Tener algo que decir es muy diferente a tener que decir algo. El ceremonial de una boda, por ejemplo, incluye la exhortación a quien tenga algo que decir que pueda objetar esa unión a que lo diga. En esa celebración, a nadie se le impone “tener que decir algo”. Las palabra son las mismas, pero el orden de colocación determina el sentido de la frase.
Los políticos que usan los medios de comunicación para hacer proselitismo quizá no guarden interés en apreciar – y menos en demostrar- la diferencia entre estas dos expresiones. Con frecuencia hablan porque tienen, como deber, que decir algo, dado que es una línea partidaria acordada en reuniones semanales. Hay que decir algo que desmejore el prestigio del Gobierno.
A propósito de la remoción del general Juan Manuel Méndez del COE (Centro de Operaciones de Emergencias) a INTRANT (Instituto de Tránsito y Transporte Terrestre), unos dirigentes de la oposición cumplieron aquello de “tener que decir algo”. No es que tuvieran algo que decir. Por expresar algo dijeron que el nombramiento de Méndez es irregular. Es la muestra del decir algo por decir algo.
El Reglamento número 177-18 orgánico del INTRANT, señala las atribuciones del director ejecutivo, pero no indica los requisitos para desempeñar esa función. Quienes tenían que decir algo, por asignación partidaria, incurrieron en bocaflojismo. Un trastorno menos dañino que la práctica de pronosticar tragedias políticas o catástrofes naturales, pero pernicioso al fin.

Mandato partidario
La sustitución del director de la Policía Nacional ha servido también para comprobar que algunos políticos opinan porque un mandato partidario le indica “tenemos que decir algo”.
Se oyeron expresiones tan creativas como la del licenciado Francisco Domínguez Brito, dirigente del PLD. De esa brillante cabeza brotó la idea que motivó el siguiente titular: “Mafia pudo ser principal causa de cancelación director de la Policía, según Domínguez Brito”.
El secretario general del PLD morado, Johnny Pujols, fue más preciso en el cumplimiento de su asignación, y hubo de decir que el general Modesto Cruz y Cruz fue destituido porque “Hay muchos rumores al respecto del trabajo del exjefe de la Policía y de supuestas mafias que él había estado desmontando”. Habla basado en rumores con la pretensión de ensuciar a quien quitó a Cruz de la jefatura policial.
Tener algo que decir se corresponde con el uso oportuno de la palabra. Así surge la palabra que edifica, que enseña, que alienta o que alegra. Hablar al amparo de tener que decir algo conduce al yerro y al desacierto.
No es de hombre prudente proclamar como verdad lo primero que asome a la boca. Algún día los políticos dominicanos reservarán su turno al micrófono para cuando tengan algo que decir. Algo que merezca oírse.
JPM

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Sr. Peralta, que bueno -y a la vez muy raro- leer algo te tengo coherencia, algo «que de en el clavo», de una expresión, este mundo de tantos tontos útiles, de tanto descerebrados, acostumbrados a repetir -por repetir- cosas dichas (bulos) por pregoneros, por politiqueros, por agoreros, que tienen como norte vivir de la propaganda. Ya conocemos la retórica, porque ya es conocida por lo reiteradas, de cada uno de los partidos, de los dirigentes…