Antes, durante y después de las elecciones nacionales la situación financiera de la República Dominicana es verdaderamente preocupante ya que los registros financieros estaban, están y seguirán en franco deterioro de seguirse con el mismo estilo de administración que hasta ahora se aplica.
No ha sido una ni dos las veces que se han escrito cuartillas y cuartillas acerca de la situación negativa de las finanzas dominicanas pero siempre se busca la forma de decir lo contrario.
La mejor forma de enfrentar una enfermedad es cuando el paciente acepta la misma y procura buscar y aplicar los antídotos más apropiados para mejorar o sanar la misma.
Cifras preliminares dan cuenta de que la deuda pública dominicana consolidada sobrepasa la barrera de los US$37,000 millones, el pago de intereses representa más de RD$27.00 por cada peso de ingreso tributario, los gastos corrientes son exorbitantes, los gastos de capital sobrepasan lo programado para todo el año.
Al compararse los gastos devengados frente a los ingresos percibidos arroja un déficit para los primeros cinco meses del presente año de unos RD$53,000 millones cuando para todo el año 2016 se estimó un déficit de RD$75,000 millones o el 2.3% del Producto Interno Bruto, lo que quiere decir la tendencia del país es terminar el año con un déficit por encima de los RD$100,000 millones.
Si, son cifras preliminares o poco precisas a la luz de la realidad ya que no obstante el país disponer de una ley de transparencia de las informaciones públicas, las mismas se ocultan cuando deben ser del dominio público ya que el dinero recaudado por el gobierno proviene del pueblo trabajador que merece que se le informe al centavo o de forma pormenorizada el uso que se le da al dinero que con mucha lucha logra producir.
Dinero que un grupo, vive bien, lo usufrutua sin consideración. Ahora se comenta que el Gobierno requerirá de unos US$1,500 millones adicionales en préstamos para poder hacer frente a un déficit fiscal superior al estimado para el 2016 (RD$75,000 millones).
Se repite una y otra vez la necesidad de celebrar, tal como expresa el documento de la Estrategia Nacional de Desarrollo 2010-2030 (END), un pacto fiscal para elevar la presión tributaria que según expertos ronda el 14% del Producto Interno Bruto (PIB).
Pero hasta que no se organice la casa, las finanzas andarán manga por hombro o simplemente sin ningún control, y así, no puede ser.
Se debe hacer un alto en el camino, amueblar bien la casa, disciplinarla, planificarla, organizarla, cambiar de camino, variar el estilo de vida que hasta ahora se aplica, de lo contrario todos los esfuerzos que se hagan será en vano.
Se llenaran las páginas de los periódicos, se informará en la radio, la televisión y en las redes en torno a lo que hay que hacer pero hasta que no haya intenciones sanas o de buena voluntad, se regularice y controle el quehacer administrativo dominicano todo quedará en simples palabras que se las llevara el viento.
Lo tratado en las presentes reflexiones no es nada nuevo, como también se enseña en las aulas universitarias a los estudiantes que deben seguir las recomendaciones de los expertos acerca del manejo de las finanzas personales, empresariales y públicas para que el dinero sea bien administrado pero algunos seres humanos de malos sentimientos prefieren manejarse sin control, sin regulación, como Pedro por su casa, sin rendir cuentas.
Se prefiere el caos, la improvisación, la desorganización, las aguas turbulentas, el rio revuelto, a cambio de una administración que planifique, organice, coordine, dirija, controle, evalué y retroalimente.
La presente generación de jóvenes tiene un gran compromiso ante su país que es la de tratar de cambiar este estado de cosa, institucionalizar el país, donde se respeten las leyes, donde se regulen y se controlen las acciones de quienes tienen la encomienda de administrar recursos.
La legislación dominicana contendrá todo tipo de leyes bien elaboradas, sopesadas, pero ¿para qué? si no se cumplen. Es tiempo perdido seguir con el mismo cuento de hacer y hacer pero no se predica con el ejemplo.
Muchos se benefician del desorden, de la anarquía, entonces para que celebrar un pacto fiscal, un pacto eléctrico y aprobar una ley de partidos sin no se van a respetar.
Como no todo está perdido ya que lo último que se pierde es la esperanza, se invita a las fuerzas vivas de la nación dominicana que contribuyan a cambiar la forma de pensar del dominicano.
Se debe desarrollar una cruzada para que desde el nivel de la educación básica o primaria se eduque al dominicano sobre la forma honesta de administrar el dinero personal, familiar y público, para que haya menos personas adultas dadas a la vida fácil, al robo, corrupción a servirse de los recursos ajenos.
Se percibe que el pueblo está agotado, hastiado de lo mismo y que en cambio se ha dado por vencido sumándose a los que detentan el poder de forma malsana y de que no hay causa por la cual se debe luchar porque todo está perdido.
No, lo anterior es una actitud derrotista, sin esperanza, sin norte. Recuérdese que siempre hay luz al final del túnel la cual se debe buscar a como dé lugar.
¿Por qué no desmontar toda esta falsa, porque no empoderarse y hacer los cambios que demanda la sociedad dominicana con tanta urgencia que de no aplicarse a la vida dominicana el país peligra con languidecer y perder lo poco que queda de confianza en sus instituciones.
Son muchos los gastos innecesarios que hoy se erogan y siguen en aumento. Hay gastos en sueldos, honorarios, prebendas, publicidad, comunicaciones que se originaron en la pasada campaña electoral de parte del oficialismo y que hoy se pretende mantener no obstante haber pasado las elecciones nacionales y que los mismos aumentan el déficit fiscal.
Ante todo estos desmanes deben levantarse las voces más honestas y de buena voluntad y seguir hacia adelante sin escatimar esfuerzos y someter a la obediencia, a la disciplina, a la planificación, a la efectiva administración de los recursos del país a los acostumbrados a robarse el erario.
Finanzas sin regulación, supervisión o control es el mejor caldo de cultivo para el robo y el fracaso de un país de gente buena que madruga para lograr sus objetivos, metas, cumplir su misión, llevar una vida más llevadera llena de felicidad y prosperidad. felix.felixsantana.santanagarc@gmail.com
Escribir, concientizar, denunciar, hacer cadenas humanas y todo lo demás, no surte efecto de inmediato.
El proceso de maduración y de abusos los pueblos lo reciben de varias maneras.
Trujillo duró 30 años, Balaguer otros más y la élite de un partido que compra a todos, y que tiene todo el dinero del mundo, les asegura, según ellos, que duraran hasta el 2044 en las mieles del poder, pero no, si lo dejamos.
No podemos desmoralizarnos, recuerdo que, en 1973, el PLD no era nada y solo circunstancialmente, un caudillo prefirió a un mulato profesor y no al negro orador y así subieron los morados del PLD para no dejarse caer y se mantuvieron por el error de un calvo que quiso re postularse 2 veces.
Todo seguirá igual, después del 18 y por eso leo mis libros y me consuelo. Mira esto: Thomas Paine escribió: “El gobierno, aun en su mejor forma, no deja de ser un mal necesario; en su peor forma, es algo realmente intolerable.” Paine entendía que la esencia del gobierno es la coerción. Sin embargo, necesitamos el gobierno y sus coercitivos poderes para proteger nuestros derechos naturales a la vida, libertad, y propiedad.
La protección de esos derechos es la función moral y legitima del gobierno en una sociedad libre.
Pero como Thomas Jefferson advirtió: “El progreso natural de las cosas es que los gobiernos invadan más terreno, mientras se pierde la libertad de sus ciudadanos. “Jefferson tenía razón.
Hoy día al dominicano común por leyes impuestas de Congreso mayoritario a favor de un partido en poder, le arrebatan el 50% de sus ingresos.
El trabajador siempre ha sido obligado a pertenecer a los sindicatos controlados por el gobierno, votar por el partido que controla el sindicato.
Las empresas, entre impuestos, seguro social, itebis, reparto de utilidades, mordidas, inflaciones, costo de seguridad, no les queda remanente para seguir operando y expandirse.
Además, hay muy pocas cosas que una persona puede hacer que no esté regulada por algún acuerdo gubernamental, sea al iniciar una nueva empresa, manejar un automóvil, importar, exportar, contratar los servicios de un jardinero, una recamarera, y muchas otras actividades diarias que solían ser consideradas privadas y personales.
Es muy fácil el culpar a los políticos por el crecimiento de nuestro opresivo gobierno.
No hay duda que merecen parte de la culpa por no haber sido estadistas, por no haber respetado nuestra constitución y, sobre todo, por haber saqueado las arcas de los gobiernos.
Sin embargo, la mayor parte de esa culpa pertenece a los dominicanos que queremos todo dado y es hora de aceptarla.
