Hospitales de RD recibieron a 189 personas tras el derrumbe

Santo Domingo, 11 abr (Prensa Latina) La Dirección de Servicios de Atención a Emergencias Extrahospitalarias de República Dominicana informó hoy que 189 pacientes fueron trasladados a centros de salud tras la tragedia ocurrida en la discoteca Jet Set el martes pasado.

La entidad señaló que, durante el operativo, coordinado por el Centro de Operaciones de Emergencias (COE), estuvieron disponibles 74 ambulancias, todas equipadas con medicamentos e insumos, así como con personal médico para brindar atención a las personas rescatadas.

Asimismo, la entidad señaló que un total de 185 colaboradores de respuesta estuvieron presentes en el lugar del derrumbe, junto con el personal logístico, operativo y administrativo, participando de manera activa en las labores de rescate hasta este jueves.

AGRADECE A PERSONAL MÉDICO Y ADMINISTRATIVO

La Dirección expresó su agradecimiento al personal médico y administrativo involucrado en la emergencia, y aseguró que la prioridad fue salvar la mayor cantidad posible de vidas.

La víspera el Servicio Nacional de Salud (SNS) informó que 23 pacientes continuaban ingresados en centros públicos de salud, tras presentar diferentes heridas y traumas por el desplome del techo de la discoteca Jet Set, en esta capital.

La entidad no precisó la cifra cuántos de los 189 hospitalizados fueron dados de alta o murieron mientras eran atendidos.

En total fallecieron 221 personas durante la tragedia, un hecho que conmocionó a la sociedad dominicana.

23 PERSONAS SIGUEN INGRESADAS

La víspera el Servicio dominicano de Salud informó que 23 pacientes continuaban ingresados tras sufrir heridas y traumas tras el desplome.

La institución indicó que 15 afectados permanecían en el Hospital Traumatológico Ney Arias Lora, mientras dos eran atendidos en el también Traumatológico Darío Contreras.

Otros cuatro son asistidos en el Hospital Marcelino Vélez Santana y dos en el centro de salud Salvador B. Gautier.

El director del Sistema Nacional de Salud (SNS), doctor Mario Lama, expresó sus condolencias ante el fallecimiento de personal de salud o familiares a consecuencia de esta tragedia, que conmocionó a la sociedad dominicana.

Puntualizó que más de 100 bioanalistas se integraron de inmediato al llamado de la Dirección de Laboratorios Clínicos e Imágenes del SNS para asistir en las jornadas de donación de sangre que se realizan desde el martes pasado en esta capital.

Arias informó que más de 700 unidades de sangre fueron recogidas en el Centro Olímpico, el parqueo de la Dirección de Aduanas, Cervecería Nacional, Hospitales Traumatológico Juan Bosch y Luis Morillo King, de La Vega, además del Juan Pablo Pina de San Cristóbal.

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Humanizar la información y dignificar a las víctimas

Por Néstor Estévez

Hasta el lunes 7 de abril de 2025, Jet Set fue referente de disfrute en grande. Pero desde el día siguiente, por muchas razones y con múltiples vertientes, la tragedia se asocia a su nombre.

Ya habrá tiempo para que cada especialista, desde su ámbito, pueda aportar luz en torno a una herida muy difícil de sanar. En lo que a la comunicación compete, sobran muestras del deterioro creciente en su ejercicio.

En medio del caos y la angustia, situaciones propias de un suceso que deja personas fallecidas, heridas y hasta desaparecidas, emergió otra dimensión de la tragedia: la manera en que fue comunicada, compartida y comentada en muchas de las vías con que ahora contamos.

Ante esto cabe una pregunta tan necesaria como urgente: ¿qué significa comunicar con responsabilidad y empatía en tiempos de redes sociales y emociones a flor de piel?

En un contexto como este, donde la desolación se mezcla con la incertidumbre, vimos gestos luminosos: donaciones de sangre, oraciones compartidas, voluntarios incansables y autoridades sensibles y en acción.

Pero también presenciamos el lado oscuro de la sociedad hiperinformada: el afán por transmitir en vivo entre escombros, imágenes de cuerpos sin vida, teorías sin fundamento, gente opinando y hasta explicando sin conocimiento de lo que habla, afanes por las primicias y las exclusivas, y publicaciones vergonzosamente orientadas a alimentar el morbo y nada más.

