SAMANA: Mueren dos niñas de cuatro años en choque camiones

SAMANA, República Dominicana.- Dos estudiantes de cuatro años fallecieron y otras cinco personas resultaron heridas la tarde de este martes en un choque entre dos camiones en la comunidad Las Garitas, del municipio Sánchez, en esta provincia.

Los camiones colisionaron frente a la escuela Obdulia Rodríguez, donde estudiaban las niñas, identificadas como Nahiolett Michel de la Cruz y Nayelis Díaz Andújar.

Los heridos son Ángel Méndez, de 42 años; Dariel Bueno, de 28, y Nicover Lina, de 14; Mabel de la Cruz, de 25, y un menor de 3 años.

Los lesionados fueron llevados al hospital municipal Alberto Gautreaux y trasladado luego al San Vicente de Paúl, en la provincia Duarte.

jt/am

Reflexiones sobre Haití

En noviembre de 2018 escribí: “Idear e implementar un plan Marshall moderno para Haití”. Ahora, abril 9, 2023, el dirigente político Johnny Jones propone “Un Plan Caribe para el Desarrollo Definitivo de Haití”, basado en el Plan Marshall.

¿Qué valoración podríamos conferir a esa propuesta?

IDEAR E IMPLEMENTAR UN PLAN MARSHALL MODERNO PARA HAITI

“No es con espada ni con ejército”, ni mediante el aislamiento con un muro, como se modela y se estabiliza una sociedad, una nación o una región geopolítica. Por tanto, muy bien se puede hacer la siguiente recomendación para ser tomada en consideración: “Idear e implementar un Plan Marshall” modelado para Haití, a fin de normalizar el estado civil e impulsar el tren de desarrollo continuo en esa nación. Esta idea puede ser considerada absurda y maniática, pero es posible si se quiere efectuar. ¿Por qué no?

Si alguien está enfermo y se ha hecho todo lo posible para curarlo del padecimiento con brebajes caseros de curanderos populares, con ensalmos mágicos-religiosos y otros medios no científicos; pero, en lugar de mejoría se perpetúa el mal sin esperanza de sanación, hay que ofrecerle la asistencia facultativa de la medicina profesional científica.

El enfermo debe tener conciencia de su precaria salud y asumir la imperiosa necesidad de permitir los medios prácticos de sanación. En ese caso se requiere la intervención de quienes tienen capacidad para lograr restaurar su sanidad. El enfermo no puede ser su propio consultor, analista, médico o proveedor de asistencia sanitaria. Hay que intervenir de manera determinante y eficaz para el bien del paciente. Y al pueblo haitiano le hace falta esa especial atención.

Por más fe que se tenga en los remedios caseros y en los rituales mágicos-religiosos, es recomendable poner la salud de la nación en manos expertas y que puedan prestar asistencia solidaria con pleno conocimiento, experiencia, respaldo y responsabilidad, bajo la inspiración del mandato de Jesús “de amar a Dios y al prójimo…”

La República de Haití es considerada un Estado fallido, en efecto, así lo reconocen muchos de sus propios líderes intelectuales y políticos. Si se asume con respeto e interés solidario la preocupación por su situación, se puede hacer la recomendación de: “Idear e implementar un Plan Marshall” modelado para la recuperación de esa nación. Esto se puede afirmar sin intención de socavar o empañar la dignidad, el orgullo nacionalista o la independencia de la hermana república.

El deterioro y padecimiento de la nación haitiana es inminente y, como vecinos colindantes, los dominicanos estamos en la obligación de priorizar la previsión de nuestra propia salud; pues, si Haití está bien, nosotros estaremos mejor.

Atendiendo a esta malograda situación que afronta la isla de Quisqueya, se hace este tipo de recomendación para que los Estados de alto conocimiento y poder, puedan tener susceptible conciencia de que “no es con espada ni ejército”, ni con un aislante muro perimetral, que se puede obtener estabilidad social y creciente desarrollo de un grupo, conglomerado, nación o región geopolítica determinada.

