Tras los cobardes y viles ataques perpetrados por los terroristas de Hamás, en territorios de Israel, el pasado sábado, con un soldado de centenares de muertos, heridos y secuestrados, el gobierno israelí ha iniciado una magna operación para eliminar, para arrasar con los malvados de Hamás y con su cueva infame y maldita de Gaza. Y deben arrasar con todo, para que allí ni siquiera queden vivas las piedras, y ni la yerba vuelva a crecer.
Ellos les dieron a Israel un supremo motivo, les pusieron sus cabezas en bandeja de oro, para que el pueblo elegido de Dios reaccionara, y actuara con la suficiente fuerza e ira y se las cortara, esta vez, para siempre, de manera que su tufo y su malsano y diabólico espíritu, desaparezcan para siempre de la faz de la tierra.
Los perros terroristas de Hamás, con su cobarde ataque múltiple en suelo judío, intentaron reeditar el holocausto de Hitler, pero se quedaron cortos, y ahora cosecharán su merecido final, tan devastador y rotundo. Esos perros rabiosos y engendro del mismísimo diablo, tienen que ser eliminados para siempre, aunque esa acción conlleve la desaparición total de Gaza y sus contornos contaminados.
Es que Israel, occidente y el mundo civilizado, decente, pacífico y cristiano, no pueden permitir que el odio, la violencia y la destrucción, impongan su agenda diabólica, matando y subyugando a mansalva a millones de ciudadanos pacíficos, laboriosos y útiles a los mejores propósitos de esta humanidad. Los integrantes de Hamás, de Hezbolah, de ISIS, Alqaeda y otros grupos depravados e inhumanos, no merecen compartir con nosotros esta tierra que nos legó el Dios creador.
Para mí ellos solo merecen estar eternamente en la fosa fría e inerte, en el olvido perenne, en el fin del abismo, en el fuego del infierno abrazador y maldito. Es que quien desprecia la vida ajena, quien quita vida no merece vivir, ni siquiera atormentadamente.
En este escenario, me satisface que los gobernantes israelíes no titubean, no consultan ni piden permiso a nadie para actuar y defender su soberanía y a sus ciudadanos cuando están amenazados o agredidos por enemigos gratuitos e infames. Pero qué bien que el mundo bueno y civilizado está con Israel, como lo estoy yo hasta mi último aliento.
Convencido estoy, como lo está Israel, que Rusia e Irán, son aliados y patrocinadores del genocidio de Hamás del sábado 07, para luego justificar otras acciones violentas y terroristas y el alza del precio del petróleo.
Pero no se saldrán con la suya, porque Israel no juega liviano, no tiene miedo y está convencido y decidido a defender su patria, cueste lo que cueste. Con los israelitas estamos los mejores dominicanos y los del mundo creyente, justo, democrático y solidario.
La rabia terrorista de Hamás desaparecerá cuando Israel mate, definitivamente, a su perro interior. Es que, solo matando al perro, se termina la rabia.
Y es justo y necesario entender y aceptar que, en coyunturas exacerbadas, explosivas y asesinas, como estas, no se debe apelar a la sensatez y a la simpleza democrática, a la misericordia y a la paz, nunca. Se debe actuar sin piedad, sin remordimientos, con la fuerza devastadora del poder y de la razón, aunque se desangren en críticas y aullidos los perros sabuesos y títeres de Hamás de República Dominicana y de cualquier parte del mundo.
Vamos arriba Israel, es ahora o nunca!!!
jpm-am


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