Plantea eliminar 2% a impuestos sobre préstamos hipotecarios

SANTO DOMINGO.- El senador por el Distrito Nacional, Omar Fernández, informó este jueves que plantea la eliminación del impuesto del 2 % aplicado a los préstamos hipotecarios, con el objetivo de facilitar el acceso a la vivienda para los dominicanos.

Mediante una nota de prensa, el legislador explicó que el proyecto de ley busca suprimir este gravamen, vigente desde 1945, al considerar que representa una carga adicional que limita la capacidad de adquisición de viviendas y encarece el financiamiento para quienes aspiran a adquirir un inmueble.

IMPUESTO IMPOSIBILITA OBTENER TECHO PROPIO

El congresista argumentó que dicho impuesto penaliza la posibilidad de obtener un techo propio, ya que se convierte en una tasa paralela de interés sobre el préstamo hipotecario asumido por el adquirente.

«Revisando lo que esto significa para el Estado no es tanto, sin embargo, puede permitir que los jóvenes, las nuevas parejas y cualquier persona que vaya a formar familia y quiere tener su vivienda», expresó Fernández.

Indicó que, por este concepto, el Estado recaudó apenas el 0.03 % del producto interno bruto (PIB) y el 0.21 % de los ingresos fiscales durante la última década.

an/am

Los líderes de la UE dan el visto bueno para desbloquear Ormuz

BRUSELAS, 19 Mar.- Los Veintisiete líderes de la Unión Europea han dado su visto bueno a la disposición de algunos estados miembro a contribuir en los esfuerzos para desbloquear el estrecho de Ormuz y garantizar la libertad de navegación una vez que «se den las condiciones».

Así se recoge en las conclusiones del Consejo Europeo aprobado en la reunión de jefes de Gobierno y de Estado que tiene lugar este jueves en Bruselas, donde también llaman a una desescalada del conflicto en Oriente Próximo y reclaman «pleno respeto al Derecho Internacional a todas las partes», aunque sin una mención explícita a Estados Unidos e Israel.

«El Consejo Europeo celebra el refuerzo anunciado por algunos Estados miembro, incluso mediante una coordinación reforzada con los socios de la región, para garantizar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, una vez se den las condiciones necesarias», se lee en el texto aprobado por unanimidad.

El posicionamiento de la UE tiene lugar después de que Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos y Japón hayan expresado este jueves su disposición a «contribuir a los esfuerzos» para garantizar el transito seguro por el estrecho de Ormuz, en plena polémica por la negativa de estos países a sumarse a la misión naval propuesta por el presidente estadounidense, Donald Trump, quien posteriormente ha asegurado que no necesita ayuda para mantener abierto el paso.

of-am

Candidaturas independientes y Constitución 

POR CARLOS SALCEDO 

Por CARLOS SALCEDO

Una coincidencia reveladora

El pasado viernes publiqué un breve comentario sobre la reciente decisión del Tribunal Constitucional (TC) relativa al régimen de candidaturas independientes. En ese texto señalaba que, en el caso analizado, el TC parecía haber cruzado una frontera particularmente delicada dentro del constitucionalismo, esto es, la que separa la interpretación de la Constitución de la función que corresponde al constituyente.

En otras palabras, sugería que el TC había pasado de actuar como intérprete último del texto constitucional a aproximarse a asumir una labor propia del constituyente derivado, al redefinir, por vía interpretativa, el diseño institucional establecido por la propia Constitución.

Horas después, al leer la acostumbrada columna de los viernes de Flavio Darío Espinal, advertí una coincidencia significativa. Su análisis llegaba, en esencia, a una conclusión muy similar. Más allá de los matices inevitables entre enfoques, ambos planteamientos convergen en una preocupación central del constitucionalismo contemporáneo como lo es el riesgo de que la jurisdicción constitucional, bajo la apariencia de interpretación, termine produciendo transformaciones materiales del orden constitucional.

El modelo constitucional de democracia de partidos

La decisión del Tribunal Constitucional, que exhorta al legislador a establecer un régimen de candidaturas independientes, plantea precisamente ese problema de fondo. La Constitución no es neutra respecto del modelo de representación política. Por el contrario, configura expresamente una democracia de partidos en el artículo 216, al reconocer a estas organizaciones como entidades al servicio del interés nacional, del bienestar colectivo y del desarrollo integral de la sociedad dominicana, llamadas a garantizar la participación ciudadana en los procesos políticos y a contribuir a la formación y manifestación de la voluntad ciudadana.