En caso de considerarse el plan tipo Marshall, éste tendría una cobertura especial que sobrepase la simple implementación económica. Entendiéndose que la nación haitiana padece una situación deprimente que se deteriora de manera progresiva, se debería organizar una asistencia integral que comprenda la política, estructura gubernamental, seguridad social, reforestación, sanidad, escolaridad, deportes, cultura y otras áreas de gobernabilidad para la estabilidad y desarrollo de esa nación.

jpm-am

Aumentan 20 % al salario mínimo de las zonas francas dominicanas

Santo Domingo, 11 abr (EFE).- El Comité Nacional de Salarios (CNS) aprobó este martes un aumento de 20 % al salario mínimo de los trabajadores de las zonas francas, quienes recibirán un 15 % del incremento a partir del 1 de mayo venidero y el 5 % que resta en abril del año próximo.

Los trabajadores que devengan el sueldo mínimo en las zonas francas recibirán un aumento de 2,087 pesos desde 1 de mayo, mientras que a partir de abril de 2024 se les sumarán 695 pesos, con lo cual para esa fecha su salario será de 16,698 pesos mensuales.

En la actualidad el salario mínimo de ese sector es de 13,915 pesos al mes.

El Ministerio de Trabajo dio a conocer en su cuenta de Twitter que del encuentro participaron los sectores gubernamental, patronal y gremial.

En las zonas francas trabajan más de 192,000 personas, según datos de la asociación que agrupa ese sector.

En marzo pasado, el presidente Luis Abinader encabezó una reunión del Comité Nacional de Salarios (CNS), en la que se anunció un aumento de un 19 % al salario mínimo del sector privado no sectorizado.

La medida entró en vigor el 1 de abril pasado con un primer incremento del 15 %, mientras que el restante 4 % se añadirá en febrero del año venidero.

Se espera que el CNS vuelva a reunirse en las próximas semanas para decidir sobre un incremento al salario mínimo en el sector turismo, que junto a las zonas francas y las remesas conforman el grueso de la producción de divisas del país.EFE

rsl

Cinco muertos deja accidente en kilómetro 77 de autopista Duarte

SANTO DOMINGO.-Cinco personas murieron la madrugada de este martes en un accidente de tránsito en el kilómetro 77 de la autopista Duarte, entre Piedra Blanca y Bonao.

Los nombres de las víctimas no han sido revelados, pero trascendió que entre ellos hay tres niños.

Reportes preliminares indican que una mujer perdió el control del carro que conducía en dirección Santiago-Santo Domingo y chocó de frente con otro automóvil. Viajaba junto a dos hijos menores, uno de los cuales falleció y el otro está grave.

Otros dos niños que iban en el otro vehículo y su abuela también fallecieron.

jt/am/sp

Llegan a República Dominicana otros 114 deportados desde EU

SANTO DOMINGO.- Estados Unidos deportó este martes a otros 114 dominicanos que cumplieron condenas en cárceles de esa nación por tráfico de drogas, asesinato, asalto, falsificación, fraude, violación y secuestro, entre otros delitos.

Llegaron al Aeropuerto Las Americas en un avión fletado y escoltados por agentes federales estadounidenses que los entregaron a oficiales de la Dirección General de Migración (DGM), la Policía, DNCD, DNI, J-2 y del Cuerpo Especializado de Seguridad Aeroportuaria de la Aviación Civil (Cesac) de la República Dominicana.

El grupo, en el que hay cinco mujeres, fue trasladado a un centro de la Dirección General de Migración en la comunidad Haina, de San Cristóbal.

Los recién llegados estaban presos en Nueva York, Boston, Los Ángeles, California, Filadelfia, Massachusetts, Texas, Miami y otros lugares.

Con este grupo asciende a 1,179 en número de exconvictos devueltos a República Dominicana desde Estados Unidos en lo que va de este año.

La idiosincrasia política dominicana

La Real Academia Española (RAE), principal institución que vela por la corrección de la lengua española, define la idiosincrasia como el conjunto de los rasgos distintivos de un individuo o una comunidad.

Es el temperamento, la forma de ser y de actuar en este caso particular, de nosotros los dominicanos.

He de aclarar que la idiosincrasia no abarca al 100% de nuestra población, porque el origen y la crianza puede que haga cambiar la forma en que actúa de manera excepcional una parte aunque sea mínima, de nuestros nacionales.

En esta reflexión haré referencia de cómo somos y actuamos los nacidos en esta media isla frente a la política, que conjuntamente con nuestro deporte nacional, la pelota, es la pasión primordial de nuestro pueblo.

Al enumerarlas, aclaro que no existe de mi parte interés alguno en que nadie en particular se sienta agraviado por lo que detallaré a continuación, que es producto de la suma de vivencias de larga data nuestra en la actividad política y de esos rasgos característicos que nuestros historiadores han resaltado del accionar político ciudadano. Veamos cuáles son:

1.

