Dos vaguadas provocarán aguaceros, según la Onamet

SANTO DOMINGO.- La Oficina Nacional de Meteorología (Onamet) anunció para este jueves lluvias débiles a moderadas, provocadas por dos vaguadas sobre las Antillas Menores y el noreste de la República Dominicana.

Las precipitaciones afectarán, principalmente, las provincias Barahona, Azua, San José de Ocoa, San Cristóbal, San Juan,  La Altagracia, La Romana, San Pedro de Macorís, El Seibo, Hato Mayor, Monte Plata, Hermanas Mirabal, Espaillat, Santiago, La Vega, Samaná, Duarte y María Trinidad Sánchez.

La Onamet también anunció temperaturas calurosas durante el día y agradables en la noche de este jueves y la madrugada del viernes.

En las próximas 24 a 48 horas se esperan chubascos dispersos con posibles tronadas en las regiones norte, noreste, sureste, suroeste y la cordillera Central.

La Onamet recomienda a las frágiles, pequeñas y medianas embarcaciones navegar con precaución cerca de la costa y no aventurarse mar adentro, ya que el oleaje aun se mantiene de 6 a 7 pies.

En el Distrito Nacional estará medio nublado a nublado con lluvias débiles.

En Santo Domingo Norte estará nublado en ocasiones con lluvias débiles a moderadas.

En Santo Domingo Oeste estará medio nublado con lluvias esporádicas.

En Santo Domingo Este estará nublado en ocasiones con lluvias débiles a moderadas.

En  el gran Santo Domingo la temperatura máxima se sentirá entre 29ºC y 31ºC  y la mínima entre 20ºC y 22ºC.

jt/am

La sociedad está dividida hasta el tuétano

De 1961 a la fecha, no recuerdo otra época donde la sociedad dominicana se encontrara más dividida que ahora. Y no me refiero exclusivamente a los partidos políticos de los  cuales prácticamente ninguno  se puede señalar como libre del fenómeno de las contradicciones o las divisiones. Se trata de casi todos los estamentos, incluyendo las estructuras oficiales, gremiales, empresariales, de comunicación, incluso religiosas. No solo en aspectos que pudieran señalarse como de principios o dogmáticos, sino también en asuntos puramente procedimentales y personales.

Ese proceso, que algunos definen como  descomposición, está empujando a  muchos ciudadanos a perder la credibilidad en las instituciones y en las personas que las representan. Y cuando se produce descreimiento por inconformidad o desencanto, se reduce mucho la distancia hacia el desorden generalizado, con las posibilidades de que se  produzcan sacudimientos sociales que pongan en juego la estabilidad política y económica que los mismos sectores que las permiten o promueven, necesitan para mantener su estatus de privilegios.

Las pugnas partidarias, lucha por las candidaturas, posibilidades de reelección,  documentación de extranjeros, aborto, desorden en el transporte,  corrupción,  violencia intrafamiliar, asaltos, organismos electorales, sistema judicial, son temas que, no solo están presentes en las tertulias y conversaciones cotidianas, sino en sectores importantes y en los medios de comunicación,   agudizando las contradicciones y  transmitiéndolas a la sociedad entera.

La forma virulenta en que algunos sectores tratan esos temas, ahonda las diferencias, porque de esa manera no se pueden brindar o vislumbrar soluciones, sino que, podrían conducirla a una situación irreconciliable. No solo de los temas  que se tratan, sino de las relaciones humanas, en una sociedad de por sí diluida y, como decía anteriormente, donde la gente va perdiendo fe en las instituciones y en los actores.

Sectores de poder, que por tiempo han mantenido control de las estructuras económicas y políticas, ayudados por quienes actúan bajo su orientación, creen que dentro de mar revuelto podrán obtener mejores pescas. Entendiendo que desacreditando a los  partidos, los dirigentes y las estructuras podrán alzarse definitivamente con el santo y la limosna, se están equivocando.

Si acaso nos parecemos a algún otro país, es precisamente a Venezuela, aunque  con un comportamiento histórico desacompasado. Con esto quiero decir, que si los partidos no son capaces de  mantener sus estructuras sanas, no se cuidan los organismos del Estado, y no somos capaces de convivir fraternalmente, con diferencias de criterios, pero  sin tantas divisiones y enfrentamientos, el resultado no será cosechado por el tradicionalismo que ha gobernado y dirigido las estructuras económicas, sociales y políticas.

