Para la cuota de consuelo, esta secuela la ha dirigido Zack Snyder, quien abandonó el proyecto por razones personales y le cedió la dirección a Joss Whedon (director de «The Avengers») para que se encargara de la posproducción. Whedon reescribió varias escenas del guion. El resultado es una cinta en la que se nota claramente dos estilos que se contraponen; una bazofia de 300 millones de dólares en la que ciertas incoherencias adornan la demasía de un aparato de acción que es muy bueno para curar el insomnio.
La historia comienza después de que la muerte de Clark Kent/Superman (Henry Cavill) haya dejado al mundo sin el salvador que luche contra los extraterrestres invasores. Sabiendo esto, Bruce Wayne/Batman (Ben Affleck) se une a Diana Prince/Wonder Woman (Gal Gadot) para combatir a una amenaza aún mayor, Steppenwolf (voz de Ciarán Hinds), un general que ha llegado desde el espacio con un ejército de Parademonios para apoderarse de las ‘Cajas Madres’, unos artefactos tecnológicos en forma de cubo que poseen un poder inmenso.
Como bien sabemos, el señor Wayne recluta a otros metahumanos para aglutinar un equipo lo suficientemente fuerte que pueda detener a Steppenwolf, quien va de aquí para allá buscando las cajitas. Entre ellos están Barry Allen/Flash (Ezra Miller), Arthur Curry/Aquaman (Jason Momoa) y Victor Stone/Cyborg. Para la mala suerte, estos personajes se sienten planos, sobre todo porque el trasfondo de sus acciones se queda a medias para solventar el conflicto principal. Al menos, Flash es interpretado con carisma por Ezra Miller.
El desliz es que se pasan la mayor parte de la trama juntando la alianza invencible para luego resolver el problema de la forma más fácil posible: dejando que Superman resucite como el mesías de la victoria, algo tan trillado como ridículo, pues sin Superman no son nada. Favorecen demasiado a Superman, restándole equilibrio a los otros personajes en el tercer acto. Y es una vergüenza que ridiculicen a Batman frente a Superman, quien siendo estratega lo presentan como alguien más vulnerable de la cuenta. A Steppenwolf, uno de los Nuevos Dioses y miembro de la Élite de Darkseid, lo visualizamos como un antagonista sin sustancia, carente del tono amenazante que tiene en las historietas del “Cuarto Mundo”, creadas por Jack Kirby.
Los golpes de efecto del guion suceden de una manera muy ingenua, los diálogos de los personajes abusan de los chistes ‘one-liners’, las secuencias de acción son infantiles (atiborradas de efectos CGI estruendosos) y el pleito con el malo da tantas vueltas que marea. Es una película con un ensamblaje defectuoso, tan aburrida y agotadora como la antecesora. Este Universo Extendido de DC (DCEU) va de mal en peor.


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