Los políticos hacen lo que nosotros les pedimos a través de elegirlos.
Hemos permitido a los políticos “operar” cuando nos han prometido expropiar lo que pertenece a algunos dominicanos para dárselo a otros que no les pertenece.
O los elegimos para dar privilegios a ciertos ciudadanos que se les niegan a otros.
Los programas de asistencia social son un buen ejemplo.
El gobierno, a través de impuestos, arrebata el fruto del trabajo de muchos dominicanos para dárselo a otros. Pero hay muchos otros ejemplos: los subsidios a diferentes actividades económicas, apoyos especiales para el campo que tanto gritan nuestros “luchadores sociales,” los rescates de los bancos cuando, por su ineptitud, se meten en problemas, los rescates de los ahorradores estafados por léperos profesionales, los borrones y cuentas nuevas de las deudas de los ejidatarios etc., etc.
Está comprobado que más de la mitad del presupuesto tradicionalmente es aplicado a este tipo de programas que, sin lugar a dudas, llenan las características de robo legalizado—puesto que ese no es dinero del gobierno, es nuestro.
Después tenemos los privilegios especiales: El gobierno le dice a un agricultor que puede sembrar, pero permite importaciones si el costo al criollo por fuerza mayor se le va de la mano.
A unos les da agua y a otros no. Hay una serie de actividades que están exentas de impuestos, pero no todas.
Le dice a un grupo especial que deberán recibir tarjeta solidaria, bono luz, gas, etc. etc., pero el resto de los dominicanos, que no están en esa situación, definida por el gobierno, serán discriminados al quedar fuera del programa.
Un candidato que hiciera su lema de campaña el votar para que se autoricen los gastos solamente implícitos en la constitución, estaría firmando su suicidio político.
Los dominicanos tradicionalmente hemos elegido a demagogos a quien no les importa las consecuencias de sus brillantes ideas a largo plazo y, al estar tan “preocupados por los pobres», no les importa confeccionar un presupuesto suicida, sin darse cuenta de que simplemente están generalizando la pobreza.
Pero no importa, los políticos saben que pueden continuar en la senda del manoteo y no pasa nada. Ellos saben que en R.D. no existe una sociedad civil vigorosa y comprometida.
Saben que el dominicano no se templa a lo heroico, ni lo imita, ni lo ejemplifica, pues sigue siendo prisionero de la historia.
Y la historia sigue repitiéndose.
El dominicano dice que es patriotero. Quema pólvora que produce ruido y luces para suplir gallardamente la ausencia de esa luz interior donde cualquier otro hombre pudiese ver el camino del cambio y orden como quería Manolo Tavares Justo, pero de esos hombres ya no hay.
Dominicano es patriotero, si, de banderita en la solapa, de brindis y cofradías, se vanagloria recordando alguna batalla que un antepasado suyo desarrollo hace años, como Luperón y Caamaño.
Que el otro luche, yo me escondo y salgo cuando pase todo, pues yo en mi comodidad, no soy capaz de ofrecer el gran sacrificio que la patria reclama.
Decidámonos a dejar de ser alguien que teje y reteje el hilo de su vida, con un inexpugnable enanismo espiritual.
Regreso a mi país, desde hoy, en la Capital, a morir luchando, aunque no tenga medios para defenderme y lanzarme al ruedo, pero como un soldado iré a pelear para recordarle a los jefecitos, todas las promesas.
Y en medio de este remolino post electoral, y de compras de consciencia, la vida sigue igual, hasta un día.
El boxeo parece ser el refugio de muchos que sufren discriminación racial. En este deporte se albergan algunos que son rechazados por el color o por su pobreza. Ellos con los puños levantados al nivel más alto del coraje, recuperan el orgullo. La vida de Cassius Clay -“el mejor boxeador de todos los tiempos”- está escrita en sus manos enguantadas.
La humanidad posa su lupa sobre este grandioso pugilista porque Mohamed Ali, dentro y fuera del ring, supo con su vigorosa pegada de campeón, defender como nadie la dignidad.
EL AUTOR es abogado y periodista. Reside en Santo Domingo.
Hay que estar entrenado en el cuadrilátero para abordar la historia del boxeador Mohamed Alí. Su biografía es tan emocionante que con frecuencia él puede noquearnos y hacer que salgan lágrimas de admiración. Alí fue un implacable guerrero, el Alejandro Magno del ring. Cuando iniciaba una pelea se lanzaba sin miedo, como Fernando de Magallanes levantaba las anclas sin temor al mar. El clásico movimiento de sus piernas combinado con la rapidez de la descarga de sus puños, recuerda la elegancia en combate de Napoleón o el ardor guerrillero del Che Guevara.
Alí dando saltos sobre la lona era firme y decidido como Bolívar. Y arrogante y presumido al estilo de Winston Churchill. Fue un púgil orgulloso cual Mandela en prisión. De frases de tono irónico, “Cuando tienes razón, nadie lo recuerda. Cuando estás equivocado, nadie lo olvida”.
Por eso fue un Diógenes que buscó con su lámpara un peleador superior que él sin encontrarlo: “Soy un sabio del boxeo, un científico, un maestro, un verdadero artista del ring, soy el mejor”.
Mohamed, era hombre de pensamiento profundo casi filosófico, “No cuentes los días, haz que los días cuenten”. Quizás exageramos al decir que Alí fue un Aristóteles con guantes de pelea. De coraje como si fuera Fidel Castro defendiendo sus principios socialistas, “No voy a Vietnan”, le dijo al presidente Nixon. Su fe religiosa lo hizo cambiar de nombre. De sentimientos y creencias musulmanas profundas e irrenunciables. Un perfecto Mahoma radical en la forma de Vladimir Lenin. No conoció el miedo y defendió su dignidad como un Martín Luther King
SUEÑOS DE UN NIÑO “DESPIERTO”
Los niños no sueñan con el futuro, viven el futuro como si fuera un sueño. Y ese sueño lo convierten en realidad cuando ponen su energía en el timón de la nave del porvenir. Pero cuando el vehículo para alcanzar el éxito es su propio cuerpo combatiendo a “puño limpio” y siempre a riesgo de un gancho mortal, entonces ese triunfo es mil veces de mayor significación.
Cassius Marcellus Clay Jr. nació la apaciguada noche del 17 de enero de 1942 en Louisville, Kentucky. Hijo de Cassius Marcellus Clay y de Odessa O’Grady. El padre tenía 30 años cuando llega el primogénito. Su madre era una adolescente que se casó a los 17 años de edad. Su papá se ganaba la vida pintando letreros. Mientras la mamá fue ama de casa que educó en valores familiares a sus dos hijos, Cley y Rudolph.
Clay, un jovencito alto, de piel trigueña, con apariencia serena, fuerte y siempre bien vestido. Se inició en el boxeo gracias al oficial de policía de Louisville; el también entrenador Joe E. Martin, que le conoció cuando el pequeño Clay estaba furioso porque un ladrón le robó su bicicleta. Cassius le dijo, “voy a pelear con ese maldito ladrón. El policía con sonrisa disimulada al notar el enojo y pique del muchacho de 12 años de edad, le recomendó que antes aprendiera a boxear. Cassius Clay luego de varias peleas callejeras recibió una especie de trofeo, ya que su madre decidió pagarle un gimnasio porque según sus vecinos, “ese muchachito es valiente, hay que verlo como se defiende con sus puños”.
El pequeño Alí, todavía con la inocencia en pantalones cortos, es una voluntad que se puso guantes para derrotar todas las adversidades, y desde el primer día que peleó en un ring se dijo, “seré el mejor del mundo”. Y se lo creyó, por eso triunfó. “Seré la diferencia”. También lo fue. El boxeo renació después de Alí. Comenzó otra época, nueva y renovada, la era inolvidable de Mohamed Alí. Siendo adulto afirmó, “Los campeones no se hacen en gimnasios. Están hechos de algo inmaterial que está muy dentro de ellos. Es un sueño, un deseo, una visión”.
El “Aristóteles con guantes” odió la palabra imposible, por eso evitaba pronunciarla y sentenció: “Imposible es solo una palabra que usan los hombres débiles para vivir fácilmente en el mundo que se les dio, sin atreverse a explorar el poder que tienen para cambiarlo. Imposible no es un hecho, es una opinión. Imposible no es una declaración, es un reto. Imposible es potencial. Imposible es temporal. Imposible no es nada”.
