¿Cuál es el objetivo de conjeturar sobre las preferencias a lo interno de los partidos con informaciones de encuestas para las que no se ha diseñado una muestra? En el caso del Partido de la Liberación Dominicana, provocar su derrota, desalojarlo del poder en el 2016. No es un secreto para los que manejamos informaciones privilegiadas, que en el país hay grupos económicos muy recelosos de los poderes que ha concentrado el PLD, y que el suscrito reveló en la radio que la petición básica que diez de los empresarios más importantes del país le expresaron al nuevo embajador de los Estados Unidos, en un almuerzo de bienvenida, fue que se empleara en procurar la unidad del Partido Revolucionario Dominicano. Pero los perredeístas ni oyen ni entienden, por lo que esa unidad hay que forzarla activando el factor que la provocaría en forma automática y que le regalaría al candidato que lleve una oposición unificada, el 3 o 4% de los votos por los que se define el triunfo en el mercado electoral dominicano. Esa ficha es Leonel Fernández Reyna. Saben que el posicionamiento privilegiado que tiene el PLD se debe a la elevada popularidad del presidente Danilo Medina, que no podrá presentarse como candidato presidencial por impedimento constitucional, por lo que descartado el más fuerte, está clara cuál es la opción para lograr el objetivo de desplazar al PLD: aupar a su candidato más vulnerable. Tienen en su poder estudios cualitativos que expresan unas de las características que la gente aspira para un nuevo presidente es que represente una opción nueva, que la alta valoración que está proyectando Luis Abinader en estudios que no son para publicación sino para poseer datos certeros, se debe a que la gente lo asume como lo nuevo. ¿Qué pasaría si el PLD se proyecta a sí mismo como una opción renovada nucleado alrededor de un candidato nuevo, pero con experiencia de Estado y una hoja de servicio limpia de cualquier imputación de corrupción? Habría predominio morado para rato, y esa no es la apuesta. Un electorado que después de Danilo Medina espera algo igual o mejor, se le presenta a Leonel Fernández como candidato y la lectura que daría el PLD, es que en vez de avanzar retrocede, es que Leonel Fernández, ha podido sacar ventajas de equiparaciones con Hipólito Mejía, pero quema el examen con Danilo, que las cosas que la gente le valora de positivo las ve negativas de Leonel Fernández. Si hay una posibilidad real de derrotar al PLD en el 2016, está encarnada en una candidatura de Leonel Fernández. Los que están batiendo abanicos para hacerles sentir unos vientos ficticios saben que habrá casi un millón de primeros votantes, y que entre estos y los segundos votantes, Leonel acusa un amplio rechazo, y que el levantaría un amplio núcleo de clase media a votar temprano a rayarle en contra. Que Danilo Medina podría hacer un esfuerzo titánico para respaldarlo, pero aun así habría núcleos duros del danilismo que no experimentarían mucho entusiasmo, porque tienen aún abiertas las heridas de las humillaciones y los maltratos. Esta no es su coyuntura, ni lo aclama la sociedad como ocurrió en el 2004, ni cuenta con la maquinaria aplastante del Estado para imponerse como lo hizo a lo interno del PLD frente a Danilo Medina en el 2007. Tiene apoyo de los leonelistas, no así en la mayoría del PLD.
Ecuación del poder
Ecuación del poder: (20 ÷ 2) + (PLD-PODER) = 16L + 4 D. Es decir, que de veinte años que tendría el PLD en el poder para el 2020, dieciséis serían gobernados por Leonel y cuatro por Danilo. Por eso, otra candidatura del que nació para siempre aspirar demostraría que, en República Dominicana la democracia es una división malhecha o una muestra de la iniquidad de la matemática partidista y del desequilibrio de la ecuación del poder. Las consecuencias proyectadas en cualquier análisis del fenómeno reeleccionista son como las imágenes de una radiografía levantada para ser vista con la luz: se aprecia un partido cuyos órganos podrían ser triturados y convertidos en un instrumento para que “el nuevo rey” imponga su monarquía. Al comparar la historia de los mandatarios latinoamericanos y la duración de sus períodos presidenciales se descubre que el caso dominicano es escandaloso y preocupante, pues solo en la época contemporánea dos presidentes nuestros han gobernado 34 años, digamos ocho mandatos y medio para ellos solos y todavía se quiere más y más, sin que se sepa hasta cuándo, porque no se tiene el civismo de marcar el fin. Es una llave abierta con la cruceta dañada chorreando reelección con un derroche asombroso. No hay que ser un profeta para prever los aires del caudillismo que hoy se llama “Un nuevo liderazgo”, que no es otra cosa que la marca “vuelve y vuelve” o la versión renovada del “solo ganamos con él”. El autobús parece no llegar a ningún espacio sino es con el mismo chofer, porque “no se puede cambiar de caballo cuando se está pasando un río”. ¡Caramba!, que destino más infeliz. ¡Fulano sin ti se hunde este país! Repito que es preocupante porque algunos aspirantes tienen miedo de decir la verdad, su sentido de la lealtad -yo diría del servilismo- los hace temerosos, con extraña timidez quieren llegar, pero si “él vuelve me retiro”. Una manera de “sí se impone yo continúo amasando y no corro ningún riesgo”. El recelo al león es un pánico general, y existen precandidatos que hasta rugen igualitos que el amo de la selva, aunque lo disimulen llevan un león por dentro, lo de afuera es pura apariencia. Por eso cuando se escucha la expresión “el partido ganará en primera vuelta”, no se confundan, que “el partido es él”, y cuando otro tumba polvo dice “el partido gobernara hasta el 2040”, tampoco se enreden pues quieren hacer sentir