Para los dominicanos, la política es la principal forma de movilidad social porque casi todos los que participan en ella buscan de una forma u otra mejorar su condición socioeconómica;

2.

La mayoría de nuestros nacionales actúan en política con un alto sentido de la oportunidad. Por eso, en función de su interés particular, cambian de posición con cierta dosis de arribismo.

Los dominicanos apoyamos a quienes nos conviene o a quien se ve que tiene posibilidad real de ganar la presidencia de la República;

3.

Es por eso que hoy aparece en la JCE un millón de ciudadanos inscritos de manera simultánea en los padrones de 8 partidos políticos, todo porque nosotros buscamos protegernos pa’ por si acaso;

4.

El dominicano es chivo por naturaleza, desconfiado y en sospecha; casi nunca dice en verdad lo que siente, y más aún, frente al gobierno de turno, no nos gusta calentarnos con la autoridad;

5.

La mayoría de los dominicanos para fines de interés personal, entiende que la corrupción administrativa es “un derecho a la búsqueda”.  En nuestro país, este flagelo es histórico, endémico y sistémico; y empieza con la presión de la propia familia, que conmina y justifica a los que tienen la oportunidad de tener un cargo público de relevancia a realizar indelicadezas;

6.

Resulta sin embargo paradójico, que siendo tan propensos los dominicanos a la corrupción, seguimos y exigimos que nuestros líderes sean honestos, sin interés ni fortuna alguna probada. Es por ello la admiración manifiesta a Bosch, Peña Gómez y Balaguer;

7.

Los dominicanos, salvo honrosas excepciones, nos disgusta que nos representen los iguales, favorecemos que sean intelectuales que nos gobiernen e igualmente el que aspira a una posición electiva debe tener condiciones profesionales, sociales y económicas por encima del común de sus electores;

8.

Los dominicanos justificamos la corrupción de los gobiernos si dejan como legado obras de infraestructura importantes, por ello la frase popular “robaron, pero hicieron”;

9.

Nuestro pueblo es noble, olvida rápido ofensas o daños, es de memoria cortoplacista, no nos gustan los abusos sin importar justificación alguna y nos identificamos con las victimas;

10.

El dominicano no es vengativo, no es enemigo de las personas sino de los cargos. Cuando un funcionario deja de serlo las rabias o interés de vendetta se disminuyen significativamente;

11.

El dominicano en su casi generalidad cambia su forma de actuar desde que obtiene un cargo. Se vuelve exhibicionista, quiere demostrar sus éxitos personales, se vuelve bultero, de una vez anda con cuchumil escoltas, cambia de amigos y hasta de mujer. Casi siempre el síndrome de Hubris  se adueña de todos los que llegan al poder;

12.

Los dominicanos desde que llegan a un cargo público se les olvidan los compromisos políticos contraídos y privilegian tener a su lado a familiares, amigos de confianza, compadres y amantes, por aquello de que necesita en su equipo de trabajo “personas de confianza”;

13.

Los que están inmersos en la política se vuelven casi siempre chaqueteros de izquierda y liberales en oposición, conservadores y derechistas en el gobierno. Es por ello que priorizan el tener buena relación con la Embajada, la oligarquía y la cúpula eclesiástica;

14. Los dominicanos somos vanidosos, nos gustan las loas y estar rodeados de supuestos incondicionales; nos creemos desde que llegamos, importantes, y aún más, imprescindibles.

15.

El dominicano solo se siente parte de verdad de un gobierno cuando recibe un cheque, un carnet oficial y una pistola asignada o legalizada;

16.

El político dominicano desde que tiene 50 adeptos se cree un líder, y más aún, si se ve en un afiche esto le produce una magia que lo marea y lo hace entender siempre que es uno de los favoritos y que realmente tiene posibilidades electorales;

17.

Los altos funcionarios siempre tienen alabarderos, que a hurtadillas y en conciliábulos con los de su entorno, se ocupan de que este no conozca la verdad como mecanismo recíproco de autoprotección del supuesto grupo de confianza, para realizar cosas de sus conveniencias en desconocimiento o a la espalda de su jefe;

18.

Los políticos, cuando llegan al poder, aprovechan su estadía en el mismo para darse cuantas mujeres bonitas o producidas puedan, pues resultan favorecidos del interés primordial de las chapiadoras y amantes de ocasión;

19.