Si ese tradicionalismo económico y político es incapaz de crear riqueza colectiva y vías de conducción ética y moral, rápido; brindar alternativas aceptables para que las partes puedan ponerse de acuerdo de manera armoniosa. Si obnubilados, por  entender que tienen la verdad y el apoyo de sectores de poder nacional o extranjero, continúan empujando la sociedad a la división y el radicalismo, podrían despertar con una gran pesadilla para sus intereses.

tabasa1@hotmaill.com

 

 

Impresionante! El Pico Duarte desde el aire

Vea aquí un video aéreo tomado en el pico Duarte por el artista del lente Joel García con un drone.

El trabajo muestra imágenes impresionantes y nunca antes hechas sobre esta área natural de la República Dominicana.

Panfletos

UNO

La culta Europa, la milenaria Europa, la fuente primigenia de la cultura racionalista del mundo occidental, tiene también sus absurdos y sinrazones. ¿Es posible entender la vigencia de Reyes, Marqueses, Condes, y toda esa parafernalia de la nobleza, en un siglo de plena posmodernidad en expansión?

Lo digo porque he seguido el espectáculo de la muerte de la Duquesa de Alba, Cayetana; cuya ascendencia entronca con ese insondable vericueto de la nobleza española. ¿Qué hacen estos “nobles” en el mundo de hoy, cómo obtuvieron sus riquezas, no son ellos mismos aprovechadores de un excedente de producción al que no aportaron nada, puesto que el concepto peyorativo del trabajo les impedía crear riquezas? ¿No es la nobleza una clase parasitaria, absolutamente innecesaria en un mundo como el actual?

Lo de la Duquesa de Alba me dejó sin sentido. La culta Europa, la de Renato Descartes y los grandes sistemas de pensamiento que han florecido en su suelo. La Europa de la luz y el racionalismo, la del positivismo, la de las vanguardias, esa Europa soñada por tantos intelectuales latinoamericanos, viviendo también en el exilio de la razón.

DOS

En realidad, vivimos en un país subjuntivo. El país que describen los políticos dominicanos cuando hablan no existe, es un subjuntivo destinado a aplacar la decepción de la historia. Más de ciento cuarenta años de autoritarismo es flagrantemente una violencia empotrada en la personalidad nacional. La gente dice y repite que de alguna manera todos llevamos un “trujillito” por dentro, y si las palabras deben ser usadas para comprender y explicar, no para controlar y oprimir, ese “trujillito” por dentro es una advertencia respecto de una historia de azarosas complacencias opresivas.

¿Es posible que, después de treinta y un años de dictadura, vivamos de nuevo la atmósfera de la opresión y el desasosiego del poder absoluto? ¿Cómo imaginar una justicia que disfraza “jueces” poniéndoles togas y birretes a militantes del PLD, y dotándolos de un rostro marmóreo, inmune a la repulsa social? ¿No es el juego formal de la democracia en el discurso lo que vivimos, mientras los miembros del partido oficial hacen lo que les da la gana con los dineros públicos, y nada pasa, y un manto de impunidad los cubre?

Ni el progresismo evolucionista, ni el racionalismo democrático han normado la vida de relación del dominicano. Ese “trujillito” que llevamos por dentro salta de donde menos lo esperamos. Y ahí está, impertérrito, recién estrenado.

TRES

Cuando escribí mi libro “Al filo de la dominicanidad”, me quedé extasiado ante la aventura espiritual que nosotros representamos. Nuestra vida es ese balanceo inexorable entre el “parecer” y el “ser”. Uno no sabe a qué atenerse. Casi se puede decir que, entre nosotros, las palabras han sustituido la propia experiencia de la realidad. No significan sino la estrecha imaginería del hablante, el reducido referente semántico de sus intereses, el empedrado ruedo de las estrategias políticas inmediatas. Quizás el mejor ejemplo de esta indefinición entre el “ser” y el “parecer” de los dominicanos, es la heterogeneidad de las instituciones políticas, y el desprecio que sienten por la verdad. El engendro que hemos creado mezcla la más rancia tradición autoritaria, el caudillismo, movimientos sociales democráticos, visión paternalista y neoliberalismo. Y en ese potaje cabe de todo.

Este es un jodido país subjuntivo, sólo existe en el futuro, se proyecta como posibilidad, casi es antítesis del amargo de retama del presente. Y mientras tanto, quienes nos gobiernan nos roban el presente. Esa es la disyuntiva subversiva, porque yo habría aceptado mi destino de vivir en ese país subjuntivo, pero ¿y qué hago con el presente?