bien al “eterno aspirante”. El cáncer generado por la adulación caudillista mata la dignidad de las organizaciones provocando que parte de su militancia sean como las muñecas cibaeñas, no tienen cabezas para pensar, son autómatas que solo se limitan a corear y aplaudir; ¡Qué viva el dios de todos los dominicanos! ¡Qué viva! Ecuación del poder: (20 ÷ 2) + (PLD-PODER) = 16L + 4 D. Ante la anterior ecuación del poder, pregunto, ¿de quién o de quiénes depende el equilibrio de esta ecuación que presenta números que invitan a no defender estas cifras arrolladoras de la razón? Evidentemente que depende de una militancia que debe ver el presente y el porvenir con ojos propios y no con las gafas vendidas por la publicidad engañosa. Este sentido y esperado ajuste del fiel de la balanza del poder, también pende de la visión de los que “no son líderes” –nadie nace siéndolo- y que bien pudieran serlo demostrando capacidades de concertación y de nuevos enfoques para dirigir el Estado con el más alto nivel de pulcritud por el real camino de solución de los temas aun engavetados. Como el Zaratustra de Nietzsche en la cima de la montana contemplando al sol saliendo de las entrañas del océan -Os habláis a los dirigentes que con entusiasmo aspiran a conducir el gobierno. ¡Hermanos míos!, es momento de enrumbar la nave por mares menos riesgosos de las embestidas de los peces pirañas que se comen en silencio el Estado y después se ríen diciendo “presenten pruebas”. ¡Hermanos míos! –Repitió Zaratustra con una estrella amarilla marcada en su frente de púrpura (morada). “La oportunidad está en el horizonte. Se deben poner la proa y las voluntades en la misma ruta del sacrificio por el pueblo. ¡Capitanes levanten anclas!, deben tener una fe inquebrantable en que se llegará empujado por los vientos del esfuerzo y del trabajo. Y no olvidéis maestros sostenedores del timón, que a navegar también se aprende navegando”. Así habló Zaratustra a los precandidatos indignados por la injusta ecuación del poder.
José A. Peña Maleck: héroe, campeón o estrella ?
En los últimos dos años he reflexionado y llamado públicamente la atención sobre el falso concepto de héroe que existe en nuestro país. He resaltado, con un dejo de pesar, la costumbre predominante de divinizar a algunas personas por el simple hecho de participar en desteñidos e improductivos hechos de carácter político. Si se piensa calmadamente en este tema, tiene que llegarse a la conclusión de que aquí hay muchos falsos héroes y, al propio tiempo, hay gran cantidad de personas cuya heroicidad no ha sido reconocida ni expuesta. Es que los héroes, señores, no existen solamente en el campo político ni en el terreno de los conflictos bélicos. Hay figuras notables en otras áreas, como por ejemplo en los campos de la salud y de la educación. Dentro de muchos hogares humildes hay también héroes y heroínas. Padres y madres que hacen sacrificios sorprendentes para levantar sus hijos. MEDICO NOTABLE No me atrevo a incluir al doctor José Altagracia Peña Maleck entre los héroes anónimos en el ámbito de la salud. Pero procurando referencias suyas en distintos círculos he determinado que se acerca mucho a ser un campeón, un paladín o una estrella en el ejercicio diáfano y efectivo de su profesión. Peña Maleck fue objeto el sábado último en el foro Pedro Mir, de Librería Cuesta, en Santo Domingo, de un emotivo homenaje promovido por la familia Sención Villalona, que se siente muy agradecida por sus servicios médicos durante largo tiempo. Decenas de personas se sumaron entusiastas al homenaje, organizado muy discretamente y montado sin que el protagonista lo supiera (se le llevó al lugar en ropa corriente) y solo se le comunicó al llegar. Las cosas positivas que de Peña Maleck dijeron en la ocasión (de manera espontánea e improvisada) distintas personas que por años han recibido sus atenciones, hicieron salir lágrimas. Lo más importante fue que se le situó dentro del reducido grupo de médicos carentes del signo de peso en la frente y se le describió como un profesional cabal que procura soluciones efectivas para una amplia gama de dolencias, no solamente de su especialidad. EL PERSONAJE José Altagracia Peña Maleck nació en Santo Domingo, en el hospital Padre Billini, el 2 de julio de 1944. Esto significa que dentro de un mes cumple 70 años. No nació en cuna de oro, puesto que sus progenitores fueron Tácito Peña Carrasco –humilde miembro de la Marina de Guerra- y Ana Josefa Maleck, ama de casa. Fue el primero de cinco hermanos cuya niñez discurrió en el céntrico barrio de San Carlos, y la adolescencia en el ensanche Luperón, en la entonces apacible capital dominicana. El gustaba mucho de las escapadas al malecón, especialmente a Guibia, y del maroteo por los desolados terrenos de Matahambre, al Este; de Faría y los potreros de Venturita, al Norte; y de La Ciénaga, en las entonces baldías orillas del río Ozama. Tras los estudios primarios en planteles del centro de la ciudad, Peña Maleck acudió –como la mayoría de los estudiantes pobres de la época- al liceo Presidente Trujillo, en la parte alta de la ciudad. El largo trayecto lo hacía dentro de la muchachada que se iba a pie, unos por carecer de dinero y otros por economizar los 5 centavos que costaba entonces la transportación en una guagua pública de dos pisos. Es decir, desde muy joven Peña Maleck ha estado en contacto directo con las muchedumbres. INTRODUCCION EN LA MEDICINA Al graduarse de bachiller en 1963, hizo en el Laboratorio Nacional un curso de varios meses de técnico de banco de sangre y laboratorio. Ahí comenzó su incursión en el campo de la medicina, porque se inscribió en 1964 en la Universidad de Santo Domingo y al propio tiempo fue nombrado