Desde que accedemos a un cargo público importante nos creemos superman y no medimos posteriores consecuencias; nos buscamos enemigos muchas veces de manera gratuita por nuestro prepotente accionar; y

20.

Los dominicanos, aunque desconfiamos de los de tez blanca, los creemos superiores, intelectuales, social y económicamente, aunque solo representen el 7% étnicamente de nuestra población. Es por ello que se le hace tan difícil llegar a una alta posición al 93% restante, compuesto por mestizos, mulatos y negros.

Aunque pudiéramos enumerar muchos más, creemos que los aspectos antes mencionados son lo rasgos que más nos distinguen, a sabiendas de que todos los que estamos en política sabemos que los dominicanos votamos en contra por cuatro razones fundamentales: 1) de manera particular nos conviene; 2) somos parte de un determinado partido político; 3) lo sentimos en los estómagos, por la subida de precios de los productos de la canasta básica, por el alto costo de la vida existente, y 4) porque el gobierno de turno no presente obras tangibles realizadas.

Para los que están en política se les hace imprescindible conocer a su pueblo si se quiere de manera asertiva interpretarlo.

Es por ello que, usando como ejemplo el tema de la corrupción, nos damos cuenta que este ocupa el 6to. o el 7mo. lugar en las prioridades de la gente, y esto apenas representa el 6% del interés de la población frente a los altos porcentajes de preocupación que presenta en la ciudadanía el alto costo de la vida, el desempleo, la inseguridad, la crisis económica y migración, que son los temas que de verdad le importan a los dominicanos.

Veo de manera risible cómo curtidos políticos actúan al margen del conocimiento de como es y como actúa nuestro pueblo, y sin embargo pretenden sin conocerlo, representarlo, no entendiendo que no importa lo que pensemos y queramos.

Nuestra particular idiosincrasia como pueblo se impondrá, todo porque de verdad, los dominicanos somos así, ¡así somos!.

jpm-am

Comunicarnos con nosotros mismos

A pesar de los avances impresionantes en materia de comunicación y tecnología que el mundo de hoy exhibe con velocidad pasmosa, es digno analizar lugares que aun estando a nuestro alcance no frecuentamos como debería ser; y que en ocasiones como seres humanos ignoramos tenerlos o limitamos su uso, es decir, permanecen incomunicados.

Estos parajes a los que nos referimos son:

El corazón, que fruto de la prisa, de una vida acelerada, no nos detenemos a revisar nuestro proceder, ni la manera en que estamos manejando nuestros sentimientos y emociones (la vida misma).

La conciencia, hay actitudes y decisiones que nos hacen parecer como seres irracionales.

El oído, justificamos el ruido para no escuchar la conciencia y nos hacemos sordos ante el grito de la verdad, la justicia y la solidaridad.

El tacto, cuán difícil se nos está haciendo tocar al otro, abrigarnos del calor humano y dejar de actuar como iceberg o robots de la indiferencia.

El olfato, esa indiferencia con que muchas veces actuamos, nos impide percibir y acercarnos al olor de la fragancia del bien.

La vista, dejamos en muchas ocasiones que la ceguera del alma, nos arrastré a un mundo de insensibilidad, sin darle cabida a la bondad.

Y el gusto, probamos el sabor de la vanidad y esta nos envilece hasta el punto de llevarnos a vivir en un mundo de complejos y de incertidumbre.

Pero tranquilos, aquí no se trata de llenarnos de pesimismo, de derrota, ni mucho menos cargarnos de miedos; más bien, lo que queremos es hacerte saber que tenemos la oportunidad de cambiar o renovar el sentido que le damos a la vida, viviendo con más profundidad y menos superficialidad.

De ahí es que, debemos sacar un espacio para encontrarnos y comunicarnos consigo mismo y en la inmensidad de esa reflexión, lograr desprendernos de esas escamas inquietantes o debilidades que nos impiden caminar hacia la verdadera felicidad.

Para esto disponemos de la ayuda idónea, el puente perfecto y maravilloso: JESÚS, Sólo Él da sentido a los sentidos y hace de nuestra existencia un hermoso Edén. Solo déjate llevar por él ¡Conéctate y serás feliz!

angelgomera@gmail.com

jpm-am

Coherencia

Se dice una persona coherente a aquella que su forma de actuar va en consecuencia a su postura de «pensar». Lo cual es sumamente difícil: «una cosa es la que se dice y otra la que se hace»…

Encontrarnos con este tipo de espécimen raro, es algo escaso, ya que es, prácticamente, una virtud adosada a pocos.