UN PARÉNTESIS ANTES DE LA PELEA
El boxeo es disciplina original e inmensa. En la mayoría de los deportes se prepara el cuerpo para competir con los otros atletas en conjunto, mas en el boxeo la lucha es cuerpo a cuerpo, entre yo opuesto a ti. Es un pleito frente a frente, sin validez de golpes bajos. Son dos anatomías contemplándose como fieras en espera del más leve descuido para insertar el golpe con la rapidez de un rayo. La guerra debe envolver únicamente dos soldados. Es un ejército de tú a tú, un duelo de valor, donde cada guardia es al mismo tiempo batallón, infantería, retaguardia y avanzada. Un arte marcial donde la aviación, la marina y el ejército son los guantes.
El boxeador y su equipo manejan la estrategia y la táctica. Sin embargo, ninguno de los contendientes podría ganar por la superioridad de los armamentos, porque apenas hay dos armas por persona, una para la mano izquierda y otra para la derecha. Nadie puede esperar refuerzo en momentos de flaqueza. El campo de batalla es el ring. Es una riña con observadores que aplauden o abuchean. Los jueces apuntan los golpes y el réferi evita las trampas.
Está demás decir que en esa guerra no hay trincheras ni explosivos ocultos. Aunque si servicios de inteligencia, de espionaje y contra-espionaje. Es preferible hacer los ejercicios bélicos donde el contrario no pueda apreciar la velocidad con que los brazos disparan sus guantazos. Es un pleito de alma y materia. Un desafío segundo a segundo o raung por raung, donde el ganador puede terminar tan herido como el perdedor. El boxeo es el último eslabón del orgullo y el valor, donde se corona el mayor esfuerzo de un competidor.
No hay que confundir lo del boxeo con la vida real, aunque en esencia la vida sea algo semejante a este deporte. Los atributos y condiciones de ventajas de fuerza física, dinero o poder que Dios da, hay que aceptarlos con humildad, no para avasallar a los demás. La vida nos pone trampas, a veces caemos en ellas sin darnos cuenta. Lo importante es salirse cuando se reconoce que se está preso o rehén y de que alguien cobra algún rescate sentimental o económico. Cuando se trata de demostrar que se es superior a los otros, -no en el boxeo- solo por elevar la vanidad personal, caemos de la lona del cuadrilátero al abismo y nos estrellamos con el fondo profundo del yo que no miente, con ese otro yo real y desnudo que muestra la verdadera imagen de nuestro ser. El espejo de la sinceridad con el retrato sin maquillaje de nuestra personalidad.
Lo triste de la vida es, que muchos aun depositados en el cuadrilátero final del sepulcro, en el ring de su éxito o fracaso, se marchan ignorando que su existencia estuvo entrampada. ¿No serán la fama y el dinero las más grandes de todas las trampas?
La trampa de la fama como el boxeo, hace que al escuchar los aplausos de los fanáticos que ven el espectáculo, se olviden los golpes que recibimos y aun sangrando interiormente aparentamos estar alegres, pero una vez salido del ring, estando en el silencio y en la soledad nos caemos a la lona de la cama, donde saltan las lagrimas del supuesto campeón aupado por la fama. La depresión es el nocaut de los famosos, en ese estado pierden su corona o cinturón de campeones y muchos se derriban en la mortal trampa de las drogas.
La vida es un gran ring y de hecho la existencia humana es una pelea de boxeo. ¿Quién pudiera negar que no haya recibido duros golpes que lo han hecho caer a la lona y le han cantado, tres, dos, uno…hasta anunciar que hemos perdido? Pero también se ha sabido ganar y nos han levantado el brazo como si fuéramos campeones.
EL BOCÓN DE LOUISVILLE
Los combates de Ali impresionaban al mismo entrenador quien sentía que lo de Alí parecía algo sobrenatural. Angelo Dundee, aseveraría en una entrevista de 1967, “que nunca había visto tal poder en un boxeador, este hombre es invencible, lleva 36 victorias sin perder una. Hay que verlo en el ring para entender que Alí es de este mundo. Es un relámpago. Según su entrenador Joe Martin, el joven boxeador tenía una inusual velocidad que anticipaba los movimientos de su rival; pero lo más relevante era el empeño que ponía en cada jornada de entrenamiento. Por su parte, Alí manifestó. “Soy tan rápido que cuando apago la luz me meto en la cama antes de que todo el cuarto esté a oscuras”, decía en broma Alí.
Angelo añadió, “tiene agilidad en las piernas y en los brazos, un defensor estrito de su cuerpo que esquivaba los golpes como una liebre. Rompió los esquemas tradicionales del boxeo, fue un revolucionario que destruyó los libros existentes. Sus movimientos eran inusuales para un peso pesado, eran propios de un peso pluma. Es una fiera. Indomable que no encuentra vencedores contra él”.
Alí se enfrentó el 15 de noviembre de 1962 en un combate frente al veterano Archie Moore, el joven Alí se atrevió a pronosticar que, “el combate acabaría en el cuarto asalto”, y efectivamente así ocurrió porque ganó por nocaut técnico tras la tercera caída de Moore en la lona. Según Angelo Dundee, Clay era un estudioso de sus contrincantes y no hacía las predicciones sin previo análisis. Las provocaciones le daban cierta ventaja psicológica sobre el oponente, por eso lo tildaron como, «El bocón de Louisville».
Su talento fue reconocido en el mundo del boxeo donde las principales revistas hacían reportajes sobre el impresionante carisma de este hombre, cuyo estilo sobre el cuadrilátero semejaba el liderazgo y atractivo de un artista de fama mundial presentando un show en tarima. “Es una leyenda, increíble, increíble”.
Los nombres de sus contrincantes tenían todo el prestigio, pero él hizo de ellos vagas sombras. Aquí la lista con año o lugar de pelea: Sonny Liston (1964), Floyd, Patterson (1965), George Chuvalo (1966), Henry Cooper (1966). En ese mismo año defendió su corona de campeón venciendo por nocaut a Brian London (Inglaterra), Karl Mildenberger (Alemania) y Cleveand Williams (USA). En el año de 1967 venció a Ernie Terrel y a Zora Folley. Al suspenderle los títulos y la licencia para boxear por su negativa de ir a Vietnam, Alí tiene el récord de 29 victorias sin derrotas, 22 de ellas por nocaut. Este es el hombre que la intolerancia racista quiere enviar a la guerra en lo que puede considerarse como el mayor bochorno del boxeo, que le cerró para siempre la puerta del cielo a Nixon.
En el período 1971-1975, logra ganar casi todas sus peleas por nocaut, contra: Jimmy Ellis, Buster Mathis, Jürgen Blin, Mac Foster, Jerry Quarry, Alvin Lewis, Bob Foster, Joe Bugner, Ken Norton, (pierde Alí). Luego vence Alí en la revancha. Rudi Lubbers, Chuck Wepner, Ron Lyle,. La lista es larga con otras victorias a favor de Alí
GOLPES DE DECORO: “NO VOY A LA GUERRA DE VIETNAN”
Nada ha separado más a la humanidad que las guerras sin razón y sin motivo. Pero nada ha unido más a los pueblos que las prácticas de los deportes entre las naciones del mundo. Si las guerras son el rostro triste, los juegos deportivos son la cara alegre del planeta, su sonrisa y el símbolo de su paz infinita de amor.
El día 28 de abril de 1967 hubiese sido una fecha cualquiera de no acontecer un hecho que estremeció al mundo. Visto con ojos de curiosidad y de pensamiento crítico, fue una especie de burla al talento humano o un supremo acto de discriminación racial. Ali siete años antes, con apenas 18 años de edad, había ganado la Medalla de Oro del boxeo en los Juegos Olímpico de Roma. En aquel gran momento del deporte el himno de Estados Unidos fue entonado ante el orgullo de millones de televidentes yanquis que admiraron la hazaña del joven atleta de la raza negra. Extrañamente, el posterior ya campeón de los pesos pesados a nivel mundial, recibió una gentil correspondencia para que se alistara y se fuera a pelear no como boxeador sino como soldado a la guerra de Vietnam.
La respuesta del campeón no tuvo desperdicio: “No, no, mil veces no, me niego a ser incluido en las fuerzas armadas. Yo no tengo nada en contra de los vietnamitas. ¿Por qué me piden ponerme un uniforme e ir a 10000 millas de casa y arrojar bombas y tirar balas a gente de piel distinta mientras los negros de Louisville son tratados como perros y se les niegan los derechos humanos más simples? No voy a ir a 10000 millas de aquí y dar la cara para ayudar a asesinar y quemar a otra pobre nación simplemente para continuar la dominación de los esclavistas blancos».