como técnico de laboratorio en el hospital Darío Contreras. En esos momentos Peña Maleck se convirtió en un trabajador a tiempo completo en la medicina, dado que de noche era Técnico de Laboratorio en el hospital, y de día era estudiante universitario. En el argot de la profesión se le llama a esos individuos (y no despectivamente) ratones de hospitales. En él se justificaba más el calificativo porque incluso vivía en el hospital y de noche servía no solo de laboratorista sino también de ayudante de los médicos en las urgencias que siempre ha recibido el Darío Contreras, las cuales obligan muchas veces a cirugías de emergencia. GRADUACION Hacerse médico le tomó 13 años, es decir lo logró en 1977, tras lo cual hizo fructífera pasantía en Pedernales, donde aún se le recuerda. Cumplida la pasantía volvió a su segunda casa materna, el Darío Contreras, como estudiante en la Residencia de Ortopedia, obteniendo en 1984 el titulo de cirujano ortopedista. (En los años 60 y 70 percibió en el Darío Contreras las enseñanzas y proyecciones de los que eran entonces figuras descollantes de la ortopedia: Máximo Periche Vidal, Eduardo Rodriguez Lara, Ponciano Rondón Sánchez, Simón Hoffiz y Rafael Camasta. Pero también de los doctores Daniel Joseph, García Arias, Pedro Green, Tito Suero, Nova, Geraldo Mejía, Fidel Mejía y Pepe Ortiz). En 1981 marchó becado a Marsella, Francia, donde robusteció su formación como cirujano ortopedista hasta 1984. En Marsella contrajo matrimonio con la que hoy es su esposa, Ghislaine Louise Amat, una médico internista que se ha dominicanizado a pesar de que mantiene el acento francés. Al retornar al país hizo práctica privada (clínica Chan Aquino) y pública, sobre todo en el Darío Contreras, donde desde el 2004 es jefe del Departamento de Consulta Externa, lo que se traduce en ser una bugía motora de atenciones de todo tipo a cientos de pacientes diariamente. Por su labor asistencial y docente, en la que se ha destacado por echar a un lado las tendencias mercuriales de la medicina de hoy, José Altagracia Peña Maleck se acerca mucho a ser sino un héroe, por lo menos un paladín o una estrella de los trabajadores de la salud. josepimentelmunoz@hotmail.com
En el CDP, ¿Quién paga los platos rotos?
El viernes, 2 de mayo pasado, al menos cuatro periodistas resultaron heridos en el marco de una trifulca a pedradas y trompadas con estudiantes de una escuela de turismo que opera en la tercera planta del edificio que aloja al Colegio Dominicano de Periodistas (CDP), construido por el Gobierno para usufructo exclusivo del gremio profesional. El enfrentamiento comenzó cuando un grupo de comunicadores encabezados por Olivo de León, Presidente del CDP, ocupó la primera planta del edificio y cerraron el portón de acceso para evitar que esos estudiantes ingresaran a la escuela, alegando que el propietario del centro estaba incumpliendo sus compromisos de pago de alquiler y advirtió que procedería a querellarse ante la Fiscalía del Distrito. Pienso que a gran parte de los comunicadores miembros de pleno derecho del Colegio Dominicano de Periodistas debe haberles sorprendido «descubrir» que la última planta del edificio que el Estado Dominicano construyó para uso exclusivo de la institución gremial, estuviera rentada a una entidad privada o, peor aún, a un particular, para un manejo muy ajeno a los fines y objetivos del CDP. La sorpresa es mayor cuando medios de comunicación informan, con apoyo fotográfico, del feo espectáculo protagonizado por periodistas y estudiantes en el que intercambian pedradas y golpes, con saldo de varios heridos y lesionados, en torno a un recinto reservado para discutir ideas y proyectos destinados a beneficiar a todos sus colegiados, transformando al CDP en una institución de mayor solidez y fortaleza gremial. Al parecer, importa poco determinar quien o quienes se abrogaron el derecho de disponer de parte de las instalaciones de este edificio para una operación a todas luces cuestionables. Pero se imaginan ustedes qué pasaría si a la dirección de instituciones de profesionales de tanto prestigio y respeto como el Colegio Médico o el CODIA, tan solo para citar un par de ejemplos, se les ocurriese rentar áreas de sus respectivas edificaciones? En el caso que nos ocupa, habría que determinar si a los directivos a quienes se les ocurrió la brillante idea de captar fondos adicionales por medio de la renta de un área de ese edificio (en una zona privilegiada como la del Malecón), pensaron en algún momento que enajenar un bien común (es decir, de todos los periodistas colegiados) no requería en principio una consulta en asamblea, convocada conforme establecen los estatutos del gremio. Se trata de una operación que está afectando la imagen del gremio y que indudablemente traerá consecuencias jurídicas y económicas que no afrontarán los responsables directos de ese contrato de alquiler, sino la institución. Hoy, el amigo Olivo de León pide a la membrecía del CDP respaldo a la jornada que encabezan en pro de restituir la posesión completa del edificio en el marco de un conflicto judicial en el que habrá que esperar la decisión de un juez, y aquí todos sabemos lo tedioso, prolongado y costoso que son las litis entre propietarios e inquilinos. Ah, ahora se pide apoyo “a las bases”, precisamente a la que no se consultó previo a la decisión de gestionar fondos adicionales por una vía cuestionable. Como puede apreciarse, ha sido un mal negocio. La pregunta es quien o quienes pagan los platos rotos. La institución? Al menos, deberían conocerse los nombres de los gestores de tan innovadora iniciativa para que en futuros procesos electorales los votantes, miembros de pleno derecho del CDP, se lo tomen en cuenta.