Una persona coherente no necesariamente es una persona que tenga la razón o sentido en lo que piensa y hace. Ejemplos hay miles para ilustrar, especialmente a través de la historia y de personas que han descollado en ella.

Pero en nuestro diario convivir nos rozamos con cientos de estos personajes que suelen decir que son «coherentes» cuando en verdad… ¡No los somos!, por supuesto, ¡que yo soy también parte del montón!

En realidad, ¡Todos pensamos que somos coherentes! Pero he ahí la «real realidad»… no lo somos. ¿Cuántas veces al día hablamos una cantidad de chochadas o cosas sin sentido? Vivimos hablando pendejadas que no sabemos de dónde las sacamos y seguramente las escuchamos de otro, que también las escucho de otros y así nos vamos envolviendo de falsedades y diluvios epopéyicos…

Yo me atrevería a decir que el 90% de lo que «pensamos» saber no lo sabemos. Que somos una bandada de especuladores que «sobrevivimos» ante la ignorancia que nos ocupa a casi todos.

¿Imagínense ustedes cuantas historias, sin confirmar, hemos creado buscando darle un «origen» a nuestra presencia en el mundo? ¿Cuántas teorías no hemos escuchado? Los textos de historia no son dignos de veracidad, ya que fueron escritos por individuos que seguro favorecían a, x o z razón.

Cuando uno se lee a Josefo, quien dice que «estuvo» en los tiempos de Jesucristo, uno no sabe si creerle o no, puesto que fue judío, pero de repente se pasa al bando de los romanos en claro oportunismo por su vida y su bienestar económico. Encima, apenas menciona a «un tal Jesús» en un párrafo de apenas tres líneas…

Ejemplos, como ya dije, son miles, pero en realidad son millones, ya que vivimos en una «dualidad», un sueño, una esfera, un mundo que se nos hace cuesta arriba, encontrarle sentido a una bola gigante dando vueltas en un espacio negro e interminable.

¿Cómo podríamos ser coherentes si llevamos insertada la «chispa» de la supervivencia? ¿Si andamos llevando la vida colgada de un hilo? ¿Si el instinto nos controla inconscientemente? Además, eso de andar tan «rígidamente» no es tan divertido en un mundo de gente perdida buscando distraerse un tanto de los infortunios de vivir.

Podría «sugerir» que existen «ciertas personas» «que intentan» llevar una vida de coherencias. Personas que, efectivamente, hacen lo que piensan. Son individuos, que de una u otra forma, son apreciados, así no estemos de acuerdo en su pensar.

Dentro de toda esa gama de coherencias, la más apreciada, diría yo, es aquella en la que la «individua» o individuo, intentan ser personas formales y cumplidoras. Puntuales, educados, gozan de sensibilidad social, es decir, confrontan las injusticias. Se preocupan por el medio ambiente y la fauna en general y están dispuestos a fajarse por cualquiera, así no los conozca, con tal de evitar un atropello.

Para finalizar, me gustaría dejar un ejemplo de nuestra incoherencia generalizada y atroz. Diariamente, saludamos a los demás en un gesto de cariño humano, pero somos tan descarados que nos atrevemos a preguntarles ¿Cómo estás? Independientemente de la respuesta, nuestra actuación será incoherente.

Todos pasamos de todo en la tierra, y constantemente tenemos situaciones dramáticas a las que afrontar. Cuando alguien nos pregunta. ¿Cómo estamos? Y les solemos decir del aprieto presente, esta persona, seguro nos dirá unas palabritas de aliento, pero no nos echará a su espalda para ir a resolver el problema.

Es probable que si el asunto es de muerte se quede un ratito más a consolarnos, pero si el asunto es económico, tratará de zafarse en cuestión de segundos. Ni siquiera la familia o los «súper» amigos demostrarán que tan coherentes fueron sus palabras con los hechos.

