Las maníacas insistencias de Trump

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El autor es educador. Reside en Santo Domingo

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POR FRANCIS ANTONIO LORA RAMÍREZ 

Quién iba a creer que Donald Trump se comportaría como todo un mozalbete “inmaduro” durante su gestión gubernamental (2016-2020) e inclusive, en la administración del actual presidente Joe Biden. Todo, por seguir con el macabro propósito de desacreditar, con sus peroratas, al sistema estadounidense.

Los que hemos leído un tanto de la vida del ex mandatario Donald Trump, a través de su biografía, y conocido sobre su trayectoria: familiar, empresarial y personal, podemos dar cuenta de que el tipo en verdad es un “emprendedor a todas luces, muy exitoso” … Y que fruto de su trabajo, el infeliz es muy rico.

Es obvio que quien llega a la presidencia de los Estados Unidos de América “ostenta un gran poder”. Imaginemos tan solo (caso hipotético), que cualquier carajo a la vela llegara…, y por consiguiente hiciera un cierto uso desmesurado e irracional de ello. Para mal del conglomerado, el susodicho, como decimos de este lado: «se sublevaría» y pondría a los ciudadanos estadounidenses en aprietos.

Lo que Estados Unidos (y el resto del mundo), vivieron aquel tristemente célebre 6 de enero 2021, de cara al Capitolio, es algo injustificable e insólito. Acaeció solo por una decisión inmadura de Trump, al ordenar a sus seguidores a irrumpir de forma violenta, en el lugar donde aún sesionaba el cuerpo legislativo.

Ese triste acontecimiento dejó un insospechado balance de 5 ciudadanos estadounidenses muertos. Con razón o sin ella, esas vidas se perdieron. ¡Fue un hecho humanamente irreparable, y por demás, repudiable y muy lamentable!

A raíz de dicho incidente, Facebook, Twitter, YouTube, etc., se vieron “obligados, moralmente” a reaccionar, poniéndole coto a la accidentada postura y/o conducta de Donald Trump, restringiéndole, temporalmente, sus cuentas de redes sociales; y con ello, su “libertad y derecho de opinión”, por esas vías públicas, al considerarlo una franca amenaza social, a la democracia y la institucionalidad.

Todo, por sus maníacas insistencias de seguir desconociendo su derrota en las elecciones del 3 de noviembre de 2020…  A partir de ahí…, y en medio de todas sus declaraciones públicas, ha dejado muy claro (y con tono y gestos insinuantes), de que se volverá a presentar como candidato en las próximas elecciones de 2024. Derecho que le asiste (según la Constitución USA), y que nadie le ha refutado hasta hoy.

Creemos, por ende, que a las personas se les debe respetar y hacer valer sus derechos, pero siempre que ello no atente con la vida ni los intereses del conglomerado, es decir, de aquellos que de una u otra manera creen en la democracia, y el legítimo derecho de exteriorizar sus ideas y fijar su posición.

Es evidente que cuando una gran economía, como la de Estados Unidos de América, se ve afectada, por cualquier eventualidad y/o coyuntura (interna o externa), los que terminan perdiendo más, son los países pequeños, porque las economías de estos se amparan en la suya, por lo del dólar. La República Dominicana no escapa a ello.

Si el diálogo con Trump, Estados Unidos lo considera estéril, entonces lo que debe proceder será la sanción… No se debe esperar a caer: en el caos generalizado, el descrédito, y la desesperanza de la gente, para después actuar. Es prudente aplicar el antídoto idóneo, pero de forma preventiva, no cuando sean inertes: la solución y cura.

Al ex mandatario Donald Trump no solo se le ha ido la boca, en sus acciones y declaraciones, sino también, el corazón, los ojos, las manos y los pies. Es hora, pues, de actuar, antes que el caos interno cause sus estragos insospechados…”; y así llegue al río la sangre de tanta gente inocente, no más que por un tutumpote, obsesionado con el poder.

Si la justicia gringa entiende que el ex mandatario Donald Trump tiene alguna cuota de razón, ¡que lo atienda! Si no es así, pues que proceda…Y si no obtempera, ni quiere adecentarse por las buenas, entonces, no le queda más que la vía jurídica, para que el palurdo entienda de una vez por todas, que no hay apoyo ni cabida para la violencia, ni los violentos, en la sociedad estadounidense:

¡Que ya está bueno de tantas ignominias, doblez de corazón, engaños, complots, traiciones, indecencias! Tal vez así, Donald Trump deje la absurda idea de querer seguir reclamando “un triunfo que no le pertenece”.

Con lo que la humanidad viene arrastrando en torno a la pandemia del Covid-19, es suficiente… ¿Por qué acarrearle más daño al mundo? ¿Por qué tantas beligerancias?

Es obvio que la sociedad estadounidense, y el resto del mundo, esperan de Donald Trump, que sea un caballero, y le ponga fin a esos dramas tétricos e insípidos, aceptando, “de buen modo”, que Joe Biden ganó ¡y en buena lid, las pasadas elecciones del 3 de noviembre de 2020!

¡Eureka!

fancislora3@gmail.com

JPM

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