CUATRO

Yo no me quiero apabullar a mí mismo con la metafísica de la certeza. Pero aquí como que no ocurre nada. Nuestro modelo continuista no registra las etapas por las cuales pasan los pueblos a través del tiempo. La historia no es una novela, pero aquí como que regresan los mismos pendejos a “salvarnos”. Esta vaina no es una historia sino una arqueología. Y es por eso que escribo estos panfletos que comienzan con la banalidad de la Duquesa de Alba, Cayetana; y terminan con nuestra propia radiografía, y todos nuestros sueños marcados radicalmente por el oprobio.

 

 

Instituciones de barro

a crisis económica, social y política de Haití no puede ser resuelta por la República Dominicana. La ausencia total de instituciones en Haití, no es parte de nuestros problemas. El hambre y la miseria de Haití, tiene que encontrar salvadores, pero no son los dominicanos.

Tratar de unir la fragilidad de las instituciones dominicanas y sus piernas de gelatina, a la total ausencia de organismos confiables y operativos en Haití, es una de las prédicas constantes de los organismos internacionales.
Y no puede ser así. Haití tiene que solucionar sus problemas, y no echarlos sobre los hombros de los dominicanos. A duras penas, los dominicanos pueden hacer frente a sus pesares, por lo que no se pueden echar la carga, super-pesada, de otras naciones.
He visto con mucho detenimiento los constantes pronunciamientos del embajador de los Estados Unidos, donde va presentando a la República Dominicana como una nación sin instituciones confiables, sin vocación de desarrollo, sin fe en el futuro, y dando tropezones constantes.
Me parece que podría ser una forma de restar fuerzas a las instituciones nacionales, para que su reforzamiento tenga que ir unido al abandono total en que vive Haití. Es una reunificación de la isla en lo económico, social, político. Creo que la defensa de su territorio y de su soberanía por parte de los dominicanos hará imposible que se lleve a cabo una integración entre los dos países.
Nadie puede ocultar que las instituciones dominicanas en ocasiones son de barro blando. No pueden pasar las pruebas de la independencia y del fortalecimiento moral, pero existen. El problema en Haiti es que no hay nada, y nadie propone crear los organismos partiendo de cero.
En la República Dominicana hay que fortalecer la justicia, y tener mucho cuidado con las reformas que se hacen a la carrera, como un nuevo código penal, que podría dar más dolores de cabeza en el futuro. El actual código fue hecho a caprichos, y hoy muchos lo abandonaron y tomaron el camino de la revisión.
El sistema económico dominicano tiene que ser modernizado, para que sea más justo y equitativo, y que el empresario obtenga beneficios en base al libre juego de la oferta y la demanda, y no por la especulación.
La educación está atrasada, a pesar de todas las aulas que se construyen; se carece de una política de pleno empleo; La seguridad ciudadana es deficiente, y el suministro de energía es un lastre.
A pesar de todo, los esfuerzos locales van dirigidos a lograr el desarrollo dominicano y mantener abiertas las puertas de la democracia. En Haití, se está camino del infierno en la barca de Caro

