Al pasar la feria del libro resulta atinado hacer algunas reflexiones en forma de aforismo. Veamos: Los libertadores de América no son los que construyeron la libertad sino los que abolieron la esclavitud. Pero la esclavitud más terrible no es la de las cadenas en los pies, sino la de los grilletes en la mente, aquella que impide la educación y el conocimiento.
Por lo tanto, si todavía está pendiente la libertad de muchos países del continente es porque tenemos el compromiso de abolir la ignorancia, de romper definitivamente los obstáculos que impiden el saber. Esos héroes serán los verdaderos libertadores de América.
Y si la libertad está pendiente, nuestra mejor arma de combate es el libro, el cual constituye la más efectiva munición para alcanzar la liberación. Una feria del libro es un espacio de práctica y ejercicio de conciencia en la formación de los soldados que combatirán la oscuridad de la ignorancia. Un pueblo instruido y con alto porcentaje de lectura de libros nadie lo engaña ni le vende sueños, ni puede sembrar en el terreno de su razón demagogia.
Los libros son un recurso efectivo para liberar al ser humano de todos los medios que lo esclavizan. La pobreza espiritual es peor a la monetaria. Es miseria del alma, ruina de la voluntad. No hablemos tanto de crecimiento económico, es de mayor trascendencia decir, nuestro pueblo es uno de los de mayor nivel educativo. Es rico en valores, es millonario en dignidad y principios.
La feria recién finalizada del libro de San Cristóbal, me ha dejado lleno de esperanzas. Durante varios años miraba a mi pueblo con tristeza, no concebía tanto desatino ni tanto desorden. No obstante, esos nubarrones emocionales parecieron disiparse al participar en el variado programa de conferencias, charlas y talleres, sobre temas educativos, literarios y de medio ambiente, desarrollados en los cuatro días de la feria.
También inyectaron positividad a mi ánimo, antes cubierto de pesimismo, las escenas en las que pude apreciar a niños leyendo sus creatividades literarias, tocando instrumentos musicales complicados como el violín, danzando piezas de nuestro folclor y hasta de Beethoven, y correteando entusiasmados desde sus autobuses estudiantiles para participar en el evento.
Los municipios de la provincia de San Cristóbal se unieron en torno a sus escritores. Un esfuerzo trascendente que debe repetirse reforzando sus aspectos notables. Los organizadores de la feria muestran agradecimiento con las instituciones y personas que apoyaron la actividad. Los claveles sabrán expresar el elevado alcance de esa gratitud.
La feria dejó de gatear, creo que comenzó en esta versión a dar pasitos y a marchar. No dudaría que en la próxima estará presta a correr. Entonces sobrarán razones para entonar los versos de Antonio Machado: “Caminante son tus huellas el camino y nada más, caminante no hay camino, se hace camino al andar”.
jpm


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