En este contexto surge una pregunta central, ¿constituyen los partidos políticos los únicos canales legítimos de intermediación entre la sociedad y el ejercicio del poder?

Una lectura estrictamente literal del texto constitucional permitiría sostener que no existe una prohibición expresa de las candidaturas independientes. Sin embargo, una interpretación sistemática sugiere algo distinto. En efecto, la Constitución estructura el sistema político sobre la base de los partidos como ejes vertebradores de la representación democrática.

De ahí que el debate admita, al menos, dos grandes tesis interpretativas. Por un lado, una tesis aperturista, que enfatiza el carácter fundamental del derecho a ser elegido y sostiene que, en ausencia de una prohibición expresa, las candidaturas independientes resultarían compatibles con el texto constitucional como manifestación directa del derecho de participación política.

Por otro lado, una tesis restrictiva, que entiende que el artículo 216 no es meramente descriptivo, sino estructural, en la medida en que configura un modelo de democracia de partidos. Desde esta perspectiva, la habilitación de candidaturas independientes introduciría un mecanismo de representación no previsto por el constituyente, alterando el diseño institucional del sistema político y exigiendo, por tanto, una reforma constitucional.

En ese diseño institucional, los partidos políticos no constituyen simplemente un actor más dentro del sistema democrático. Son su eje estructural. A través de ellos se organiza la competencia electoral, se articulan las candidaturas y se estructura la formación de la voluntad política colectiva.

Por esa razón, cuando el Tribunal Constitucional ordena al legislador habilitar mecanismos de participación electoral al margen de los partidos, la cuestión deja de ser meramente técnica o reglamentaria para convertirse en un problema estrictamente constitucional.

La reacción del Congreso Nacional y el nuevo dilema constitucional

El debate ha adquirido ahora una nueva dimensión a partir de la reacción institucional del Congreso. El Senado de la República ya aprobó la eliminación de las disposiciones relativas a las candidaturas independientes que dieron origen a la sentencia del Tribunal Constitucional, mientras que la Cámara de Diputados avanza en el mismo propósito legislativo.

Este dato no es menor. Introduce un elemento adicional de complejidad institucional: el legislador no solo responde a la decisión del TC, sino que parece orientarse a restablecer explícitamente el modelo de democracia de partidos previsto en la Constitución.

Ello plantea un interrogante constitucional relevante: ¿qué ocurre cuando el legislador elimina precisamente el elemento que dio lugar a la intervención del Tribunal Constitucional?

Desde una primera perspectiva, podría sostenerse que, al suprimir las candidaturas independientes, el Congreso elimina la causa normativa que motivó la declaratoria de inconstitucionalidad, restableciendo así la coherencia del sistema con el diseño constitucional vigente. Sin embargo, desde una tesis contraria, si la sentencia del TC interpretó que la Constitución exige habilitar dichas candidaturas como expresión del derecho fundamental de participación política, su eliminación podría resultar incompatible con esa interpretación vinculante.

Interpretación constitucional y desacuerdo institucional

El problema, por tanto, no es solo jurídico, sino también institucional. Surge aquí una tensión clásica del constitucionalismo contemporáneo: la relación entre la supremacía normativa de la Constitución y la supremacía interpretativa del Tribunal Constitucional.

Aunque sus decisiones son definitivas y vinculantes en el plano formal, en el plano teórico pueden surgir diversas formas de desacuerdo institucional. El legislador puede ejecutar la sentencia de manera restrictiva, intentando preservar el modelo constitucional; o incluso impulsar una reforma constitucional correctiva que reequilibre la relación entre texto e interpretación. A ello se suma el control doctrinal, que somete a escrutinio público las decisiones judiciales y contribuye a delimitar sus alcances.

La teoría de la mutación constitucional

Desde la teoría constitucional, este fenómeno puede describirse como una mutación constitucional, pues implica una transformación del significado de la Constitución sin reforma formal de su texto. Georg Jellinek formuló este concepto, luego desarrollado por Hermann Heller en su dimensión sociopolítica. Sin embargo, fue Konrad Hesse quien introdujo un límite decisivo, al afirmar que tales mutaciones solo son legítimas en la medida en que permanezcan dentro del marco normativo del propio texto constitucional.