¿Qué tiene en su cerebro quien usa el sufrimiento -pero solo el ajeno- como si fuera espectáculo?

Es urgente volver a Alberto Cortez, para que nos haga caer en la cuenta cuando “olvidamos que somos los demás de los demás”.  Quizás así entendamos que la verdadera relación con el otro nace del reconocimiento de su alteridad.

Es decir, del respeto a su diferencia, a su dignidad, a su dolor. Publicar una imagen de alguien atrapado entre escombros sin consentimiento, compartir audios desesperados como si fueran trofeos de primicia, no es solo insensible: es deshumanizante. Es tratar al otro como medio, no como tu igual. Es convertir el sufrimiento en mercancía emocional.

Lo profesional

Los profesionales de la comunicación -quienes deberíamos saber muy bien el poder de las palabras y los silencios- tenemos una responsabilidad mayor. No se trata solo de informar, sino de formar conciencia. No basta con decir «yo reporté lo que vi» o «la gente quiere saber».

Lo verdaderamente profesional no es conmover sin filtro, sino saber cuándo callar, cómo narrar; es saber por qué y para qué contar una historia. En otras palabras: el verdadero comunicador es quien se hace responsable del efecto que su mensaje provoca en los demás.

El público general, por su parte, también tiene un papel crucial. Ya no somos solo receptores: somos emisores. Compartimos, comentamos, “viralizamos”. Tenemos herramientas poderosas, pero a menudo sin el conocimiento adecuado para usarlas con responsabilidad.

¿Cuántos de nosotros pensamos dos veces antes de reenviar una imagen dolorosa? ¿Cuántos confirmamos si lo que compartimos es cierto, si puede afectar a una familia, si aporta o destruye?

Aquí vale recuperar una regla sencilla pero poderosa: «no hagas al otro lo que no quieres que te hagan a ti». Esa máxima, tan antigua como sabia, debería guiar cada publicación, cada titular, cada post. Imagínate que uno de esos desaparecidos fuera tu hermano, tu madre, tu pareja. ¿Cómo compartirías esa foto? ¿Especularías con ella? ¿Harías bromas?

La empatía, más que una opción, es una urgente necesidad. Y comunicar sin ella es también una forma de violencia. Porque la violencia no solo es física: también se ejerce desde el lenguaje, desde la omisión, desde la indiferencia, desde el morbo.

Por eso, ante tragedias como la de Jet Set, es necesario un llamamiento a la responsabilidad colectiva. A pensar antes de compartir. A cuestionar antes de publicar. A sentir antes de escribir.

No se trata de censurar el dolor, ni de callar lo que ocurre. Se trata –y muy pocos medios lo han hecho- de humanizar la información, de dignificar a las víctimas, de recordar que comunicar no es solo transmitir datos, sino crear sentido en común. Es que, al final de todo, lo que expresamos -y cómo lo expresamos- también puede salvar o dañar vidas.

 info@nestorestevez.com 

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EU: Empresario dominicano envía condolencias a afectados

NUEVA JERSEY.- El empresario dominicano y excomisionado de reordenamiento en la ciudad de Perth Amboy, en Nueva Jersey, Ángel Mota Ramírez, lamentó la tragedia de la discoteca Jet Set, en Santo Domingo.

«Enviamos nuestras condolencias a las familias de las víctimas. Después del tercer día del colapso, no podía quedarme callado ni dejar de solidarizarme tras este grave evento en el que murieron tantos hermanos dominicanos», expresó.

Lamentó que entre las víctimas fatales hubiera peloteros, merengueros, empresarios, militares, meseros, personal de seguridad y otros.

«Ninguna de mis palabras podrá llenar el dolor que acumulan los dolientes en sus corazones, ya que es una herida tan profunda que solo el tiempo, quizás, podrá sanar», afirmó. «Nos solidarizamos con las familias y seres queridos afectados por este devastador suceso», agregó.

Dijo que «durante mucho tiempo, nuestras autoridades han sido permisivas y se han olvidado de sus responsabilidades de imponer respeto y exigir decoro».

«No todo se puede dejar pasar, no podemos mirar hacia un lado solo por ayudar a un amigo que infrinja la ley y viole las reglas. Cuando hacemos eso nos estamos ‘ajusticiando’ nosotros mismos  y a nuestros familiares», abundó. «Por amor a Dios, no nos hagamos indiferentes cuando se ponga en riesgo la vida de uno o cientos de seres humanos, enfrentemos con valentía a los que creen que están correctos cuando hacen lo incorrecto», exclamó.

