Gonzalo Castillo en 2028: el poder tiene que servir al pueblo

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El autor es ingeniero, escritor y educador dominicano. Reside en Nueva York.

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POR RAFAEL PASIAN

La primera pregunta que debemos hacernos ante unas elecciones no es quién quiere ser presidente. Aspirantes siempre habrá. La pregunta verdaderamente importante es para qué quiere llegar al poder y al servicio de quién piensa ejercerlo.

Una presidencia puede servir para administrar privilegios o para ampliar derechos. Puede convertir el Estado en refugio de intereses particulares o ponerlo a trabajar por quienes madrugan, producen, estudian y sostienen la nación sin recibir siempre una parte justa de su riqueza.

Desde esa convicción humanista y progresista, considero que Gonzalo Castillo debe ser presidente de la República Dominicana en 2028. Mi respaldo se sostiene en cuatro razones principales: su experiencia concreta de gestión al frente del Ministerio de Obras Públicas; su capacidad para impulsar servicios públicos cercanos a las necesidades cotidianas; la posibilidad de convertir esa capacidad de ejecución en un proyecto de justicia social; y la oportunidad de recuperar una política basada en la educación ciudadana, la transparencia y la rendición de cuentas.

Defender esta aspiración exige algo más serio que repetir un nombre. Exige examinar su trayectoria, establecer compromisos claros y recordar que el poder solo tiene sentido cuando se ejerce para mejorar la vida del pueblo.

La primera razón es su experiencia de gestión.

Gonzalo dirigió el Ministerio de Obras Públicas entre 2012 y 2019. Esa responsabilidad constituye una experiencia concreta en la administración del Estado y ofrece una trayectoria que la ciudadanía puede examinar, comparar y exigir que sea explicada. El Día

Durante ese período, el ministerio reportó avances en la construcción, rehabilitación y mantenimiento de carreteras, puentes y caminos vecinales. En su memoria institucional de 2018, el MOPC informó la intervención de más de 2,000 kilómetros de vías mediante trabajos de pavimentación, reconstrucción y mantenimiento, además de la ejecución de proyectos de infraestructura vial en distintas provincias. Estas cifras deben leerse junto con los documentos presupuestarios y las memorias oficiales, porque una obra pública no se evalúa únicamente por el anuncio de su inicio, sino por su terminación, costo, calidad y utilidad social. MOPC, Memoria Institucional 2018

También durante su gestión se impulsaron trabajos de mantenimiento vial y atención de emergencias en carreteras, especialmente en períodos de lluvias y temporadas de mayor circulación. El propio MOPC presentó esos programas como parte de una política de conservación de la infraestructura existente, no solo de construcción de nuevas obras. MOPC, Memorias Institucionales

Gonzalo Castillo

Para mí, esa experiencia es un argumento a su favor. Un país necesita gobernantes capaces de organizar equipos, establecer prioridades y convertir decisiones en servicios. La buena intención pierde valor cuando no encuentra capacidad para ejecutarse.

Ahora bien, dirigir un ministerio no equivale a dirigir toda una nación. Por eso, esa experiencia debe acompañarse de un proyecto integral, de personas competentes y de la disposición a escuchar incluso a quienes piensan distinto.

La presidencia no puede ser un ejercicio de voluntad individual. Tiene que ser una responsabilidad colectiva con dirección clara.

La segunda razón es el valor de una gestión cercana a las necesidades cotidianas.

Durante su período en Obras Públicas funcionó y se amplió el Programa de Asistencia Vial, dedicado a auxiliar a conductores y familias en las carreteras. En 2018, el MOPC informó que el programa había ofrecido decenas de miles de asistencias desde su creación, incluyendo cambios de neumáticos, suministro de combustible, remolques y apoyo mecánico básico. Las cifras publicadas variaron según el período y el tipo de servicio contabilizado, por lo que deben citarse junto con la fecha del reporte correspondiente. Almomento.net

En una presentación institucional de 2019, el ministerio señaló que la asistencia se ofrecía mediante unidades distribuidas en corredores estratégicos y que el servicio operaba durante las 24 horas en las principales vías del país. El programa también fue reforzado en Semana Santa y otros períodos de alta movilidad, cuando aumentaba la demanda de auxilio en carretera. MOPC, Programa de Asistencia Vial

Es importante distinguir entre los datos comunicados por el ministerio y una auditoría independiente de resultados. Las cifras oficiales sirven para conocer el alcance reportado del programa, pero la evaluación completa debe incluir costos, tiempos de respuesta, cobertura territorial, número de unidades disponibles y satisfacción de los usuarios. Esa es la diferencia entre propaganda y rendición de cuentas.

Esa labor permite discutir el servicio público desde situaciones concretas: una avería, una emergencia, una persona que necesita ayuda. Almomento.net

Ahí encuentro una idea que merece extenderse a todo el Estado: la autoridad pública debe estar presente cuando el ciudadano la necesita.

Presente en el hospital donde una familia busca atención. Presente en la escuela donde un maestro necesita condiciones para enseñar. Presente en el campo donde el productor requiere caminos, agua y acceso a mercados.

Una carretera adquiere su verdadero significado social cuando acerca una comunidad a un hospital, facilita que un agricultor venda su cosecha o permite que un estudiante llegue a clases.

El cemento es un medio. La dignidad humana debe ser el propósito.

La tercera razón es la posibilidad de convertir la capacidad de ejecución en un proyecto de justicia social.