Ponte mosca
Ponte mosca, advierte el insigne refrán. La máxima adquiere relevancia, demuestra el genio idiomático de nuestro argot, su perspicaz universalidad. El sentimiento de sospecha, persecución, se ha generalizado en el planeta, al barco de la humanidad se le redujo la eslora, no puede con la carga, se va a pique, ya no cabemos. El horizonte se encuentra preñado de escalofriantes augurios, nos persiguen desde una nube aérea fotográfica, nos oyen las conversaciones, somos un número, un tatuaje electrónico que se controla. La insatisfacción de los pueblos se manifiesta en su estampida a mejores sitios. Unos regresan, otros se marchan, unos se escapan, a otros los capturan, la mayoría se declaran la guerra. El progreso no pide permiso, empuja, la era de la argamasa atómica no se conduele ni de las mariposas a falta del gusano. A Darwin le asistía la razón, el más fuerte derrota al más débil, así se seleccionan las especies a fin de mejorarse. La tesis resulta macabra, ofende a la ética de la dignidad bilógica de nuestra especie, pero encierra una verdad irrefutable en cuanto a su práctica. El más fuerte aplasta al más débil, la traición se cierne sobre el colectivo, así lo vemos en la naturaleza que no lo piensa cuando desencadena sus fuerzas ciegas, así lo vemos en nuestros jefes que nos toman de rehenes, nos imponen la razón sin razonar, el bozal sin ser animales de tiro. Vendedores de la esperanza no faltan. Los pueblos no muerden el anzuelo de ese pescador siniestro, rara vez van de pesca, los peces están contaminados, rara vez siembran, las tierras están ocupadas, rara vez sueñan, los sueños se han vendido, rara vez participan en el banquete de los bienes usurpados. Aunque Dios se encuentra inmerso en el trasiego de los malechores en busca de aislarles del paraíso, debemos llamarle. Cuídate del acecho de los ladrones, no tomes por un mismo camino, visita los atajos, la muerte es demasiado lista. Ponte mosca, advierte el insigne refrán, la máxima adquiere relevancia, demuestra el genio idiomático de nuestro argot, su perspicaz universalidad.
Sugerencias al Presidente Medina
Lo primero que debemos reconocer es el gran paso de avance de la implementación del sistema de atención 9-1-1. A partir de ahora habrá un antes y un después. Sin embargo, es propicia la ocasión para recordarles que la materia prima del nuevo sistema, y de la seguridad ciudadana en general, son los policías. Estos tienen más trabajo con el mismo salario. Vamos a ponernos en el lugar de ellos y preguntémonos: ¿Cómo puede un policía mantener su familia, educar sus hijos, pagar agua, luz, alquiler de casa, teléfono con el salario de RD$6,000? Señor Presidente: implementen un aumento salarial de al menos RD$25,000 para los alistados, yendo en escala con los rangos y formación policial. Esto no es una gran cantidad de dinero para quienes tienen que ver con la vida de los ciudadanos. Estoy convencido de que por el problema social que tenemos, nuestros gobiernos deben priorizar la inversión en la seguridad ciudadana, en igual proporción a la educación y salud. Como son magos “buscándosela” para sobrevivir, en nuestros barrios la gente teme más a los policías que a los narcos. Estos últimos mueven el dinero en el vecindario. Y los policías reprimen el vecindario dizque combatiendo la delincuencia, pero a muchos de ellos se les ve cobrando peajes donde los vendedores de drogas o macuteando (chantajeando algunos) en los negocios de la zona. Igualmente, el joven que vende drogas no lo hace por placer, sino inicialmentepor necesidad. El que está en el “punto” vendiendo no gana gran cosa, el buen dinero lo recibe el distribuidor y el que trafica a gran escala. Puedo afirmar que a cualquiera de nuestros jóvenes que se le consiga un empleo sencillo jamás arriesgará su vida vendiendo sustancias tóxicas. En ese orden, estoy haciendo dos peticiones. Una: que de la misma forma que el Presidente está recorriendo el interior del país los fines de semana, comience a visitar nuestros barrios para escuchar de viva voz los problemas. Dos: Una forma efectiva de combatir la delincuencia es que el Estado gestione con empresarios locales y extranjeros la instalación de empresas de zona franca en los barrios más populosos. Si el gobierno da seguridad y facilidades a empresarios como Pepín Corripio y los Vicini, irán gustosos a barrios como Capotillo o Gualey a poner sus fábricas. Así con el sector privado se puede resolver el problema social de la delincuencia generando empleos en el corazón del barrio. valenzuelarobert78@gmail.com
Problemas arropan comunidades francomacorisanas
Los fines de semana laboro en el recinto San Francisco de Macorís de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Allí imparto la asignatura de Historia Social Dominicana para los alumnos del nivel Básico y otras asignaturas para los alumnos que cursan la carrera de Educación mención Ciencias Sociales. En el proceso de evaluación de la asignatura se contempla un espacio para la historia local, por lo que los alumnos deben investigar y escribir las historias de sus comunidades y además, presentar la panorámica de sus pueblos en los momentos actuales. En dichas historias salen nombres interesantes y graciosos al mismo tiempo, como por ejemplo Ramonal, por el árbol del Ramón. Las Guáranas por el árbol de Guárano, La Taranas, por el arbol del Tarano o Tarana. Cenoví, porque un cura vio una mujer en un río con los senos al desnudos y gritó: ʺque lindos