Propuso la promulgación de una ley que obligue a mejorar la inspección y supervisión de  centros de diversión y otros de gran concurrencia de la República Dominicana.

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OPINION: ¿Tragedia del Jet Set o del Estado?

Una reflexión sobre estructuras colapsadas y Estados tambaleantes

Por Ramón Santana

El reciente colapso del emblemático centro de diversión Jet Set en Santo Domingo ha provocado una sacudida en el imaginario colectivo dominicano.

Hoy es viernes 11 de abril y aunque parezca mentira no han pasado ni cinco días de esa tragedia que nos marca negativamente para toda nuestra vida como país y como seres humanos. Ha pasado poco tiempo, definitivamente, pero el mismo ha sido suficiente para reflexionar profundamente sobre el hecho y todo lo que implica.

Por demás está decir, que quizás estamos ante la posibilidad de aquilatar el record negativo de pérdidas humanas en un solo lugar por estas causas en todo el Continente Americano. Y para tener un referente reciente, recordemos que el terremoto del 2017 de la Ciudad de México cobró la vida de aproximadamente 300 personas.

Sin embargo, en lo personal entiendo que no se trató solo del derrumbe físico de una estructura, sino de un golpe directo a la confianza en el Estado y sus instituciones. Este hecho no puede limitarse a una tragedia puntual: debe entenderse como una alerta nacional sobre la precariedad de los mecanismos de prevención, control y vigilancia técnica que deberían proteger la vida de los ciudadanos. El hecho en sí nos pone a todos en alerta y bajo el temor de todo lo que implica la responsabilidad del Estado.

¿Una estructura colapsada o un sistema podrido?

El Jet Set no era un rincón olvidado de la ciudad: era un lugar de constante afluencia pública, ubicado en una de las avenidas más transitadas del país.

¿Cómo es posible que en una edificación de ese nivel no se detectaran a tiempo fallas estructurales graves? ¿Quién dio los permisos para su funcionamiento? ¿Cuándo fue la última vez que fue evaluada por las autoridades competentes?

Este suceso pone en evidencia una cadena de omisiones institucionales.

Según el Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores (CODIA), la mayoría de las edificaciones en el país no son inspeccionadas periódicamente, y muchas carecen de estudios de vulnerabilidad sísmica o estructural, a pesar de estar en zonas de alto riesgo.

La Ley 687-82 sobre Normas de Diseño Sísmico, vigente desde hace más de cuatro décadas, ha sido insuficientemente aplicada. En 2020, el Ministerio de Obras Públicas reconoció que al menos un 60% de las edificaciones públicas y privadas no cumplen con los estándares actuales de resistencia y seguridad.

No es un problema de normativas, sino de voluntad y ejecución.

¿Y si también se derrumba la salud o la alimentación?

Más allá del concreto, el colapso del Jet Set nos invita a pensar en otras estructuras invisibles pero igualmente fundamentales: la salud, los alimentos, las medicinas. Por ejemplo y en mi condicion de profesional de la quimica desde hace mucho tiempo yo me hago las siguientes preguntas: ¿Quién certifica la calidad de lo que consumimos? ¿Qué tan eficientes son los laboratorios estatales para verificar la inocuidad de productos?

¿Cuántos alimentos importados o nacionales llegan a los hogares sin el debido control sanitario?

Un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) reveló que más del 35% de los laboratorios públicos en la región del Caribe carecen de acreditaciones internacionales. En República Dominicana, la Dirección General de Medicamentos, Alimentos y Productos Sanitarios (DIGEMAPS), con recursos limitados y una capacidad de inspección insuficiente, ha sido objeto de críticas por la débil fiscalización en sectores tan delicados como los suplementos nutricionales o los productos farmacéuticos de bajo costo.

¿Y si los medicamentos que consumimos, como las paredes que nos rodean, también estuvieran llenos de grietas invisibles? Cuando sucede una tragedia como la del Jet Set es relativamente facil establecer las victimas, pues en este caso se trata de un universo finito. Pero cuando los medicamentos y alimentos, incluso del agua misma, ¿Cómo podriamos imagenarnos quién fallece por una baja o alta dosis de un medicamento, o mas aun cuantos fallecen? Parece ciencia ficción, pero les aseguro que es algo real.

