En los últimos 60 años todos los gobiernos de la República Dominicana se ufanan y celebran como un logro de su gestión los miles de dólares que envían en remesas los compatriotas residentes en el exterior y que contribuyen así al sostenimiento económico de la nación.
Esto denota la importancia de quienes en un momento determinado y por diversas razones se alejaron de su familia y de su patria, la mayoría, en busca de mejores ingresos económicos y por ende una mejor calidad de vida, sin que esto lo desvincule cultural y emocionalmente de su gente a quienes les envían religiosamente una mesada, ya sea para sustento de estos o como un ahorro en el país; muchos regresan luego de varios años de trabajo y cierto capital que le garantice reiniciar su vida nuevamente en su terruño natal.
Sin lugar a duda que el aporte de la Diáspora a la economía dominicana es significativo, sin embargo, es muy poco o nada lo que se le retribuye a estos compatriotas que residen en el exterior, son muy pocos los que se toman en cuenta para nombrarlos en consulados y embajadas, a menos que estén bien relacionados con el gobierno de turno, ya que los funcionarios nombrados en estas entidades, más del 95%, llegan desde RD con su nombramiento como premio al trabajo político o a una simple amistad con alguien del poder ejecutivo.
Vale destacar que existe el Instituto del Dominicano en el Exterior (INDEX) que realiza contactos con la diáspora a través de charlas, algunos eventos como el premio del dominicano en el exterior, con un estándar muy alto para el dominicano promedio optar por este; reconocimientos y otros de índole cultural que ayudan a mantener la identidad, pero, que el fondo es muy poco lo que aportan a las necesidades reales que surgen en la comunidad de compatriotas de ultramar.
Cuando uno de la diáspora viene al país, a veces luego de varios años, lo hace para pasar tiempo de calidad con sus familiares y amistades, pero, en muchas ocasiones le toca realizar un trámite en una entidad del Estado y puede pasarse uno o varios días enfrentado a la burocracia de nuestras instituciones y la vagancia con ausencia de vocación de servicios que adorna a gran parte de los empleados públicos, salvo algunas excepciones.
Por lo anterior pedimos al presidente Luis Abinader Corona que con un simple decreto puede ordenar que al dominicano residente en el exterior al venir al país a realizar algún trámites en entidades públicas, al demostrar su residencia en el exterior, se le atienda de manera preferencial y que se le exonere de algunos trámites burocráticos que son más incómodo que funcionales, De esta manera se contribuye a saldar esa deuda histórica del Estado con la Diáspora que tanto buscan en tiempos electorales.

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Muy buena está iniciativa yo vivo en España tengo una cuenta en el reserva con un ahorro importante tengo un trabajo muy bueno lleve mi nómina mi contrato mi hija de vida laboral 19 años cotizados España 23 en republica Dominicana donde cobro una pequeña pensión duré un me yendo al banco solo con la intención abril un crédito incluso sin necesitar el dinero pero me interesa porque pronto me jubilo y me gustaría emprender pero fue imposible