Luego, el 20 de junio Ali fue declarado culpable de evasión y condenado a cinco años de prisión, y una multa de 10.000 dólares –wao el patriotismo-. Igualmente se le prohibió el boxeo durante tres años. Se quedó fuera de la cárcel porque su caso fue apelado y regresó al ring el 26 de octubre de 1970. La Corte Suprema de Estados Unidos terminó fallando a su favor. Nunca antes otro mandatario norteamericano había recibido una trompada mortal o “moral” tan contundente como esta. Para Richard M. Nixon el nocaut de Alí fue de mayor efecto que su renuncia en 1974 por el escándalo de Watergate.
“LA PELEA DEL SIGLO”
La rivalidad entre ambos boxeadores se remonta al año de 1971 cuando Joe Frazier despoja de la corona de los pesos pesados a Alí en 15 asaltos. Es la primera derrota de Mohamed en su carrera en el boxeo profesional. Tres años después, el 24 de enero 1974, en una pelea de revancha en la ciudad de New York, Ali rindió a Frazier en 12 asaltos. Entonces solo quedaba una incógnita o interrogante decisiva: Cómo estaban empates, ¿cuál de los dos era el mejor pegador del mundo?
En consenso la opinión era de que jamás han existido dos tipos tan buenos luchando uno contra el otro. Dos hombres que se odiaban y se admiraban al mismo tiempo. Frazier se consideraba el mejor de los pesos pesado. Alí estaba seguro que en los pesos pesados nadie en la Tierra era mejor que él. Decía, «Si sueñas con ganarme, será mejor que despiertes y pidas perdón». Fraizier nació para desprestigiar a Alí en el ring. Alí vivía para que nadie pudiera tirar su prestigio a la lona, “mucho menos un aprendiz del boxeo como Frazier”.
Antes de empezar la pelea Alí se inclinó y dijo, “es lo más parecido a la muerte que veréis nunca”. Por su parte, desde su esquina en el cuadrilátero Frazier adelantó, “será un infierno, parecerá una pelea pero es una guerra”. 600 millones de ojos esperaban frente a sus televisores el combate épico de la historia, la batalla de los campeones de los pesos pesados a nivel mundial. Habrá un ganador entre ambos, ¿cuál de los dos será? Diez días antes del combate Alí arribó a Manila, Filipinas, la prensa lo presentó como el “hombre más famoso del mundo”.
Los norteamericanos esperaban el triunfo de Alí, pero los europeos apostaban su dinero a Frazier. África gritaba un nombre, Alí, Alí. Asia coreaba un apellido, Frazier, Frazier. América Latina simpatizaba con Alí, Oceanía con Frazier. No había dudas, el planeta estaba dividido en dos hemisferios, el norte de Alí y el sur de Frazier. Esta pelea no podía tener al mismo tiempo un perdedor y un ganador porque ningún fanático del boxeo se había preparado mentalmente para perder.
Nadie podría negar que en segundo se iniciaría la que podría ser la mejor pelea de los pesos pesados de toda la historia. Y entre aplausos sonó la campana. Alí anunció que iba a bailar en el ring, y para sorpresa de Frazier se quedó en el centro lanzando ganchos de izquierda y derecha como un loco furioso, quería terminar pronto, se convirtió en un inesperado tornado con más furia que un temible huracán.
Joe Frazier, tan solo pareció refugiarse de los vientos implacables en los duros hierros de sus defensivos brazos. El bravo pugilista respondió con un solo propósito: destrozar como un potente cohete la defensa de su rival. Mientras decenas de espectadores estaban al borde de un infarto. Frazier durante cinco raung seguidos, machacó a Alí en una lucha de pura rabia. Ambos lucían maltratados pero ninguno se daba por vencido y el pleito concluyó en el décimo cuarto asalto.
Los dos contrincantes, cada uno en sus esquinas, parecían edificios derrumbados por un implacable bombardeo. Eran dos ruinas humanas a punto del desplome. Los jueces dieron como triunfador a Mohamed Alí. Sin embargo, los partidarios de Frazier sintieron que Alí perdió. El mundo siguió dividido pese a que todos los diarios del planeta titularon: “vence Alí en la pelea del siglo”.
ALÍ HA TERMINADO
Alí nunca tembló frente a los pesos pesados, sus dos manos temblaban como un celular en vibrador, no pudo darle nocaut a su enfermedad porque el Parkinson lo envió a la lona mortal este 4 de junio de 2016. En cualquier pelea de boxeo siempre se escucha el toque de la campana indicando que se acabó el último Raung. También en la existencia humana llega el toque final, porque el viaje es con llegada y partida. Alí se imaginó su despedida:
“Me gustaría que dijeran que tomó unas cuantas copas de amor, una cucharadita de paciencia, otra de generosidad, una pinta de bondad… que tomó un cuarto de risa, una pizca de preocupación y, a continuación, mezcló predisposición con felicidad, agregó mucha fe y lo mezcló todo muy bien, extendiéndolo a lo largo de su vida y ofreciéndolo a cada persona merecedora que se encontró en el camino».
Alí, seguro que al marcharte entrarás en el reino de las grandes epopeyas de la humanidad. Ya no será necesario expresar la palabra “boxeo”, bastará con decir “Alí”. Un nombre que en árabe significa “sublime”. ¡Qué profundo fuiste campeón! El más grande peso pesado de la historia, pero el más liviano de bondad. Mohamed Alí, te veo elevarte como un unicornio gris empujado por el viento de tus triunfos. ¡Campeón volarás, volarás, irás rumbo a la inmortalidad.
Al concluir el primer mandato del Presidente Medina es menester hacer las cuentas de cuanto ha ocurrido, y de las hipotéticas medidas que tomaría el nuevo Gobierno que se iniciaría el 16 de agosto del 2016 y que concluiría exactamente cuatro años más tarde.
¿Qué ha ocurrido en estos cuatro años?, ¿cuáles acontecimientos podrían hacer naufragar definitivamente a la nación?
Al comenzar el periodo de Gobierno (2012-2016) que ahora concluye, el país llevaba a rastras, el peso descomunal de una inmigración haitiana que había desnacionalizado el empleo y había reducido las conquistas sociales de los dominicanos. Tras el terremoto del 12 de enero del 2010, el Gobierno de entonces se había hecho de la vista gorda ante un desplazamiento sin precedentes de poblaciones, que habían penetrado al país por distintas causas.
En búsqueda de empleo, porque Haití tiene el más alto desempleo del continente, calculado en un 70%. A esta circunstancia se añaden las diferencias salariales, que harán que siempre sea más barato contratar a un haitiano que a un dominicano.
En busca de los servicios sanitarios, porque mientras que en Haití el 90% de todos los servicios de salud son privados, en el país se mantiene una estructura de salud pública subsidiada por el Estado y un sistema de seguridad social, solventado por el esfuerzo de los trabajadores y las empresas. De manera que tales circunstancias ha atraído a miles de parturientas haitianas que han representado en muchos hospitales el 25% de las demandantes de servicios. Además se han desplazado miles de enfermos del país más insalubre del continente, que tiene, a su vez, las mayores prevalencias de malaria, de SIDA, de las hepatitis transmitidas por vectores, de la filariosis, del cólera etc. Y, finalmente, se desplazan menores de edad del país con más huérfanos del continente, que son, inmediatamente, empleados en las faenas de la mendicidad; han devorado todos los esfuerzos que hemos realizado para socorrer a nuestra niñez desvalida.
Toda esta mudanza del pueblo haitiano a nuestro territorio no hubiera podido concretarse sin la existencia de una red de ONGS, cuya tarea ha sido acorralar, desacreditar, humillar, hacer pasar por las horcas caudinas al Estado dominicano; criminalizar la defensa de nuestros derechos y mantenernos en una circunstancia de reo internacional, que pueda permitir el derrumbe total de la soberanía dominicana bajo el estereotipo de que se trata del combate a un Estado que practica el apartheid. Es decir, convirtiendo la catástrofe de otro país, en un problema interno de la República Dominicana.
Concluido el desplazamiento, la frontera geográfica se ha vuelto una línea imaginaria, ficticia, propicia a la expansión natural de un Estado fallido, colapsado, intervenido por la Comunidad Internacional. Para la Misión de las Naciones Unidas, MINUSTAH, Haití constituye un auténtico quebradero de cabeza, un túnel oscuro donde no se ve la lumbre, por varias razones:
Los costos de la misión ya resultan demasiado onerosos para los países que la financian. Tras más de tres lustros de intervención; no hay instituciones que sustituyan el esfuerzo de estabilización y de seguridad, concebido como una solución transitoria y temporal.