Ya están avisados. La coherencia es un asunto raro y de un valor inestimable si se usa entre valores éticos y de consciencia social. No es asunto común en la política, pero siempre hay uno que rompe con los estigmas. Yo continuo en mi proceso de intentar ser coherente, aunque todavía les debo a unos cuantos y evito encontrármelos en la calle… por lo menos hasta que pueda cumplirles y «demostrarles» que soy una persona «coherente» en hechos y dichos. ¡Salud! Mínimo Incoherente.

jpm-am

Ocurrió un Viernes Santo

Una marejada humana compuesta por varios centenares de fieles de la grey católica y uno que otro curioso atrapado en la envolvente magia de un singular evento religioso, se desplaza, en procesión, por una de las calles principales de la taciturna población.

Entre el incesante sonido del arrastre de los pasos, el infaltable cuchicheo de la muchachada y las profundas oraciones y canticos pletóricos de fe pronunciados a viva voz por las beatas y demás creyentes,  con una gangosa voz que se eleva por encima de la gente con el auxilio de altoparlantes, el sacerdote dirige a cal y canto las riendas del recorrido, mientras que, en la semi penumbra de cálidas alcobas, aquellos que aun batallan con sábanas y almohadas, dan seguimiento a los aleccionadores textos de la Santa Biblia que se escuchan en lontananza, en los que se hace alusión a las hazañas y proezas del humilde hijo de un carpintero, venido al mundo para asumir, en sí mismo, la redención de la humanidad.

Desechando el encanto de la habitación, que nos hace guiños para que permanezcamos envueltos en el disfrute de los mundanos placeres que nos han mantenido virtualmente atados a Dajabón por algo más de tres días, hemos hecho fuerza de voluntad y, en breve, ya estamos listos para unirnos, llenos de fervorosa devoción, a la caravana que avanza, allá afuera, en ruta hacia el denominado Santuario del Cristo del Perdón.

Sin miramientos de ropaje ni atavíos y con la prisa que el caso amerita, encaminamos las pisadas hasta alcanzar a la retaguardia del enjambre humano que se desplaza, lentamente pero con pasos firmes, hacia las afueras de la población, en ruta hacia Monte Cristi, hasta un punto de relativa elevación que fue hábilmente escogido por los visionarios y abnegados sacerdotes de la Misión Fronteriza Jesuita para construir un centro de veneración en regalo al pueblo de Dajabón, como una forma de mantener vigente entre los moradores de esta parte del noroeste dominicano la fe cristiana, la hermandad y el apego a la Patria.

La citada estructura está conformada por un trio de cruces,  de las cuales, en la del centro, se destaca una impresionante imagen de Jesús crucificado, en directa alusión e invocación al pedimento al Altísimo en pro de soluciones a los males y necesidades de la gente que convive en estos linderos de la Nación y, por extensión, en auxilio de toda la humanidad.

A poco andar, y cuando nuestros ojos se habían acostumbrado en parte a la penumbra de la madrugada, comenzamos a notar, primero como algo casual y después con un dejo de suspicacia, el avance, paso por paso y junto al grueso de los caminantes, de una gallina de mediano peso y tamaño que, inexplicablemente y sin ninguna lógica se desplazaba a aquellas horas,  en la misma dirección que los caminantes, sin importar el murmullo ni la cercanía de las personas que,  pletóricos de fe, se dirigían  hacia el sagrado recinto.

Lo primero que hubimos de notar en aquel surrealista escenario fue el hecho de que nadie de entre los andantes aparentaba haberse percatado de la presencia de la sinigual ‘procesionista’;  Más aún, en vez de causar asombro, todo hacía suponer que la caminante formaba parte del conglomerado de devotos que, con su humilde caminata ofrendaban, a su manera, una muestra de sacrificio y devoción en homenaje a quien dio su vida por todos nosotros.

En llegando a los dominios del recinto, el sacerdote oficiante púsose a la cabeza de la feligresía y, mientras resonaban en lo alto los canticos y acordes que forman parte de estas celebraciones del ritual católico, comenzó a ascender con extrema unción los múltiples escalones que conducen a la planicie en donde fuese erigido el simbólico monumento religioso.

Tras él y siguiendo la tradición y el respeto a las normas en esta clase de eventos, fuese desparramando el grueso de la comitiva, hasta llegar al punto de quedar abarrotado todo el espacio circular alrededor del calvario de tres cruces, con el cura dispuesto a oficiar la misa y la muchedumbre preparada para escuchar el mensaje sagrado en total silencio y devoción.

A pesar del respeto que demandaba la ocasión, confieso que, hasta ese momento, todavía bullía en mi interior, como en el vórtice de un huracán, la incertidumbre y el asombro por lo que había estado observando en el curso del recorrido.

