Luis Almagro acaba de llamar apropiadamente a la llamada “Revolución Cubana”. Esa dizque revolución, se merece el epíteto de “jinetera”, utilizado por el secretario general de la OEA, porque desde su nacimiento ha ejercido el oficio que ejercen en la Cuba “revolucionaria” miles de mujeres para subsistir, en un país donde la prosperidad brilla por su ausencia y tomar leche para un adulto, es prohibido por la escasez de ese nutriente, que solo los niños hasta los 7 años, pueden consumir.
La Cuba de los hermanos y crueles dictadores Fidel y Raúl Castro, ha sobrevivido de forma parasitaria, en base a las dádivas recibidas de forma permanente por la extinta URSS, y luego por la en su momento solvente “República Bolivariana de Venezuela”, la que actualmente sin los altos precios que disfrutó en la era de Chávez, aún en medio de una severa crisis económica, sigue sosteniéndola económicamente, contra viento y marea.
Luego de arrasar con la próspera economía cubana de los finales de los años 50, al destruir todo vestigio de capitalismo, fruto de miles de confiscaciones de todos los negocios existentes, incluyendo la ganadería y los negocios que generaban una eficiente actividad agrícola, surtidora de gran parte del mercado cubano, el régimen totalitario se vio en la necesidad de vivir vergonzosamente de los subsidios del los bolcheviques soviéticos, por haber llevado a niveles precarios y calamitosos, la productividad de la economía de la isla.
Era algo previsible: el marxismo reza bien claro cuando se plantea destruir el “régimen burgués”, confiscando y eliminando la propiedad privada sobre los medios de producción; es decir, las fabricas, medios masivos de comunicación, y todos los demás negocios privados que generen plusvalía. Todo con el fin de centralizar la economía en manos del Estado, para de esta manera hacer que todo dependa y esté a merced del régimen estatizado convertido en el gran patrón, con el fin de, humillar, esclavizar y someter a su antojo a toda la sociedad.
Sin embargo al igual que los soviéticos y los maoístas chinos, no contaban con que la experiencia les daría en la cara, demostrándoles que la quimera socialista era lo más parecido a una amarga y pesarosa pesadilla de la cual deberían arrepentirse pidiéndole perdón a la humanidad, porque con ella llevaron a sus pueblos a vivir la peor experiencia que ha vivido la raza humana en tiempos recientes; en términos de miseria, represión, escaseces, crímenes de lesa humanidad, entre otras muchísimas penurias experimentadas.
De manera que el término utilizado por Almagro para identificar a la Cuba “revolucionaria”, es muy adecuado por la condición de ramera que ha ejercido la Habana desde hace 6 décadas en manos del totalitarismo ejercido por los hermanos Castro, ahora representado por Miguel Díaz-Canel , títere evidente y sin luz propia, de Raúl Castro Ruz.
of-am


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