Después del fracaso estrepitoso de las elecciones del 2015, del hundimiento de la seguridad pública, del olvido de la reconstrucción de ese país devastado, insalubre, sin esperanzas y sin un polo de autoridad, la Misión de la MINUSTAH se halla exactamente con las mismas circunstancias que exigieron la intervención internacional. Han vuelto al puerto de origen. Entre los jefes de la Misión se tiene la convicción de que Haití es un problema sin solución, donde ha fracasado notoriamente la ayuda internacional, y donde las ONG han encontrado, al parecer, la llave de la bóveda, que es romper la frontera jurídica dominicana para millones de haitianos sin comida, sin trabajo, sin estabilidad política, sin seguridad, enfermos. Para los desesperados que devoran brutalmente los bosques de nuestro país para hacer carbón. El proyecto es traspasarles nuestros derechos a una población extra nacional y extraterritorial.
En resumidas cuentas, al no columbrarse una salida, aparece el proyecto de la desintegración de la República Dominicana, y su transformación en un Estado binacional. Tal es el propósito de un conjunto de fuerzas empeñadas en la negación de nuestro proyecto histórico:
1) Un polo internacional, en el que participa la elite política haitiana, su menguado sector empresarial, muchos hombres de negocios conectados con el narcotráfico y el crimen organizado; y sus aliados del CARICOM, a los que se les ha convencido, previamente, de que están luchando contra la Sudáfrica anterior a Mandela. Gonzalves y otros dirigentes de los Estados del Caribe, manipulados por los políticos haitianos y las ONG, piensan sinceramente que la desintegración de la República Dominicana supondría un acontecimiento de las dimensiones del fin del apartheid y del racismo en Sudáfrica. Por lo que la han convertido en una reivindicación de su política exterior. Haití ha convertido su debilidad, su condición de víctima en una plataforma diplomática, que nos ha hecho figurar como culpables de su desgracia. De este modo, se han incorporado a las fuerzas que ansían nuestra desaparición como Estado independiente de la circunstancia haitiana; el gobernador del CIRCH, Bill Clinton y varios de los poderes supra estatales representados por la ONU, la OEA y los países que tradicionalmente han sido donantes de Haití—Francia, Reino Unido, Holanda, Canadá, EE UU– que tras varias décadas de subvencionar mediante ONG que de algún modo han suplantado al Estado haitiano, han centrado todos sus esfuerzos en auxiliar a los desplazados a nuestro país: construirles casas, preparar la implantación, abolir las legislaciones dominicanas y preparar las condiciones para una intervención internacional, en el territorio dominicano, que desplace definitivamente el obstáculo a esta colonización.
En todas estas maniobras hay un polo nacional representado por los propulsores del plan binacional Quisqueya, en cuya avanzadilla se halla el ex presidente Bill Clinton y el Grupo Vicini y otros empresarios, que ya han entrado al teatro de operaciones, con el apoyo del Gobierno. De este modo, quedarían los 10.527 km2 de las cincos provincias fronterizas dominicanas (21,6% de la superficie del país), en la expresión concreta de ese proyecto.
El cálculo es el siguiente: los bajísimos salarios y las cuotas HOPE que Haití no está capacidad de colmar plenamente, transformaría el eje Dajabón-Ounaminthe en la frontera norte en una gigantesca zona franca de exportación de textiles. En la frontera central, en el eje Elías Piña Belladere, se piensa reproducir un polo agroindustrial, siguiendo el mismo modelo que ha desalojado al dominicano de la agricultura. En la zona de los grandes lagos, Jimaní-Malpase se han bosquejado empresas energéticas, que comprometerían el destino dominicano a los pareceres de la parte haitiana. Y, en la zona sur, en el eje Pedernales-Anse a Pitre, se ha concebido un polo turístico, que convertiría a la más despoblada de las provincias dominicanas, en un polo de atracción para la implantación de las oleadas migratorias que borrarían el predominio dominicano, arrancados a las ambiciones haitianas en los ardidos campos de batalla de nuestra Independencia.
Ante todas esas maniobras, ¿qué ha hecho el Gobierno dominicano para defendernos de las amenazas a la soberanía que representan la circunstancia geopolítica de la isla de Santo Domingo?
Tras la Sentencia TC168/13 que dejaba claramente establecido que a los hijos de extranjeros no residentes en el territorio dominicano, tal como acaece en casi todos los países del continente, no les corresponde la nacionalidad dominicana por jus solis, se planteaba el primer desafío al Gobierno del Presidente Medina.
A la luz de las dos legislaciones imperantes en la isla de Santo Domingo (la dominicana y la haitiana) las cosas se hallaban totalmente claras. Los hijos de haitianos no pueden ser privados de la nacionalidad de sus padres. Tal como dice su propia Constitución, en su artículo 11 ; el desplazamiento ilegal no generaría, pues, derechos nacionales en personas que no tienen la condición de residentes en el Estado dominicano.
¿Cuáles fueron las medidas tomadas por el Gobierno dominicano para resolver este intríngulis?
Para evitar la aplicación de la Ley de Migración que hallaba su justificación en la defensa de los intereses nacionales, el Presidente dictó en el mes diciembre del 2013, el decreto 327/13 que prohibía las deportaciones de los haitianos ilegales por dos años durante el tiempo que durara un plan de regularización de la población de extranjeros ilegales en el país. En su contenido profundo el decreto privaba al Estado dominicano del derecho a ejercer su autodeterminación. En el artículo 37 se planteaba que el país no podía deportar en ningún caso a personas enfermas, vulnerables. Se planteaba, además, que los procedimientos de repatriación de estas poblaciones podrían hallarse sujetos a un proceso judicial (art.35) . O sea, que se desconocía la legalidad del propio Estado para deportar a su país a un extranjero que no pueda justificar su presencia en el país.
Para demoler los efectos de la Sentencia TC168/13, el Gobierno hizo aprobar, sin discusión en ninguna de las Cámaras, en veinticuatro horas, la Ley 169/14 que “acreditaba” a los hijos de extranjeros no residentes como dominicanos. Que concedía residencia por dos años prorrogables a todos aquellos que se hubieren acogido al plan de regularización de extranjeros. Al final de ese proceso, de todas esas maniobras contra el destino nacional, la Junta Central Electoral, en cumplimiento de lo establecido por los poderes del Estado, expidió documentos de identidad dominicana para 55.440 extranjeros, sin actas de nacimientos, sin documentación requerida y, en una enorme proporción, con documentos falsos. El Plan de Regularización le concedió status de residentes a todos los inscritos que eran 288,466 haitianos, sin haber llenado los requerimientos de la propia Ley. Sólo unos 4000 pudieron cumplir con algunas de las exigencias. La frontera jurídica ha sido vulnerada con carácter definitivo. Todavía el país no se ha enterado de las gravísimas repercusiones que tendrá para el destino de la nación haber convertido en derechohabientes del Estado y de la nación dominicanas a una población extranjera, hermanada por vínculos consanguíneos, intereses económicos y políticos con otro Estado. Lo que no pudieron lograr los Ejércitos en el campo de batalla, lo han logrado las ONG, el victimismo haitiano y la falta de patriotismo de los grupos que dirigen el país; el esfuerzo combinado del Poder Ejecutivo y del Poder Legislativo anularon los preceptos de la Constitución y la disposición del Tribunal Constitucional.
Nos hemos transformado en manos de todas estas fuerzas, en un perverso experimento geopolítico.
Don Julián Marías, el insigne pensador español, decía que las dos preguntas fundamentales que debemos hacernos siempre son:
1) ¿Quiénes somos?, y 2. ¿Qué será de nosotros? Trataremos con los ya explicado de responder a la primera pregunta, y dejaremos para una próxima entrega, la segunda pregunta.
Somos un pequeño país, encerrado en una misma isla con otro país, completamente distinto y a la vez rival, del cual nos independizamos. La frontera intra insular define a conciencia el territorio en el que se ejerce la autodeterminación del pueblo dominicano. Si no mantenemos el equilibrio demográfico, cultural y económico podríamos perder definitivamente el sentido inicial de nuestra vida. A partir de este momento, dos fuerzas demográficas se habrán de disputar la supremacía en tierra dominicana: la de los haitianos, que ya han desnacionalizado la agricultura, la construcción, la buhonería y conquistan en procelosa expansión los servicios públicos: la salud, el transporte, la educación y devoran el bosque y las ayudas sociales, y la que representa el pueblo dominicano reducido a la mendicidad gubernamental y a la descomposición social. Somos, además, el país que enfrenta el mayor ataque diplomático contra su status soberano. Tres veces condenado por la Corte Interamericana de los derechos humanos (CIDH), por diversas resoluciones del CARICOM, por las resoluciones de organizaciones de poderes de los Estados organizados OEA, ONU y por todas las ONG que viven de la catástrofe haitiana, y consideran que nuestra resistencia nacional debe ser vencida.