senos viʺ. Otros en cambio, afirman que fue por la desaparición de un indígena llamado “Vi” en tiempos de los Taínos, este desapareció y la comunidad en su búsqueda observó restos de comida en el camino y exclamó: ʺAquí cenó Víʺ. Otros nombres de comunidades de la región Nordeste son: Las Pajas, porque en dicho lugar habían muchas pajas, La peña, por las grandes peñas del río, Blanco Arriba, Blanco Abajo y Blanco al Medio, según la posición de la comunidad en relación al blanco de las piedras del río, La Guama por el árbol de Guama. La Yaguita, porque en el lugar habían muchas casas techadas de yagua, Ranchito por todos los ranchos que habían en el lugar, Agua Santa del Yuna, porque los terrenos para fundar el lugar fueron donados por la iglesia, Cotuí, en honor a un indígena llamado Cotoi. Las demás comunidades tienen nombres de personajes históricos como Salcedo en honor a José Antonio Salcedo, Pimentel en honor a Pedro A. Pimentel, Tenares en honor a Olegario Tenares, Villa Tapia en honor a Doroteo Tapia, Villa Riva en honor a Gregorio Riva, Castillo, en honor a Manuel María Castillo. Todos ellos con participación activa y destacada en los procesos económicos e independentistas de la República Dominicana del siglo XIX. San Francisco de Macorís, es una fusión entre el nombre de la orden de los padres franciscanos y los habitantes indígenas del lugar, (los macorixes). También llamada “la tierra del Jaya”, por su ubicación en torno al río que lleva dicho nombre. Hasta ahí las historias son graciosas e interesantes, pero cuando los alumnos comienzan a presentar sus comunidades en los momentos actuales, lo gracioso se torna doloroso y desconcertante. Expresan estos, que en las nombradas comunidades y en otras que me faltaron por nombrar, los problemas los arropan, entre estos,se destacan: ausencia de energía eléctrica, escasez de agua potable, calles y caminos vecinales deteriorados, desempleo, ausencia de bilbilotecas públicas, de centros infomáticos, no existen programas sociales en donde los jóvenes puedan insertarse, la drogadicción les preocupa y los atemoriza por el riesgo que representa para ellos. También aluden a la falta de alcantarillados, la delincuencia, las violaciones a menores, los embarazos en adolescentes, los hospitales carentes de todo y la indiferencia del personal médico y paramédico, la violencia contra las mujeres, los abusos policiales, el tráfico de influencias, y la explotación de los recursos naturales de forma desprorcionada, por ejemplo informan que en Salcedo los ríos se están quedando secos porque les extraen las piedras para alimentar los hornos de cal y que dichos hornos les provocan grandes molestias ambientales. El de los vertederos de basura es otro problema que llama la atención de dichos estudiantes, afirman que los ríos son usados para estos fines por lo que la mayoría están contaminados. En Tenares carecen de un sistema de cloacas, dicen los alumnos que le llaman “la ciudad de los hoyos”, porque cada hogar tiene pozos de agua y un sitema de desecho propio. En otras localidades también ocurre lo mismo. Los autobuses que los trasladan desde sus comunidades a la universidad, viajan hacinados, no caben en los mismos.Me cuentan mis alumnos que en autobuses para cuarenta pasajeros viajan sesenta y hasta setenta personas. Los residentes en La Guama le solicitan a la familia del Dr Vincho Castillo que los ayuden a gestionar la construcción del tramo carretero que lleva hasta la finca que ellos poseen en dicho lugar, ya que es el mismo por donde los niños transitan para ir a la escuela y está en muy malas condiciones. Habría que confirmar si es cierto que los alcaldes de Cotuí y Tenares no viven en dichas comunidades, que los lugareños casi no los ven y que en el ayuntamiento de Fantino la alcaldesa es todo menos eso. Mis alumnos reclaman a las autoridades (Alcaldes, Regidores, Gobernadores, Diputados y Senadores) de sus respectivas comunidades, que por favor se hagan sentir, que no se dejen ver solo en tiempos de elecciones, que asuman sus cargos con responsabilidad y los ayuden en la solución de sus problemáticas. Me han pedido que escriba esto, y que les diga que los eligieron para verlos siempre e involucrados con sus comunidades en la elaboración de propuestas de mejoras a estos grandes males que los aquejan. Acudan en su auxilio por favor, recuerden que son la generación de relevo. Los necesitan grandemente para poder ser mejores de lo que nosotros hemos sido ne-ramirez@hotmail.com
Obama y Osama Bin Laden
En junio del 2009 Barack Obama pronunció un discurso en la Universidad de El Cairo en el que comenzaba diciendo sentirse “orgulloso de traer consigo los mejores deseos del pueblo norteamericano y un saludo de Paz de las comunidades musulmanas de mi país” “He venido hasta aquí para buscar una nueva relación entre Estados Unidos y los musulmanes del mundo basada en el interés mutuo y el mutuo respeto, que está basada en la verdad de que América y el Islam no se excluyen y no necesitan estar en competencia. En cambio coinciden y comparten principios comunes de justicia, progreso, tolerancia y dignidad de las personas”. ¿Realmente coinciden y comparten principios comunes? Por casualidad, ¿comparte la ley divina de la sharia del Corán los principios de justicia de la ley civil de los norteamericanos? ¿Tolerancia? ¿Cuál? ¿Dónde? ¿Dignidad? Parecería ser que las mujeres en el Islam no entran es esa categoría. Agrega el mandatario que “he conocido