Cuando la interpretación desborda esos límites, deja de ser evolución y se convierte en sustitución del constituyente. En esa misma línea, autores como Riccardo Guastini y Gustavo Zagrebelsky han advertido que determinadas decisiones judiciales pueden reconfigurar sustancialmente el sistema constitucional, bajo la apariencia de interpretación.

El debate sobre el protagonismo judicial

Este problema se conecta, además, con el alcance del protagonismo judicial, que constituye un debate central de la teoría constitucional contemporánea. Jeremy Waldron ha advertido que, en contextos de desacuerdo razonable, resulta problemático atribuir a los tribunales la última palabra sobre cuestiones que afectan directamente al diseño institucional del sistema político. Mark Tushnet, por su parte, propone una concepción dialógica de la interpretación constitucional, en la que los poderes democráticamente representativos participan activamente en la definición del sentido de la Constitución.

Desde esta perspectiva, cuando una decisión judicial redefine el modelo de representación política sin intervención del constituyente, el problema deja de ser únicamente interpretativo y se convierte en una cuestión de equilibrio entre poderes.

Interpretar la Constitución o sustituirla

La cuestión de fondo que se plantea es que cuando una sentencia introduce instituciones no previstas por el constituyente, la interpretación se transforma en una modificación material de la Constitución sin seguir el procedimiento formal de reforma.

Esto no implica negar la importancia de los derechos políticos ni la legitimidad de ampliar los espacios de participación. Pero la legitimidad del fin no sustituye la exigencia del procedimiento.

Si el constituyente diseñó una democracia estructurada en torno a los partidos políticos, cualquier alteración sustantiva de ese modelo exige algo más que una operación interpretativa. De lo contrario, el sistema deja de depender de la voluntad constitucional para quedar en manos de la creatividad judicial.

Y es precisamente en ese desplazamiento donde se juega una cuestión decisiva: la frontera entre la supremacía de la Constitución y la supremacía de su intérprete. Cuando esa frontera se difumina, no solo se altera el equilibrio institucional; se debilita la propia idea de Constitución como límite al poder.

Por eso, más allá del caso concreto, la pregunta no es solo qué decidió el TC, sino qué tipo de constitucionalismo queremos sostener. Porque en un Estado constitucional serio, la legitimidad del Tribunal Constitucional no proviene de rehacer la Constitución, sino de custodiarla. Y custodiarla implica, ante todo, reconocer que existen límites que ni siquiera el intérprete supremo puede traspasar sin comprometer la fuente misma de su autoridad.

JPM

Trump confía en que Japón le ayudará en estrecho de Ormuz

Washington, 19 de marzo (EFE).- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este jueves, durante una reunión en la Casa Blanca con la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, que Japón dará «un paso al frente» y ayudará a garantizar la seguridad en el estrecho de Ormuz, bloqueado por la guerra con Irán.

«Vamos a hablar de eso hoy. Hemos tenido un apoyo y una relación extraordinarios con Japón. Y creo que, basándome en las declaraciones que nos dieron ayer o anteayer, relacionadas con Japón, ellos realmente están dando un paso al frente», señaló Trump al ser preguntado por la prensa.

Aunque reiteró que su país «no necesita» ayuda, recordó que Estados Unidos mantiene tropas desplegadas para defender a Japón y subrayó que espera que el país dé «un paso al frente».

Sus palabras contrastan con la frustración que ha mostrado Trump con los aliados de la OTAN, a los que ha criticado por desmarcarse de su propuesta para escoltar buques en el estrecho de Ormuz, una vía bloqueada por Irán en represalia a la ofensiva estadounidense e israelí.

¿Apoyará Japón a Trump en el estrecho de Ormuz?

Al respecto, Takaichi ha optado por una postura ambigua, al señalar inicialmente que no tenía planes de enviar buques a Ormuz y precisar después, antes de partir hacia Estados Unidos, que su gabinete lo estudiará una vez se alcance un alto el fuego en la guerra.

La Constitución pacifista de Japón solo permite desplegar tropas una vez concluido un conflicto o cuando un aliado se encuentre bajo ataque y ello suponga una amenaza existencial para el país.

En sus palabras iniciales en japonés ante Trump, Takaichi se refirió al presidente estadounidense con cercanía como «Donald» y aseguró que solo él «puede lograr la paz en el mundo».

