La impresión generalizada dentro y fuera del PLD es de que en las primarias del próximo domingo se juega el todo por el todo, es decir el Poder Político y el control del partido, por lo que la campaña electoral debe escenificarse como una guerra de vida o muerte.
Se presume que el día después que la JCE emita el veredicto final en torno al ganador de la candidatura presidencial y de los demás cargos electivos, brigadas de del propio partido montarán un operativo tipo Cruz Roja para retirar del
espectro público a los heridos y muertos políticos, que resulten de ambos bandos.
Como en las primarias del PLD pueden sufragar los más de siete millones de electores, que no están inscriptos en otros partidos, se da por descontado que en esa guerra electoral total participaría la mayoría de la población, que por
consiguiente quedaría dividida el día después.
Esa contienda cívica no debería compararse con un competido juego entre Licey y Águilas, pero tampoco, con la Segunda Guerra Mundial o el conflicto del Golfo Pérsico, aunque se admite que se pelea por el control del Poder y del Partido, pero prevalece el temor de que vencedor y vencido resulten al final perdedores, por aquello del daño colateral.
En ningún manual de estrategia política se descarta el escenario de concertación o resolución de conflictos antes o después de cualquier refriega aun sea de carácter electoral, menos aun si lo que está en juego es el control del Poder y del Partido.
Tan trascendente para la estabilidad democrática y económica de la nación se considera la primaria peledeista, que casi todos los partidos se involucran a favor o en contra de los candidatos contendientes, e incluso postulantes por otras banderías expresan pública adhesión o rechazo a uno o a otros aspirantes del PLD.
Lo cierto y verdadero es que el resultado de las elecciones del PLD tendrá un impacto positivo o negativo para la democracia, la economía y la gobernanza, no por quien gane, sino por quien pierda, porque el temor generalizado es que en cualquier escenario habría un tsunami político.
El legislador concibió las primarias abiertas o cerradas para fortalecer a las instituciones partidarias y el derecho a elegir y ser elegido a través del voto universal, libre, voluntario y secreto y no para promover o producir crisis
políticas, económicas o institucionales.
A lo que se ha convocado el próximo domingo es a una fiesta de la democracia y no a un velorio del PLD ni del Gobierno, como tampoco a una guerra de exterminio, por lo que, sin importar el resultado de esa contienda, corresponde al liderazgo del PLD y del Gobierno ordenar un definitivo cese al fuego, tan pronto la JCE emita el veredicto final.
of-am-sp


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