Ese es el desafío que, a mi juicio, Gonzalo debe asumir.

No bastaría construir más si las oportunidades continúan concentradas. No bastaría anunciar crecimiento si una familia trabajadora no puede vivir con tranquilidad de lo que gana.

Un gobierno progresista debe preguntarse quién recibe los beneficios del desarrollo y quién continúa pagando sus costos.

Por eso, el respaldo que propongo está ligado a compromisos claros: educación pública que forme ciudadanos críticos; salud accesible y digna; empleo productivo con derechos; apoyo al pequeño empresario y al productor agrícola; oportunidades para la juventud; protección efectiva para las mujeres y respeto por las personas mayores.

Estas son exigencias que debemos colocar ante su aspiración. El apoyo ciudadano debe ayudar a elevar la calidad de una candidatura, no a dispensarla de responsabilidades.

La cuarta razón es la oportunidad de recuperar una política que eduque y rinda cuentas.

Invocar a Juan Bosch obliga a tomar en serio la formación de conciencia. Su nombre no debe utilizarse como un adorno electoral mientras se abandona la discusión de las desigualdades, los privilegios y la responsabilidad de quienes gobiernan.

Una candidatura que aspire a representar esa tradición debe explicar de dónde saldrán los recursos, cuáles serán sus prioridades y cómo podrá la población evaluar los resultados.

La cercanía de un dirigente puede despertar simpatía. La confianza pública necesita, además, transparencia.

Por eso, defender a Gonzalo no significa colocarlo por encima del escrutinio. Significa exigirle contratos públicos transparentes, funcionarios que respondan por sus actos y respeto a las instituciones.

El dinero del Estado tiene dueño: el pueblo dominicano.

Ninguna amistad, ninguna bandera y ninguna victoria electoral autorizan a olvidar esa verdad.

Quienes lo respaldamos debemos ser los primeros en exigir coherencia. El apoyo más útil es el que conserva la capacidad de señalar errores y reclamar correcciones.

¿Por qué Gonzalo en 2028?

Porque veo en su experiencia administrativa una base para gobernar; porque valoro una concepción del servicio público que responda a problemas concretos; y porque considero que esas capacidades pueden ponerse al servicio de una transformación social más amplia.

No afirmo que un hombre, por sí solo, pueda resolver los problemas históricos de la República Dominicana. Ningún presidente puede sustituir a un pueblo organizado, a instituciones responsables y a una ciudadanía vigilante.

Lo que defiendo es una oportunidad política que debe ganarse con propuestas, sostenerse con conducta y justificarse con resultados.

No propongo un cheque en blanco. Propongo un compromiso público.

Que Gonzalo aspire a la presidencia para que el trabajador pueda vivir de su trabajo; para que la juventud encuentre futuro; para que el campesino produzca con dignidad; para que la educación abra caminos y la enfermedad no condene a una familia a la pobreza.

Y que tenga la firmeza de enfrentar los privilegios que impidan alcanzar esos objetivos, incluso cuando esos privilegios estén cerca del poder.

Esa es la combatividad que necesitamos: firmeza frente al abuso, respeto frente a la diferencia y responsabilidad frente al pueblo.

Por eso respaldo a Gonzalo Castillo para 2028: con la esperanza de que su experiencia se convierta en bienestar colectivo y con la firmeza de exigir que cada compromiso encuentre cumplimiento en la vida del pueblo.

Gonzalo: la responsabilidad más grande de un presidente comienza cuando terminan los aplausos. Comienza frente al niño cuyo porvenir depende de una escuela pública; frente a la madre que espera atención en un hospital; frente al trabajador que ha entregado su vida al progreso y todavía aguarda que ese progreso llegue a su casa.

A ellos habrá que responderles. En sus vidas se medirá la grandeza de un gobierno.

Que el poder tenga el valor de enfrentar los privilegios, aunque sus beneficiarios se sienten a su mesa. Que escuche la crítica, aunque incomode. Que defienda los derechos, aunque hacerlo tenga un costo político. Porque quien recibe la confianza de un pueblo adquiere una deuda moral que ninguna ceremonia puede saldar: tiene que cumplir.

Esa es la presidencia que espero de Gonzalo Castillo. Esa es la causa por la que considero que vale la pena luchar en 2028.

Y cuando los años pasen, cuando se apaguen las consignas y se retiren los retratos oficiales, que el testimonio más importante permanezca en la voz de la gente: «Durante su gobierno pudimos vivir con más dignidad y nuestros hijos pudieron llegar más lejos».

Porque los cargos terminan. Las generaciones continúan.

Que Gonzalo llegue a la Presidencia para que el pueblo llegue más lejos. Y que su mayor legado sea un país donde la dignidad de nadie dependa del favor de nadie.

of-am

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Oh Boy!!
Oh Boy!!
6 horas hace

«El poder tiene que servir al pueblo»—Cuanto me hubieses gustado que el PLD hubiera usado ese lema durante sus veinte años de gobierno. Ahora resulta que todos demandan moralidad y sacrificio, pero gobernaron sacrificando las prioridades del pueblo para hacer mantener sus fabrica de millonarios. El pueblo recuerda, porque vivió aplastada, y el país ultrajado, por los gobiernos del PLD.

Marcel
Marcel
7 horas hace

Si Dios me da vida y salud para 2028, votaré por Gonzalo Castillo. Jamás volveré a votar por Leonel Fernández por mezquino, envidioso, mete cuentos, y traidor del PLD y de los principios integros de Juan Bosch.