De un tiempo a esta parte se ha extendido en algunos medios intelectuales, especialmente entre economistas, el supuesto de que la sociedad dominicana es medularmente conservadora. Deduciendo que las soluciones a nuestros problemas no pueden ser resueltos con transformaciones profundas porque la sociedad no resistiría los cambios.
Y los hechos parecerían confirmarlo. Después de la guerra civil de abril de 1965 y en las décadas delos 70,80,90, y en los últimos años, hemos presenciado numerosos conatos de rebeldía popular sin que hayan desembocado en cambios sociales progresistas.
Naturalmente, las causas no han sido por la ausencia de las llamadas condiciones objetivas. Por el contrario, la generación actual ha contemplado un aumento de la pobreza y la exclusión social, el desorbitado creciente del endeudamientoexterno, el déficit fiscal sostenido, la aparición de la delincuencia y el narcotráfico , el lavado, la corrupción administrativa, entre otros males.
Jamás en nuestra historia moderna habíamos padecido tantos problemas acumulados. Si a esto agregamos la crisis de la educación, la salud, la energía eléctrica, entre otros, tendríamos un cuadro de conjunto lo más objetivo de la sociedad actual.
Sin embargo, paralelamente esta misma sociedad ha experimentado un crecimiento económico sostenido alcanzando el PIB más de 65000 millones de dólares anuales.
Este crecimiento evidentemente ha amortiguado la crisis estructural. Los sectores conservadores se sienten a gusto, pues a pesar de los problemas que también a ellos afectan y a veces denuncian no aceptan ni promueven cambios sociales en las estructuras económicas, sociales y políticas.
Además, el hecho de que el grupo político en el poder desde 16 años se ha empleado a fondo para amortiguar la crisis y logrando asimismo monopolizar el ejecutivo, legislativo y judicial agrega mayores incertidumbres y atiza el pesimismo en amplios sectores del cual se alimenta la tesis del conservadurismo de la sociedad dominicana.
No obstante, los agentes de los cambios están ahí a la vista de todos. Y pueden venir de cualquier lado. De abajo (de los amplios sectores afectados por la crisis) o impulsados por los grupos de oposición que asuman un liderazgo opositor responsable que rompa con las estrategias que inútilmente tratan de suplantar los programas neoliberales dizque para no asustar a los sectores conservadores que ya han sido captados por el PLD.
No se trata, pues, de promover la «revolución». Se trata de realizar los cambios sociales bajo la sombrilla de un gran movimiento de masas amparado en la Constitución, las leyes y la libertad política.
Y esa es la tarea de hoy. Cuyo éxito desmontaría la tesis del supuesto carácter conservador de la sociedad dominicana
jpm


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