Por ROBERTO FLEURIMONT
La contienda del Distrito 13, donde compitieron el incumbente Adriano Espaillat y la supuesta desconocida Darializa Ávila Chevalier, dejó varios mensajes claros a la clase política dominicana de Nueva York, especialmente a los del PRM.
El mensaje fue explícito: la gente no quiere oír ni ver cómo de un lado y del otro se defiende a su preferido aplastando al no deseado. Fue un error garrafal en ambos bandos, porque al final todos tendrán que servir al mismo propósito: la comunidad.
EL ERROR DE ESPAILLAT: ABRAZAR AL DESGASTE
Espaillat y su equipo erraron al incluir en su campaña, de manera protagónica, a dirigentes de los partidos políticos dominicanos en Nueva York. Y erraron por una razón simple: ante el desgaste de todos y el descontento general hacia ellos.
El congresista Adriano Espaillat es un experimento y una saga política de esta urbe, un símbolo que nos costó mucho construir. Pero le falló la estrategia y puso un alto porcentaje de su capital político en manos del PRM. Un PRM que, institucionalmente, tiene serios problemas en el exterior, y más aún en Nueva York, por el maltrato que ha recibido su propia militancia de parte de los funcionarios locales.

EL ERROR DEL PRM: HACER PÚBLICO LO QUE DEBIÓ SER PRIVADO
Políticamente, el PRM y los sectores de ese partido que asumieron esa causa cometieron el grave error de hacer de este apoyo un acto público y partidista. Esa contienda no era exclusivamente de los dominicanos. Era del Distrito 13 completo, que es afroamericano, latino, blanco y asiático. Partidizarla fue un tiro en el pie.
Y hay que decirlo: en ese ir y venir de personeros que vinieron a reforzar la candidatura del congresista, llegaron dirigentes desde República Dominicana a formar estructuras que nunca respondieron a las expectativas cuando el PRM ganó en 2020. Hicieron el esfuerzo de aglomerar compañeros para reforzar las estructuras ya hechas por el equipo del congresista, pero la base los esperó por más de cinco años para que les dieran respuestas. El caso omiso fue el castigo. El desaire hacia ellos fue la respuesta.
EL ACIERTO TÁCTICO DE DARIALIZA
Yéndonos a la contienda, donde ambos grupos buscaron apoyos extras, creo que Darializa tuvo mejor tacto en la selección de las áreas de campaña. Su equipo se mudó a Harlem, donde el voto afroamericano jugó su papel. Entendió que la curul del 13 no se gana solo en Dyckman y en Washington Heights.
En fin, el equipo de estrategia del congresista cometió varios errores, entre ellos, haitianizar el debate hacia su contrincante, olvidándose él que una vez esa franja, aunque fuera mínima, emitió un voto a su favor.
En política se barre hacia adentro, no hacia afuera. Se suma, no se resta. Se convence, no se amenaza.
El Distrito 13 habló. Ahora esperemos que hayan escuchado.


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