La memoria de la heroína y mártir María Trinidad Sánchez está en uno de los más relevantes escalones de la historia nacional. Su labor patriótica fue de mucha importancia antes, durante y en los meses que siguieron a la Independencia Nacional.
A lo largo de varios años hizo un trabajo dinámico de difusión del mensaje redentor de Duarte y los demás trinitarios. También protegió a los que eran perseguidos por las autoridades usurpadoras haitianas, y participó al alimón con Concepción Bona, María de Jesús Pina e Isabel Sosa en la creación de la bandera dominicana.
Sus principales biógrafos han escrito que tenía conocimientos teológicos y que su formación cultural era superior a la de sus contemporáneos de la ciudad de Santo Domingo, donde nació el 16 de junio de 1794. Murió trágicamente a los 50 años, víctima de las intrigas políticas que se desataron entre conservadores y liberales al poco tiempo de nacer la República Dominicana.
Sus matonescos enemigos, con el caudillo Pedro Santana a la cabeza, escogieron para fusilarla el 27 de febrero de 1845, primer aniversario de la proclamación de la soberanía nacional. Tomás Bobadilla fue uno de los que le ofertaron supuestamente salvarle la vida a cambio de que delatara a los que junto a ella luchaban por defender los principios de libertad sin ataduras que defendían Duarte y sus seguidores.

La valiente respuesta de María Trinidad Sánchez, que estaba convencida de que dicha propuesta era un señuelo o trampa para luego matar a otros duartianos, quedó resumida en esta frase lapidaria: “Ellos son más útiles que yo a la causa de la República. Prefiero que los ignoren y se cumpla en mí la sentencia.”
El rechazo dejó perplejos a los enviados del gobierno, similar al sapo de vientre frío que no entiende la luz de la luciérnaga, en la fábula del dramaturgo español Juan Hartzenbush Martínez. Entre los que presenciaron su muerte estaban el vicario general de la arquidiócesis de Santo Domingo Tomás de Portes Infante y Francisco Sánchez, hermano de la heroína y mártir, quien narró sus últimos instantes.
Ella exigió que le amarraran la falda para cubrir sus partes íntimas al caer bajo la metralla de los fusileros. Su actitud hace pensar en el filósofo griego Epicuro, quien sostenía que “la muerte temida como el más horrible de los males, no es, en realidad, nada, pues mientras nosotros somos, la muerte no es, y cuando esta llega nosotros no somos”. (Carta de Epicuro a Meneceo).
El crimen contra María Trinidad Sánchez, disfrazado de sentencia espuria, no fue una “responsabilidad colectiva”. Esa versión insólita, y sin ninguna base lógica, fue divulgada después por un representante del grupo conservador que ordenó su muerte. Ese disparate lo escribió Carlos Nouel Pierret, el político, sacerdote e historiador hijo del arriba referido jerarca católico del mismo apellido.
El día que se celebraba el primer año de la Independencia Nacional junto a María Trinidad Sánchez “murieron su sobrino Andrés Sánchez, herrero de oficio; el alférez de artillería Nicolás de Bari y el albañil venezolano José del Carmen Figueroa, quien lidió en la independencia dominicana.” (Historia de la Cultura Dominicana. Editora Amigo del Hogar, 2016.P 217. Mariano Lebrón Saviñón).

El trinitario José María Serra resaltó la lucha patriótica de María Trinidad Sánchez, antes y después del 27 de febrero de 1844, asentando lo siguiente: “en sus propias faldas conducía pólvora.” (Apuntes para la historia de los trinitarios. Primera publicación 1887.P21.JMS).
Después de su muerte pasaron 116 años para que a una provincia del país se le otorgara su nombre. El 25 de noviembre de 1961 se promulgó la Ley 5685, a cuyo amparo se produjeron cambios en los topónimos de muchos lugares geográficos del país.
En efecto, dentro de las disposiciones de dicho texto legal se le puso el nombre de María Trinidad Sánchez a una provincia del nordeste del país. Geográficamente está en parte casi a piedemonte del lado oriental de la cordillera Septentrional, y tiene un amplio litoral marino en el Atlántico dominicano.
Esa provincia está dividida en varios municipios y distritos municipales, así como en cientos de secciones y parajes. Su capital es la ciudad de Nagua, colindante en su litoral marino con la bahía Escocesa. Tiene una diversidad de producción agropecuaria: arrozales, cocoteros, ganado bovino, equino, asnal y caprino, etc. La pesca es un renglón importante en su economía. Tiene, además, varios atractivos turísticos.
Mediante la Ley 95-24 fue declarada provincia ecoturística. Posee en su territorio el parque nacional Cabo Francés Viejo (Ley 654 del 2-5-1974), la reserva científica Dr. Miguel Canela Lázaro; el parque nacional Laguna de Perucho, así como el 25% de la reserva científica Loma Quita Espuela (Decreto 82-92 del 6 de marzo de 1992, incluido en la Ley 64-00).


Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
Xi Jinping pide a EE.UU. ser «socios y no rivales» y Trump augura un «futuro fantástico»
Llama PRM priorizar gestión de Gobierno, no intereses internos
Otra vez el dominicano de los Mets de NY Juan Soto se lesiona
«Efecto espejo»: inflación en EE.UU. nos obliga a actuar en RD
Trump y Jinping: «Irán nunca deberá tener armas nucleares»
Ve impunidad es «regla” en RD; casos corrupción se “diluyen”
Entidades critican acuerdo con EE.UU; el Gobierno lo defiende
SB dice cartera crédito ascendió US$10,228 millones en el 2025
Abinader: presidente popular con una economía impopular (OPINION)
JCC Santo Domingo avanza con prerregistro países participantes