Tales circunstancias hicieron que los grupos nacionalistas participaran por vez primera, bajo la bandera del Polo Soberano y de la FNP para ponerle un muro de contención a toda esta suplantación. Para recuperar el territorio perdido de la nación: sus empleos, sus escuelas, sus hospitales, sus bosques y sus ríos. La mayoría de los intelectuales y la prensa en general se burla de estos grupos. Eran parte de un proyecto ilusorio. Eran unos Quijotes. Perdieron en todas las elecciones: las presidenciales, las legislativas y las municipales. Si algún acontecimiento recuerda esta derrota es la batalla de la Barranquita. En aquel punto y hora, 80 dominicanos mal armados, solos, traicionados por el resto de la nación y por todos sus políticos que habían puestos los pies en polvorosa, se enfrentaron en las soledades de ese cerro famoso, a unas fuerzas compuestas por 800 soldados estadounidenses, bien armados, dotados de blindados, con muchas armas y provisiones y recursos. Sabían que iban a morir, y sin embargo hicieron lo que consideraban que era su deber, defender la soberanía al precio que sea . ¡Qué gran lección de sacrificio nos dieron estos hombres! Momento supremo en que un hombre convidado presenciar la desaparición de su patria, recuerda aquellos versos de Martí “no me pongan en lo oscuro a morir como un traidor/ yo soy bueno y como bueno /moriré de cara al sol”
SAN FRANCISCO DE MACORIS.- Un hombre que era perseguido por la Policía murió en un supuesto intercambio de disparos, en un hecho ocurrido en la calle Florinda Soriano, No.7, del sector Los Grullones de esta ciudad, informó el cuerpo del orden.
Jefrey Ventura Flores, de 20 años, falleció luego que los agentes hicieran contacto con él, quien al percatarse de la presencia policial, disparó contra los miembros del DICRIM, originándose un enfrenamiento en el que resultó con las heridas que le provocaron la muerte.
Ventura Flores está acusado de dar muerte al raso policial Ronny Ortiz Rubio, a quien además despojó de su arma de reglamento, en marzo pasado, así como de otros delitos.
La Policía informó que al ser depurado posee un amplio historial delictivo por robo a mano armada y homicidio.
Aquel día don Manuel Montenegro se había levantado, como siempre, a las seis de la mañana. Según él contaba se había echado en la cama a dormir más temprano de lo habitual. A pesar de ello toda la noche no pudo conciliar el sueño debido a que se había acostado con una mortificación en su mente.
Su vecino, Ruperto Montoya, le había informado hacia unos días que unos cuatreros le habían robado una vaca de las cinco que tenía encerradas en su corral a manera de protegerlas del vandalismo. A todo esto don Manuel le pregunta a su vecino:
—Dígame Rupeito, ¿usted le dio paite inmediatamente ai aicaide pedáneo sobre el robo?
—Don Manuei, uté mejoi que yo sabe, poique usted fue aicaide una vé de eta seición, que lo tiempo ya no son lo de ante, que la autoridá en eto campo tan apaitado era repetada y lo jefe en lo pueblo le oían su queja. Ahora un aicaide pedáneo no tiene la mima autoridad —contesta Ruperto mostrando en su rostro un gran pesar.
—Uté tiene razón Rupeito, etamo viviendo una época de irrepeto casi totai, poique la mima autoridá no se repeta a sí mima.
En ese instante se les acerca Jacinta, la mujer de don Manuel, a ambos hombres con sendos jarros de aluminio en sus manos conteniendo un sabroso y humoso café y les dice la mujer a éstos: «Le he traío café pa que se animen tempranito». Y los dos campesinos continúan hablando mientras se toman un sorbo de café del bueno preparado por doña Jacinta.
Después de un trago de café le dice don Manuel a su amigo Ruperto:
—Mire, Rupeito, despué que uté me dio la noticia sobre ei robo que le hicieron a uté de esa vaca tan buena y la cuai daba mucha leche, la cuai se había conveitío en la envidia de eto sitios entre lo que tenemo una cuanta rese, yo apena he podío pegai lo sojo de noche —contó don Manuel temeroso por lo que le pudiera pasar a su pequeño número de ganado—. Pero, dígame una cosa Rupeito, andan uno rumore poi eto camino de Dios que dicen que lo ladrone son gente dique conocía que viven dei otro lao de la loma que le dicen Pelo Duro. ¿Qué uté dice sobre la veidad de eso rumore? ¿Uté cree que pudieran sei cieito o son asunto pa’ jablai malo de lo guaidia?
—Bueno, don Manuei, a mí me dijeron otra cosa pioi.
—¿Qué le dijeron a uté Rupeito?
—A sigún Pedrito, ei de la difunta Romana, ¿uté lo conoce?
—Sí ombe, ¡cómo no va uté a conocei ai jijo de la difunta Ramona, la comadrona!
—¡Ya recueido! —responde don Manuel a manera de que la historia que le está marrando Ruperto no se detenga.
—Pué bien, como le iba diciendo, ai muchacho ese le dijieron que vieron una noche a uno hombre vetío de guaidia, con rifle, en una camioneta pintá de veide olivo, que llevaban un pai de rese mueita tirá en el piso de la máquina. ¡Pero a mí no me lo crea! —explicó en voz baja como temiendo que alguien más le oyera.
—¿Sera veidá que eso guaidia se ponen a robai vaca? —pregunta don Manuel como quien no quiere creer el rumor. Y seguidamente le viene a su memoria un hecho pasado: Una ve comenzaron a robai rese poi la loma La Quebrá, donde hay una gente que tiene una cuanta rese muy buena, y se decubrió que no eran guaidia quiene robaban sino uno bandido que venían dei pueblo ceicano a hacei su fechoría.
Don Manuel continuó narrando la historia:
Sin embaigo, yo le voy a decí a uté una cosa Rupeito, si uté se pecha con ei tai Pedrito, dígale que si él no quiere amanecei con la boca llena de moca que no se atreva a jablai eso con naide, que si poi mano ei diablo ese generai prieto y feo que etá de pueto en la foitaleza oye decí una cosa iguai ¡Jesú María santísima!
A cuya preocupación el amigo Ruperto le contesta:
—Eso mimo he pensao yo don Manuei decile a Pedrito. Ademá, su mai era una mujei muy seiviciai con todo. Uté sabe, don Manuei, má que naide como andan lo chivato poi toa paite y ese muchacho es muy trabajadoi, jijo de una mujei como era la difunta Ramona, quien era la comadrona de poi to eto lao. Cuando me peche con ei muchacho le diré que no repita eso a naide ma. Cuente con mi palabra. De que se lo digo se lo digo.
Después de toda la conversación, rumores y advertencias, don Manuel, queriendo despedirse de su amigo le dice: «Bueno, Rupeito emo jablao mucho hoy. Yo voy a tenei que i a echaile un ojo a mi ganao y de paso le daré de bebei en el arroyo y luego lo trancaré en ei corrai, poique no quisiera yo que me robaran la pinta. Gracia Rupeito. Ah i recuéidese lo que le dije, aconséjele ai jijo de la difunta Ramona que evite mencionai nada de lo que vio a naide».
El pobre don Manuel se marcha cabizbajo, se sube sobre el lomo de su mulo y coge todo el trillo del camino muy pensativo sobre lo que había oído y moviendo su cachimbo de un lado a otro de su boca llega a su rancho y saluda a Jacinta, su mujer, y seguidamente la aborda: «Tengo pa’ decite Jacinta que la situación se ha pueto tan peligrosa en la Ila de la Herejía que to su campo se han conveitío en lugare inseguro, tanto pa’ viví como pa’ quiene tenemo aiguito de valoi que peidei». A lo que Jacinta le responde: «Yo te he vivío diciendo Manuei y tú no me quiere hacei caso, que te deje de salí de noche a vigilai esa rese, poique uno de esto día eso cuatrero te van a dai un suto y yo no quisiera vei ese día».
Y Jacinta continuó repitiendo sus sermones: «Y mira, yo no quisiera que te pasara nada, poique yo conoco a ese jijo tuyo, e un hombre endiablao, igualito a como era mi papá», dijo ella como mujer precavida y de mucho coraje. A lo que don Manuel le responde: “Jacinta, ¡tú con tu cosa otra ve! Ahora yo te digo, y si yo no cuido mi pequeño ganaito, ei cuai he levantao con mucho efueizo y grande sacrificio ¿quién me lo va a cuidai? Ademá, acuéidate una cosa, nuetro jijo Juancito, que se fue a viví a Nueva Yoi, tiene uno chelito metío en esa rese. Tu sabe, tanto como yo, que ere su mai, que ese muchacho es un hombre de campo que siempre soñó con tenei su propio ganaito», le recordó don Manuel a su esposa.