Hospitales seguros: un requisito necesario para el país

La Organización Panamericana de la Salud -OPS- recomendó en 2009 a los países de la región elaborar planes de trabajo para que en el 2015 contaran con hospitales seguros en caso de desastres. La República Dominicana firmó en el 2010 el compromiso de iniciar los esfuerzos para alcanzar esta meta.
Al analizar los establecimientos de salud de la región, se ha detectado que el 67% de los mismos están ubicados en zonas de riesgo de desastres. En el caso nuestro, tenemos temporada ciclónica durante seis meses todos los años y fallas geológicas.
Un hospital que no funciona deja unas 200 mil personas sin atención sanitaria y la ausencia de los servicios de urgencias disminuye considerablemente la posibilidad de salvar vidas. Estudios realizados entre el 2000 y 2009 nos dicen que en las Américas más de 45 millones de personas quedaron sin atención de salud por causas de desastres.
Se han desarrollado instrumentos simplificados poco costosos como el Índice de Seguridad Hospitalaria y su lista de verificaciones con el objeto de evaluar las condiciones de seguridad de los hospitales. La evaluación, a través de este índice, valora los tres niveles de protección para el diseño de nuevos establecimientos de salud: 1. Protección de la vida de los pacientes, visitantes y personal del centro; 2. Protección de la inversión en equipamiento e instalaciones; y 3. Protección de la función del establecimiento de salud en casos de desastre. Además, el ISH mide tres componentes: 1. Estructural. 2. No estructural y, 3. Funcional. Mientras más sea el nivel de seguridad – mayor a 70% – mucho mejor.
Hasta hace poco el país carecía de evaluadores y de ingenieros con conocimiento cabal de los materiales a utilizar en las diferentes áreas hospitalarias. Sin embargo, conjuntamente con las universidades, en los ministerios de Salud Pública, y Obras Públicas y Comunicaciones, se han realizado hasta el presente cinco cursos de formación de evaluadores de Hospitales Seguros con un total de 143 aspirantes a evaluadores, incluyendo a miembros de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional, distribuidos de la siguiente manera: 52 para evaluar estructuras, 40 no estructuras y 51 funcionales, Estos cursos han sido impartidos en la UASD y en la UNPHU.
Una vez formados, los evaluadores iniciaron el proceso de evaluación de las redes de salud, públicas y privadas, en el territorio nacional. De 37 hospitales evaluados, 34 forman parte del Ministerio de Salud Pública, dos son militares y uno policial.
Del total de 37 hospitales evaluados, 11, el 29,73%- están ubicados en categoría B, es decir en seguridad media y 26, el 70.27% en categoría C, seguridad baja. Ninguno de los hospitales evaluados alcanzó la categoría A -alta seguridad-, lo que da una idea de los elevados niveles de inseguridad, desde el punto de vista de desastres, que presentan estas instalaciones hospitalarias.
Como resultado de la aplicación del Índice de Seguridad Hospitalaria en los primeros 19 hospitales evaluados, se pudo establecer una propuesta de prioridad de actuación. Se observó que los que requerían actuación inmediata y en un corto plazo comprendían el 62% del total de los evaluados.
El estudio concluye que de los tres componentes, el funcional es el más crítico, pero es el que menos recursos requiere para ser mejorado. En fin, es necesario mejorar los niveles de seguridad de los hospitales y aspirar a que en cada uno de los componentes: estructural, no estructural y funcional sea mayor a 70% de los niveles de seguridad. Ese es el reto que tienen por delante los ministerios de Salud y el de Obras Públicas.

Chupe usted y déjeme el cabo

Queridos congresistas, una sociedad no es moderna por la cantidad de torres de cristal o por la tasa de crecimiento económico que muestre el Banco Central. Nuestro país no puede alardear de modernidad, mientras mueran mujeres por causas evitables relacionadas a la gestación.

Es una lástima. Tenía que llegar al presidente de la Republica para que nuestro flamante Congreso nos escuchara, para que el Poder Legislativo se enterara que su Código Penal atenta contra los derechos fundamentales de la mitad de la población dominicana, las mujeres.

Te lo dijimos mil veces. La penalización de la interrupción del embarazo mata mujeres, mujeres pobres. Las obliga a recurrir a condiciones de inseguridad y en consecuencia aumentan las complicaciones y la mortalidad.

Es inaceptable. Nuestras estadísticas nos sitúan entre los países de la región con mayor tasa de mortalidad materna. Ya es hora de que te vayas enterando que reducir la mortalidad materna e infantil es prioridad del gobierno de Medina.

Dentro de poco volverás a repetir que quieres representar los intereses del pueblo. Pero no fueron suficientes las múltiples evidencias científicas que los profesionales de la salud te mostramos, evidenciando, que en casos específicos es imprescindible interrumpir el embarazo para proteger la vida, la salud y la dignidad de las mujeres. Para temas de derechos de las mujeres, el miedo parece inmovilizarte.

Queridos congresistas, en el 2006 el Código Penal no fue promulgado por temas relacionados a la interrupción del embarazo. Ocho años después, es observado y devuelto a la Cámara de Diputados. Los derechos de las mujeres siguen siendo el tranque.

Es momento de pensar en las mujeres como sujetas de derecho. El Poder Ejecutivo exhorta al Poder Legislativo a equiparar nuestra legislación a la mayoría de los países del mundo. Invita a despenalizar la interrupción del embarazo cuando sea practicado por personal médico especializado, en establecimientos de salud públicos o privados, dentro de los plazos que se consideren de lugar. Y en los tres supuestos: cuando la vida de la embarazada corra peligro, cuando la embarazada ha sido víctima de violación o incesto, o cuando el embrión tenga malformaciones incompatibles con la vida fuera del útero. ¡Chupe usted déjeme el cabo!

Querido Congreso dominicano, su apreciado Código Penal atenta contra el derecho a la vida, a la salud y a la dignidad de las mujeres embarazadas. Es hora de mirar a las mujeres como sujetas de derecho. No más Esperancitas.

Ahora, a formar una cadena de oración para que la propuesta del presidente Danilo Medina no duerma el sueño eterno.