Comparaciones que duelen: aprender del fracaso ajeno

La historia está llena de ejemplos donde la negligencia institucional ha costado vidas. El caso del edificio Champlain Towers South en Surfside, Florida (2021), colapsó por problemas estructurales no corregidos, a pesar de reportes previos. Más cerca, en Medellín, Colombia, el edificio Space se desplomó en 2013 dejando 12 muertos, tras años de advertencias ignoradas.

En estos casos, la justicia actuó, las normativas se endurecieron y se abrieron debates públicos sobre la ética en la construcción. ¿Cuál será la respuesta dominicana? ¿Tendremos el coraje de revisar todo el sistema o haremos lo que tristemente sabemos hacer: esperar la próxima tragedia?

El rol del Estado: ausente o cómplice

El Estado tiene la obligación de ser garante de seguridad, no un espectador.

Cuando falla en prevenir, supervisar y sancionar, su omisión se convierte en complicidad estructural. La cultura del “eso aguanta” ha sido el sello de muchas obras públicas y privadas, donde la estética o el presupuesto han pesado más que la integridad y la seguridad humana.

A esto se suma la privatización irresponsable del control técnico: en muchos casos, son las propias empresas constructoras quienes contratan a los inspectores, lo que genera conflictos de interés peligrosos. La función pública ha sido relegada a la pasividad o al clientelismo técnico.

Para resumir, no se cayó un techo, se derrumbó la confianza

El Jet Set era, simbólicamente, una edificación de la alegría, del entretenimiento, del encuentro. Pero su derrumbe expone que, en República Dominicana, ni siquiera los lugares más visibles están exentos de la desidia institucional.

No se trata de buscar culpables individuales, sino de entender que tenemos una crisis sistémica que va desde la permisología hasta la fiscalización.

Mientras no exista una reforma integral del sistema de seguridad estructural —que incluya evaluación de edificios viejos, fortalecimiento institucional y cultura preventiva— seguiremos siendo rehenes del azar y la negligencia.

Hoy fue el Jet Set. Mañana podría ser una escuela, un hospital, un puente… o incluso el plato de comida que llevamos a la mesa… o sencillamente el medicamento que tomamos para controlar la presión o la diabetes. Porque cuando el Estado falla en lo estructural, falla también en lo esencial: proteger la vida.

Turismo: Una moneda de dos caras

El turismo es como una moneda: una cara reluce con desarrollo, la otra revela sombras de desigualdad. En Verón-Punta Cana, la comunidad del Hoyo de Friusa representa esta dualidad. Por un lado, hay dinamismo económico; por el otro, exclusión, hacinamiento y abandono.

Como el fuego, el turismo puede calentar hogares o incendiar comunidades si no se maneja con visión. Friusa, Bávaro Oeste, devuelve ambas imágenes como un espejo roto entre el paraíso y la periferia.

Friusa no es solo un punto geográfico en Bávaro Oeste. Es el símbolo condensado de las tensiones de un modelo turístico que ha crecido sin planificación ni equidad. Su desarrollo es hijo directo del auge hotelero e inmobiliario de la zona Este, pero sin servicios básicos ni inclusión social.

¿El resultado? Un crecimiento desigual que separa a los que disfrutan del paraíso de quienes lo sostienen desde las sombras.

De frigorífico a comunidad marginada

Desde los años 80, cuando nació en torno a Frigoríficos Unidos S.A. (FRIUSA), la comunidad creció al ritmo del turismo, pero sin orden ni integración.

Hoy, El Hoyo de Friusa es conocido como “El Pequeño Haití” de Verón, reflejo de migración desbordada, arrabalización y abandono estatal. El motor del turismo se alimenta del esfuerzo de trabajadores invisibles que viven lejos del confort que ayudan a construir.

En 2024, la República Dominicana recibió más de 11 millones de visitantes; el 59 % llegó por Punta Cana. Este crecimiento trajo inversión extranjera, más hoteles, más comercio… pero también más presión: escasez de agua, basura acumulada, hacinamiento y déficit habitacional. Friusa es una olla de presión social a punto de estallar.

Así como en Barcelona, Venecia o Bali, donde el overtourism expulsa a los locales, en Friusa vemos cómo el turismo mal gestionado margina a los más vulnerables. El costo de vida sube, los servicios colapsan y la convivencia se fragmenta.