Cuando la marejada humana se precipitó, ascendiendo las escalinatas del recinto religioso, por momentos perdí contacto visual con la atípica ‘procesionista’ de marras. Supuse que se había perdido entre el torbellino que, con sobrada razón, se batía en forma afanosa en busca de lugares preferenciales desde donde los fieles pudiesen estar en las cercanías y dentro del área de influencia de la aureola mística que habría de difuminarse en el entorno y, en consecuencia, más a tono con el mensaje divino que allí habría de ser  difundido, en breve.

Pero resulta ser que, mientras procedía con la finalización del recorrido y me encaminaba, a mi vez, en busca de una ubicación que me permitiese escuchar con claridad el tan necesario y oportuno mensaje divino, de buenas a primeras pude observar, nueva vez, a la gallina de marras, ascendiendo los escalones, uno a uno y sin mostrar dificultad, ofuscación ni cansancio, como sería lo usual en estos casos. Nueva vez, esta atípica e incansable caminante exacerbaba mi curiosidad, motivando situaciones inexplicables que escapaban a mi humilde entender. 

Mientras resonaban las demoledoras palabras del sacerdote implorando por la vigencia del respeto a la vida, la paz y el amor,  entre el torbellino de creyentes y piadosos que abarrotaban, aquella madrugada, la dilatada escalinata, la planicie, las banquetas y todo el entorno de la estructura, la imagen de la sorpresiva visitante se perdió de repente entre la muchedumbre,

… y jamás le volví a ver! 

Aquella sinigual experiencia, que ocurrió un Viernes Santo, se quedó  grabada en mí  como un nostálgico recuerdo que quise desempolvar este día, en homenaje fraternal a Chío Villalona, quien, con puntualidad meridiana, asiste cada año a esta cita de los dajaboneros con la espiritualidad

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Los feminicidios: dolor cabeza de nunca acabar

Por JOSE A. TORIBIO

Los feminicidios en la República Dominicana son un problema grave y preocupante. Desde enero hasta junio de 2022, 37 mujeres han sido asesinadas por parejas o exparejas, convirtiéndose en el gran dolor de cabeza para el país, sin que exista una cura para terminar con ese mal que empaña a la sociedad.

En algunos casos, las víctimas de feminicidio dejan a niños huérfanos. Ya que en su mayoría se cometen con armas blancas y fuegos, siendo unos de los principales problemas que ha sido reconocido por la ONU, que declaró el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Es importante resaltar que las principales causas de los feminicidios en la República Dominicana son la baja autoestima, los trastornos psicoemocionales, la poca tolerancia, el machismo, la dependencia emocional, la pobreza extrema y los trastornos de personalidad.

Además, la violencia social generalizada que encuentra en el seno familiar un caldo de cultivo también puede entenderse como parte de las causas. En algunos casos, los feminicidas se suicidan después de cometer el crimen.

Los feminicidios tienen graves consecuencias, como la muerte de mujeres en edad productiva, traumas en las familias y cientos de niños y niñas huérfanos.

Muchos feminicidios , pueden y pudieron evitarse aunque el gobierno se ha dado la tarea de tomar medidas, pero una orden de alejamiento, no es suficiente para que estos casos sigan ocurriendo en República Dominicana, ni detenerlo preso, porque puede tener contacto con alguien de afuera, aquí debe el ministerio público debe ser fuerte, tener medidas drásticas para que cuando una persona denuncie un agresor la víctima se sienta protegida y es victimario se sienta atemorizado de que si hace una un hecho o si agrede a la persona será sometido inmediatamente con cárcel.

Podemos decir que desde hace varios años los gobiernos dominicano han tomado una serie de medidas para combatir el aumento de los feminicidios en el país. Se han puesto en marcha planes de prevención de la violencia de género y del feminicidio que involucran directamente a los hombres y que tienen por objetivo cambiar la cultura machista y violenta que existe en la sociedad dominicana.

Además, se han creado unidades especializadas en la investigación y persecución de los feminicidios. También se han llevado a cabo campañas de concientización y sensibilización sobre la violencia de género y el feminicidio.

A pesar de estas medidas, el número de feminicidios sigue siendo alarmante y la mayoría de los casos no son denunciados. Es necesario seguir trabajando en la prevención y erradicación de la violencia de género en la sociedad dominicana.

En abril de 2023, Chantal Jiménez se convirtió en la víctima número 20 de los feminicidios en la República Dominicana.

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