Jacinta le contesta inmediatamente: «Yo le dije a ese muchacho ante de ise a viví a lo paíse que ahorrara para que compráramo una casa bien bonita en la ciudad y que no fuéramo de este campo lleno de miseria y de gente que se han vueito tan peiveisa y sinveigüenza», dijo ella muy afligida y con rostro de frustración.
Al siguiente día don Manuel se encuentra en el camino con Ruperto y éste último le dice angustiado, con el corazón que le quiere subir casi a la boca:
—Manuei, qué bueno que me peché contigo en ei camino. Anoche le robaron cinco vaca de la mejore que tenía don Julián, ei viejo aito y caivo, ei marío de la vieja Pura, que vive en la casona que queda como quien va pai río —dijo lleno de espanto.
—Anoche mimo, después que tú te fuite, le hablé a mi mujei Jacinta sobre lo difíci que se ha puesto viví en eto campo y me dijo que debiéramo ir pensando en mudaino pai pueblo.
—Mira Manuei, ei problema e que tampoco en ei pueblo se puede viví, allá en la ciudad etán matando la gente jata por un choquecito pendejo y por un celulai te matan.
Don Manuel, mostrando gran preocupación por lo que está sucediendo, le pregunta a su amigo:
—Entonce, Rupeito, ¿qué va hacei la gente buena de eta ila con tanto ladrone disfrazao de mansa oveja?
—Manuei, te he dicho otra vece que a esta ila tiene que vení aiguien ai Gobieino que ponga en cintura la delincuencia.
—Rupeito, pero es que tó lo que pudieran arreglai la situación de intranquilidad y de inseguridad que se etá viviendo aquí no le interesa amarraise lo cinturone poique piensan que si aprietan la delincuencia y ei robo se van a quemai políticamente y prefieren hacei como el avetrú. ¡Tú ve que pendejá esa! É que aquí ya no quedan hombre —exclamó con voz de frustración.
Y continuó diciendo don Manuel a su amigo Ruperto:
—Yo le dije a mi hijo, quien vive en Boton, que cuando se hiciera ciudadano me pidiera a mí y a su mai Jacinta poique ya nojotro con poca cosas vivimo en cuaiquiei lugai” —expresó con cara malestar.
—Yo no me voy de aquí ni aunque me maten. El pleito tenemo que echailo aquí, poique eta ila no é de esto político vagabundo, sin palabra y sin ningún valoi pa’ cambiai el desatre que ello mismo han creado —responde Ruperto con firmeza.
—Mira, Rupeito, tú y yo ya somo viejo, pero te cuento que lo que etamo viendo hoy día ni uté ni yo lo hemo pasao nunca. ¿Veidad Rupeito? Lo malo dei caso é que no tenemo otro camino, poique tó eso político son una mima cosa. Creo que solo Dio podría saivaino.
Ruperto, al ver el rostro desilusionado de don Manuel le señala prontamente, como queriendo animarle:
—Entiendo su posición, poique uté ha sío un hombre apegao a bueno principio y un hombre de autoridá. Pero uté se levanta toa la noche a vigilai esa vaquita para que no se la roben, regoso que una mala noche lo maten eso cuatrero. Ademá, oiga lo pioi don Manuei que etá pasando aquí. Uté va y repoita eso cuatrero y a lo mejoi se topa uté con ello mismo en la foitaleza o en ei cuaitei. Lo pioi dei caso é que quien podría teiminai finaimente preso sea uté y no ei ladrón.
Don Manuel y su amigo Ruperto representan el caso típico del hombre honesto que quiere seguir viviendo en la Isla de las Herejías, sin embargo el malestar en los campos y en las ciudades es tan grave y la permisividad de las autoridades ha llegado a un grado tan insoportable y perverso que llegará el momento que a falta de hombres responsables capaces de gobernar y poner a todo el mundo en cintura, habrá que dejarle la isla a ellos solos para que la ambición de poder y de dinero los lleve a matarse los unos a los otros.
Temerosos de perder alguna de su pequeño rebaño, en una ocasión don Manuel reúne un grupo de campesinos amigos, entre quienes estaba Ruperto, y se arman de escopetas y palos de guayaba y de cambrón y deciden ponerse al asecho para tratar de atrapar a los cuatreros para acabar con el abigeato.
Sucedió que durante varias noches los cuatreros no vinieron a robar reses, por lo que don Manuel y los demás campesinos pensaron erróneamente que los ladrones habían desistido de robar ganado en el lugar o se fueron para otro paraje a robar.
El hijo de don Manuel, antes de irse para los Estados Unidos, había visto nacer una hermosa becerrita a quien le puso por nombre «La Pintica». Cuando se fue le rogó a su papá que se la cuidara bien para cuando el regresara de vacaciones.
Juancho, el hijo de don Manuel y de Jacinta, siempre llamaba por teléfono y lo primero que hacia era preguntar por La Pinta.
Don Manuel y su esposa Jacinta se desvivían por la becerrita, hasta que una tarde don Manuel había decidido ir al pueblo a comprar alimento para ganado y su esposa Jacinta había bajado al río a lavar unas cuantas remúas que estaban sucias. La casa y las reses, entre las que estaba La Pinta, habían quedado al cuido de un vecino.
—¡Don José!¡Don José!¿Uté me oye don José? —vocea Jacinta.
Don José le responde desde su conuco:
—¡Sí, le oigo, comadre Jacinta! Dígame, ¿qué se le ofrece?
—Adió, que voy a bajai ai río un momentico a lavai eta remúa, poi lo que le pido, poi favoi, que me le eche un ojo a la casa y ai corrai donde etán la vaca, que Manuei subió ai pueblo.
—Váyase tranquila comai que yo le echaré un ojo a la propiedá. ¡Cuídese en ese río!
Cuando don Manuel regresa de su diligencia en el pueblo se encuentra que a La Pinta se la habían robado del corral. A todo esto, don Manuel le pregunta a Jacinta, un tanto nervioso y preocupado:
—¿Y tú Jacinta, dónde andaba que no te dite cuenta que se habían llevao a La Pinta?
—Manuei yo bajé ai río a lavai una ropa sucia que tenía y le había dicho al compai don José, que estaba en su conuco, que me le echara el ojo a la casa y ai corrai y parece que éi no se dio cuenta y se robán precisamente La Pinta —responde Jacinta con sus ojos llorosos.
Y Jacinta, angustiada, le dice a su esposo:
—Y ahora Manuei, ¿qué le diremo a nuetro jijo? Yo me etoy voiviendo loca.
Don Manuel, nervioso y furioso por el robo, se dirige a la fortaleza con un grupo de campesinos amigos suyos a reportar el robo de La Pinta. Cuando llegan a la casa de guardia pide hablar con el general, a lo que el militar de servicio, un hombre de color negro y aspecto tosco, le contesta con autoridad: «Espere aquí un momento, que veré si el general Lemba puede venir a hablar con ustedes».
El militar regresa de la oficina del general y dirigiéndose a don Manuel y los demás amigos le dice en tono desdeñoso:
—Que dice el general Lemba que no los puede recibir en este mimo momento polque está saboreando junto con tres comerciantes y dos periodistas una calnita de una becerra pinta nuevecita que le trajeron anoche en pie de regalo unos amigos.
—Pué dele uté ete mensaje a su generai: Dígale que don Manuei, ei dueño de la vaca robá que se etá comiendo en ete momento, epera en Dio que la caine de la becerrita Pinta le haga i a la letrina jata que se vaya en mieida por tre día corrío y namá lo puedan reconocei por su insinia. ¡É cuanto!
SANTO DOMINGO.- El senador Adriano Sánchez Roa elogió el desempeño de los jueces miembros de la Junta Central Electoral (JCE), del Tribunal Superior Electoral (TSE) y de la Cámara de Cuentas (CC), por lo que planteó que sean dejados en sus respectivos puestos.
El senador por la provincia Elías Piña negó, asimismo, que la mayoría de la población haya solicitado la destitución de Roberto Rosario Márquez, presidente de la JCE; Licelot Marte de Barrios, presidenta de la CC, y de Mariano Rodríguez, del TSE.
Aseguró que «a los hombres y mujeres que conforman esas instituciones hay que tomarlos en cuenta, porque han hecho una labor encomiable, a pesar de las críticas tras el pasado proceso electoral».
“Para mí han hecho un trabajo que tiene mérito de seguir. Ahora, si por razones de rotación, si por razones de lo que sea se decide cambiar, pues se cambian, pero si es por su trabajo, tienen méritos y tienen un trabajo hecho», manifestó el vocero de la bancada de senadores del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).