Comunidades como Kosovo, Villa Playwood, Verón o El Hoyo de Friusa emergen sin planificación, como parches, en un modelo que excluye más de lo que incluye.

El oasis amurallado y los olvidados

Mientras se anuncian más de 9,000 nuevas habitaciones hoteleras en el país, zonas como Verón-Punta Cana no reciben la misma atención. El lujo crece cercado, como un oasis amurallado, ajeno a las condiciones de vida de quienes lo construyen y mantienen.

Camareras, albañiles, jardineros, técnicos, entre obreros, piden lo mínimo: derechos, servicios y respeto.

El Estado ha cedido la planificación urbana a la informalidad. Sin títulos de propiedad, sin agua potable, sin eficaz recolección de basura, sin aceras y calles polvorientas.

Se construye para el turista, pero se olvida al trabajador. Así, el “éxito” turístico se convierte en una ilusión montada sobre una desigualdad estructural.

El modelo “todo incluido” ha sido rentable, sí. Ha traído empleos e inversión. Pero también ha creado sectores que viven en la sombra. En Friusa, a pocos kilómetros del lujo, no hay acceso constante a servicios esenciales. Es como tener un teatro espléndido con un barrio ruinoso en el backstage.

Un aviso al modelo turístico

La historia de Friusa es una advertencia: la sostenibilidad turística no es solo ecológica. También es social. Necesita justicia, planificación, participación y redistribución. Sin esto, la moneda del turismo seguirá girando… pero siempre caerá del lado de la exclusión.

En Friusa se cruzan las esperanzas de quienes migran buscando una vida mejor y el olvido de un modelo que prioriza las cifras sobre los rostros.

Las viviendas surgen sin debida regulación, carencias de servicios públicos, sin planificación. La informalidad se convierte en ley ante la ausencia del Estado y a la vista del gobierno local.

Presión inmobiliaria y desplazamiento

El auge turístico ha disparado el valor del suelo, desplazando a los más pobres a zonas de riesgo (delincuencias). Mientras crece la demanda por escuelas, hospitales y carreteras, el Estado llega tarde y con respuestas parciales.

Un modelo rentable, sí, pero insostenible si no mejora la calidad de vida de quienes lo hacen posible.

Lo que hoy se llama el Hoyo de Friusa no es un error. Es la consecuencia directa de un modelo excluyente. Es un espejo que refleja tanto el brillo como las grietas del turismo dominicano.

Reconocer esta dualidad no significa rechazar el turismo, sino exigir que su progreso no se construya sobre la desigualdad. Si el turismo es fuego, que sea el que ilumina sin quemar. Si es moneda, que valga igual para todos.

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Trump impondría más aranceles a México por «robo» de agua

WASHINGTON 11 Abr.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado a México con nuevas sanciones y aranceles por una disputa sobre el reparto de agua en la frontera sur, mientras que la jefa de Estado mexicana, Claudia Sheinbaum, se ha mostrado «segura» de que las partes alcanzarán un acuerdo.

«Seguiremos escalando las consecuencias, incluyendo aranceles y, tal vez incluso sanciones, hasta que México respete el tratado y ¡dé a Texas el agua que se le debe», ha manifestado el inquilino de la Casa Blanca a través de su perfil en la red social Truth Social.

Trump ha asegurado que «México debe a Texas 1,3 millones de acres-pies (1.600 millones de metros cúbicos) de agua en virtud del Tratado de Aguas de 1944». «Pero México, por desgracia, está violando su obligación del tratado. Esto es muy injusto y está perjudicando gravemente a los agricultores del sur de Texas», ha dicho.

Tras estas declaraciones, Sheinbaum ha justificado la situación por la sequía a la que se ha enfrentado su país en los últimos tres años. «En la medida de la disponibilidad de agua, México ha estado cumpliendo», ha aseverado, tal y como ha indicado en un comunicado publicado en su perfil de la red social X.

Mientras que ha confirmado que ha mandado una propuesta integral para atender el envío de agua a Texas dentro del tratado, la mandataria mexicana ha pedido a los ministros de Agricultura, Exteriores y Medioambiente que se pongan en contacto con las autoridades estadounidenses: «Estoy segura (de) que, como en otros temas, se llegará a un acuerdo».

