El enemigo más grande de toda aquella persona que se dedica a la vida política, es no poder controlar sus ambiciones. Cuando estas superan la realidad de un individuo, es ahí cuando se produce el “Estrabismo Político”.
En oftalmología, el estrabismo es un trastorno en el que los ojos no miran exactamente en la misma dirección al mismo tiempo. Lo que coloquialmente conocemos como bizco.
En política, se define como la escisión de la realidad de un individuo y sus ambiciones de momento. Mientras un ojo ve la realidad política actual, el otro ve lo que quiere que suceda producto de sus elucubraciones.
Para muestra un botón. Muchos dan por hecho la separación de boletas en el nivel congresual – senadores y diputados- al mismo tiempo que ven a los legisladores del oficialismo complotar en sentido contrario de lo que se entiende debería ser lo correcto. Que cada elector tenga el derecho de poder fragmentar su voto a la hora del sufragio.
En un estado de democracia, no se entiende cómo puede existir el famoso “Voto de arrastre”. El cual se rige por la ley 157-2013, pero que además se contradice en la ley 15-19, en su artículo 92.
Mientras los purpura y los azules se ponen de acuerdo. Los segundos ya saben cuál es su realidad. Solo habrá que recordarle a los que con ahínco defienden su voto de arrastre que “La avaricia rompe el saco”.
of-am


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