Por Marcelino Lara
La historia reciente de los ajustes económicos en República Dominicana se remonta a la intervención del Fondo Monetario en la economía dominicana en los años 1982-1986 cuando gobernaban el país los padres de quienes nos gobiernan hoy.
El resultado de ese programa de ajuste produjo una fuerte devaluación del peso dominicano, y una elevada inflación, que generó una ola de protesta populares por todo el territorio nacional que dejó un saldo de cientos de personas muertas.
La aprobación de un nuevo código tributario a principios de años 90 y el nombramiento del actual gobernador del Banco Central en 1994 nos devolvieron la estabilidad macroeconómica a partir de 1996 hasta el año 2000.
En los años 2000-2004 volvimos a caer en la inestabilidad económica, y el resultado final fue la quiebra de varios bancos que estremeció a todo el sistema financiero. Volvimos a sufrir una brusca devaluación monetaria y volvió a dispararse la inflación.
A partir de agosto 2004 asume un nuevo gobierno que vuelve a nombrar al actual gobernador del Banco Central, volvemos a tocar la puerta del FMI y se empieza a ejecutar una nueva Ley monetaria y financiera.
Y es así como dimos inicios a 16 años de estabilidad macroeconómica a pesar de crisis financiera internacional, largos períodos de sequía, shocks petroleros y bombardeos en países del golfo Pérsico.
Así llegamos al año 2020 cuando asume un nuevo gobierno en medio de -pandemia. Unas nuevas autoridades que desde un principio han mostrado una falta de disciplina fiscal que no tiene punto de comparación en la historia económica reciente del país. El referente histórico más parecido a este comportamiento lo tenemos en los gobiernos de Lilis a final del siglo XIX.
El desorden fiscal y presupuestario ha sido tan evidente que las mismas autoridades han intentado aplicarse un programa de ajuste y austeridad en varias ocasiones sin lograr ningún tipo de resultado favorable a la estabilidad macroeconómica.
Este gobierno ha emitido cuatro decretos buscando implementar un programa de austeridad que supuestamente tienda a disminuir el dispendioso gasto público pero no ha podido lograr nada.
El primer decreto fue el 396-21, el segundo decreto fue el 3-22, el tercero el 71-24 y el cuarto el 105-25, todos estos decretos, han sido básicamente, para consumo de los medios de comunicación porque el gasto público ha continuado creciendo de forma exagerada.
Apología
Más que hablar de austeridad las autoridades han realizado una rueda de prensa para realizar una apología de la economía dominicana, y si en verdad estamos tan bien, no hay ninguna necesidad de implementar un programa de ajuste.
Si tenemos una nómina pública de casi 775 mil empleados, si pagamos más de 10 mil millones de pesos a medios de comunicación tradicional y digital para decir al pueblo dominicano lo bien que estamos gobernando, si pagamos miles de millones de pesos en pensiones especiales a personas que nunca han trabajado en el sector público y si ejecutamos miles de millones de pesos en programas sociales, aunque supuestamente ya redujimos la pobreza, entonces de qué austeridad estamos hablando?
De manera que por alguna razón cartesiana que no tengo espacio suficiente para explicar aquí, me permito dudar de que este nuevo programa de ajuste propuesto por nuestras autoridades pueda ser ejecutado con resultados positivos para el pueblo dominicano.
Es muy difícil que haya austeridad en un gobierno que le gusta gastar a manos llenas el presupuesto nacional, pero que además ha tenido la suerte de manejar una cantidad de dinero enorme en pesos y en dólares.
De hecho ya ha recaudado más de 400 mil millones de pesos en los primeros cuatro meses del año, y tiene en depósitos otros 400 mil millones de pesos, y por impuestos a los combustibles recibirá este año más de 125 mil millones.
Se podría decir que están podridos en cuartos, pero tendrán que pagar intereses por deuda por más de 300 mil millones de pesos y el presupuesto de educación supera también esa cantidad.