Ambos se reunieron por primera vez en octubre del año pasado, durante la visita oficial del mandatario estadounidense a Tokio.

an/am

Partido dominicano tilda de imperialista agresión a Irán

Santo Domingo, 20 mar (Prensa Latina) El Partido Comunista del Trabajo (PCT) de República Dominicana expresó su preocupación por la prolongación de la crisis militar en el Golfo Pérsico, y calificó de «agresión imperialista-sionista» la actuación de Estados Unidos e Israel contra Irán.

A través de su Comisión de Asuntos Internacionales, señaló que la persistencia de este conflicto no solo representa un peligro para la paz regional, sino que también podría desencadenar una crisis económica de magnitud impredecible, que afectaría directamente a las naciones en desarrollo y bajo tutela, como es el caso de la República Dominicana.

El PCT calificó de «erráticas» las declaraciones del presidente estadounidense, señalando tanto el fracaso en fomentar una rebelión interna en Irán como las crecientes fricciones con aliados de la Unión Europea, que se resisten a sumarse a la escalada bélica.

La organización advirtió en el periódico Lucha -órgano del PCT- que los «serios nubarrones» sobre la economía mundial podrían traducirse en un aumento de la vulnerabilidad de los países más pobres, que terminarían pagando el costo de una «guerra ajena».

Criticó a los gobiernos que «cierran filas» de manera incondicional con Washington, calificando esta postura como un error estratégico que pone a sus pueblos frente a riesgos innecesarios.

El comunicado concluye con un firme llamado a la solidaridad con el pueblo iraní y a exigir el retiro de las fuerzas agresoras de la región.

«La postura correcta sigue siendo rechazar la agresión y abogar por una paz duradera en una zona históricamente víctima de la voracidad imperialista», afirmó.

El PCT reiteró su consigna de soberanía y paz, e instó a la comunidad internacional y al pueblo dominicano a fortalecer el rechazo a las acciones bélicas que comprometen el futuro inmediato del sistema económico global.
rc/mpv

NY: Presidente BR visita oficina Banco Estatal de la India en EU

NUEVA YORK.- El presidente ejecutivo del Banco de Reservas de la República Dominicana, doctor Leonardo Aguilera, visitó las oficinas del State Bank of India en la ciudad de Nueva York, como parte de su agenda en el marco de la Tercera Feria Inmobiliaria dirigida a la diáspora dominicana.

Aguilera fue recibido por el presidente del State Bank of India en Estados Unidos, Tarun Saxena, con quien sostuvo una conversación enfocada en identificar oportunidades de cooperación y fortalecer las relaciones entre ambas instituciones financieras.

Saxena presentó la evolución de esa entidad en Estados Unidos, destacando su crecimiento en las últimas décadas, pasando de ser una oficina de representación a consolidarse como un banco de relevancia en el sistema financiero estadounidense, ofreciendo facilidades a grandes empresas en Nueva York y otros estados.

Asimismo, se intercambiaron impresiones sobre posibles sinergias orientadas al impulso de iniciativas económicas, el financiamiento internacional y el fortalecimiento de los vínculos entre la República Dominicana y mercados globales.

Aguilera destacó la importancia de continuar consolidando alianzas estratégicas con entidades financieras de alcance global, como parte de la visión institucional de ampliar su presencia internacional y generar mayores oportunidades para sus clientes.

“Reafirmamos nuestro compromiso de seguir construyendo relaciones sólidas que contribuyan al desarrollo económico y al bienestar de nuestros clientes, tanto en la República Dominicana como en el exterior”, expresó.

En la visita también participaron miembros del Consejo de Directores y ejecutivos de Banreservas, tales como Pedro Pérez, José Ramón Brea, Nelly Carias, Ysidro García, Yamily López, José Obregón y Fernando Mir, entre otros.

Por parte del State Bank of India estuvieron Devendra Panwar, vicepresidente & head (syndications); Rajiv Munjal, vicepresidente & head (trade); y Despalde Sharma, vicepresidente & head relationship – F1.

Este acercamiento forma parte de la estrategia de Banreservas de fortalecer su posicionamiento en escenarios internacionales, especialmente en ciudades con alta concentración de dominicanos, donde la institución impulsa iniciativas orientadas a facilitar el acceso a servicios financieros y oportunidades de inversión.