el Islam en tres continentes antes de venir a la región donde fue revelado. Esa experiencia guía mi convicción de que la colaboración entre América y el Islam debe basarse en lo que es el Islam, no en lo que no es. Considero que parte de mi responsabilidad como presidente de Estados Unidos es la lucha contra los estereotipos negativos del Islam allí donde surjan”. ¿Se podría saber cuál es el Islam y cuáles son los estereotipos que pueden surgir? ¿Acaso Al Qaeda y sus franquicias no son islámicas? Decía Ozama bin Laden que “es una orden de Alá purificar el Islam de todos los no creyentes, especialmente la península de Arabia, y es deseo de Alá liberar la tierra santa de cruzados, judíos y norteamericanos y Ozama es un servidor de Alá y solo cumple su deber. Matar a los norteamericanos y a sus aliados es un deber para cualquier musulmán”. Agrega el presidente “América no está ni estará jamás en guerra contra el Islam. Sin embargo debemos enfrentarnos sin descanso a los extremistas violentos que representan una amenaza grave para nuestra seguridad. Puesto que rechazamos las mismas cosas que rechazan todas las religiones: el asesinato de hombres, mujeres y niños inocentes. El sagrado Corán enseña que quien asesina a un inocente es como si hubiera asesinado a toda la humanidad”. Eso depende. ¿Inocente? Por casualidad ¿no querrá decir libre de culpa? Resulta que una cosa son los inocentes y otra cosa son los infieles. El asesinato de los infieles el sagrado Corán lo santifica. En su discurso el presidente sentenció: Permítaseme ser clar “ninguna nación puede imponer, o debe imponer a ninguna, otro sistema de gobierno alguno.” A cinco años de su discurso, Barack Obama negocia con los Talibán de Ozama Bin Laden el intercambio de un soldado norteamericano, supuestamente secuestrado, por cinco talibán presos en la cárcel de Guantánamo. Esa negociación sorprende a los norteamericanos. ¿Negociación con los estereotipos del Islam? ¿Con el Islam que no es? ¿Con el Islam de Ozama? v.yanguela@codetel.net.do
Guido y la convención del PRD
Nadie duda que Guido Gómez Mazara le gane la convención del PRD, mucho a poco, a Miguel Vargas, a quien las encuestas, sin excepción, le dan un bajo porcentaje de popularidad, tanto a lo interno como a lo externo del partido. Miguel no tiene gente, está demostrado. Pero tiene dinero del Estado y el apoyo del gobierno para impedir que Guido se imponga, pues eliminaría el mejor aliado para mantenerse en el poder incluso más allá del 2016. Quién crea que bastará con ir a votar masivamente en contra de Miguel, está equivocado. Se requerirá más que eso. Será necesario acciones de masas en contra del fraude múltiple que se ha montado ya, que incluye control total de los centros de sufragios, dislocamientos, exclusiones, amenazas, compra de votos, represión policial, etc. En un hecho insólito en la historia del PRD y del país, con el apoyo del nefasto TSE, la Comisión Organizadora de la Convención está compuesta por empleados, amigos y cachanchanes del presidente de facto del PRD Miguel Vargas. No hay equidad en ese organismo. Nadie representa los intereses de Guido. Significa que los votos los contará gente pagada y protegida por Miguel y el gobierno. Miguel no quiere que la Junta Central Electoral supervise la Convención. La JCE tampoco quiere supervisar. De ese modo el dictador del PRD podrá actuar con manos libres. Cuando lleguen las protestas al Tribunal Superior Electoral allí se legitimará el fraude colosal que le tienen montado a Guido. Miguel rechaza la JCE, pero quiere la presencia de la Policía y de las Fuerzas Armadas. La JCE no; pero militares armados hasta los dientes para reprimir y matar, sí. Como en otras ocasiones, Danilo y Leonel le enviaran a su aliado todos los policías y guardias que sean necesarios, con armas automáticas, helicópteros y tanques de guerra. Es posible que haya más policías y militares que votantes para que el miedo se encargue de impedir que la gente vayas a las urnas a votar por Guido. Lo que sucede durante la Convención será responsabilidad exclusiva de Danilo y el PLD más que de su aliado Miguel Vargas. Guido no se cruzará de brazos viendo como le roban la presidencia del PRD. Las balas de la policía, el ejército y los paramilitares de Miguel no serán suficientes para impedir que la gente vote y luego defienda su voto donde haya que defenderlo. Al gobierno que no siga jugando con candela, que lo “mucho hasta Dios lo ve”. Y cualquier “chispa puede encender la pradera” del descontento social. Es hora de que Hipólito, como líder de la oposición, deje los paños y los manteles con Danilo que es más de lo mismo, aunque se presente más humano que su antecesor. Si bien fui de los que criticó la decisión unilateral de Guido de presentarse como candidato a la presidencia del PRD, las cosas han dado un giro que no podemos ignorar. En ese sentido, soy de los que cree que no abandonar a su suerte al hijo de Maximiliano Gómez, el Moreno, y de Carmen Mazara, que debemos estar a su lado sin dejar los trabajos para construir el Partido Revolucionario Mayoritario y la Convergencia. (Una cosa no quita la otra) El problema no es de Guido, es de todos; es de Hipólito, Luis, Andrés Bautista, Chu Vásquez, César Cedeño, Milagros Ortiz, Hugo Tolentino, Manuel Durán en Estados Unidos y Héctor Guzmán, entre muchos otros en todo el país. La lucha es por salvar la democracia, es decir, la libertad y el derecho a elegir y ser elegido que tenemos todos.
