POR FELIX REYES
Probablemente, todos alguna vez hemos escuchado la expresión “no me ayude compadre”, para dar a entender que es preferible que alguien se eche a un lado y no pretenda ayudar; porque, aunque la intención sea buena, puede tener el efecto contrario, de perjudicar en vez de ayudar.
Tengo el presentimiento de que esta expresión, “no me ayude compadre”, empezará a tener sentido, a partir del mes de junio de este año, en el contexto político de Estados Unidos, frente a la cada vez mayor tasa de rechazo del Presidente Trump en la sociedad norteamericana.
Como es conocido, este derrumbe de la popularidad del presidente Trump tiene explicación, entre otros factores, en el incumplimiento de su promesa de reducir el alto costo de la vida y de no iniciar nuevas guerras; así como por el efecto Boomerang de la manipulación del tema Jeffrey Epstein, tema que le favoreció en términos electorales, pero que hoy erosiona el apoyo de un sector importante de la base política del movimiento MAGA.
Es por este motivo que una gran parte de los candidatos republicanos a puestos electivos, en el Senado y la Cámara de Representantes, preferirán que el presidente Trump se mantenga lejos de ellos, debido a su toxicidad, principalmente frente a los votantes que se identifican como independientes, cuyo apoyo es necesario en las elecciones, sobre todo en los estados y distritos electorales considerados como pendulares o bisagras; es decir, aquellos estados y distritos electorales que no son sólidamente republicanos ni sólidamente demócratas, siendo los resultados decididos por los votantes independientes.

El lector se preguntará por qué hago alusión al mes de junio como punto de partida de este fenómeno en la política norteamericana.
La razón es que en ese mes se celebran la mayor parte de las primarias de los partidos; por lo que, a partir de que sean escogidos los candidatos republicanos a puestos congresuales (senadores y representantes), estos ya no tendrán interés de que el presidente Trump los apoye internamente ni tendrán el temor de que este apoye otro aspirante, recurso que este ha usado exitosamente para asegurar la fidelidad de los legisladores republicanos.
Finalizadas las primarias y ya seleccionados como candidatos, para poder ser atractivos al votante independiente, los candidatos republicanos tomarán distancia del comportamiento díscolo del presidente. A partir de ese momento se debilitará el control casi absoluto que el dictador “wannabe” tiene sobre ese partido y este volverá a jugar el rol que históricamente ha jugado, como una de las columnas del sistema democrático que durante siglos ha prevalecido en ese país.
Aunque no siempre exitosamente, regularmente trato de evitar confundir mis deseos con la realidad. Sin embargo, así es como veo el desarrollo de los hechos, debo reconocer que también ese es mi deseo. Amén.


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