A principio de esta semana, el mundo se enteró de que un estadounidense se había convertido en la primera persona en recibir un trasplante de corazón de un cerdo, modificado genéticamente. El paciente, David Bennett, se encontraba bien tres días después del procedimiento experimental realizado en Baltimore.
De ese inmediato, la gente ha especulado en torno al suceso, llegando a preguntarse si en ese corazón podrán generarse buenos sentimientos. Es una obvia reminiscencia de un tiempo -muy lejano- cuando se creía que en el corazón funcionaba el centro de las emociones y expresiones espirituales de los humanos
La literatura de ficción y el lenguaje figurado en sentido general siguen ubicando en ese noble órgano nuestra capacidad de amar, odiar y sentir. Las canciones hablan de corazón de piedra, corazón de madera o corazón loco, mientras en la lengua coloquial se tilda de corazón negro -doble aberración- al que genera malos sentimientos.
El cerdo es depositario de conductas impropias asumidas por algunas personas, pero rechazadas por la generalidad. “Es un cerdo”, suele decirse de individuos que actúan de forma inadecuada, sobre todo si muestran malos modales o son groseros. Este animal suele ser bien apreciado en la mesa luego de pasar por el fuego.
Algunas culturas rechazan la carne de cerdo para el consumo humano, en otras, como la nuestra, este animal disfruta de gran preferencia para la celebración de momentos alegres, no solo en Nochebuena, sino en otras ocasiones festivas. Hay la particularidad de que del cerdo aprovechamos todas sus partes, el corazón incluido.
El señor David Bennett estaba condenado a muerte si no lograba un trasplante de corazón. Su cirugía -dijo- era como un tiro en la oscuridad. Los médicos destacaron la escasez de órganos humanos para implantar a pacientes en estado crítico. ¿Será que las personas nos deshumanizamos y nos mostramos indiferentes ante la desgracia de los otros?
El cirujano Bartley Griffith dijo que esta operación llevaría al mundo «un paso más cerca de resolver la crisis de escasez de órganos», de acuerdo con un comunicado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Maryland.
Esa crisis significa que cada día en Estados Unidos mueren 17 personas esperando un trasplante de órganos.
El trasplante de órganos procedentes de personas fallecidas hará menos necesario el uso de partes del cuerpo de otro animal. Hasta tanto, la historia demostrará si ese corazón permitirá a David Bennett vivir como persona normal. Lo que sí se descarta es que actúe como cerdo porque lleve corazón porcino. Gente hay que actúa como cerdo teniendo un sano corazón humano.
jpm-am


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