Presupuesto educativo para 2015

Educación recibirá RD$119,363.2 millones en 2015. Diez mil millones más que en 2014.Un simple aumento de algunas partidas en educación no siempre es la solución correcta.Sería conveniente partir de analizar qué objetivos medibles se quieren lograr en el Ministerio Educación posteables, en las páginas del minerd.gob.do, y en base a ese diagnóstico, determinar cuáles son las erogaciones necesarias y en dónde tendrán mayor efecto redistributivo, por ejemplo más tecnología en las aulas como parte de la respuesta hacia un mercado laboral cambiante o la tanda extendida. Construir escuelas y dar desayunos, ambos aspectos muy importantes sin duda, no miden fácilmente, si el alumno entendió y pasó de grado. Aprender más tecnología y software se puede medir más fácil.Estudiar la manera en que se administrarán esos fondos, es lo que debemos vigilar para que buena parte de ese presupuesto no se pierda por el camino, honrando el compromiso acordado con la nación por una Educación de calidad a nivel del siglo 21. Siempre que escuchamos hablar a representantes de los gremios docentes, solemos escuchar que parte de la solución de nuestros conflictos es aumentar el presupuesto educativo. Indudablemente esto es una solución, pero no tiene en cuenta un pequeño detalle: nuestro país es un país pobre, con montones de “prioridades” prácticas (en el caso de la pura teoría, la educación probablemente sería lo primero), lo que hace que el presupuesto educativo del 4% no se vaya a erogar como se planea graciosamente. Mire esto. Más exigente que el 4% a educación es pagar las deudas externas que nos obligan. Solo de intereses y capital para el pago de la deuda en el 2015, la partida presupuestaria crecerá en unos 24 mil millones de pesos y si tenemos un ciclón o algo parecido, debemos tener una reserva para eventualidades. Entonces el 4% prometido se ejecutará en un 2% o 3% del PIB y habrá excusa. Para iniciar un brevísimo análisis sobre este tema, lo primero que hay que tener en cuenta es cómo hace uno su presupuest si parte de lo que necesita y luego ve cómo obtiene los recursos o ve qué recursos tiene y con ellos hace lo que puede (ejemplificand debo viajar a La Vega, ¿de dónde saco la plata?, o, tengo 100 pesos, viajo hasta dónde llegue) Si uno opta por la primera posibilidad, podrá saber si el dinero que históricamente viene asignándose a la inversión educativa consolidada, es adecuado, exiguo o excesivo. Si uno en cambio opta por la segunda posibilidad, cosa que ocurre en nuestra querida Patria, el presupuesto educativo siempre será escaso, ya que es obvio decir que uno puede hacer siempre las cosas mejor, y educar mejor a más gente. Quizá lo primero que deberían hacer los legisladores y asesores es cambiar la manera de presupuestar: primero veamos qué queremos educar, luego cómo se logra eso, después cuánto cuesta lograrlo y, por último, de dónde se obtienen los recursos (quizá podríamos toparnos con la sorpresa de que “sobra” plata para lograr los resultados que pretenden alcanzarse). El problema está por el lado del gasto. Invertir en realidades, no en posibilidades.Lo segundo es cómo se administra ese presupuesto educativo, sea como fuere el sistema de presupuestación, la mitad del presupuesto educativo llega al alumno, mientras la otra mitad queda en “la estructura intermedia” (provincial o municipal).En este orden podría partirse de hacer un presupuesto base cero de laestructura, y quizás nuevamente nos toparíamos con otras sorpresas, o podría conseguirse que el dinero llegara realmente adonde debe llegar. Perdón por el ejemplo (esto de ejemplificar debe ser una de mis muchas taras profesionales como docente) pero si por cada peso que gasto en medicamentos para los que no pueden comprarlos, gasto otros tantos en “hacérselos llegar”, me parece que me estoy equivocando. Eso es lo que hoy pasa en educación. Por último, dado que desde la provincialización de los servicios educativos de todos los niveles no universitarios las diferencias entre la inversión por alumno en las distintas provincias son atroces, como ejemplo, otra vez; lo entregado a Elías Piña por MINERD, no es lo mismo que a San Juan Maguana. Habría que plantearse la posibilidad de que el Estado nacional acudiera como “nivelador” de estas diferencias (manteniendo siempre un mínimo del presupuesto asignado provincial, para que nadie se “avive” y gaste en otra cosa) para evitar que las provincias de menos recursos obtengan resultados escolares que profundicen las diferencias entre pobres y ricos. Si seguimos tratando el presupuesto educativo como hasta ahora (tratando de asignarle la mayor cantidad posible y sin tener en cuenta qué se busca, cómo se gasta y las enormes diferencias interprovinciales) seguiremos obteniendo los mismo resultados que hemos obtenido hasta ahora, que por el decir del común de la gente, no parecen ser buenos. JohnnySanchez1147@yahoo.com

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