 

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El despertar de la conciencia nacional

POR TOMAS REYES
El despertar de la conciencia nacional que muchos equivocadamente creyeron no se produciría jamás, se ha convertido en una realidad en la República Dominicana donde los actores de este proceso irreversible  de cambios sociales no han sido, por primera vez en toda la historia republicana, los partidos políticos tradicionales, sino, las fuerzas sociales emergentes.
Así como una criatura en el vientre de la madre comienza a gestarse paulatinamente, de igual forma los procesos de luchas sociales evolucionan conforme a la acumulación de un conjunto de factores negativos que imposibilitan la subsistencia de las grandes mayorías desposeídas y alborotan sus resultados cuando las condiciones objetivas están dadas para cosechar los frutos durante décadas de incesantes jornadas de lucha reivindicativas.
Esos grupos de lucha sociales que ante la ausencia de un instrumento de lucha creíble que canalice sus demandas, han optado de manera espontanea en convertirse en protagonistas de su propia historia construyendo en el presente la ruta que debe transitar el pueblo dominicano, hasta lograr obtener la victoria final contra quienes desde el poder se han olvidado del dolor y la miseria de los sectores más desposeídos de la nación.
En los últimos tiempos hemos tenido conquistas sociales en beneficio de la sociedad dominicana como resultado de incesantes luchas. La que hizo posible conseguir la asignación del 4 % para la educación, el impedimento de  la construcción de una fábrica de cemento en el parque los Haitises, lo cual afectaría la ecología en ese lugar.En esa misma tesitura, las jornadas de protestas a nivel nacional e internacional contra el ex presidente Leonel Fernández y los funcionarios acusados de cometer actos de corrupción en la pasada administración peledeista, las constantes jornadas de protestas contra la contaminación al medio ambiente por la empresa minera Barrick Gold en la comunidad de Pueblo Viejo, Cotuí.

La jornada nacional de lucha patriótica que se ganó el respaldo del 98% de los habitantes de la nación dominicana para que Loma Miranda fuera declarada como Parque Nacional, son el resultado del fortalecimiento de este creciente movimiento popular que como rio desbordado se desplaza por todos los rincones de la geografía nacional construyendo tras sus pasos la futura vanguardia de las luchas sociales del pueblo dominicano.

El PRM y la convergencia nacional de lucha opositora por un mejor país, deben tomar como termómetro político para medir la temperatura política-social del pueblo dominicano, fenómeno social que debe formalizar con estos sectores un acuerdo nacional sobre la base de impulsar unidos un programa amplio de lucha reivindicativa, lo cual sería el inicio del verdadero despertar de la conciencia nacional.

 

 

Elaboran proyecto sanear playa de Boca Chica

BOCA CHICA.-  La Corporación de Acueducto y Alcantarillado de Boca Chica (Coraabo) y el Ministerio de Medio Ambiente, tratarán que el Poder Ejecutivo y el Congreso Nacional aprueben  el proyecto de rescate y saneamiento definitivo del polo turístico de este municipio, que conlleva una inversión aproximada  de RD$ 2 mil 500 millones de pesos,

El anuncio lo hizo el ingeniero Fermín Brito en un encuentro con los sectores público y privado de Boca Chica, en el que también participaron directivos de la Fundación Rogers.

Se planea construir líneas colectoras que abarcarían los 67 kilómetros de Andrés y Boca Chica con el objetivo de evitar que las aguas residuales y pluviales, vayan a  parar a la playa y la contaminen.

“Nosotros  contemplamos además la construcción de un emisario submarino para colectar y tratar las aguas residuales y a través de la planta de tratamiento que se levanta en el municipio  y que será ampliada, el líquido sea vertido a dos kilómetros del mar”, manifestó Brito.

Puntualizó que el proyecto en ciernes es ambicioso, ya pretenden solucionar de forma definitiva la contaminación de la playa de Boca Chica.

jpm

P. PLATA: Turba golpea a supuesta «bruja» pretendía chuparse bebé

PUERTO PLATA , República Dominicana.- Una golpeó y entregó a la Policía a una mujer que, según los agresores, era bruja e intentó chupar la sangre de un bebé de siete meses de nacido en la comunidad rural Juan de Nina, de aquí.

Yolanda García, de 43 años fue atrapada completamente desnuda y, presuntamente, intentando succionarle la sangre al menor,  hijo de Estefany Santos.

García negó que practique la hechicería y narró que desde que fue apresada, la noche del lunes, ha vivido un infierno, ya que fue severamente golpeada por una turba de hombre mientras disfrutaba de un baño en el río de la comunidad donde reside con su familia.

jt/am