Solo una fuerte y verdadera disciplina fiscal y presupuestaria orientada a mejorar la calidad del gasto público, nos podrá ayudar a enfrentar la futura insostenibilidad financiera que se nos encima.
jpm-am


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No basta con recaudar más impuestos. El desafío principal es mejorar la calidad del gasto público. Cada peso que pagan los ciudadanos debe invertirse en educación, salud, seguridad e infraestructura productiva, no en clientelismo político ni en propaganda. Sin disciplina fiscal auténtica, cualquier decreto de austeridad seguirá siendo solo una estrategia mediática sin impacto real en la economía ni en la vida de los dominicanos.
Si el gobierno realmente quiere generar confianza y estabilidad, debe comenzar por reducir el gasto innecesario del Estado. Congelar la expansión de la nómina pública, eliminar privilegios y pensiones injustificadas, disminuir el gasto excesivo en publicidad oficial y revisar programas que no estén dando resultados reales. La austeridad debe empezar desde arriba, con funcionarios dando ejemplo de moderación y eficiencia.
Con relación al supuesto plan de austeridad que el gobierno supone implementar entendemos que; Un verdadero plan de austeridad no puede quedarse en decretos ni en discursos, debe traducirse en decisiones concretas, medibles y transparentes. La historia económica dominicana demuestra que cada vez que el gasto público se descontrola, el pueblo termina pagando las consecuencias con inflación, devaluación y pérdida del poder adquisitivo.
La manera en que las actuales autoridades conducen la administración pública no debe sorprendernos, ya que existen antecedentes históricos que evidencian estilos de gestión similares. Los periodos comprendidos entre 1978-1986, 2000-2004 y desde 2020 hasta la actualidad han sido objeto de constantes debates y cuestionamientos por parte de distintos sectores de la sociedad en torno al manejo administrativo y económico del país.
Cuando no existe disciplina financiera ni criterios claros para administrar recursos propios, resulta legítimo que la ciudadanía cuestione cómo se están manejando los recursos del Estado. Estamos tratando con personas que pocos conocen de la realidad económica que viven las mayorías de los dominicanos porque siempre han vivido en buenas condiciones y actúan de acuerdo a sus convicciones.
Los líderes políticos verdaderamente exitosos son aquellos que surgen del pueblo, conocen sus necesidades y comprenden la importancia de administrar con responsabilidad y visión los recursos públicos.
La situación que hoy observamos refleja, lamentablemente, serias debilidades en la capacidad de planificación y administración de algunos funcionarios, quienes aparentan carecer de experiencia efectiva en el manejo ordenado de ingresos y gastos.
LEONEL A BUSCAR DONACIONES ! Ya despertó el GOBIERNO y El MAMANTAR a PARTIDOS !
SON Ladrones , abusadores , irresponsables bandidos aprovechadores del dinero que le roban al inculto pueblo para que estos partidos políticos tengan gratis carros , casas , rentas gratis , gasolina y romo gratis semanalmente .
El Gobierno tiene que Quitarle un 100% y que cada PARTIDO se abastezca con donaciones de sus miembros .
El pueblo está Jarto ya .!
ESTE AUCTOR PARECE QUE QUIERE ,QUE EL ESTADO DOMINICANO, COMO HACIAN ANTES LOS GOBIERNO DE TURNO, QUE SE ROBABAN TODO EL DINERO DEL ARCAS DEL ESTADO, Y ENTON CES SE JODIAN SIEMPRE LOS POBRES, Y LO QUE SALIA’N DEL GOBIERNO SE IBAN LOS BOLSILLOS «LLENOS DE DINERO, Y AL PROXIMO PRESIDENTE,LE DECIAL AL JURAMENTARSE <<BORRO'N, Y CUJENTA NUJEVA, ,PUES CON ABINADER,ESO SE' ACABO', "EL QUE ROBA ,PRESOL".,