El tratado establece que México y Estados Unidos compartan las aguas de los ríos Bravo y Colorado, que discurren por la frontera entre ambos países. En virtud de dicho documento, Washington debe enviar una cantidad de agua desde el río Colorado al año y México debe hacerle llegar una parte del Bravo en ciclos de cinco años a través de una red de presas y embalses interconectados.

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La parte negativa del aumento salarial

De las  buenas intenciones no escapa ni el demonio, decía mi abuela hace ya muchos años.

Ese es un refrán popular que bien se puede aplicar a varios momentos de la vida real.

Esto así porque es como dice la otra frase de que no es no lo mismo llamar al Diablo que verlo llegar.

Así las cosas y llevando esas frases a la vida misma, cuando hablamos de los famosos aumentos salariales que anuncian los gobiernos y el sector privado agobiados muchas veces por la presión económica, estos se vuelven sal y agua.

Se escucha decir a algunos empresarios más benevolentes verbalmente que en la práctica que es imprescindible elevar el nivel de vida de sus trabajadores mediante el aumento salarial.

También afirman que ellos son los principales y más dispuestos a realizar esos aumentos que se anuncian cada algunos años entre gobierno y sector privado y de los que son cómplices los dirigentes sindicales consuetudinarios que tenemos en el país.

Lo que pasa es que luego de las ruedas de prensa con bombos y platillos donde se anuncia algún aumento salarial en el sector privado, entonces vienen las cancelaciones masivas de pobres trabajadores que tienen que irse a las calles para que unos pocos obtengan esos incrementos en sus pírricos sueldos.

Se elevó en un 20 por ciento primera fase de incremento salarial mínimo de un 30 que se anunció cuya diferencia del 10 por ciento entrará en enero.

Bueno púes vaya usted a ver que para aumentar el salario mínimo diríamos a 50 trabajadores hubo que cancelar a otros 50 más, si es mentira que me desmientan los empresarios o dirigentes sindicales.

Es decir estamos poniendo un ejemplo de una posible cantidad de trabajadores de cualquier empresa privada.

Lo que pasa es que eso no dice, la parte negativa se oculta porque en el fondo los trabajadores no tienen quien los defienda.

Lo de los aumentos de salarios es puro bulto de ruedas de prensa entre el sector político gobernante y los dirigentes sindicales que ya deberían retirarse porque no recuerdo la última vez que laboraron en alguna empresa.

En enero veremos lo mismo que para incrementar el 10 por ciento restante habrá que sacar a las calles otra buena cantidad de obreros y trabajadores.

Estos son víctimas de esas componendas de gobierno, sindicalistas y empresarios, sin agregar que se elevan los precios de todos los productos porque los dueños de negocios y fábricas llevan esos aumentos al consumo.

Al final no se logra nada, sino llevar gente a las calles a buscar de que vivir o con negocios informales que al final ni impuestos pagan al fisco.

Por eso siempre me he opuesto a los llamados acuerdos tripartitos de aumento salarial al sector privado, salva la imagen de algunos y jode económicamente a una gran mayoría que se van a las calles a inventar de que van a vivir.

Si se realizara una encuesta en ese sentido la realidad saldría al flote como cuando usted llama al Diablo pero no lo quiere ver llegar.

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NY: Legisladores honran a los fallecidos en Rep. Dominicana

NUEVA YORK.- Legisladores de origen dominicano se reunieron en la emblemática escalinata del Capitolio estatal, conocida como la «la de un millón de dólares» en homenaje a las más de 200 víctimas fatales de la discoteca Jet Set de Santo Domingo, capital de la República Dominicana.

«Con profundo dolor, lamentamos esta tragedia. Este lamentable suceso ha dejado una herida profunda en nuestra comunidad, y mi corazón está con cada una de las víctimas, sus familiares y todos aquellos que se han visto afectados por este devastador acontecimiento», reza una nota de prensa compartida por la oficina del senador Luis Sepúlveda.

Señala el gran impacto de esta tragedia, que ha alcanzado a diversos sectores de la sociedad, afectando a políticos, artistas, deportistas y ciudadanos en general, lo que ha generado un sentimiento de luto compartido entre los dominicanos del mundo.

«Sé que este tipo de pérdidas es un golpe inmenso, no solo para las personas directamente involucradas, sino para toda nuestra nación, que hoy se siente unida en el dolor, pero también en la esperanza de encontrar consuelo y fuerza para seguir adelante», añadió Sepúlveda.