Graznidos del trujillismo histórico
En un hecho verdaderamente pasmoso -por no decir macondiano-, pero en pleno siglo XXI, a cincuenta y cuatro años del ajusticiamiento del dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina, hay gente que intenta darle vigencia a las matrices doctrinarias y conductuales del régimen político que él encabezó como presuntas “soluciones” para la delincuencia, la corrupción pública y privada, el irrespeto a las reglas de Derecho y la impunidad que hoy acogotan a la República Dominicana. El fenómeno, ciertamente, no sólo es perceptible como expresión de una forma marginal de pensar y calibrar la realidad nacional, sino que a veces -sobre todo cuando algún problema social luce insoluble con el instrumental de la democracia- asume la forma de una racionalidad coyunturalmente preponderante con la anuencia -en ocasiones no sin un dejo de insensata hilaridad- de determinados círculos del partidarismo y la comunicación . La verdad es, no obstante, que los dominicanos de convicciones democráticas y antiautoritarias deberíamos observar con inquietud el fenómeno de marras porque, más allá del ruido de orfeón desafinado que le introduce al debate histórico y al laborantismo político, se trata de una peligrosa aberración de conciencia que podría realimentar conceptualmente y darle algún grado de aquiescencia irresponsable a la cadavérica pero insepulta tendencia del trujillismo histórico. En principio lo que se veía era una reticente y alicaída fracción de la sociedad dominicana cuyos integrantes, una vez desaparecido el “jefe”, se disfrazaban de acuerdo con las circunstancias (unos se hicieron perredeístas, otros comunistas y los más balagueristas, todos de nombres y apellidos sonoros y conocidos), y que cada vez que la democracia entraba en un ciclo de crisis o de problemática que parecía insuperable asomaba la cabeza para, tratando de ponernos a mirar hacia el pasado y no hacia el futuro, “recordarnos” las alegadas bondades del régimen que aquel encabezó. Ya no se trata, empero, sólo de esa gente, pues ahora reclaman y proclaman militancia en la referida tendencia novedosos prosélitos: ciudadanos sin referencias históricas o convicciones democráticas “formados” en la escuela política balaguerista de la sobrevivencia personal; guardias y policías -junto a familiares y amigos cercanos- salidos de las “academias” uniformadas que aún se manejan con programas y mentalidad trujillistas; antiguos revolucionarios de extracción estalinista avecinados al poder; y un montón de paniaguados -en general pazguatos y disparatosos de baja ralea, pero por veces también gente con credenciales morales, académicas o culturales- cuya forma de vida está vinculada a los anteriores o que sencillamente dependen de sus favores. (El autor de estas líneas no se cuenta entre los que se espantan y persignan ante la agitación de los fantasmas del trujillismo en la política dominicana -inclusive, cree que las disposiciones legales que lo prohíben son un anacronismo antidemocrático-, pero debe reconocer que las mencionadas matrices de pensamiento y conducta han estado cobrando fuerza en nuestra sociedad en los últimos años, hasta tal punto que de los esporádicos arrebatos de nostalgia trujillista ya hemos pasado a una cierta inclinación a excusar y hasta reivindicar aquel nefasto régimen de fuerza). Es así, pues, como cada día somos testigos de reiterativos intentos de “humanización” y potabilización de la tiranía (invocando su supuesta “parte positiva” o lo “comprensible” de muchos de sus actos de criminalidad, y ocultando o tratando de suavizar sus oprobiosos caracteres fundamentales) y, con desenfadado verbo de profetastro, sugiriendo que el país reasuma algunas de sus “concepciones” sobre la sociedad dominicana o sus “métodos” de gobierno, todo bajo el alegato de que nuestro Estado democrático no funciona o no es lo suficientemente efectivo frente a males como los mencionados precedentemente. Negar que la democracia dominicana tiene mucho de caricatura (en lo político y lo económico sobre todo) y que exhibe debilidades estructurales que dan pie a la crítica y a la desilusión, obviamente sería faltarle a la verdad (¿cómo ignorar la podredumbre ética del partidarismo, las grietas del Estado de Derecho o la ineficiencia de las instituciones?). Pero de ahí a considerar que deba ser sustituida por un sistema de perfil trujillista hay mucho trecho, y no sólo porque sería una “vuelta de tuerca” histórica inaceptable sino también en razón de que tal pretensión tiene una base fofa: casi todas las bondades que se le atribuyen al “jefe” y su regencia son apócrifas. Los que hablan de volver el rostro a los “métodos” del trujillismo (antiguos beneficiarios directos y sus descendientes, tarugos que no tienen la menor idea de lo que aconteció durante la “era”, o “chercheros” calaveras enquistados en los medios de comunicación) silencian adrede el origen político criminal de ese régimen, y no mencionan para nada, verbigracia, que la campaña electoral de 1930 se desarrolló en un ambiente de represión que provocó el retiro de don Federico Velásquez, contendor de Trujillo (entonces principal jefe militar del país), y que la “victoria” de éste se consumó con base en la extorsión, el fraude y la amenaza de las bayonetas. Igualmente, esos marchantes ocultan de manera deliberada la cleptomanía de Trujillo, quien se vio envuelto en actos de ratería desde su mocedad y, luego, ya siendo alto militar, hizo sus “progresos” materiales apoderándose de fondos públicos a través del cohecho o con la intermediación inmoral de terceros, conducta delictiva que coronaría como mandatario despojando de propiedades, por medio de presiones o del simple apoderamiento, a una gran cantidad de familias dominicanas en todo el país. En sentido análogo, esa gente intenta sabichosamente echar al saco del olvido la personalidad cerril y autocrática de Trujillo (manifiesta tanto en el trato a sus críticos políticos como en las relaciones