Comentaba con una amiga periodista, especializada en temas políticos y de educación que a lo mejor lo sucedido con el expresidente del Senado, Reinaldo Pared Pérez, pudo haber sido fruto de una depresión aguda que le provocara primero: el hecho de estar fuera de sus actividades políticas rutinarias y segundo: la consecuencias que enfrentan las personas diagnosticadas con enfermedades catastróficas conlleva tratamientos dolorosos, intervenciones quirúrgicas, que dejan secuelas, generando mucha depresión, aislamiento, tristeza y ansiedad.
Repito, no soy psicóloga, pero la vida nos convierte en “un poco de todo”, más cuando hemos vivido de cerca estas no gratas experiencias.
La noche de este sábado, también nos enteramos del suicidio del teniente coronel Kevin Medrano, quien supuestamente estaba inmerso en una terrible depresión.
El Covid
El doctor Francisco Villarejo Ortega, jefe de servicio de Neurocirugía del Hospital La Luz en España, pudo comprobar en diferentes estudios que el Coronavirus no solo afecta los pulmones, sino que también ataca el sistema nervioso de las personas.
Habría que realizar informes serios que nos lleven a realizar recomendaciones para ser soporte de la población en tiempo de pandemia, crisis social, política y económica como los que se están viviendo, y de esta forma poder salvaguardar a nuestras familias, sobre todo a los más vulnerables.
Creo que el Ministerio de Salud Pública y el Colegio Médico Dominicano (CMD) deben aunar esfuerzos y poner atención a esta enfermedad que cada día se está convirtiendo en un flagelo en el país, y empezar a tomar medidas pertinentes para evitar que tantas personas sigan padeciendo de este trastorno, porque si bien es visto, no son solo personas de escasos recursos las que toman esta mala decisión de quitarse la vida, sino personas adineradas, bien posicionadas que en algún momento perdieron el amor de lo más hermoso que nos ha regalado Dios, el milagro de la vida.
JPM-AM


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