Los legisladores subrayaron la importancia de la solidaridad en estos momentos, reiterando su compromiso con la comunidad y ofreciendo sus oraciones por las víctimas, así como su apoyo a las familias afectadas por este desgarrador suceso.

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Venezuela repatría migrantes tras ser deportados por EEUU

CARACAS 11 Abr.- Cerca de 180 migrantes venezolanos han llegado este jueves a Venezuela en un vuelo desde Honduras, tras ser deportados por Estados Unidos, en el marco del plan de repatriación ‘Vuelta a la Patria’, una iniciativa impulsada por el Gobierno de Nicolás Maduro para trasladar de vuelta al país a aquellos ciudadanos que se encuentran en el extranjero.

El ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, que ha recibido al grupo de connacionales desde el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, en La Guaira, ubicado a las afueras de la capital venezolana, Caracas, ha precisado que el grupo de 178 recién llegados se compone de 162 hombres y 16 mujeres, y ha reconocido que una persona tiene una alerta roja de Interpol.

Asimismo, ha criticado la ausencia de organización por parte de las autoridades estadounidenses para que las autoridades del país latinoamericano puedan, «como ordenó el presidente ir a buscar a los venezolanos estén donde estén». «Como ven, dijeron 300 y llegaron 178. Cuando ellos se organicen nosotros estaremos listos para buscar a nuestros compatriotas», ha añadido.

Cabello ha informado del vuelo horas antes en la cadena de televisión estatal VTV, donde también ha adelantado que este viernes, 11 de abril, se espera la llegada de otro avión con venezolanos deportados desde Estados Unidos y «se está preparando un nuevo vuelo desde México», sin dar más detalles al respecto.

Por otra parte, ha denunciado que cada venezolano detenido en territorio estadounidense «genera un dividendo de 130 dólares (116 euros) diarios, eso es un negocio, allá todo está privatizado y yo les aseguro que detrás de todo eso están los magnates del Gobierno de Donald Trump».

El Gobierno de Venezuela ha acusado en varias ocasiones a Estados Unidos de criminalizar a los migrantes, después de que la Casa Blanca haya justificado los vuelos de deportación asegurando que las personas a bordo pertenecen a organizaciones terroristas como el Tren de Aragua. Maduro ha defendido que la migración venezolana es «económica, de gente decente y trabajadora» y ha criticado que las autoridades estadounidenses califiquen a los migrantes venezolanos de miembros «de una pandilla de asesinos».

Piden ayuda para traer restos dominicano murió en Ucrania

SANTO DOMINGO.-Una familia pobre del municipio de Dajabón pidió la ayuda del Gobierno para traer los restos de un joven que murió el 16 de marzo en Kiev, capital de Ucrania.

La familia, oriunda de la comunidad La Vigía, en Dajabón, lleva casi dos meses diligenciando la posibilidad de transportar hacia la República Dominicana el cadáver de Luis Miguel Erarte Sánchez, de 24 años de edad, pero que sus limitaciones económicas se lo han impedido.

Los contactos iniciales fueron hechos ante la Gobernación y la Alcaldía de Dajabón. Posteriormente, formalizaron la solicitud a través del Ministerio de Relaciones Exteriores que, a su vez, hizo el trámite vía la embajada en Alemania en vista de que el país no tiene legación diplomática en Ucrania.

Según narra la familia, las autoridades oficiales informaron que la tarea era difícil en vista de la situación generada por la guerra que sostiene Ucrania con Rusia.

Indica que, debido a ese panorama, investigaron que hay empresas privadas que llevan cadáveres hasta la antigua república soviética de Moldavia, a un costo de alrededor de 9 mil euros. Agrega que el problema radica en que carecen de recursos económicos para cubrir esa tarifa.

Informa que Erarte Sánchez vivió previamente alrededor de tres años en Turquía, pero que decidió trasladarse hace un año al país de origen eslavo porque le resultaba más fácil resolver la situación de legalidad migratoria.

Señala que el joven no logró superar una infección en la garganta a pesar de las atenciones recibidas en un hospital de Kiev, en cuya morgue permanecen sus restos. Refiere que el problema es que en el centro de salud le están exigiendo el retiro del cuerpo.

Informa que cualquier ayuda la pueden canalizar a través del número telefónico (829) 302-5409.