La visita se produjo en el contexto de la feria inmobiliaria que celebra la entidad en Nueva York y Lawrence, evento que busca acercar a la diáspora dominicana a soluciones de financiamiento para la adquisición de viviendas en su país de origen.

Viajes presidenciales: entre el escepticismo y los resultados

Por MANUEL JIMENEZ

El 16 de agosto de 1982 marcó no solo el inicio del gobierno de Salvador Jorge Blanco, sino también el comienzo de una experiencia profesional que me permitió observar, desde dentro, una de las prácticas más cuestionadas —y a la vez necesarias— de la gestión pública: los viajes internacionales de los jefes de Estado.

Asignado a cubrir el Palacio Nacional para el periódico Hoy, bajo la dirección entonces de Virgilio Alcántara, pasé 27 años siguiendo de cerca a los presidentes dominicanos, acompañándolos dentro y fuera del país. Esa trayectoria me permitió ver más allá de los titulares y entender la lógica —y también las debilidades— de esas giras.

Durante décadas, la opinión pública dominicana ha sido profundamente escéptica frente a los resultados de los viajes presidenciales. Y no sin razones.

En muchos casos, los anuncios que se hacían al cierre de cada visita eran grandilocuentes: promesas de inversión, acuerdos estratégicos, iniciativas de cooperación. Sin embargo, con frecuencia esos compromisos no se materializaban o tardaban demasiado en hacerlo.

A esto se sumaban factores que alimentaban la crítica: comitivas numerosas, estancias prolongadas y una percepción de desconexión entre lo anunciado y lo ejecutado. No solo los ciudadanos cuestionaban estas giras; también líderes políticos, muchos de ellos aspirantes presidenciales, se convertían en duros críticos… hasta que les tocaba gobernar.

El caso de Hipólito Mejía es ilustrativo. Fue un fuerte cuestionador de los viajes de Leonel Fernández, pero al llegar al poder no solo mantuvo la práctica, sino que la superó en número de salidas.

La diferencia, sin embargo, no estaba en la cantidad, sino en el enfoque. Fernández tenía una agenda claramente orientada a la promoción del país como destino de inversión, con encuentros estructurados con empresarios y líderes internacionales. Mejía, en cambio, proyectaba un estilo más espontáneo, menos centrado en ese objetivo específico.

Son detalles que parecen menores, pero que reflejan estilos de gestión. Recuerdo, por ejemplo, cómo Leonel Fernández no dejaba de visitar librerías en cada ciudad, mientras Mejía encontraba espacio para recorrer centros comerciales. Son símbolos, si se quiere, de formas distintas de ejercer el poder, incluso en el exterior.

Pero sería injusto reducir el análisis a anécdotas o críticas. Incluso en los años de Joaquín Balaguer, quien viajaba poco, existía una estrategia de representación internacional. Delegaba en su vicepresidente, Jacinto Peynado, quien asumía la tarea de promover al país en escenarios externos. Fui testigo de varias de esas misiones.

Danilo

Con la llegada de Danilo Medina en 2012, se produjo un cambio importante: viajes más cortos, comitivas reducidas y una agenda más concreta. Ese estilo contribuyó a modificar la percepción pública. La idea de viajes más austeros y enfocados comenzó a generar mayor aceptación. Esa línea ha sido mantenida por el actual presidente Luis Abinader.

Hoy, cuando se observan los niveles de inversión extranjera que recibe República Dominicana, es necesario mirar el proceso en perspectiva. No se trata de resultados aislados ni de una gestión en particular. Es el fruto de años de promoción, de discursos reiterados, de presencia constante en escenarios internacionales.

La estabilidad política y económica ha sido clave, sin duda. Pero también lo ha sido esa labor persistente de mostrar al país, de vender sus ventajas, de generar confianza. Durante años se insistió en turismo y zonas francas. Hoy, el panorama comienza a ampliarse.

El anuncio reciente de un proyecto aeroespacial en Oviedo, Pedernales, fue recibido con escepticismo, como tantas otras iniciativas en el pasado. Pero esta vez, los inversionistas han dado la cara, han hablado de cifras y plazos. Falta lo más importante: que se ejecute.