MANAGUA, Nicaragua.— El partido gobernante de Nicaragua nombró al presidente Daniel Ortega candidato para las elecciones programadas para noviembre de este año, lo que le permitiría reelegirse por tercera ocasión, informó una fuente oficial el domingo.
Ortega, quien volvió al poder en 2007, fue proclamado por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) como candidato a la presidencia durante el VI Congreso Sandinista Nacional celebrado el sábado por la noche en Managua y del que participaron 1.910 de 1.987 congresistas convocados.
«Hemos cumplido con otro paso más de cara a las elecciones de noviembre de este año 2016. Y seguiremos cumpliendo con la voluntad de Dios y con la decisión, el acompañamiento del pueblo-presidente», dijo Ortega al ser ungido por su partido a mano alzada.
El congreso partidario también facultó a Ortega para escoger a su compañero de fórmula y a cada uno de los candidatos de su partido para ocupar escaños en la Asamblea Nacional.
Henry Ruiz, quien fuera miembro de la Dirección Nacional del FSLN desde 1980 a 1990, dijo que en el Congreso Sandinista no pasó nada nuevo porque allí se impone la visión y poder del gobernante.
«Lo único que se llegó a hacer en esa ceremonia tradicional fue decir ‘este es el hombre que manda en este partido»’, dijo Ruiz, hoy disidente del FSLN.
En tanto, el analista político y sociólogo Oscar René Vargas indicó a The Associated Press que la decisión del FSLN de ratificar a Ortega muestra la incapacidad de esa organización política de generar debate a lo interno para buscar rostros y propuestas nuevas.
«Esto demuestra la concentración de poder de Daniel (Ortega) que es absoluta, ahí no hay nada que no se decida sin que él lo apruebe, no existe posibilidad de debatir, sólo se impone», dijo Vargas.
Ortega, quien ha sido candidato del FSLN en siete ocasiones consecutivas desde 1984, también aseguró que no invitará a observadores internacionales independientes al país para los comicios de noviembre por considerar que actúan de forma injerencista.
«Observadores sinvergüenzas. Aquí se acabó la observación, que vayan a observar a otros países», dijo Ortega, quien ha criticado el papel del secretario general de la OEA, Luis Almagro, en crisis de Venezuela.
«Ahí no hay observación, ni Unión Europea, ni OEA que se vaya a pronunciar. Ellos saben que en Nicaragua se enfrentan a un pueblo que tiene vocación antiimperialista», añadió Ortega.
«No hay nadie en el partido que se atreva a levantar la voz en su contra, eso significa desafiar un mando vertical», sostuvo Vargas, quien trabajó como diplomático del gobierno de Ortega ante Naciones Unidas en 2008.
Los partidos de oposición y la sociedad civil nicaragüense han pedido observación electoral nacional e internacional que garantice la transparencia en los comicios después de denunciar fraudes en las elecciones municipales de 2008 y las nacionales de 2011.
«La ley electoral establece observación electoral por lo tanto Ortega pide (ordena) que el CSE (Consejo Supremo Electoral) viole la Ley. Desobediencia», escribió en su cuenta de Twitter el presidente del opositor Partido Liberal Independiente, Eduardo Montealegre.
La exguerrillera Dora María Téllez, quien también compartió el poder con Ortega en los años 80, dijo que el mandatario busca que no haya observación electoral porque sabe que eso lo obliga a respetar el voto de la población.
«Ortega está tratando de espantar a la observación para que no se la pidan, pero va a haber observación, a eso póngale sello», escribió en las redes sociales.
En las elecciones programadas para el 6 de noviembre más de tres millones de nicaragüenses están convocados a las urnas para elegir al presidente y vicepresidente, 90 diputados a la Asamblea Nacional y 20 al Parlamento Centroamericano.
LIMA.- El candidato Pedro Pablo Kuczynski obtiene según los primeros resultados una leve ventaja sobre Keiko Fujimori en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Perú. Según la Oficina Nacional de Procesos Electorales, con más del 50% de los votos escrutados, el exministro logra un 50,59% frente al 49,41% de su rival.
En los últimos días, el candidato de 77 años, líder del movimiento Peruanos por el Kambio (PPK), parece haber conseguido remontar la ventaja que las encuestas durante la campaña le daban a Keiko Fujimori, de 41 años y líder de Fuerza Popular.
De momento, el jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales, Mariano Cucho, ha explicado que los votos del extranjero serán incorporados al recuento este lunes. Además, ha precisado que los resultados al 100% estarán «probablemente el viernes, o sábado o domingo de la próxima semana».
Kuczynski se muestra cauto y pide atención al recuento
Kuczynski se ha mantenido cauto sobre estos primeros resultados y ha pedido a sus delegados que sigan atentos el recuento para que no les «roben» en las mesas de sufragio. «Todavía no hemos ganado nada. Recibimos estos resultados preliminares con optimismo y modestia, pero hay que esperar los resultados oficiales», ha indicado el líder del PPK.
«Nosotros aborrecemos la dictadura y amamos el diálogo. Vamos a poder gobernar el Perú hacia un horizonte brillante y mejor. Vamos a tener consenso. No más pugnas ni enfrentamientos», ha agregado Kuczynski.
Fujimori ganó la primera vuelta de las elecciones presidenciales, celebradas el domingo 10 de abril, al obtener el 39,85% de los votos, frente al 21,01% de Kuczynski, que fue el segundo candidato más votado. Además, cabe resaltar que estos comicios, Fuerza Popular logró una amplia mayoría en el Congreso peruano.
Fujimori es optimista pero pide prudencia
Por su parte, Fujimori tras conocer los primeros dato del recuento rápido ha pedido «prudencia» a sus seguidores, aunque se ha mostrado optimista.
«Las cifras que vemos en la televisión nos muestran que hay un empate técnico; sin embargo, vamos a esperar con prudencia, porque toda la noche llegarán las actas de las regiones, del extranjero y el voto rural del Perú profundo», ha señalado la candidata. «Quiero pedirles que sigamos apostando por nuestro futuro, hoy hemos dicho no queremos violencia, no queremos odio; queremos un Perú con unidad y reconciliación», ha concluido.
Los colegios electorales para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Perú cerraron a las 16.00 hora local (22.00 hora peninsular), tras una jornada sin mayores incidentes, salvo la demora en instalar algunas mesas de votación y la presencia de propaganda electoral alrededor de algunos locales.
Aunque Keiko ha optado por alejarse del legado de su padre, que cumple 25 años de condena por delitos de lesa humanidad, la posibilidad de que lo indulte si llega a la presidencia ha flotado en el ambiente.
Ante el temor del retorno del fujimorismo al poder, Kuczynski, a pesar de ser de centro derecha ha logrado el apoyo de la izquierda, que en los pasados comicios de abril logró 20 diputados y ser la segunda fuerza en el Parlamento. Verónika Mendoza, la excandidata presidencial del izquierdista Frente Amplio explicó su apoyo a PPK para cerrar el paso al fujimorismo.
PUERTO RICO.- La precandidata demócrata a las elecciones presidencialesHillary Clinton se ha impuesto este domingo en las primarias de Puerto Rico a su contrincante Bernie Sanders, por un amplio margen, con lo que se acerca aún más a la nominación como candidata presidencial de su partido.
Con más de la mitad del voto escrutado (el 53,13%), la Comisión Estatal de Elecciones de Puerto Rico ha detallado que la ex secretaria de Estado de EE.UU. ha obtenido el 59,45% de los votos, mientras que el senador se ha quedado con el 37% de los votos.
En juego están 60 delegados, los mismos que según diversos sondeos le faltan a la esposa del expresidente Bill Clinton para acumular los delegados necesarios para hacerse con la victoria en esta larga carrera por la candidatura demócrata a ocupar la Casa Blanca a partir del próximo año.
Sin embargo, es previsible que no se lleve todos los delegados en juego, ya que para ello necesitaría vencer con más del 85% de los votos. El martes previsiblemente quedará sentenciada la nominación, tras las elecciones en California, Montana, Nueva Jersey, Nuevo México, Dakota del Norte y Dakota del Sur, con un total de 806 delegados.
Los delegados de Puerto Rico se repartirán proporcionalmente entre Clinton y Sanders en función del recuento final de votos, que previsiblemente no estará disponible hasta entrada la madrugada del lunes. A estas alturas del recuento, la ex primera dama de EE.UU. se hará con cerca de 36 delegados.
En cualquier caso, la ventaja de este lunes de Clinton fue contundente, sin que ello sorprendiera, ya que partía como clara favorita en una isla donde el matrimonio Clinton goza de gran aceptación, pese a que Sanders realizó una campaña más intensa y comprometida.