Sulpicio Medina Peña, quien es ingeniero electromecánico y profesor del Departamento de IngenieríaElectromecánica de la UASD, remite un análisis sobre la controversial planta Punta Catalina, que merece ser conocido y que esta columna se honra en divulgar. A continuación el informe del ingeniero Medina, con algunos recortes por falta de espacio:
Un simple ejercicio aritmético lleva a la conclusión de que el proyecto Planta Punta Catalina NO es viable desde el punto de vista financiero y todavía está por verse si es viable desde el punto de vista ecológico. En el sistema eléctrico nacional se pierde el 33.33 % de la energía que reciben las distribuidoras eléctricas desde las plantas generadoras, ¿cuál negocio es financieramente sostenible si pierde 1/3 de la mercancía?
El Estado nunca cobraría esa energía mientras encuentre la forma de subsidiarla. Siendo así, el problema nunca se resolvería ni con 20 plantas Punta Catalina. Mientras no se le tape el agujero a ese barril sin fondo llamado sistema eléctrico nacional, nunca habría solución.
Veamos: la planta Punta Catalina es de 770 MW pero tendría un consumo propio de 74.8 MW, o sea, tiene potencia neta de 695.2 MW. Suponer que trabaje al 80 % = 0.80 de su potencia nominal y que trabaje el 90 % = 0.90 del tiempo que es aproximado de unos 25 años de vida útil = 219,000 horas. La energía producida sería 695.2 por 0.80 por 0.90 por 219,000 = 109,619,136 MWH, o sea, unos 110 millones de MWH (megavatio-hora). De esa energía inyectada al sistema eléctrico se perderían el 33.33% = 0.3333.
La energía perdida sería 36.66 millones de MWH. Cada MWH producido con carbón con tecnología sub-crítica es de US$81 (81 dólares). El dinero perdido sería 36.66 millones por 81 dólares es igual a US$2,970 millones de dólares igual a 3 plantas Punta Catalina. O sea, US$119 millones de dólares cada año. Ese déficit anual el Gobierno lo podría financiar con préstamos o bonos soberanos, lo cual implicaría en 25 años muchos miles de millones de dólares en capital e intereses.
La energía de Punta Catalina sería la más cara del mundo si con la venta de esa energía se cubriera el costo de la planta sobrevaluada, el puerto carbonero, el terreno donde se construye, el financiamiento, los costos de operación y mantenimiento, etc. En conclusión: una planta con un sistema eléctrico así, no es viable ni sostenible mientras persistan los niveles de pérdidas. El problema no es de falta de plantas, sino de pérdidas. Es más prioritario enfrentar las pérdidas que instalar nuevas plantas.


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