Al final, los viajes presidenciales no son el problema. El problema ha sido, muchas veces, la falta de seguimiento. Porque en política, como en la vida, no basta con anunciar; hay que cumplir. Y cuando eso ocurre, el tiempo —y los resultados— terminan cambiando la percepción.

jpm-am

Pentágono pedirá US$200.000 millones para financiar guerra

WASHINGTON.- El Pentágono ha confirmado este jueves que pedirá 200.000 millones de dólares (unos 174.100 millones de euros) para financiar la guerra en Irán, cuando se cumplen 20 días de la ofensiva lanzada por sorpresa junto a Israel para decapitar a la República Islámica y acabar con sus capacidades militares.

«Hace falta dinero para eliminar a los malos», ha señalado el secretario de Defensa, Pete Hegseth, confirmando así la petición presupuestaria que según ha señalado podría «variar» respecto a los 200.000 millones de dólares.

De esta forma, ha señalado que el Ejecutivo de Donald Trump llevará esta propuesta al Congreso para «asegurar» que el Ejército estadounidense está «debidamente financiado para lo que se ha hecho y para lo que pueda ser necesario en el futuro».

Hegseth ha encuadrado estas necesidades financieras en cuestiones de munición, indicando que la intención es que esta esté «reabastecida», pero también «por encima de lo necesario». De esta forma, ha asegurado que el potente presupuesto busca mandar el mensaje de que Washington «reactiva su base industrial de defensa» y «reconstruye el arsenal de la libertad». «Vamos a reabastecernos más rápido de lo que nadie imaginaba», ha indicado.

En este punto, ha contrapuesto el gasto militar de Trump con el de su antecesor en la Casa Blanca, Joe Biden, a quien ha afeado que dedicará grandes cantidades a ayudar a Ucrania, insistiendo en que en lugar de enviar munición a Kiev ese material «está mejor empleado en los propios intereses en este momento». «Este tipo de proyecto de financiación garantizará que estemos debidamente financiados de cara al futuro», ha expuesto.

Anuncia su precandidatura a presidir Mujer en el PRM NY

NUEVA YORK.- La activista comunitaria y dirigente política Ramona Almonte (Monin) reafirmó su compromiso con el liderazgo femenino y anunció su aspiración a la presidencia de la Mujer en la seccional del PRM en Nueva York.

Con una trayectoria marcada por la dedicación, la perseverancia y un firme sentido de propósito, Almonte se ha consolidado como una figura destacada tanto en su comunidad, como en el ámbito profesional.

Comunicadora de vocación y líder por convicción, su labor se distingue por un enfoque profundamente humano, orientado a generar impacto positivo y contribuir al desarrollo colectivo.

Oriunda de Pedernales, Almonte inició su camino en la vida pública a los 19 años, integrándose al Partido Revolucionario Dominicano (PRD), dando así los primeros pasos de una carrera política que, con el tiempo, se ha fortalecido y diversificado.

Durante más de dos décadas de residencia en la ciudad de Nueva York, ha desarrollado una amplia trayectoria política y comunitaria, desempeñándose como directora de crecimiento del PRM, donde dejó una huella significativa en la organización y fortalecimiento de la diáspora.

Actualmente, ocupa el cargo de directora de Asuntos Comunitarios en el Consulado Dominicano en Nueva York, desde donde continúa trabajando de manera cercana con la comunidad dominicana en el exterior, promoviendo iniciativas que fortalecen los vínculos con su país de origen y fomentan el bienestar colectivo.

A lo largo de su carrera, Almonte ha demostrado liderazgo, responsabilidad y una clara vocación de servicio, cualidades que le han permitido impulsar importantes iniciativas y ganarse el respeto y la admiración de quienes le rodean. Su capacidad para conectar con las personas, escuchar y trabajar en equipo ha sido clave en cada uno de sus logros.

Su formación académica y técnica incluye estudios en comunicación digital, relaciones públicas, relaciones internacionales y protocolo de Estado, así como la participación en congresos y seminarios internacionales en países como Uruguay, México y República Dominicana, enfocados en liderazgo, comunicación y política juvenil.

En el ámbito profesional, ha ocupado roles relevantes como coordinadora del periódico digital eldiario.do, jefa de la sección de Nueva York de la revista GALA y representante en la ciudad de Nueva York de la organización Iniciativa Pro-RD, consolidando así una carrera que integra comunicación, servicio comunitario y gestión institucional.

Más allá de sus funciones, Almonte se distingue por su integridad, sensibilidad social y compromiso constante con el bienestar de su comunidad. Su historia es reflejo de esfuerzo sostenido, visión clara y una vocación genuina de servicio.