personales y familiares: hasta sus hermanos tenían que llamarlo “jefe”), y no recordar para nada su ridícula megalomanía (cambió la denominación oficial de la ciudad de Santo Domingo y llenó el territorio nacional de estatuas suyas e infraestructuras con su nombre o el de sus progenitores y descendientes directos) y su narcisismo patológico. Asimismo, esos defensores de la “parte positiva” del despotismo trujillista apenas mencionan anecdóticamente (porque no hay manera de ocultarlo) la estela de sangre que dejó el “jefe” en su paso por el poder (desde Virgilio Martínez Reyna y su esposa en 1930 hasta los patriotas del 14 de junio de 1959), y tratan de minimizar la dimensión y el impacto socio-histórico de los encarcelamientos, las torturas y las humillaciones de que fueron objeto los opositores que estuvieron al alcance de su aparato represivo (desde Nigua hasta “La 40”, para no citar nombres). Más aún, hay gente que desea que no recordemos que la maquinaria despiadada y criminosa del trujillismo actuó con igual saña en otras latitudes: el asesinato de Mauricio Báez en La Habana (1950), el golpe de Estado contra el presidente Jacobo Arbenz en Guatemala (1954), el secuestro en Nueva York y posterior asesinato de Jesús de Galindez (1954), el asesinato de José Almoina en México (1960), el atentando contra Rómulo Betancourt en Venezuela (1960), etcétera. En suma: la simple realidad histórica es que Trujillo encabezó un régimen despótico y salvaje que se entronizó a fuerza de represión y compra de conciencia, liquidó las libertades públicas, creó un Estado policial y totalitario, convirtió el país en una suerte de feudo personal, degradó la dignidad y el decoro de individuos y familias, persiguió y mató a sus adversarios, y -con algunas excepciones- sumió en la miseria material y la abyección espiritual a los dominicanos… Si hay algún otro régimen trujillista (uno que pueda ser emulado, elogiado o excusado), entonces no fue el de la República Dominicana desde 1930 hasta 1961: debió existir en Marte o en Neptuno. Y para completar el cuadro de la verdad, es necesario decir otra cosa: por más que se intente evadir la cuestión para no politizar el debate, es imposible no ver que todo ese renacimiento de la ideología trujillista se ha producido básicamente bajo los gobiernos del PLD y que, además, los propulsores del mismo han sido figuras vinculadas al partido fundado por Juan Bosch o a sus gobiernos. O sea: irónicamente el resurgir del pensamiento trujillista no se produjo durante las administraciones del doctor Joaquín Balaguer (ideólogo del régimen y compinche del caporal de San Cristóbal) y -en cambio- encontró terreno fértil en los gobiernos de una organización fundada por el ilustre polígrafo de La Vega (exiliado de larga data y adversario del “jefe”). El doctor Balaguer, acaso porque desde que Trujillo cayó abatido y exánime en la antigua carretera del Sur trató de sacudirse el lodo y el hedor de la tiranía (hasta el extremo de que en “La palabra encadenada” hace su propio exorcismo como experimentado chamán de las letras y la política), si bien les brindó protección directa o indirecta, mantuvo a raya a sus personeros y alabarderos en cuanto a la difusión de sus añoranzas y a la reivindicación de sus doctrinas: muchos fueron funcionarios de los gobiernos reformistas, pero actuaban como si un acuerdo tácito de silencio les impidiera darles riendas sueltas a sus recuerdos melancólicos de la “era”. En las administraciones del PLD -tres del doctor Leonel Fernández y una del licenciado Danilo Medina-, por su parte, algunos de los más prominentes nostálgicos del trujillismo han ocupado puestos de principalía y disfrutado de libertad para hacer el elogio de la “era” (de manera abierta o parapetados tras la alegada “necesidad” de decir la “verdad histórica”), y muchos de sus familiares, seguidores y subalternos se han encargado de satinar sus puntos de vista e incluso perifonearlos en medios de comunicación vinculados al gobierno. (Tamaño dislate histórico, desde luego, sólo puede prender en una sociedad sin memoria histórica, abobada por un gran déficit de cultura y con una “clase” política mentalmente minusválida: es como si los alemanes inconformes con la democracia estuvieran apostando por una resurrección del Tercer Reich, los italianos descontentos plantearan la reinstalación del régimen fascista de Benito Mussolini, los rumanos hastiados invocaran la necesidad de revivir la administración de Nicolai Ceausescu o los haitianos disgustados proclamaran que hay que retornar al estado de cosas que existía durante el desgobierno de Francois -Papadoc- Duvalier). ¿Nos dejaremos arrastrar hacia el oscuro torbellino del pasado sólo porque los gobiernos del PLD han fracasado en el manejo de algunos problemas nodales de la vida social? ¿Permitiremos que nos conduzcan como borregos a la marisma del autoritarismo únicamente porque algunos nostálgicos de la dictadura tienen preeminencia en resortes del Estado que influyen sobre la racionalidad colectiva? ¿Aceptaremos que nos impongan sus salvajadas antidemocráticas ciertos cabezas huecas del presente que están en posesión de los principales medios de comunicación del país o tienen acceso a ellos a través de la interactividad? Cada quién es libre de elegir su postura en ese sentido, pero no a costa de la verdad o de la falsificación de la Historia. Por último, una recomendación que no se ha pedido, pero que procede: los postulantes del retorno a los “métodos” de Trujillo deberían ahorrarse el argumento para tontos de que “nada más” están invocando la “parte positiva” de su régimen, porque si la Historia se tratara de eso todos podríamos dedicarnos a buscar y encomiar el “lado bueno” de Luzbel, Nerón, Jack el Destripador o don Adolfo… Aunque en el caso de este último, el autor confiesa que lo haría no sólo para hacerse también el idiota sino para, de paso, reivindicar a la bella y discreta Eva Braun.


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