HONDURAS.- La República Dominicana y Cuba han estado ligadas en sus historias por iguales aspiraciones, compartiendo personajes que han luchado por sus ideales, e igualmente ha habido libertadores de talla continental, los cuales ofrendaron sus vidas por el país vecino como si fuera su propia tierra.
Debido a esos lazos ancestrales existentes entre ambas naciones, y en este caso con un elemento en común como lo es el Generalísimo dominicano Máximo Gómez, quien no solamente fue junto a José Martí el libertador de Cuba, sino que también vivió por varios años en Honduras, las embajadas de República Dominicana y Cuba se unieron para anunciar la realización del «Primer Concurso de Ensayo Máximo Gómez en Honduras», el cual contará con un premio de 3 mil dólares para el ganador o la ganadora del certamen.
En la actividad de anuncio del trabajo de investigación habló el embajador dominicano Marino Berigüete, quien explicó de forma general las bases del concurso, en el cual podrán participar investigadores, historiadores, sociólogos, antropólogos, periodistas, ensayistas y público en general de Honduras, y en el que se persigue darle seguimiento y rendirle tributo a la vida y obra de Máximo Gómez en esa nación de Centroamérica.
Acto seguido habló el embajador de Cuba en ese país, Francisco Delgado, quien resaltó la significación de poder rastrear la estancia de Gómez en tierras hondureñas.
En la rueda de prensa en donde se dieron a conocer los detalles de la actividad de investigación estuvieron presentes destacados intelectuales hondureños, como lo son: el general retirado e historiador Marcos Carias Zapata, el también historiador Luis Alonzo Maldonado, y el investigador y profesor universitario Jorge Amaya Banegas.
Igualmente asistieron los descendientes del Generalísimo Máximo Gómez, Dacia Gómez, Ibel M Gómez y Aixa Gómez.
La historia registra que a finales del siglo XIX Máximo Gómez se vio obligado a abandonar Cuba debido a las divisiones internas del ejército, arribando a Honduras, y residiendo en este país que le abrió las puertas durante 5 años.
Ante la ausencia de unas fuerzas armadas organizadas, el presidente hondureño Marco Aurelio Soto nombró a Máximo Gómez «General de División del Ejército Hondureño», asignándole la plaza militar de la isla de Amapala en territorio de esa nación, que para esa época era el centro del comercio de la zona.
Instalado en la isla de Amapala, el militar nacido en la comunidad de Baní de la República Dominicana, estableció una empresa agrícola y procreó familia.


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