La trayectoria de Almonte es, sin duda, un ejemplo de cómo el compromiso, la disciplina y el amor por la comunidad pueden convertirse en motores de transformación y progreso.

sp-am

 

El derecho internacional y los megas desafíos del presente

En el tablero contemporáneo de la geopolítica, la humanidad se debate entre el orden jurídico internacional que tanto costó construir tras las grandes guerras del siglo XX y una peligrosa deriva hacia la normalización de la fuerza como mecanismo de resolución de conflictos.

Las guerras entre Rusia y Ucrania, las tensiones entre Irán, Israel y Estados Unidos, el secuestro de un presidente en funciones, y la creciente banalización del asesinato selectivo de líderes políticos y militares, evidencian una crisis profunda del Derecho Internacional, de humanidad y espiritualidad.

No se trata solo de conflictos armados: se trata de la erosión de principios fundamentales como la soberanía, la no intervención, y el respeto a la vida humana.

Determinar cuándo una acción o inacción de un Estado resulta perjudicial para otros no es simplemente un ejercicio político, sino jurídico. Un Estado incurre en responsabilidad internacional cuando viola una obligación establecida en tratados, costumbre internacional o principios generales del derecho.

Esto puede manifestarse tanto en acciones directas -como invasiones militares, bombardeos o asesinatos selectivos- como en omisiones, por ejemplo, al no prevenir crímenes internacionales dentro de su territorio.

Quizás el fenómeno más preocupante es la banalización del crimen en el ámbito internacional. El asesinato de líderes, ministros o figuras clave -justificado bajo argumentos de seguridad o prevención- abre una puerta peligrosa: si todo puede justificarse, entonces nada está prohibido.

Cuando el Derecho Internacional pierde su capacidad de imponer límites, el mundo entra en una lógica de «ley del más fuerte». Y en ese escenario, ningún Estado, grande o pequeño, está verdaderamente seguro.

Encrucijada

La humanidad se encuentra en una encrucijada histórica. O se reafirma el Derecho Internacional como el marco legítimo de convivencia global, o se consolida un orden basado en la fuerza, la unilateralidad y la impunidad.

Los conflictos actuales no solo ponen a prueba la estabilidad global, sino la esencia misma del sistema internacional construido tras décadas de esfuerzo. Restablecer el respeto al derecho no es solo una necesidad jurídica, sino una urgencia moral.

Porque cuando el derecho se debilita, lo que emerge no es el orden, sino el caos. Y la historia ha demostrado, una y otra vez, que el caos siempre tiene un costo humano incalculable.

La crisis actual no es únicamente militar, sino profundamente política, económica y estratégica. La alianza atlántica, concebida como un mecanismo de defensa colectiva durante la Guerra Fría, enfrenta hoy tensiones internas derivadas de intereses divergentes entre sus miembros, el desgaste por conflictos prolongados y el cuestionamiento de su papel en un mundo multipolar.

La expansión hacia el este, las diferencias en gasto militar y la percepción desigual de amenazas han debilitado su cohesión, generando un debate sobre si la OTAN sigue siendo un instrumento de estabilidad o sí, por el contrario, contribuye a la escalada de tensiones globales.

En paralelo, el sistema de gobernanza internacional representado por el Consejo de Seguridad de la ONU evidencia una crisis de legitimidad. Su estructura, dominada por cinco miembros permanentes con poder de veto, responde a una realidad geopolítica de 1945, no del siglo XXI.

Este diseño ha derivado en bloqueos sistemáticos frente a conflictos críticos, donde los intereses de las grandes potencias prevalecen sobre el bien común global. La idea de transitar hacia una «democracia general internacional», donde las decisiones reflejen de manera más equitativa la voluntad de la comunidad de Estados, surge como una necesidad histórica para devolver credibilidad y eficacia al sistema multilateral.

Finalmente, la humanidad necesita un cambio de paradigma: pasar de una geopolítica basada en la competencia y la disuasión, a una centrada en la cooperación, la interdependencia y la seguridad compartida.

Esto implica reconocer que los grandes desafíos actuales -cambio climático, migraciones, conflictos híbridos- no pueden resolverse mediante la lógica de bloques o alianzas militares, sino a través de consensos globales. ¡Solo así será posible!

jpm-am