Efectos de la judicialización del ejercicio médico

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EL AUTOR es médico y abogado. Reside en Santo Domingo

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Las estadísticas en materia de salud en nuestro país consignan que en nuestro sistema de salud se atienden diariamente en consulta externa y de emergencia miles de pacientes y se realizan miles de intervenciones quirúrgicas. En su inmensa mayoría estas intervenciones son exitosas y logran mejorar la salud de los pacientes y, en general, satisfacen a los usuarios del sistema de salud.

Pero hay que reconocer el aumento constante en el número de actos médicos, que al tener como resultado un evento inesperado en la salud, tienen como medio de solución de conflictos el ámbito jurisdiccional, tanto en materia civil, como en penal, a pesar de que la ocurrencia de estos eventos no necesariamente son el resultado de una mala práctica médica.  

La clase médica, como grupo, ha respondido a esta situación pobremente. Por la naturaleza de nuestra profesión y por el sentido de nuestras actividades académicas, y envueltos en el cumplimiento de la obligación prístina de curar, aliviar o consolar a nuestros pacientes, relegamos a un segundo plano la preocupación e inquietudes que debe generarnos la incertidumbre de cómo podemos evitar el oprobio que significa someterse ante instancias judiciales o administrativas como resultado de una acusación errónea o falsa

Frecuentemente se olvidan las particulares características que la salud y la vida tienen, como fenómenos propios del mundo, que invariablemente conducen, quiérase o no, a la enfermedad y la muerte como destino final y se insiste en .mantener un sistema procesal para los médicos en las mismas condiciones que a los imputados por delitos de verdadera gravedad como delincuencia organizada, secuestro, violación y otros.

Esta insistencia resulta un contrasentido a los valores de justicia como son la presunción de inocencia, la readaptación y el trato igual a los iguales y desigual para los desiguales. La pena de mantenerse privado de la libertad, aun de manera provisional tratándose de los actos médicos es una pena indignante y una violación reconocida ampliamente a los derechos sustantivos de los gobernados.

De persistir las condiciones actuales de atribución de responsabilidad ilícita y las condiciones procesales a los médicos, ninguna de las finalidades del derecho a la protección de la salud podrán ser alcanzadas. La incertidumbre jurídica perjudica más a los usuarios de los servicios de salud que a los mismos médicos, convirtiéndose en un efecto bumerán que perjudica a todo el sistema dominicano de salud, de tal manera que no se podrán cumplir las expectativas planteadas de salud de calidad para todos.

     Todos los asuntos donde se establece un conflicto médico legal, nacido de resultados adversos en salud desconocen la naturaleza colectiva de la atención médica. La salud es un tema complejo y considerarlo de manera reduccionista como hasta hoy se hace, nos llevará al fracaso como actualmente sucede. El mal resultado tiene por esencia el comportamiento impredecible derivado de la tan reconocida como verdadera frase “no hay enfermedades sino enfermos”.

Además, no podemos ignorar las graves deficiencias que existen en los hospitales de República Dominicana de insumos, tecnología, personal y de todo sentido, que van de la mano de la situación económica nacional. En salud, debemos reconocerlo: No hay dinero que alcance.

Mantener esta idea jurídica de responsabilidad del médico en todos los sentidos, es un contrasentido que está en desacuerdo con la esencia de «justicia». Los resultados por regla no nacen del trabajo individual, y reflejan habitualmente una falla en el sistema general de procuración de salud. En consecuencia, cada vez que se atribuya a un acto médico el resultado del trabajo individual, será un claro ejemplo de atribución falsa de consecuencias a tan solo una parte del sistema.

Como resultado, la comunidad padece cada vez con mayor frecuencia el alarmante retiro prematuro de valiosos médicos, que a pesar de contar con experiencia, conocimientos y virtuosas habilidades, abandonan el ejercicio de la profesión ante una eventual querella que los lleve a sufrir los avatares de requerimientos judiciales procesales, iguales a los utilizados en personas de verdadera alta peligrosidad a la sociedad, como son los delitos de delincuencia organizada, secuestro, asesinato múltiple, etc.

Otro efecto, también consignado en estudios diversos consiste en la cada vez mayor frecuencia de profesionales de la salud que evitan aquellos procedimientos en pacientes percibidos como “más propensos» al conflicto médico legal, o bien, evaden tratamiento de pacientes con problemas médicos complejos o la especialización en aéreas de medicina proclives a complicaciones que en cualquier momento pueden convertirse en un conflicto por resolver ante los estrados jurisdiccionales. El resultado es obvio, menor cobertura sanitaria.

Y también, aunque el resultado de esto no es inmediato, cada día aumentan las desmotivaciones por estudiar medicina. Además de ser la carrera más larga, es una de las que se retribuye con salarios más bajos y, como corolario, un médico a un paso del retiro, puede perder, de golpe y porrazo, todo su patrimonio, como consecuencia de una condena por una supuesta mala práctica médica. 

jpm-am

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